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martes, 6 de septiembre de 2022

Traducir Mundo: Diálogos entre La Traducción y La Poesía

 TRADUCIR MUNDO: DIÁLOGOS ENTRE LA TRADUCCIÓN Y LA POESÍA




En este encuentro Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986) y Adalber Salas Hernández (Caracas, 1987) conversarán sobre los retos creativos de la poesía y de la traducción. Moderan Karonlains Alarcón y Henry Gómez, directores de la Red de Talleres Locales de Escritura - Idartes.
 
Fecha: miércoles 7 de septiembre
Auditorio Rogelio Salmona
Fondo de Cultura Económica
Calle 11 No. 5 - 60
Hora: 6:00 p.m.
Presencial. Ingreso libre hasta completar aforo.


Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986). Ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020 por El reino de lo no lineal, del Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2017 por Principia y del Premio Bellas Artes de Traducción Literaria 2019 por Cielo nocturno con heridas de fuego, de Ocean Vuong. Estudió una maestría en Creative Writing en la Universidad de Nueva York y ha sido becaria del FONCA (Jóvenes Creadores), de la Fundación Para las Letras Mexicanas y de la Fulbright. Ha sido becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA en los periodos 2015-2016, 2018-2019 y de la Fundación Para las Letras Mexicanas (2016-2017, 2017-2018). En el año 2021 publicó el libro Proyecto Manhattan. 
 

Adalber Salas Hernández (Caracas, 1987). Entre otros, autor de los libros Salvoconducto (XXXVI Premio de Poesía Arcipreste de Hita; Valencia, Pre-Textos, 2015); Mínimos (Madrid, Amargord Ediciones, 2016), La ciencia de las despedidas (Valencia, Pre-Textos, 2018); así como los volúmenes de prosa Clarice Lispector: el lugar de la poesía (Santiago de Chile, Ril Editores, 2019), Isolario (Bayamón, Ediciones Aguadulce, 2019), Palabras sin dueño. Variaciones sobre la traducción literaria (Ciudad de México, Dirección de Literatura UNAM / Periódico de Poesía, 2019) y 23 shots (Caracas, Dcir Ediciones, 2020). Entre otras, ha publicado traducciones de Marguerite Duras, Antonin Artaud, Charles Wright, Mário de Andrade, Hart Crane, Pascal Quignard, Mark Strand, Louise Glück, Yusef Komunyakaa, Anne Boyer, Nicholas Laughlin, Shara McCallum, Jamaica Kincaid, Frankétienne y Patrick Chamoiseau. En el 2022 publicó Nuevas cartas náuticas con la editorial Pre-Textos. 
 

Karonlains Alarcón Forero
(Tolima). Estudió antropología en la Universidad Nacional de Colombia, especialización en árabe y ciencias islámicas en Alejandría (Egipto), y cursa la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Central. Fue finalista en el concurso “Si a la paz” de la fundación Lidera (Colombia) y del concurso de Narrativa Manuel Díaz Vargas, con la novela: Viajeros (2018). Ha publicado: Viajeros; Preocupaciones de una madre de familia, libro de cuentos; La súplica en el Islam, ensayo; también numerosos cuentos. Su última novela es ANJATAMÚN; una historia sombría ambientada en el apocalipsis zombi. Se define como una mujer multiprofesional: investigadora, docente, antropóloga y escritora.


Henry Alexander Gómez (Bogotá, 1982). Magister en Creación Literaria de la Universidad Central y Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Ha recibido diferentes distinciones, entre ellas, el Premio Nacional de Poesía Universidad Externado, el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y el Premio Internacional de Poesía José Verón de España por el libro Tratado del alba (2016). Otros libros publicados: Memorial del árbol (2013); Diabolus in música (2014); Georg Trakl en el ocaso (2018); La noche apenas respiraba (2018) Mención Honorífica Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz y finalista del Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura. Recibió el Premio Internacional de Cuento “Juan Ruiz de Torres” por el libro Cuentos para hundir un submarino (2021) y el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández por el libro La torre de los caballos azules (2022). Es cofundador y editor de la Revista Latinoamericana de Poesía La Raíz Invertida (www.laraizinvertida.com).

Aprovechando su sólida trayectoria en ambos campos, los invitados dialogarán sobre sus experiencias como autores y coautores, la imagen poética, la divulgación de las letras en diferentes idiomas, el panorama actual de poesía latinoamericana y antillana, los retos del creol y otros gajes del oficio interpretativo.




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martes, 13 de junio de 2017

Nociones de Taujid

NOCIONES DE TAUJID

Los fundamentos del monoteísmo puro en la vida diaria del musulmán.

Por: Said Abdunur Pedraza



Charla dada el 13 de abril de 2017.

Charla en torno al tema del monoteísmo puro (at taujid) en la vida del musulmán, precedida por una breve introducción sobre las traducciones del Corán al español.





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miércoles, 18 de enero de 2017

El Islam, su libro y su profeta

El Islam , su libro y su profeta




Reproduzco a continuación la parte introductoria a la traducción comentada del Sagrado Corán realizada por el Lic. M. Isa García y su equipo (disponible en https://editorialmaktaba.com/libros_islamicos/). Esta introducción fue escrita por el revisor bibliográfico y lingüístico de la traducción, Said Abdunur Pedraza, por encargo del traductor. Es un texto que, de manera resumida y muy breve, pero completa y clara, expone qué es el Islam, de qué trata su libro sagrado, y quién fue su Profeta.

El Corán y su historia

En la novela futurista Farenheit 451, un grupo de disidentes se oculta en los bosques para preservar libros. Su misión: mantener en sus memorias la mayor cantidad de textos posible, pues el gobierno los está quemando todos y pronto ya no quedará ninguno. Si eso ocurriera en nuestra realidad actual, solo un libro en todo el mundo tendría su supervivencia e integridad aseguradas, pues ha sido transmitido oralmente en una cadena ininterrumpida de memorizadores durante más de 14 siglos, y en la actualidad, decenas de miles de personas lo saben y lo recitan de memoria a diario por todo el planeta. Ese libro es el Corán.

Históricamente la poesía árabe ha sido famosa por su belleza, los árabes siempre han tenido fama de grandes oradores. Sin embargo, muchos poetas árabes y mucha gente del común, acostumbrados a escuchar a diario en plazas y calles lo mejor de la poesía y la oratoria del mundo, lloraban conmocionados por la belleza y la fuerza incomparables del Corán cuando era recitado. Aún en nuestros días, musulmanes y no musulmanes en todo el mundo, incluso aquellos que no conocen el idioma árabe, se estremecen al escuchar la recitación del Corán. Un libro que no vale por la calidad de la tinta o del papel en que esté impreso ni por la antigüedad de su edición, sino por la fortaleza y actualidad de su mensaje.

