miércoles, 7 de diciembre de 2022

Navidad en Familia

 NAVIDAD EN FAMILIA

 


¿Qué significa la Navidad para mí? Mucha gente, mucha comida, primos que no se ven en otro momento del año, mamá, papá, hermanos, primas que ni idea quiénes son gracias a sus magníficos cambios de look y maquillaje, y por supuesto, las tías pellizcacachetes que nunca faltan.

¿Y ahora, cómo encajo yo que soy musulmana?

Bueno, en primer lugar, debo explicar que yo no celebro navidad, ¿por qué? Porque soy musulmana, claro, eso debería ser suficiente, pero como sé que no es así, procedo a explicar: el monoteísmo (creencia en un único Dios merecedor de toda alabanza y adoración) es el pilar fundamental de la fe, y todo acto que vaya en contra de ese credo se debe rechazar. Como la navidad es la celebración católica del nacimiento de Jesús en un pesebre, esta creencia es contraria al Islam y por tanto no la celebro.

Sin embargo, no celebrar el 24 de diciembre a media noche no significa ser grosera, ni molesta, ni mucho menos agresiva con mi familia; hay que encontrar la manera de mantener nuestra religión, pero a la vez, cumplir con la orden de Dios a través del Corán:

Tengan temor de Dios, en Cuyo nombre se reclaman Sus derechos, y respeten los lazos familiares. Dios los observa. (4:1)

Desafortunadamente, esta época se ha convertido para muchos conversos en un momento de tensión y hasta discusiones, yo he pasado por eso también y he querido aportar unos consejos para que cada uno pueda manejar la situación lo mejor posible.

1.    Los regalos

Es importante decir que en la sunna hay jadices que motivan a los creyentes a darse regalos mutuamente: Aicha, que Al-lah esté complacido con ella, dijo: “Él Mensajero de Al-lah solía aceptar regalos y recompensaba a la gente por darlos”. (Bujari) Es parte de la tradición del Islam dar regalos.

Aceptar o no los regalos que dan nuestros parientes no musulmanes con motivo de la Navidad debe ser una decisión personal, una que se tome después de estudiar el tema y preguntar a las personas de conocimiento. En el caso de decidir no aceptarlos, es importante avisar a la familia con anterioridad de nuestra decisión, y sobre todo cuando hay niños implicados.

Imaginen a la tía que vive en el pueblo echando la muñequita con el cochecito que le quiere regalar a la hija de la sobrina musulmana, diez horas de viaje cuidando que no le dañen el regalo, y llega a entregarlo y se le dice: “ay no, es que como no celebro Navidad no acepto esos regalos”. Cualquiera se molesta. Si no van a aceptar díganlo con tiempo, para que no estén sus parientes el 23 de diciembre buscando qué darles y luego hacerles un desaire.

Si ustedes optan por no dar regalos en Navidad expliquen la razón, no sea que pasen por ser los tacaños de la familia, y asegúrense de dar regalos a sus familiares en otras fechas, es una sunna ya que el Profeta, bendiciones y paz sean con él, dijo: “Intercambien regalos, ya que eso hará que el amor entre ustedes se incremente”. (Bujari) En ocasiones los musulmanes dejamos de celebrar con nuestras familias no musulmanas la Navidad, y tampoco compensamos incluyéndolos en nuestras propias celebraciones con lo que terminamos alejando a los familiares. Así que recuerden: si no dan regalos en Navidad, pues entréguenlos en otra ocasión, pero no se hagan los perdidos con el regalo anual.

Si deciden aceptar los regalos, una buena sugerencia es que se los den a los niños antes del 24, puede ser el 23, o después. ¿Por qué? Para que los niños no asocien la fecha con el regalo, sino que sea una muestra de cariño por parte de los familiares, y lo mismo para entregarlos.

2.    La comida

Por supuesto, la comida en estas fiestas es fundamental. ¿Se puede compartir una comida de navidad con la familia?

Miren, lo primero es que tenemos que dejar las respuestas de sí y no. Todos nosotros, como integrantes de la Umma musulmana, tenemos la responsabilidad de dejar de ser simplistas en nuestros argumentos y las respuestas. Hay que tener en cuenta que en la Aldea Global en la que vivimos existen muchas tradiciones y formas diferentes de celebrar.

En principio, las comidas que tienen un claro carácter religioso no monoteísta están prohibidas, pero en las que no tienen ninguna connotación de este tipo se puede participar si trae beneficio, como mantener los lazos familiares.

Con las comidas que tienen cerdo informe a sus parientes, este ingrediente puede ser fácilmente reemplazado por otros, pero no espere a tener el plato enfrente para decir: yo no como eso. Sea educado y avise que no come nada que contenga cerdo, explique que, por ejemplo, las salchichas y el jamón de “pavo” o “pollo” lo tienen, muchos no musulmanes no tienen idea de que el cerdo está en tantos alimentos.

Tengo una prima vegana que es la primera en su tipo en mi carnívora y omnívora familia, en la cual “las matas son para los conejos” es una máxima culinaria. La verdad es que nadie le entendía qué comía además de lechuga, zanahoria, acelga y arveja, hasta hay una tía que dice que cada vez que la ve piensa en un cuy; mi prima se ha encargado de invitar a la gente a comer o preparar platos para Navidad que nos comparte a todos y con eso hemos aprendido de soya, sorgo, amaranto y no sé cuántas cosas más. Siempre hace su platico vegano, así que es una buena idea, hagan un plato de tradición islámica, compartan dátiles (a la gente les encanta), comida hecha con carne halal, etc. No se retraigan, son musulmanes, participen en su familia y edúquenla.

Un consejo en estas épocas: intégrese en la cocina, asegúrese que lo que comparten es saludable y halal, no solo está cumpliendo como musulmán, sino que genera lazos con sus familiares y los beneficia a ellos.

3.    Eventos religiosos

No sé cómo sea en otros países, pero en Colombia se conserva una fuerte tradición católica relacionada con la Navidad: el 24 es tradición ir a Misa, hay una festividad (la noche del 7 de diciembre) dedicada a María, con ella sea la paz, y se hace una novena de navidad con villancicos.

En cualquiera de esas actividades el musulmán o musulmana no debe participar, ya que esto sí involucra directamente el politeísmo. Sin embargo, el hecho de que no participe no quiere decir que tenga que ser grosero con los que sí lo hacen.

Uno puede invitar al Islam, explicar el monoteísmo y hacer mucha dua para que Allah les de la guia del Islam a nuestros parientes, pero decirles frases como: ir a misa es una tontería, eso que haces es pendejada, no debería hacer esto o aquello porque una estatua de yeso no te va a responder, tu Dios es falso, y comentarios por el estilo, son bastante hirientes y no es parte de la tradición del Profeta (byp); recuerden lo que nos dice el Corán:

“Debatan con la Gente del Libro con buenas maneras”. (29: 46)

La verdad a mí me molesta cuando un cristiano evangélico me aborda en la calle a decirme que estoy mal por ser musulmana, que TENGO que creer en Jesús como salvador y no sé qué más cosas, ¿a ustedes les molestaría también? Entonces asegúrense de ser respetuosos con las creencias de los demás, en especial en esta época, y muy especialmente porque son su familia.

4.    Desear Feliz Navidad

Miren, la navidad no es una fiesta musulmana, los musulmanes tenemos dos celebraciones: la de la ruptura del ayuno (Eid al Fíter, luego de Ramadán) y la del sacrificio (Eid al Adja, luego de la peregrinación); podemos negociar estar presentes en ciertas cosas de diciembre con el fin de mantener nuestros lazos familiares y no herir a nuestra parentela, en especial a nuestros padres, pero no debemos ceder en los aspectos esenciales de nuestra religión.

Shiej Ibn Qayin, al igual que otros sabios, prohibió desear feliz Navidad, y dijo que era haram, entonces ¿cómo hacer? Mi profesor me recomendó dos cosas: no decir este tipo de frases de primeras, es decir, no ser el que le dice a otro “Feliz Navidad”, y que cuando te lo digan puedes responder con frases como “que pases un buen día”, “te deseo un feliz día” y otras por el estilo, que nos ayuden a responder de manera amable.

5.    La decoración

Como ya dije anteriormente, dejemos las respuestas de sí y no para los cuestionarios.

Si tú vives en tu hogar independiente, seas casado o soltero, no tienes ninguna necesidad de decorar en Navidad, entonces no decora. El asunto es bastante sencillo: arbolito, nacimientos, pesebres, renos, y papás noeles no son cosas islámicas, no las pongas.

Entiendo que muchos musulmanes viven bajo la custodia de no musulmanes, jóvenes hijos que dependen de sus padres, es un ejemplo común entre otros que se pueden dar. Bueno, en estos casos es imposible que quienes mandan no decoren en Navidad, la casa no es de los musulmanes. ¿Qué hacer? Sean respetuosos, y traten de no participar en la decoración, pidan que les sea dejada su habitación sin esta decoración (de ser posible), y recuerden dejar libre de estos decorados el lugar para la oración.

Ya para terminar, como siempre les aconsejo: eduquen su entorno, no se aíslen, no se conviertan en el apestado de la familia, dense la lucha de tener un entorno familiar amplio siendo musulmanes y respetando su creencia, nadie les dice que sea fácil, pero lo que es gratificante nunca lo es.

También se tiene que aprender cuál es el propio camino de convivencia familiar, no es lo mismo una familia pequeña que una grande, una familia nuclear que una extensa, no es lo mismo ser el ama de casa musulmana con un hogar islámico, que una joven musulmana recién conversa viviendo con padres no musulmanes, o una mujer recién conversa con un esposo no musulmán, o un joven matrimonio de conversos musulmanes, etc.; dense el tiempo para descubrir cómo quieren vivir estas fechas, eso sí, respetando ante todo el monoteísmo como pilar esencial del Din.


En este mundo de discordias continuas no es necesaria más división, el poeta árabe Ahmad Shawqi dijo: "La diversidad de religiones no debe llevar a la separación y hostilidad entre los seres humanos, ni entre los libros revelados, ni entre los profetas. Todas las creencias guardan en sí la misma sabiduría: su esencia es el amor y el temor a Dios, así como la tolerancia".

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lunes, 5 de diciembre de 2022

El Estudio del Din. Consejos para El y La Musulmana

CONSEJOS PARA EL Y LA MUSULMANA 

Autor: Karonlains Alarcón Forero (Sherezada)



El Estudio del Din

Como musulmana conversa no hablaba árabe y no estaba dentro de mis planes futuros aprenderlo. Cuando me revertí al Islam esto fue un gran impedimento, las suplicas y la oración se me complicaban mucho, por estar pendiente de recordar la transliteración me desconcentraba de lo que debía recordar o estar sintiendo. Ni que decir de la recitación del noble Corán.

Recuerdo que en el primero ramadán mientras varios de mis hermanos musulmanes rezaban, leían el Corán y hasta lloraban con la recitación del imam durante el Tarauij yo solo pensaba: “no entiendo.” Y eso me frustraba de gran manera. Sentía que perdía el tiempo e incluso llegué a pensar que no era tan buena musulmana como los que se desgajaban en lágrimas con cada “Allahu akbar”.