La fuerza del mensaje coránico se ve reflejada en múltiples cosas: en la forma en que logró que las tribus árabes dejaran de combatir entre sí y se unieran en el primer Estado en la historia de Arabia, y cómo convirtió a ese Estado en la civilización más avanzada e importante del mundo en menos de un siglo; en la forma en que animó el desarrollo de las ciencias y la tecnología, en una época en que toda Europa vivía sumida en el oscurantismo; en el impacto profundo que tuvo en la vida de personalidades como Goethe, Malcolm X, Cat Stevens, y el padre de la patria andaluza, Blas Infante. En la forma en que un puñado de comerciantes honestos convirtió a Indonesia en el país con mayor cantidad de musulmanes hoy día, mostrando con su ejemplo las bondades de vivir de acuerdo a las enseñanzas del Corán.

Durante la Edad Media, cuando los ejércitos en todo el mundo tenían por norma saquear las ciudades que tomaban y asesinar a su población sin distinguir entre hombres, mujeres, niños y ancianos, ocurrieron tres acontecimientos históricos que son contundentes para mostrarnos el poder del Corán. El Profeta Mujámmad, Saladino y el sultán Mehmed II, conquistaron respectivamente La Meca (630 d.C.), Jerusalén (1187 d.C.) y Constantinopla (1453 d.C.), y cuando entraron a reclamar la victoria no saquearon las ciudades, y fueron incluso más allá, respetando la vida y propiedades de sus habitantes de diferentes credos. Todo esto siglos antes de que la convención de Viena escribiera el Derecho Internacional Humanitario.

También encontramos en el Corán información científica sorprendentemente exacta, que ha venido siendo corroborada por la ciencia moderna y que ha inspirado a científicos importantes a incluir versículos coránicos en sus conferencias. Entre ellos se cuentan el Dr. Persaud, ganador del premio J.C.B. Grant, otorgado por la Asociación Canadiense de Anatomistas; el Dr. Marshall Johnson, expresidente de la Asociación Teratológica de Estados Unidos; el Dr. Keith Moore, expresidente de la Asociación Americana de Anatomistas Clínicos; el Dr. Tejatat Tejasen, exdecano de la facultad de Medicina de la Universidad Chiang Mai en Tailandia; el Profesor Yashudi Kusan, exdirector del Observatorio Astronómico de Tokio en Japón; y el famoso cirujano francés Dr. Maurice Bucaille, autor del libro La Biblia, el Corán y la Ciencia, donde concluye que solo Dios pudo revelar el Corán.

El Corán incluye una amplia gama y diversidad de temas: historias de los profetas y de los pueblos de la antigüedad, lecciones morales, normas para llevar una vida sana, tranquila y honesta; leyes para construir una sociedad equitativa que asegure a todos sus miembros dignidad, seguridad y justicia; profecías, de las cuales algunas ya se han cumplido; datos científicos desconocidos por el ser humano hasta el siglo XX; una teología clara y sencilla, pero a la vez profunda y completa; descripciones de la vida en el más allá, palabras de consuelo para los creyentes, respuestas directas a las preguntas básicas que siempre han intrigado a la humanidad. Todo ello con una belleza poética y narrativa inigualable, tanto que en sus propias páginas el Corán reta a los seres humanos a crear un texto que pueda igualarlo.

Incluso el Quijote, considerado la mejor obra literaria jamás escrita, y las obras de Shakespeare, han sufrido plagio. Estos y muchos otros ejemplos comprueban que por muy grande que pueda ser un escritor, siempre es posible imitar su estilo, su obra, y confundir incluso a lectores expertos. Pero aunque muchas veces se ha intentado plagiar, imitar o incluso modificar el Corán, ha sido imposible.

La revelación de este libro sinigual comenzó con un evento perturbador. Mientras se encontraba solo en una cueva donde solía alejarse del mundo para rezar y reflexionar, el profeta Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, sintió el abrazo asfixiante de un ser brillante que lo tomó por sorpresa. Sin posibilidad de escape y sintiéndose cerca de la muerte, escuchó a este ser darle una orden: “¡Lee, en el nombre de tu Señor!”

Ese fue el primer versículo coránico en ser revelado, que corresponde al capítulo 96, versículo 1. En un principio, temiendo ser tomado por loco, no habló de lo ocurrido más que con su esposa Jadiya, que lo escuchó con paciencia mientras él temblaba de miedo entre sus brazos. Ella fue la primera en reconocer que se trataba de un mensaje de Dios, y fue la primera persona que creyó en la profecía de Mujámmad, incluso antes que el propio Mensajero.

El ser que había atemorizado al Profeta no era otro que el ángel Gabriel, el mismo que le había anunciado a María que sería la madre virgen de un profeta creado por Dios en su vientre: Jesús. La historia de Jesús y su madre también sería revelada como parte del Corán, en el capítulo 19, titulado “María”.

El ángel volvió a presentarse ante Mujámmad muchas veces para transmitirle el mensaje divino. El Corán fue revelado de manera paulatina durante los siguientes 23 años, tiempo en que los seguidores del Profeta llegaron a ser más de cien mil. Gradualmente, la comunidad de musulmanes no solo creció en número, sino que fue tomando forma de nación y de Estado, hasta convertirse en la civilización más influyente de la Tierra.

Menos de un siglo después de la muerte del Profeta, el mensaje coránico había llegado a todo Oriente Medio, el norte de África, Asia central hasta China e India, y la Península Ibérica. Hoy día, el Corán es el Libro Sagrado de más de 1.300 millones de musulmanes, que lo recitan durante sus cinco oraciones diarias en todo el mundo.

Si bien el Corán fue revelado en árabe y la nación islámica se formó originalmente en Arabia, actualmente los musulmanes árabes son menos del 20% de todos los musulmanes del mundo. Datos recientes han revelado que existen más musulmanes en Alemania que en el Líbano, y más en Rusia que en Jordania y Libia juntas, superando los 6 millones en Francia. Desde la década de 1970, el Islam se ha mantenido como la religión de mayor crecimiento en el mundo, y el Vaticano ha reconocido que desde 2006 el Islam tradicional (Sunismo) se ha convertido en la denominación religiosa con mayor número de fieles en el planeta, dejando al Catolicismo Romano en segundo lugar. En América Latina y el Caribe el Islam crece a diario, especialmente entre la población femenina, y es también la religión de más rápido crecimiento entre la comunidad latina de Estados Unidos.

Por todo el globo, en cada comunidad islámica hay musulmanes que han aprendido de memoria fragmentos del Corán en árabe, y en muchas de ellas hay al menos un musulmán que lo ha memorizado por completo, convirtiéndolo en el libro más leído y memorizado en la historia. También han aparecido a lo largo de la historia, traducciones de su mensaje a más de 100 lenguas.

Recopilación y preservación del Corán

A medida que el Profeta Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, iba recibiendo la revelación divina, sus escribas la iban poniendo por escrito en diferentes materiales: cuero, cortezas de árboles, huesos… Al mismo tiempo, el Profeta recitaba a sus seguidores cada nueva parte revelada, recitaba diferentes fragmentos del Corán todos los días durante las oraciones, y todos los años durante el mes de Ramadán recitaba en público lo que le había sido revelado hasta ese momento. Muchos de quienes lo escuchaban, escribían partes del Corán, y muchos otros lo memorizaban.

Cuando él murió, existían muchos fragmentos escritos del Corán, también había docenas de musulmanes que lo sabían de memoria. Uno de ellos era Zaid ibn Zabit, quien fue escriba del Profeta. Por órdenes de Abu Bakr, primer califa de la nación islámica, Zaid encabezó un comité que se encargó de reunir todos los fragmentos existentes del Corán, corroborarlos con los memorizadores más prominentes, y poner el texto por escrito en forma de libro. Este primer manuscrito fue terminado y aprobado por los compañeros del Profeta unos dos años después de su muerte.

Aproximadamente diez años después de esta compilación, el tercer califa, Uzmán, convocó al mismo Zaid a formar parte de otro grupo de compañeros del Profeta y memorizadores del Corán, quienes tomaron este manuscrito e hicieron varias copias del mismo, que fueron distribuidas por todo el vasto territorio islámico. Algunas de esas copias se conservan aún en el museo de Tashkent en Uzbekistán, en el museo de Topkapi en Turquía, y dos en Egipto, en la mezquita Al Husein y en la Biblioteca Nacional. Otra fue conservada en Siria hasta 1892 cuando un incendio la destruyó, pero para entonces ya se habían hecho copias de la misma.

Diferentes personas y organizaciones han comparado, a lo largo del tiempo, estas copias con manuscritos antiguos de diferentes épocas y ediciones recientes del Corán, comprobando una y otra vez que el texto coránico que hoy se recita a diario en las mezquitas de todo el mundo, es exactamente el mismo que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, enseñó a sus compañeros, que Dios esté complacido con ellos.

El Corán no solo ha sido preservado intacto en su forma escrita, sino que siempre han existido memorizadores que lo han transmitido de forma oral, enseñando no solo su contenido sino las formas correctas de recitarlo. Además, también se ha registrado y preservado la vida del Profeta Mujámmad, quien siempre vivió en estricto cumplimiento del texto coránico. Cuando comparamos las copias escritas del Corán con las recitaciones trasmitidas de generación en generación, y con las tradiciones del Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, encontramos una coherencia y unidad que nos comprueban, sin lugar a dudas, que el Corán no ha sufrido alteración alguna.

El Islam y sus pilares

“Lee”. Con esa orden directa, se inició una nueva etapa en la vida de toda la humanidad. En una cueva oscura, en el interior de una montaña en medio del desierto, la voz del ángel Gabriel retumbó repitiendo las palabras de Dios: “Lee, en el nombre de tu Señor”. Nadie podría haber sospechado que en ese instante cambiaba el curso de la historia del hombre.

Pero ese no fue el inicio del Islam. El Islam comenzó con la creación del universo. Como concepto, Islam significa someterse a la voluntad de Dios. Es lo que han enseñado todos los profetas, de Noé a Abraham, de Moisés a Jesús. El mensaje del Islam ha sido el mismo desde el inicio del tiempo, y permanecerá inalterado hasta su final: solo existe un Dios, Uno y Único, y solo a Él debemos alabar y pedir ayuda, pues toda fuerza proviene de Él y nada ocurre en el universo sino por Su voluntad.

Con la revelación del Corán se recuperó el mensaje y el espíritu originales de las revelaciones anteriores (la Tora, los Salmos y el Evangelio), y la religión eterna de Dios recibió el nombre de Islam. Desde entonces, Dios nos anuncia que Mujámmad es Su último enviado, Sello de la Profecía, y que el Corán es Su última revelación, que Él mismo mantendrá preservada hasta el Día del Juicio.

El Islam no es, en sentido estricto, una religión; más bien es una forma de vida. Como toda religión, establece la moral y la creencia, y regula en buena parte el comportamiento y modales de las personas que la siguen. Pero a diferencia de las demás religiones, el Islam establece también un sistema político y de gobierno, un sistema financiero y económico, un sistema social, una filosofía de vida, unas políticas de preservación medioambiental, todo enmarcado en principios universales de respeto a la vida, la dignidad y la propiedad de las personas, de cooperación, solidaridad y justicia entre los hombres y entre las naciones, de trato amable hacia todas las personas (incluyendo los enemigos) y los animales, y de obediencia estricta a las leyes de Dios.

La primera palabra de la revelación del Corán enmarca el espíritu islámico de amor por el conocimiento. El Islam enseña que la fe no puede ser ciega, sino que tiene que nacer y fortalecerse con el conocimiento. No hay mayor enemigo de los pueblos, ni mayor amigo de los tiranos y los opresores, que la ignorancia. Y nadie está en mayor peligro de caer en fanatismos y extremismos que quien cree algo a ojos cerrados, incluso en contra de su propia lógica.

“Lee”. Conoce tu religión y practícala, conoce tus derechos y exígelos, conoce tus obligaciones y cúmplelas; aprende qué es lo bueno, hazlo y promuévelo; aprende qué es lo malo, condénalo y aléjate de ello. Tal es la importancia de esta orden, que cuando el Profeta Mujámmad se vio obligado a combatir para defender a su comunidad y tuvo que afrontar el asunto de los prisioneros de guerra, en un acto sin precedentes en la historia, ordenó a sus hombres que liberaran a todo aquel que enseñara a leer y escribir a cinco musulmanes.