Un día leí el siguiente hadiz:

Se transmitió de Abu Musa, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz: “¡Memorizad el Corán y perseverad en su estudio! ¡Por Aquel que tiene el alma de Muhammad cogida de su mano, que el Corán es más difícil de conservar en la memoria que el retener atados a los camellos!” Lo relataron Al Bujari y Muslim.

Para poder alejar estos sentimientos tan nefastos y haciendo caso del hadiz decidí aprender a recitar Corán, los bellos nombres de Dios y lo que más pudiera de árabe.

Haciéndolo me di cuenta que no es nada fácil pero que yo contaba con una serie de herramientas que me ayudaban, en mi universidad una de las consignas es la autonomía, gran parte de mi formación universitaria se enfocó en aprender a aprender, en medio de esto aprendí algunos consejos que espero les sean útiles a todos los musulmanes que hacen un gran esfuerzo por estudiar el Din.

Como siempre recuerden que lo principal para que nuestras obras, entre ellas el estudio del Din, sean aceptadas es la intención, que debe ser pura y dirigida solamente a nuestro Creador:

Omar Ibnu Al-Jata Al-Qurashi narró que oyó decir al Enviado de Allah (B&P): “Los actos valen por su intención. Todas las personas serán recompensadas según sus intenciones. Quien haya emigrado sinceramente por Allah y Su Mensajero, su emigración habrá sido por Allah y Su Mensajero. Pero quien haya emigrado para obtener algún beneficio mundanal o para casarse con una mujer, su emigración habrá sido por aquello que emigró”. [Bujari y Muslim] 
  1. Un rincón de estudio: crear un espacio adecuado de estudio es fundamental. Un lugar confortable con todo lo que necesitemos a la mano. El objetivo es tener todo listo para estudiar en el menor tiempo posible.

En estos tiempos modernos el tiempo es algo cada vez más escaso, admiro mucho a mis hermanos y hermanas que sacan bocaditos de minutos para estudiar acerca del Islam, por eso este primer paso es de vital importancia. A veces solo tenemos media hora para estudiar, pero nos gastamos diez o veinte minutos buscando nuestro material, un esfero, los libros, la página en internet, ordenando las hojas sueltas de los apuntes que hemos tomado, etc. Y cuando nos damos cuenta el escaso tiempo que teníamos para estudiar se ha diluido. Para evitar esto es importante tener lo que necesitamos siempre listo.

Cuando digo un rincón de estudio no me refiero a un estudio o un escritorio, si lo puedes tener mucho mejor, pero la verdad es que en ocasiones no contamos con el espacio. Por eso podemos crear un rincón virtual o portátil. ¿Cómo? Tener lo que necesitamos siempre listo: cuaderno, esferos, libros, hasta una botella de agua, en una maleta donde se pueda solo sacar las cosas, disponerlas y cuando terminamos guardarlas. Utilizaremos mucho mejor nuestro tiempo.

De manera virtual podemos tener programas para memorizar Corán o de aprendizaje de árabe y otros, pero no dispersos en diferentes archivos sueltos, sino todo ordenado en un solo archivo, en lo posible de acceso directo, que cuando queramos acceder no sea necesario rebuscar por todo nuestro dispositivo portátil sino hacer un simple clic en el escritorio.

Es importante aprender a identificar que es necesario y que no, de lo contrario terminaremos llenos de esferos de colores, resaltadores, fotocopias, anotaciones… entre menos cosas mejor, siempre cubriendo el total del espectro. Esto varía con cada persona, alguien puede estudiar con un lápiz y una hoja en blanco, otra persona necesitara impresora, una taza de café caliente y un diccionario bilingüe. Lo que tú necesites está bien, pero que sea necesario en realidad.

  1. Evita la procastinación: procastinar es un verbo de moda, consiste en postergar nuestras obligaciones haciendo tareas que son más placenteras, este problema se ha disparado con el uso continuo de dispositivos portátiles, las redes sociales y el internet. El problema consiste en que estas actividades que realizamos son útiles, no estamos “perdiendo el tiempo” sino evitando cumplir con lo que nos aburre o nos es desagradable. 

¿Cuántas veces nos ha sucedido entrar a internet a buscar un sura del Corán y terminar chateando en Facebook o viendo videos graciosos en youtube? La red es un gran servicio de aprendizaje, y a la vez una trampa de procastinación.

El primer consejo: desconéctate de la Matrix. Nadie se va a morir por no revisar su Facebook cada diez minutos y el mundo no deja de girar por no contestar el viber. Desconéctate cuando estés estudiando tu Din, dedícale ese tiempo a Allah y Él te lo recompensara. Recuerda lo que se narró:

Ibnu Abbas narró que el Enviado de Allah dijo: “Mucha gente olvida agradecer dos favores que Allah concede: la salud y el tiempo libre.” [Al Bujari]

Descarga toda la información que necesites, y apaga el internet, el tiempo te rendirá de una manera asombrosa.

  1. Maneja las redes sociales: Si no puedes desconectarte de la red, no abras las páginas de redes sociales, es muy común que una persona piense: “reviso mi Facebook en cinco minutos”, y cuando se da cuenta lleva una o dos horas en ella.

Dedícale un tiempo a las redes sociales si lo necesitas, o al correo electrónico. Por ejemplo, si todos los días tienes dos horas libres, usa media hora al final para tu Facebook, Instagram y otros, de esta manera podrás concentrarte mejor.

Es recomendable que este tiempo sea en el último lapso de tiempo porque si se deja en el primero lo más probable es que no se pueda cumplir el límite y gastemos todo nuestro tiempo sin darnos cuenta.

  1. Aprende árabe y estudia en español: he conocido personas que se esfuerzan en aprender el árabe, y siempre es lo mejor para poder recitar correctamente y entender de manera más profunda nuestra religión. Sin embargo, en ocasiones abandonan el estudio de otros aspectos del Din esperando a conocer lo suficiente de árabe para retomarlos.