El conocimiento, además, nos une. Los musulmanes tenemos un objetivo en común: servir a Dios. Nos alejamos de las mismas cosas: de aquello que Dios ha prohibido. Buscamos realizar a diario las mismas cosas: aquello que agrada a Dios. Bebemos de la misma fuente del conocimiento: el Corán y las tradiciones auténticas del Profeta Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Cuando un musulmán se orienta hacia La Meca y comienza a recitar en árabe el primer capítulo del Corán mientras realiza su oración, puede estar seguro de que en ese mismo instante, en diferentes lugares del mundo, otros musulmanes están orientados hacia el mismo lugar, pronunciando exactamente las mismas palabras, mientras rezan de la misma forma que él.

Al crearnos, Dios nos dio alma así como cuerpo. Por ello, el Islam descansa sobre seis pilares de la fe, que deben estar presentes en el alma y el corazón del musulmán, y sobre cinco pilares prácticos de adoración a Dios y servicio al prójimo, que el musulmán debe cumplir con su cuerpo y su mente. Sin los primeros, la adoración se convierte en una serie de rituales vacíos, carentes de sentido, meros ejercicios físicos. Y sin los segundos, la fe se convierte en palabras huecas, pues no se manifiesta externamente y, por tanto, es incapaz de transformar la vida y la sociedad del creyente.


Los seis pilares de la fe son:

Creer en Dios, glorificado y alabado sea, Creador de todo cuanto existe, indivisible, Quien no tiene copartícipes ni asociados, es Dueño y Señor de la creación y no comparte Su Señorío; no ha engendrado ni ha sido engendrado, no necesita de nada ni de nadie y todos necesitamos de Él; no hay nada ni nadie que Se le asemeje, todo proviene de Él, y por lo tanto solo Él merece ser adorado.

Creer en los ángeles, criaturas de luz creadas por Dios para servirlo, que la paz sea con todos ellos. No tienen libre albedrío, por lo que les es imposible rebelarse contra Él.

Creer en los libros revelados. Dios ha revelado a los seres humanos Su mensaje y Sus leyes muchas veces en la historia. Entre los libros que Dios ha revelado están la Tora, los Salmos, el Evangelio, y muchos otros que no conocemos. Sin embargo, todos estos libros han sido modificados, alterados y tergiversados con el paso del tiempo, por lo que solo el último de ellos, el Corán, es la palabra de Dios, pues es el único que se conserva inalterado.

Creer en los profetas. En todos los tiempos, Dios ha enviado profetas y mensajeros a todos los pueblos, y todos ellos proclamaron el mismo mensaje de unicidad del Creador. Desconocemos a la mayoría de ellos, pero sabemos que el último de los profetas, Mujámmad, siguió el mismo camino trazado por todos, incluyendo a Moisés y a Jesús, por lo que seguir a Mujámmad es seguir a sus antecesores.

Creer en el Día del Juicio. Esta vida es pasajera, estamos aquí para adorar y servir a Dios, y todos moriremos. Pero un día, seremos resucitados y tendremos que rendir cuentas ante Dios de todas nuestras obras. Ese día cada quien recibirá lo que merece, nadie será tratado con injusticia, y unos entrarán al Infierno, mientras otros entrarán al Paraíso.

Creer que todo proviene de Dios, lo agradable y lo desagradable. Nada ocurre sino con el permiso de Él, y ni un átomo del universo se mueve sino por Su voluntad. Él nos ha concedido el libre albedrío, pero en su infinito conocimiento lo sabe todo antes de que suceda. Él es Quien determina nuestro destino, y por ello, nadie puede beneficiarnos ni perjudicarnos más allá de lo que Él decreta para cada uno de nosotros.

Los cinco pilares prácticos de la adoración son:

La declaración de fe: Una persona ingresa al Islam al decir de forma libre y consciente lo siguiente: “Atestiguo que no existe divinidad salvo Dios, y atestiguo que Mujámmad es Su siervo y Mensajero”. Esta profesión de fe es repetida por los musulmanes a diario en sus oraciones y otras actividades. Decir esto implica abandonar cualquier acto de culto a santos, ídolos, ancestros, líderes o criaturas, y adorar solo a Dios Todopoderoso. Implica también que aceptamos a Mujámmad como Mensajero de Dios, como nuestro guía, y al aceptarlo a él se aceptan todos los profetas y mensajeros anteriores.

La oración: Es obligación realizar cinco oraciones diarias (al alba, a mediodía, a media tarde, al ocaso y en la noche). La oración debe realizarse siguiendo unos pasos rituales específicos y tras una purificación ritual. El creyente puede, además, realizar oraciones voluntarias durante el día o la noche. La oración puede realizarse en solitario o en comunidad, en la mezquita o en cualquier lugar limpio que no sea utilizado como lugar de adoración a deidades falsas.

El zaká o azaque: El pudiente está obligado a entregar un 2.5 % de su ahorro anual para obras de caridad. El zaká garantiza la redistribución de la riqueza, una preocupación reciente en el mundo occidental, pero que está contemplada desde hace más de 1.400 años en el Islam. Adicional al zaká, el Islam anima a los creyentes a brindar caridad a diario. La caridad no se entiende solo como un asunto monetario. Siempre que el musulmán ayuda a otra persona, busca su bienestar incluso con una sonrisa, está haciendo caridad. El trabajo en pos del bienestar colectivo, como retirar obstáculos de un camino o poner anuncios de peligro para evitar accidentes, también se considera una forma de caridad.

El ayuno: Es obligación ayunar durante todo el mes de Ramadán cada año (el noveno mes del calendario lunar islámico). El ayuno se realiza cada día desde el alba hasta el ocaso, pudiéndose comer y beber durante la noche. El ayuno purifica el cuerpo, fortalece la voluntad y ayuda al creyente a concientizarlo por experiencia propia sobre lo que sienten a diario los más necesitados. Ayunar y romper el ayuno en comunidad, compartiendo el hambre durante el día y la comida durante la noche, estrecha y fortalece los lazos sociales y familiares. También se pueden realizar ayunos voluntarios en otras épocas del año.

La peregrinación a La Meca: Todo musulmán y toda musulmana que esté en capacidad física, mental y económica de realizar la peregrinación, debe hacerla al menos una vez en su vida. Esta es la mayor peregrinación religiosa del mundo, cerca de tres millones de personas se reúnen en la Mezquita Sagrada de La Meca cada año y hacen la oración al unísono como parte de los rituales de la peregrinación.

“Lee”. No existen intermediarios entre el creyente y su Creador, por eso no hay clero en el Islam. El conocimiento está a disposición de quien lo busca, y es obligación de todo musulmán, hombre o mujer, buscarlo durante toda su vida. Pero no olvides lo esencial: “¡Lee, en el nombre de tu Señor!” No busques el conocimiento para tu gloria personal. Sé humilde y busca el conocimiento para agradar a Dios y trabajar por Su causa. Esa es la esencia de seguir el Islam, de ser musulmán.

El Profeta Mujámmad

“Lee”. La orden que cambió el curso de la historia fue dada por Dios, a través del ángel Gabriel, a un analfabeto. “No sé leer”, respondió aterrado Mujámmad, inocente del destino para el que había sido preparado toda su vida. “¡Lee, en el nombre de tu Señor, Quien ha creado todas las cosas!”, le replicó el ángel.

A sus 40 años de edad, el Profeta Mujámmad era muy conocido en su ciudad, La Meca. Todos sabían que era un comerciante exitoso y honrado, dirigente de caravanas, esposo de una rica empresaria mayor que él, y le tenían un profundo respeto. Lo apodaban “El Confiable” y era famoso por su honestidad y su habilidad para la mediación de conflictos. Su palabra valía más que cualquier contrato. Pero había una virtud que no poseía: a su edad, resultaba evidente para todos que Mujámmad no era un gran orador ni un poeta. Y sin embargo, un día, por un milagro que en un comienzo muy pocos aceptaron, Mujámmad superó a todos los grandes oradores y poetas, e hizo temblar la estructura social de La Meca desde sus cimientos, con una recitación tan excelsa, hermosa y magnífica, como revolucionaria y radical.

Los hombres no son más valiosos que las mujeres ni lo contrario. Los árabes no son mejores que los no árabes ni lo contrario. Los blancos no están por encima de los negros ni lo contrario. Los ricos tienen la obligación de ayudar a los pobres, las mujeres son libres de tener posesiones y comerciar, y todos tienen derecho a la educación y a una vida digna. No existe más que un único Dios verdadero, que no tiene forma humana, que no puede ser representado en forma alguna, y que es tan Compasivo como Justo, tan Poderoso como Benévolo, tan Severo como Amoroso. Y nadie, ni reyes ni profetas, ni artistas ni indigentes, ni sabios ni empresarios, absolutamente nadie está por encima de la Ley de Dios ni tiene derecho a cambiarla en lo más mínimo. Semejantes ideas convirtieron a Mujámmad y a sus compañeros en perseguidos.

Mujámmad nació en La Meca, Arabia, en el año 570 d.C., y quedó huérfano desde edad temprana. Pasó necesidades. Trabajó desde pequeño, fue pastor y se forjó una buena vida. A sus 40 años se encontraba en su mejor momento. Pero en cuanto comenzó a transmitir la revelación divina, la vida se le fue haciendo cada vez más difícil. Fue víctima de burlas, discriminación, insultos y distintos tipos de ataques, cada vez peores y más frecuentes. Él y sus compañeros fueron sometidos a hambruna, ostracismo y persecución. Luego comenzaron las torturas y los asesinatos de sus compañeros. La situación era tan grave, que el Profeta envió a un grupo de ellos a refugiarse en Etiopía, donde fueron protegidos por un rey cristiano.

Trece años después que comenzara la revelación del Corán, el profeta Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, lo había perdido todo: su reputación arruinada, sus negocios destruidos, su esposa había muerto, su riqueza y propiedades confiscadas, algunos de sus compañeros habían sido asesinados y otros se habían exiliado, y su tío y único protector tribal acababa de morir. Ahora pendía sobre él una amenaza de muerte y solo le quedaba emigrar junto con sus seguidores, cuyo número apenas había excedido el centenar en trece años de prédica incansable y difícil. Si hubiera sido un profeta falso, a este punto de la historia ya se habría dado por vencido. ¿Qué objeto tenía insistir en una religión que en lugar de darle fama, poder y dinero, le había arrebatado todo lo que había logrado en su vida? Años atrás, los dirigentes de La Meca, el clan de los Curaichitas, le habían ofrecido nombrarlo su rey y convertirlo en el hombre más rico y poderoso de Arabia.

Pero Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, no procuraba satisfacer sus gustos, sus deseos ni sus necesidades. No tenía afán de gloria o riqueza. Solo estaba cumpliendo con la misión que Dios mismo le había encargado, y estaba dispuesto a pasar por todas las penurias que Dios le pusiera en el camino. Así que a sus 53 años, el Profeta decidió emigrar con su gente. Setenta musulmanes viajaron hacia el oasis de Yazrib. Una vez que estuvieron allí a salvo, el Profeta se dirigió a su encuentro en compañía de su mejor amigo, Abu Bakr As Sidiq, quien lo sucedería tras su muerte como primer califa de los musulmanes. Fue un viaje duro a través del desierto, con sus enemigos persiguiéndolo de cerca. Este suceso, conocido como Hégira, marcó el inicio del calendario islámico.

Los pobladores de Yazrib cambiaron el nombre de la ciudad por el de Madinat un Nabí (la ciudad del Profeta) y allí el Profeta fundó el primer Estado islámico. Se convirtió en gobernante, y aun así llevó una vida austera, al punto de dormir en una estera de cuero rellena de hojas de palma. Bajo su mando, Madina se convirtió en una ciudad próspera en muy poco tiempo, y sus enemigos sintieron celos de su éxito y temor de que regresara a cobrar venganza.

Los Curaichitas se armaron y salieron a destruir a la nación musulmana. Con el permiso divino y siguiendo las normas estrictas relacionadas con la guerra que fueron reveladas en el Corán, los musulmanes organizaron para defenderse un pequeño ejército, que de manera milagrosa venció en la primera batalla a una fuerza que lo triplicaba y que estaba mucho mejor preparada y armada. Más tarde, tras cinco años de batallas, unas ganadas y otras perdidas, el Islam había crecido a tal punto que Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, se presentó a las puertas de La Meca con un ejército de más de 10.000 hombres. Entró a la ciudad sin derramar una sola gota de sangre. Vio a la cara a aquellos que lo habían insultado, perseguido y atormentado durante años, los mismos que habían intentado asesinarlo, que habían ultrajado a sus compañeros y que habían enviado ejércitos en su contra. No tomó represalias contra ellos. Respetó sus vidas y sus propiedades, e incluso aceptó como hermanos a todos aquellos que decidieron abrazar el Islam.

Solo tres años después, enfermó y murió. Comerciante, líder religioso, estadista, maestro, juez, estratega militar, soldado, administrador, diplomático, amigo, esposo, padre, consejero, reformador, profeta, hombre. La vida de Mujámmad está detallada como la de ningún otro personaje de la historia. Una vida que es un modelo a seguir.