Cuando se estudia de manera autónoma uno de los grandes enemigos es el aburrimiento. Después de un tiempo el estudio se vuelve tedioso por lo que es importante contar con material de estudio de diferente índole, si estudias diferentes cosas a la vez es más posible que no abandones. Por ejemplo: un día lees sobre la biografía de Profeta (B&P), al siguiente empiezas a memorizar una sura, después una pequeña clase de árabe, luego retomas la sura hasta terminarla, así sucesivamente.

No te confundas, no es saltar de un tema a otro sin terminar, sino tener entre dos y cinco temas o tareas diferentes, con lo que puedes rotarlas hasta terminar.

  1. Un grupo de estudio: En muchas mezquitas y centros islámicos se dictan clases, asiste cuanto te sea posible, pero además haz un grupo de estudio, rodéate de personas, que al igual que tú, están determinadas a aprender. Recuerda el hadiz del Profeta (B y P):

Se transmitió de Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz: “Todos aquellos que se reúnan en una de las ‘casas de Allah’ (mezquitas) para recitar y estudiar el Libro de Allah, verán descender sobre ellos el sosiego; serán cubiertos de misericordia; estarán rodeados de ángeles; y serán mencionados por Allah entre aquellos (ángeles) que estén con Él.” Muslim

Tener un grupo de estudio te servirá de apoyo en los momentos en que quieras desfallecer, además que facilitará el trabajo, encontrarán y compartirán información. No tienes que pensar en un grupo que se vean cada semana, se pueden armar por internet. Busca contactos que estén dedicados a aprender y enseñar, escríbete con hermanos que son estudiosos, hay muchas personas dedicadas a difundir información islámica, contáctalas.

Ten en cuenta que estás buscando un grupo de estudio, no conversación islámica, si en el grupo al que asistes las reuniones tienden a desviarse hacia la conversación superflua o el chismorreo, llámales la atención y mantén el foco.

Te recomiendo especialmente islamreligion.com, una página islámica con chat en vivo en el que te ayudarán en lo que necesites.

  1. Disciplina: la disciplina es fundamental para lograr cualquier cosa en la vida, y en el estudio es una piedra angular. La disciplina consiste en hacer algo de manera constante, no importa si es pequeño o grande, ya el Profeta (B y P) lo explicó:

De Aisha, Allah esté complacido con ella. “Entró el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, para ver a Aisha y había con ella una mujer. Y preguntó: ‘¿Quién es?’ Dijo ella: ‘Es fulana, conocida por sus abundantes oraciones.’ Dijo: ‘El deber de cada uno es hacer lo que pueda. Pues, juro por Allah, que Él no se cansará de recompensaros por vuestras acciones, mientras que vosotros no os canséis y dejéis de hacerlas. Y la acción más querida para Allah será aquella en la que su autor persevere y sea constante en mantenerla. Es decir, para que continúe la recompensa y el favor de Allah sobre vosotros, tenéis que mantener la constancia en el cumplimiento de aquello que podáis hacer de forma ininterrumpida.” Lo relataron Al Bujari y Muslim.

En nuestra educación moderna se desestima la disciplina, es posible presentar un solo trabajo hecho en una noche para obtener una calificación, entonces nos acostumbramos a los momentos “nitro”: un subidón de iniciativa que nos motiva a hacer algo que nos parece excelente, profundo, importante, etc. Pero luego quedamos desgastados, y dejamos de lado el trabajo hasta el próximo impulso.

El estudio no funciona de esta manera, el cerebro necesita procesar, asentar, grabar y nutrir la información que día a día adquirimos. Si esta viene solamente una vez cada mes o cada dos semanas, el cerebro no tiene como grabar o interconectarla, si estudiamos cada cinco días nos va a costar más trabajo recordar, esa conocida sensación de: Creo que ya estudié esto, esto se me hace conocido, ¿Cómo era esto?

Lo mejor es dedicar diez minutos diarios y un día que se pueda sacar más tiempo, media hora o tal vez más, esto fijará los conocimientos y generara un proceso de aprendizaje. Tal vez pienses: es que yo no tengo tiempo, bueno sigue leyendo y encontraras respuesta a esta queja.

  1. Haz un horario: soy promotora de lectura, opino que la lectura es la puerta del conocimiento y este abre el entendimiento. Cuando le pregunto a las personas porque no leen en el 90% de los casos obtengo la misma respuesta: es que no tengo tiempo.

En varias ocasiones he hecho el ejercicio de decirles a mis estudiantes que siempre carguen con ellos el libro que están leyendo, y lo lean a la menor oportunidad, descubren que si hay tiempo para leer, en la fila del banco, mientras escampan en un paradero, cuando esperan en un café, etc.

Como decía Mafalda: lo urgente no deja tiempo para lo importante. Con los ritmos citadinos siempre estamos corriendo y sobreviviendo en un ritmo alocado, hemos perdido la noción del tiempo, y también la capacidad de manejarlo.

Siempre hay tiempo, lo que no hay es organización. Para poder estudiar es necesario saber: cuando y cuánto tiempo tenemos. La solución es crear un horario.

Un horario debe incluir todas las actividades: las clases de la universidad, la oficina, los tiempos de desplazamientos, cocinar, atender niños, recogerlos del colegio, etc. Debe ser semanal, como mínimo, lo recomendable es hacerlo mensual. Y con esto nos daremos cuenta que tiempos tenemos para estudiar.

Algo que siempre sucede con las mamás es que dicen: estudio mientras los niños están en el colegio, pero ellas deben cocinar o se ponen a limpiar y organizar un poquito aquí, allá, y cuando se dan cuenta se fue el tiempo. Es importante cumplir el horario, si vas a estudiar mientras tus hijos están en clase pues debes dejar la comida hecha más temprano, cosas así.

Outlook es un programa de Microsoft que ayuda a organizar los tiempos, es bastante fácil de utilizar. Lo recomiendo.

  1. Traza objetivos: pero objetivos realizables. En el estudio autogestionado no existen las calificaciones, y nosotros los musulmanes estudiamos siguiendo la orden de Allah, todopoderoso, que nos compele a conocer nuestra religión.

“¡Lee, en el nombre de tu Señor, Quien ha creado todas las cosas!” (Corán 96:1)

Fue el primer verso revelado al profeta Muhammad (B Y P). Si no trazamos objetivos corremos el riesgo de que siempre quedemos en el impulso inicial, estudiar un poco de allí, leer de allá, sin llegar a nada, y estar al servicio de los momentos “nitro”.

Los objetivos deben ser realistas y realizables, si estudiamos solo diez minutos al día no es lógico pensar que en seis meses vamos a entender árabe, no podemos proponernos memorizar cinco mil hadices en español por la simple razón de que no hay ese número traducidos, asuntos por el estilo.

Si los objetivos son muy exigentes corremos el riesgo de sentirnos frustrados al no poder cumplirlos y esa es una de las puertas del Shaitan: “Tanto esfuerzo sin frutos”, “no logro nada”, etc. Son frases que desmotivan.

Es mejor tener pequeños objetivos realizables, por ejemplo, son 99 nombre de Allah. Aprenderse uno mensual es una buena meta, se terminarán de aprender en cuatro años pero es algo que podemos lograr.

Fijarse objetivos nos ayuda a saber si estamos avanzando, además nos da motivación. Cuando sentimos que cumplimos con este y otro objetivo sentimos que estamos logrando algo y ese sentimiento nos impulsará a continuar. Además, te puedes premiar cada vez que consigas un objetivo: ir por un helado, comprar algo que te gusta, es una manera de autorecompensarse.

  1. Conoce las fuentes: el camino del conocimiento hoy en día es más fácil y a la vez más difícil que en el pasado. Se encuentra información fácilmente, pero es difícil reconocer cual es útil o inútil. Hay un hadiz del Profeta que dice:

Se transmitió de Abdallah Ibn Amri Ibn Al As, Allah esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz: “¡Verdaderamente, Allah no quitará el conocimiento arrancándolo de la gente de repente. Sin embargo, lo quitará con la muerte de los sabios ilustrados. De forma que, cuando no quede uno sólo, la gente tomará líderes ignorantes, que al ser preguntados emitirán veredictos (fatwas) sin conocimiento, extraviándose ellos mismos y extraviando a los demás!” Bujari y Muslim.

Conoce de donde obtienes tu conocimiento, en que páginas y a que hermanos consultas. Cuando tengas una buena fuente aférrate a ella, puede equivaler a un tesoro.

  1. Método hipnopédico: este consejo es especialmente útil para estudiar la lengua árabe. Podemos hacer nuestro propio método hipnopédico de una manera muy sencilla: ponemos un par de audífonos pequeños en la almohada, con el conector por fuera, de modo que a la hora de dormir podamos conectarlo a un dispositivo portátil y que suene Corán o frases en árabe.
Durante el sueño el cerebro no fija información así que no vamos a aprender árabe con este método, pero en el momento antes del sueño y cuando estamos despertando, el duermevela, el sonido del árabe entrará más fácilmente pudiendo recordar el ritmo de la lengua y si estamos aprendiendo Corán, también la recitación de las suras. Se logra mejorar la pronunciación y para el árabe esto es muy importante.

Es importante que tanto los audífonos como el sonido sean de buena calidad, poner el volumen muy bajo, en el límite de la audición, y no escucharlo todas las noches, dos o tres veces a la semana es suficiente. Estas recomendaciones con el fin de evitar dolores de cabeza.

  1. Combate el ego: el ego es uno de los enemigos del estudiante de conocimiento. Si se le permite, el conocimiento por los motivos errados nos puede conducir al infierno.

Narró Abu Huraira que el Mensajero de Allah (BYP) dijo:

“La primera de las personas cuyo caso se decidirá en el día de Juicio será un hombre que murió mártir. Al ser traído, Allah le hará reconocer sus bendiciones (que él había recibido en la vida mundanal). Entonces Allah le preguntará: ¿Que has hecho con ellas? el dirá: Luche por tu causa hasta que caí mártir. Dirá (Allah): Mientes. Sino que luchaste para que se diga ti: un guerrero valiente, y fue dicho. Entonces será ordenado que sea arrastrado sobre su cara hasta ser arrojado en el Infierno. (Luego será juzgado) un hombre que estudió el conocimiento (de las ciencias Islámicas). Al ser traído (para su Juicio) Allah le recordara sus gracias (que recibió en la vida mundanal). Entonces Allah le preguntará: ¿Qué has hecho con ellas? Contestara: estudié el conocimiento y lo enseñé y también recité el Qur'an. Allah le dirá: Mientes. Sino que enseñaste para sea dicho: Sabio. Y recitaste el Qur'an para que sea dicho: Qari (Quien recita el Corán correctamente). Entonces será ordenado que sea arrastrado sobre su rostro hasta ser arrojado en el infierno. (Luego será juzgado) un hombre a quien Allah había enriquecido, y dado toda clase de tesoros. Al ser traído para su Juicio. Allah le hará reconocer las gracias recibidas, entonces le dirá: ¿Qué has hecho con ellas? Dirá: No deje de gastar en ninguna forma en la que te complaciera la beneficencia. Allah dirá: Mientes. Sino que gastaste para que se diga: generoso, y fue dicho. Entonces será ordenado que sea arrastrado sobre su rostro hasta ser arrojado en el infierno.” Muslim

Por eso es importante estar seguros de cual es nuestra intención al aprender y saber trasmitir ese aprendizaje.