El astrofísico estadounidense Michael Hart publicó en 1978 su listado de las cien personas más influyentes de la historia. En el número uno ubicó al Profeta Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, por su tremendo éxito tanto en el campo secular como en el campo religioso. Este reconocimiento es uno de muchos que se vienen dando en el mundo occidental, que a pesar de la mala prensa que se le da continuamente al Islam, está valorando cada vez más sus enseñanzas y el ejemplo de vida del Profeta Mujámmad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él.

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sábado, 8 de noviembre de 2014

Del árabe al español: ¿transliterar, transcribir o traducir?

Del árabe al Español: ¿Transliterar, transcribir o traducir?



Sobre las dificultades de escribir palabras árabes en alfabeto latino, y exposición de la forma correcta de transcribir palabras árabes al idioma español


Autor: Said Abdunur Pedraza


El árabe es el idioma del Corán. En árabe están escritos no solo el libro sagrado de los musulmanes, sino todas las grandes obras de exégesis del mismo (tafsir), así como las compilaciones de los dichos y tradiciones del profeta del Islam (jadiz). Sin importar el idioma que hable un musulmán, en su vida utiliza muchas palabras del idioma árabe que representan conceptos específicos de su religión, y que no son fácilmente traducibles a otras lenguas (como imam, chirk, sura, etc.). De igual manera, los libros sobre Islam, traducidos o escritos en idiomas distintos al árabe, utilizan estas palabras. El problema está en que el árabe se escribe con un alfabeto diferente al que utilizan las lenguas occidentales; por ello, si dentro del texto se utiliza una palabra árabe sin traducir, no es posible escribirla en sus caracteres originales pues el lector no podría leerla.

Entonces, se hace necesaria la utilización de algún medio que permita al lector leer la palabra, o incluso, pronunciarla correctamente. Existen varios métodos que han ido apareciendo a lo largo de la historia, y que han quedado consignados en diferentes textos: Quizás el primero haya sido Estudio sobre el valor de las letras arábigas en el alfabeto castellano, publicado en 1874. En 1928 apareció el libro Notas sobre transcripción de palabras árabes, y en 1943, Normas de transcripción, ambos publicados en Tetuán. La Organización de las Naciones Unidas ha presentado también un método para que los miembros de los diferentes países tengan un sistema unificado de notación que pueda ser entendido por todos, ya que el árabe se ha convertido, en las últimas décadas, en el segundo idioma oficial más importante de la ONU (después del inglés) por el volumen de información que debe traducirse permanentemente desde dicho idioma. Lo propio hizo la organización internacional de estándares, publicando normas al respecto como la ISO R 233 de 1961 y la ISO 233 de 1984. 

El problema para el desarrollo de estos métodos reside en que en el idioma árabe existen sonidos o fonemas que no tienen equivalente en el español, como el gutural de la ع o el sibilante de la ز. El árabe tiene, por ejemplo, cuatro tipos de ‘d’ y tres tipos de ‘j’ que generalmente resultan idénticos al oído del hispanoparlante común. Para resolver este problema, se han desarrollado diferentes métodos de escritura que han sido catalogados de diversas maneras. ¿Cuál utilizar? Depende del público al que se dirija el texto en el que se incluyen las palabras árabes. En términos sencillos, hablamos de transliterar, transcribir o traducir.


LA TRANSLITERACIÓN

TRANSLITERAR significa utilizar algún método para representar de manera exacta cada fonema de la palabra árabe, de modo que el lector pueda pronunciarla como si la leyera en su lengua original. Este método se caracteriza por su reversibilidad. Esto significa que el lector puede reconstruir la palabra original en alfabeto árabe a partir de la palabra transliterada. Para lograr esto, es necesario recurrir a símbolos que no son propios del idioma español, sino que son signos fonéticos utilizados por los expertos estudiosos de las lenguas. El Alfabeto Fonético Internacional incluye signos para representar los fonemas no solo del árabe sino de cualquier idioma; estos signos no nos resultan del todo desconocidos puesto que muchos diccionarios de inglés, español y otros idiomas, representan el sonido de la palabra con símbolos fonéticos. También, hay algunos libros sobre Islam en español en los que se transliteran las palabras árabes.

Este método es útil y necesario en textos avanzados, como los de profundización en jurisprudencia islámica y de exégesis del Corán, en los que se suele emplear una gran cantidad de términos en árabe. La transliteración es compleja debido a los signos que utiliza, y solo puede ser entendida por alguien que conozca los símbolos fonéticos, pero sin ella sería casi imposible diferenciar palabras con sonidos muy similares, pero que representan conceptos islámicos muy distintos.

La transliteración es el método más utilizado en textos académicos avanzados, pero no existe una forma única para transliterar un texto árabe al alfabeto latino. Por ejemplo, el término árabe para designar al idioma árabe clásico es «العربية الفصحى», que transliterado según uno de los diversos métodos desarrollados hasta ahora para la equivalencia fonética, sería: «al-'arabiíah al-fushaà», pero según otro método, sería «al-3rabiat ul-fus7aa».

Se puede incluir al final del libro una tabla que explique los símbolos utilizados, para facilitar su lectura a quien no esté familiarizado con ellos, o se puede recurrir al Alfabeto Fonético Internacional. Sin embargo, este método no resulta útil para textos de nivel básico o intermedio, y mucho menos para escritos dirigidos a público no musulmán. Citando el Manual de Español Urgente, en su apartado Normas de transcripción”:

«Para intentar la pronunciación única, habría que recurrir a un sistema de transcripción fonética internacional; pero existiría la dificultad de conseguir que un alfabeto fonético (distinto del corriente en cada lengua) llegara a ser manejado por los no especialistas y sirviera para los medios de difusión verbal.»


LA TRANSCRIPCIÓN

TRANSCRIBIR significa escribir la palabra árabe de la forma más cercana posible a su sonido original, solo con el uso del alfabeto español. Aquí no es posible la reversibilidad, y el lector no estará en capacidad de pronunciar la palabra tal y como se pronuncia en árabe, pero podrá leerla con facilidad y con una pronunciación cercana a la original. Es un método útil para textos de nivel básico e intermedio y para los medios masivos de comunicación, pues acerca al lector al sonido de la palabra árabe, pero no lo obliga a conocer los complejos símbolos fonéticos. Este método es ampliamente utilizado en las traducciones al inglés y al francés, lo que infortunadamente le ha planteado un problema a los traductores al español.