Dios nos ha dado órdenes. Leer ha sido una de ellas, aprender de nuestra religión y creer con convicción y sabiduría. Y Él no nos ha dejado solos en este camino:

Se transmitió de Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz: “A quien siga un camino buscando el conocimiento en él, Allah le facilitará el camino hacia el Jardín.” Muslim.

Espero que estos consejitos puedan ayudar a los y las hermanas que luchan para encontrar conocimiento.

Y di: “¡Oh, Señor mío! Acrecienta mi conocimiento”. (Ta.Ha /114).


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lunes, 28 de noviembre de 2022

Consejos Para El Y La Musulmana. La Oración

 CONSEJOS PARA EL Y LA MUSULMANA 

Autor: Karonlains Alarcón Forero (Sherezada)

La oración 

Como musulmana conversa ha sido difícil cambiar ciertos hábitos que he cultivado durante años, que además han dificultado el cumplimiento de las normas sunna. Como parte de mi trabajo docente también he aprendido la importancia de romper con estos malos hábitos, pero no quedarse en ello, al contrario, cultivar buenos hábitos. Esto es mucho más complicado de lo que se piensa, además de requerir de una buena dosis de fuerza de voluntad se necesita un objetivo claro. Nosotros como musulmanes tenemos la ventaja de que este objetivo ya está definido: obedecer a Dios en todo momento, rogándole a Él que nos conceda la fuerza de voluntad necesaria. 

Pero como dicen en mi país: a Dios rogando y con el mazo dando; el trabajo debe ir a la par de los pensamientos: obras, acciones y plegarias. Para ayudar en este cambio, he recopilado una serie de consejos que espero puedan ayudar en la labor de cambiar nuestro hábitos acorde a la sunna del Profeta (Bendiciones y Paz sean con él). 

Este primer artículo contiene consejos acerca de cómo mejorar nuestra práctica de la oración, pues es una de las obligaciones fundamentales del musulmán:

“Yo soy Al-lah, y no hay más divinidad que Yo. Adórame solo a Mí y haz la oración para recordarme.” (Corán 20:14)

“Cumple con la oración, porque la oración preserva de cometer actos inmorales y reprobables.” (Corán 29:45)

Se transmitió de Yábir, que Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz: “El ejemplo de las cinco oraciones es como el de un río de agua corriente y abundante en el que se lavara uno de ustedes, cinco veces cada día.” Lo relató Múslim.

Ante todo, recuerden que toda acción debe ser hecha con la intención de agradar al Creador:

“Dios no necesita de la carne ni de la sangre [de sus ofrendas], Él desea que ustedes alcancen la piedad [mediante la práctica de este rito]. Con este fin se los facilitó. Alaben a Dios por haberlos guiado. ” (Corán 22:37) 

Además, la intención es una de las condiciones de la oración (Salah). Esta obligación está registrada en el siguiente hadiz:


Omar Ibnu Al Jata Al Qurashi narró que oyó decir al Enviado de Allah (B y P): “Los actos valen por su intención. Todas las personas serán recompensadas según sus intenciones. Quien haya emigrado sinceramente por Allah y Su Mensajero, su emigración habrá sido por Allah y Su Mensajero. Pero quien haya emigrado para obtener algún beneficio mundanal o para casarse con una mujer, su emigración habrá sido por aquello que emigró.” [Bujari y Múslim]



  1. Consejos para realizar la oración 

  1. Un rincón islámico: Al igual que tienes un escritorio para tus trabajos y tareas, o un lugar para tu computador, haz un espacio para tu din; es una de las mejores medidas que podemos tomar, no solamente nos sirve como un lugar de oración 5t6 sino también de estudio y recogimiento. No es necesario que sea muy grande, adecúalo como quieras y según tus necesidades. Te recomiendo: una mesa baja para poner el Corán y otros libros de estudio, una agenda de tomar apuntes, tapete para rezar; como no estamos acostumbrados a sentarnos en el piso, si es posible una silla para el piso con buen soporte de espalda, son bastante comunes en los almacenes que venden artículos para jardinería (recomendada en especial para quienes sufren de problemas de espalda y personas mayores).

Ten en cuenta los requerimientos para un lugar de oración: que esté libre de impurezas, que no se ensucie de orín o desechos animales o humanos, que no hayan fotografías o imágenes y que esté orientado hacia la Kaaba, que es una de las condiciones del Salah, en lo posible perfúmalo con incienso o perfume pues el Profeta (B y P) amaba los buenos olores.

Hay muchos musulmanes que tienen mascota en la casa, para ellos es recomendable que tengan un tapete que tiendan cuando van a rezar y recojan al terminar para evitar que se contamine. También es recomendable acostumbrarse a dejar los zapatos en la puerta y andar en medias o pantuflas en casa, para mantener alfombras y pisos libres de impurezas del exterior. Recomiendo adecuar un pequeño espacio al lado de la entrada principal para dejar allí los zapatos. Esto aplica para hogares islámicos o siempre que las personas no musulmanas que vivan en la misma casa estén de acuerdo.

Personaliza tu rincón islámico de la manera que más te guste y vaya acorde a tu personalidad. El objetivo es que te sientas a gusto para que puedas pasar cada vez más tiempo en este espacio rezando, leyendo el Corán y libros islámicos, haciendo díker o súplicas, etc.

  1. Olvida las cosas de medio oriente: los tapetes iraquíes son una metáfora de hermosura, los perfumes sauditas inundan el olfato de belleza, las ediciones en árabe del Corán son obras de arte de la imprenta, y sí, todo esto y mucho más es maravilloso. Pero seamos realistas, en muchos países conseguir estos artículos es bastante difícil, además de costoso. 