Debido a que en el siglo XIX los imperios británico y francés invadieron y dominaron oriente medio y el norte de África, respectivamente, se desarrollaron métodos de transcripción al inglés y al francés para poder escribir nombres de personas y ciudades en alfabeto latino. España por su parte, invadió el norte de Marruecos y lo que es hoy la República Árabe Saharaui Democrática, pero en Marruecos el francés desplazó al español, y aunque los saharauis aún utilizan una transcripción del árabe al español, ésta no ha tenido mucha influencia en las publicaciones y medios actuales.

En la actualidad, la mayoría de las traducciones de textos islámicos al español utilizan la transcripción al inglés, debido a que estas traducciones generalmente no se hacen directamente del árabe, sino de trabajos previos del árabe al inglés, y muchas de estas palabras transcritas ya han sido incluidas en diccionarios del inglés. Sin embargo, tampoco existe un único método unificado de transcribir palabras al inglés, por lo que las traducciones al español que simplemente dejan las palabras árabes escritas tal y como aparecen en inglés, difieren también en la forma como se han escrito dichas palabras en inglés. Uno de los métodos más usados por editoriales árabes para transcribir al inglés es el definido por la Biblioteca del Congreso de Estados Unido, pero las revistas impresas y digitales, por ejemplo, suelen utilizar otros métodos más simples.

Siendo que el objetivo de transcribir es acercar el sonido de la palabra original en árabe al idioma español, dicho objetivo se pierde por completo al utilizar una transcripción al inglés: el lector deberá entender a priori que está leyendo un texto en español que incluye palabras en árabe que deben ser leídas en inglés. Esto no solo constituye una falta de respeto hacia el idioma español y hacia el lector hispanoparlante común, sino que hace innecesariamente difíciles los textos que invitan al Islam y que, por ende, van dirigidos a personas que no saben nada del árabe, ni del Islam, y muchas veces, tampoco del inglés.

El mayor problema derivado de ello, es que los hispanoparlantes en su mayoría siguen viendo el Islam como una religión foránea, oriental, exclusiva de los árabes, precisamente porque los textos que están dirigidos a invitarlos a conocer el Islam, están llenos de una terminología que no solo les es ajena, sino que ni siquiera pueden leerla correctamente.

Por ello, es importante utilizar una transcripción correcta al español en lugar de recurrir a las transcripciones al inglés o al francés. El Manual de Español Urgente es un texto fundamental para hacerlo. Con la asesoría de la Real Academia Española y por iniciativa de la agencia noticiosa Efe, en su apartado «Normas de transcripción» establece un método sencillo y claro para que los comunicadores sepan cómo escribir nombres de personas y ciudades, así como otras palabras del árabe, en español, e incluso cómo tomar palabras árabes transcritas al inglés o al francés y escribirlas en una correcta transcripción española. El Manual incluye una lista completa de todos los gobernantes actuales de países árabes, con sus nombres transcritos en español, para que se deje de utilizar la escritura anglosajona de los mismos. El método expuesto en este manual está orientado principalmente a los periodistas, y cumple con las últimas actualizaciones de la gramática (2009) y de la ortografía (2010) publicadas por la RAE. Citando al manual mencionado:

«Estas transcripciones [al inglés y al francés] no sirven en español y, al igual que proceden ingleses y franceses, debemos adoptar los sonidos [de palabras en lenguas con alfabetos distintos al latino] a la grafía y fonética propias, evitando así la confusión y los errores al pronunciar los topónimos provenientes del árabe […]».

Con base en dicho método y aplicando algunas variantes mínimas al mismo, específicas para la terminología islámica, presento a continuación el sistema de transcripción a ser utilizado en la escritura y traducción de textos islámicos al español.

NORMAS PARA TRANSCRIBIR PALABRAS ÁRABES EN ESPAÑOL

En general, cuando nos encontramos con palabras árabes ya transliteradas al inglés o al francés, podemos recurrir a estas normas básicas para hallar su equivalente en transliteración al español:

— Cambiamos ‘th’ por ‘z’.
— Cambiamos ‘j’, ‘dj’ y ‘g’ (ante vocal débil) por ‘y’.
— Cambiamos ‘kh’ por ‘j’.
— Cambiamos ‘gh’ por ‘g’ o por el dígrafo ‘gu’ (ante vocal débil).
— Cambiamos ‘oo’ y ‘ou’ por ‘u’.
— Cambiamos ‘ee’ y ‘y’ por ‘i’.
— Cambiamos ‘dh’ por ‘d’.
— Cambiamos ‘sh’ por el dígrafo ‘ch’.
— Eliminamos las consonantes dobles (por ejemplo ‘dd’ por ‘d’ y ‘ss’ por ‘s’) excepto ‘rr’.
— El apóstrofe lo eliminamos o lo cambiamos por una vocal doble: 'a sería a o aa.
— Eliminamos el uso del guion, por ejemplo en Al Bujari o Al Ándalus.
— La h al final de una palabra la dejamos para señalar la presencia de la letra ha (ه), como en fikh (فقه, en inglés fiqh), pero preferimos eliminarla cuando la letra final es ta marbuta (ة), como en sura (سورة, en inglés surah), a menos que se requiera su utilización para diferenciar la palabra de otra igual o similar dentro del texto.

El siguiente es el cuadro de transcripción del alfabeto árabe al español:

Árabe
Español

Árabe
Español
ا
a

ض
d
ب
b

ط
t
ت
t

ظ
d
ث
z

ع
(*)
ج
y

غ
g / gu
ح
j

ف
f
خ
j

ق
c / qu
د
d

ك
k
ذ
d

ل
l
ر
r

م
m
ز
z

ن
n
س
s

ه
h
ش
ch

و
u
ص
s

ي
i / y

(*) En inglés se suele transcribir la letra ع por apóstrofe (‘), en español la representamos con la vocal correspondiente (a, i, u), como en utla (عطلة) o ibada (عبادة). Véase la indicación acerca del apóstrofe en las normas sobre cómo transcribir al español una palabra árabe ya transcrita al inglés o al francés.


Una vez tenemos la palabra transcrita al español, debemos aplicarle las normas ortográficas de nuestro idioma según la actualización de 2010, que incluye eliminar el uso de la ‘q’ como grafema independiente, por ejemplo cambiando Qatar por Catar e Iraq por Irak. También debe tenerse en cuenta la norma de que, cuando el artículo hace parte de un nombre propio, debe ir en mayúscula, como El Cairo o La Meca. Del mismo modo, escribimos Al Bujari y At Tirmidi poniendo el artículo en mayúscula, pues hace parte del nombre.