Busca la comodidad y la belleza a tu gusto. Muchas veces por no tener el tapete árabe o el dinero para comprarlo, posponemos la creación de un buen espacio. Además, en ninguna parte de la sunna dice que es obligatorio que nuestro rincón islámico sea un rincón árabe. Si no cuentas con el dinero o la disponibilidad de cosas de medio oriente, o simplemente te gusta la decoración de otro tipo, hazlo con lo que tengas a mano. En América se consiguen hermosos tapetes de tejido indígena, una brújula normal te orientará hacia la Quibla, una mesa baja en plástico, mimbre o guadua te sirve para poner el Corán y que no toque el piso, al igual que un atril de madera, etc.

  1. Escucha el adán: Literalmente ¡escúchalo! Así vivamos en países que no tienen mezquitas y donde no se escucha el llamado a la oración por toda la ciudad, hoy en día contamos con cientos de dispositivos electrónicos y programas que nos hacen escuchar el adán. 

Programa tu celular, tu agenda, tu computador, y si es posible hasta las alarmas del reloj. Que tu casa, tu lugar de trabajo o tu bolso resuene con cada oración. Como conversos no tenemos disciplina para rezar, y a veces se pasan los tiempos de oración sin siquiera notarlo. “¿Ya es hora del mágrib? ¡Ni siquiera he rezado el dújur!” Me sucedió muchas veces.

Además de tenerlo programado, un consejo adicional: reza cuando lo escuches. En Egipto (país en el que resido) hasta las clases se detienen unos momentos para poder rezar. Muchas veces dejamos la oración para después: es que estoy en clase, en cuanto termine este trabajo, ahorita me levanto y rezo, etc. Pero esto deriva en que se nos olvide o se pasa el tiempo y seamos negligentes en nuestra oración. Tampoco te avergüences, si estas en el café con los amigos o en el centro comercial no sientas pena de retirarte un momento para cumplir con tu oración, recuerda el sura la Ayuda Mínima:

“¡Ay de los orantes, que son negligentes en sus oraciones [realizándolas fuera de su horario]!” (Corán 107:4-5)

Si estás en tu lugar de trabajo o en el estudio, habla con tus superiores o docentes para que te permitan salir unos cuantos minutos a orar, recupera ese tiempo de la oración llegando quince o tal vez media hora más temprano a tu lugar de trabajo, evitarás así que sea una excusa para que te pasen un memorando o para que tus compañeros de trabajo sientan que “malgastas” el tiempo. 

En caso de que encuentres reticencia o no puedas abandonar tu puesto de trabajo/estudio por un intervalo de tiempo, así sea corto, entonces puedes programar alarmas para que te recuerden la oración en cuanto tengas el tiempo, lo ideal es ponerte una meta: ni una sola oración tarde. 

  1. Haz ablución cada vez que entres al baño: hay varias condiciones para realizar la oración, una de ella es estar en estado de pureza. 

“¡Oh, creyentes! Cuando se dispongan a hacer la oración lávense el rostro y los brazos hasta los codos, pasen las manos [húmedas] por la cabeza y [laven] los pies hasta los tobillos. Si están en estado de impureza mayor, tomen un baño [completo]. Si están enfermos o de viaje o han hecho sus necesidades [biológicas] o han cohabitado con su mujer y no encuentran agua, usen [para la ablución virtual] tierra limpia y pásenla por el rostro y las manos. Dios no quiere imponerles dificultades, solo quiere purificarlos y completar Su favor sobre ustedes para que sean agradecidos.” (Corán 5:6)

El Profeta (B y P) dijo: “Allah no aceptará la Salah sin la purificación.” (Múslim y otros)

En la sociedad occidental no somos conscientes de nuestro cuerpo, muchas veces nos preguntamos: ¿tengo ablución? Y sinceramente no sabemos la respuesta, y ante la duda preferimos esperar. Otras veces tenemos el tiempo reducido (por el trabajo, el estudio, el ritmo de vida moderno…) y diez minutos de salá más diez minutos de ablución ya es media hora, así que postergamos y postergamos la oración hasta que se nos pasa el tiempo adecuado. 

O tal vez por incomodidades externas nos da pereza hacer ablución: hace mucho frio, el baño está atestado de gente (pasa regularmente en los lugares de trabajo), se corre el maquillaje, no tenemos tiempo de quitarnos los zapatos, desamarrarnos los tenis, las botas, etc. Siempre encontramos excusas.

Para evitar todo esto, lo mejor es hacer ablución antes de salir del baño o salir de la casa. Además, una vez lo aprendamos lo hacemos sin demora y mantenemos en estado de pureza todo el día, que es siempre lo mejor.

  1. Cuenta con ropa adecuada: otra de las condiciones de la oración es cubrir el aura, que para el hombre es del ombligo hasta debajo de las rodillas y para la mujer todo su cuerpo excepto las manos y el rostro. Dice Allah:

¡Oh, hijos de Adán! Vistan con elegancia cuando acudan a las mezquitas. (Corán 7:31)

Es importante contar con la ropa adecuada: que no sea transparente ni ceñida, y que cubra todo el aura, y en esto ¡ojo! Hermanos, la regla aplica también para ustedes. Los pantalones justos y las camisetas ombligueras no sirven para rezar. 


Como conversos, pocas veces usamos la ropa sunna todo el tiempo, en especial en el caso de las mujeres. Les recomiendo tener una prenda de vestir que cumpla con los requerimientos, en el caso de los hermanos una camisa amplia y larga que los cubra adecuadamente, aunque su aura es desde el ombligo siempre es recomendable que se cubran un poco más, en especial el pecho y el área de los hombros. La camisa debe ser suelta y permitirles hacer la inclinación sin que se vea la piel.

Para las hermanas hay unos trajes de oración que se pueden confeccionar muy fácil: consisten en una falda amplia con una pretina de resorte y un jimar largo que cubre toda la parte superior, con esto no importa como estén vestidas, cubrirán su aura adecuadamente en todo momento.

  1. Equipo de viaje a la mano: Sería ideal poder rezar siempre en una mezquita o en nuestro espacio islámico en casa, pero la realidad del mundo es muy distinta y tenemos que adecuarnos a ella. La mayoría del tiempo la oración nos pilla en la calle, en el centro comercial, en el bus, en el trabajo, en la universidad, etc. Entonces, ¿cómo aplico los consejos anteriores?

Te recomiendo hacer un equipo viajero, un kit que puedas cargar contigo siempre y que te ayude a hacer la oración:

* Un tapete de oración: venden unos de plástico que ocupan muy poco espacio, son recomendados. Si no los consigues, puedes comprar plástico por metros en las tiendas escolares, los hay de todos los colores, recuerda no escoger los que tengan dibujos de personas o animales, por lo regular con un metro es suficiente, se dobla pequeño y te cabe en un cuaderno. Hazle una flecha para indicar hacia donde “apuntar” tu tapete. 

* Una brújula para encontrar siempre la Kaaba. Busca en internet cómo usarla y puedes apuntarle por detrás las indicaciones de la Kaaba: al nororiente, suroccidente… depende de tu ubicación. Venden brújulas especiales que siempre apuntan a la Kaaba o tapetes con la brújula incluida, si puedes conseguirlos sería ideal. 

* Un recipiente con agua para la ablución. Una simple botella de agua nos sirve, pero si es algo más pequeño y portátil mejor, hay cantimploras de medio litro que además cierran herméticamente con lo cual no corres riesgo de mojar todo lo que llevas en el bolso. Se consiguen muy fácil en tiendas de campamento. También es útil para lavarte cuando vas al baño, en países donde los retretes no cuentan con ducha para el aseo íntimo.

* Ropa adecuada. Bueno, no vas a cargar con una abaya con jiyab o en el caso de los hombres con una gigantesca camisa pakistaní. Lo recomendable es llevar una camiseta grande y las mujeres que no se cubren el cabello  pueden usar en su vestuario regular una bufanda o pashmina de adorno para el cuello, en el momento de la oración se la ponen a manera de jiyab y listas para rezar.

* Por el lugar de oración no se preocupen, desde que la tierra esté libre de excrementos nos sirve para rezar, recuerden lo que dijo nuestro amado Profeta (ByP): 

“Me ha sido otorgada toda la Tierra como mezquita, pura y limpia. A todo hombre de mi nación que le llegue la hora de la oración, que la realice donde se encuentre.”

En espacios públicos intenta rezar mirando hacia una pared, si no puedes no olvides poner la Sutra, un bloqueo que debe medir la distancia entre tu mano y el codo en frente tuyo para que las personas que pasen por tu frente no te rompan la oración. Puedes usar tu mochila si es lo suficientemente alta, o un pedazo de cartón, o un cuaderno grande abierto. Recuerda que no puedes hacerlo en un baño, y ten cuidado con los prados donde suelen hacer sus necesidades los perros y otros animales.

  1. Aprende a rezar: parece una tontería, pero es cierto. Aprende a rezar en primera instancia, muchas veces cometemos errores y ni siquiera lo notamos. Hay cientos de videos y guías en internet que puedes descargar; si puedes encontrar a alguien que te enseñe mucho mejor, el Mensajero de Allah (B y P) dijo:

“Lo primero por lo que el hombre deberá rendir cuentas el día de la resurrección será por la oración. Si es válida, toda su obra lo es; si es defectuosa toda su obra lo es.” (Bujari)

En tu rincón islámico puedes poner una cartelera con los pasos y los suras en árabe para irlos aprendiendo de a poco, recuerda ponerla al frente para que no tengas que mover la cabeza durante la oración, también puedes rezar con un papel para memorizar. Pon un horario con el número de rakás (ciclos de la oración) en cada ocasión y repasa antes de iniciar, para que no tengas excusas una vez seas un orante.

La concentración es importante, pero no te angusties si al principio se te dificulta. Si te descubres en medio de la Salah pensando en el almuerzo o en qué ropa vas a comprar, no te mortifiques, respira hondo y vuelve a enfocarte, no desesperes. 

Para la concentración ayuda mucho estudiar acerca de la oración, sus pilares, las condiciones, los tipos, cuándo se realizan, etc. Mejorar nuestra oración es uno de los mejores actos de adoración. 

Recuerda que la oración es buena en cualquier momento, y que existen más que las cinco oraciones obligatorias; rezar siempre nos acerca al Creador:

 Abu Firas Rabiah Ibnu Kab Al Aslami, sirviente del Enviado de Allah y uno de Ahl As Súfah, dijo: “Dormía cerca del Enviado de Allah y le acercaba agua para su ablución y para lo que necesitara. Una vez me dijo: ‘¡Pídeme algo!’ Le dije: ‘Suplica a Allah que sea tu compañero en el Paraíso.’ Dijo: ‘¿Alguna otra cosa?’ Le dije: ‘¡Sólo eso!’ Dijo: ‘Ayúdame a conseguir tu súplica acrecentando tus postraciones (oraciones).’” [Múslim]

Parte de la oración es decir los suras del Corán en árabe, tarea que parece titánica cuando nos detenemos a pensar que este es uno de los idiomas más difíciles de aprender; aun así, muchos estudian con esmero estos y otros tópicos islámicos. Sobre este tema versará el siguiente artículo. 

“¡Oh, Señor mío! Haz que tanto yo como mis descendientes seamos fervientes practicantes de la oración.” (Corán 14:40)



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