A estas normas se agregan algunas excepciones, tendientes a dar mayor exactitud y claridad al texto final en español. Entre ellas:

  • Aunque se ha eliminado el uso del guion, se transcribe el nombre de Dios (الله) utilizando el guion para enfatizar la pronunciación de la ele larga, y para distinguir esta palabra, que es única en el árabe, sin derivadas, y representa la Unidad y Unicidad de Dios: Al-lah. Por extensión, se utiliza esta misma norma en las palabras que incluyen el nombre de Dios, como bismil-lah, aunque en el caso de nombres propios se prefiere la transcripción corriente, como en Abdulá. No debe emplearse la transcripción al inglés, Allah, pues en español el dígrafo ‘ll’ suena como ‘y’.
  • Aunque no se permite el uso de las consonantes dobles, se transcribe el nombre del Profeta (محمّد) con la eme doble para enfatizar su doble pronunciación, y para diferenciar al Profeta de otras personas que tienen su mismo nombre. De ese modo, escribimos Mujámmad para referirnos al Profeta de Dios, y Mujámad para cualquier otra persona con el mismo nombre. Igualmente, escribimos Rabb (ربّ, Señor) con mayúscula y doble b, para enfatizar que nos referimos a Dios.
  • Ya que en español no se utiliza la ‘h’ junto a otra consonante para indicar una variación del sonido de esta última (con la única excepción del dígrafo ‘ch’), se debe mantener la escritura «adán» para el llamado a la oración, en lugar de la transcripción «azán» que se pronuncia «asán» en Latinoamérica, y de la inglesa «adhan». Sin embargo, se puede recurrir al uso de la ‘h’ junto a consonante para diferenciar dos palabras árabes que, al ser transcritas, queden escritas de forma idéntica.
  • Debido a que en español existen palabras terminadas en ‘y’ en las que esta se lee como ‘i’ (por ejemplo, «hoy» y «voy»), transcribimos las palabras árabes que se pronuncian con ye al final dejando la ‘y’ doble si la palabra termina con doble ج, por ejemplo, jayy (حجّ), y representamos este sonido con el dígrafo ‘ch’ si la palabra termina con una sola, por ejemplo, buruch (بروج).
  • El uso de la vocal doble debe evitarse en lo posible, pero también debe aprovecharse para evitar confusiones de palabras. Por ejemplo, debe preferirse la transcripción «imaan» para referirse a la creencia en los seis pilares de la fe islámica (إيمان), marcando la álif (vocal larga) con doble a, y no transcribirla «imán», que es la castellanización del término árabe utilizado para referirse a quien dirige la oración (إمام). Esta última la transcribimos «imam», pero no «imaam» pues no es necesario.

Este método ya está siendo utilizado por agencias de noticias y traductores. Es importante que comencemos a utilizarlo de manera amplia en los textos islámicos.

LA TRADUCCIÓN

La última categoría es la traducción. Debido a que la mayor parte de la península ibérica fue musulmana durante alrededor de 8 siglos, precisamente en la época en que el idioma español estaba en formación, nuestra lengua se vio influenciada por el árabe en su estructura y su gramática, y más de 4.000 palabras castizas provienen del árabe. En textos sencillos sobre Islam, en especial de presentación e invitación a esta bella religión, es posible utilizar términos castizos en lugar de las palabras árabes transliteradas. Por ejemplo, imán (quien dirige la oración), azaque (caridad anual obligatoria), almotacén (inspector de pesos y medidas, y supervisor comercial) y almuecín (persona que hace el llamado a la oración), son palabras incluidas en el diccionario de la RAE. De hecho, este es el método que debería preferirse para dirigirse a personas que desconocen por completo el Islam.

Es responsabilidad del autor o traductor decidir si recurre a la transcripción, la traducción o la transliteración, a la hora de escribir palabras árabes (nombres de personas, ciudades o regiones, términos islámicos, etc.) dentro de un texto en español.

La diferencia entre transliteración, transcripción y traducción puede verse claramente en el mismo ejemplo ya dado: El término «العربية الفصحى» puede transliterarse como «al-'arabiíah al-fushaà», transcribirse como «al arabíatul fusja» y traducirse como «árabe clásico».

De modo que, antes de utilizar términos árabes en un texto, sea original o traducción, hay que decidir, según el público objetivo, si se recurrirá a la transliteración, la transcripción o la traducción, y seguir a lo largo de todo el texto un mismo método de forma consistente.

Como ejemplos, escribo a continuación los Nombres Sublimes de Dios y los títulos de las suras (capítulos) del Corán, usando los tres sistemas:

Los Nombres Sublimes de Dios


No.
Transcripción
Árabe
Español
Transliteración
0
Al-lah
الله
Dios
Allāh
1
Ar Rajmán
الرحمن
El Clemente
Ar-Raḥmān
2
Ar Rajim
الرحيم
El Misericordioso
Ar-Raḥīm
3
Al Málik
الملك
El Rey
Al-Malik
4
Al Cudús
القدوس
El Santísimo
Al-Quddūs
5
As Salam
السلام
El dador de Paz
As-Salām
6
Al Mumin
المؤمن
El que infunde la fe
Al-Muʾmin
7
Al Muhaimin
المهيمن
El Custodio
Al-Muhaymin
8
Al Aziz
العزيز
El Todopoderoso
Al-ʿAzīz
9
Al Yabar
الجبار
El Dominador
Al-Jabbār
10
Al Mutakábir
المتكبر
El Soberbio
Al-Mutakabbir
11
Al Jálik
الخالق
El Creador
Al-Khāliq
12
Al Bari
البارئ
El Iniciador
Al-Bāriʾ
13
Al Musáwir
المصور
El Formador
Al-Muṣawwir
14
Al Gafar
الغفار
El Perdonador
Al-Ghaffār
15
Al Cahar
القهار
El Victorioso
Al-Qahhār
16
Al Wahab
الوهاب
El Dadivoso
Al-Wahhāb
17
Ar Razak
الرزاق
El Proveedor
Ar-Razzāq
18
Al Fataj
الفتاح
El abridor
Al-Fattāḥ
19
Al Alim
العليم
El Omnisciente
Al-ʿAlīm
20
Al Cábid
القابض
El Restrictivo
Al-Qābiḍ
21
Al Básit
الباسط
El Pródigo
Al-Bāsiṭ
22
Al Jáfid
الخافض
El Reductor
Al-Khāfiḍ
23
Ar Rafi
الرافع
El Enaltecedor
Ar-Rāfiʿ
24
Al Muiz
المعز
El que honra
Al-Muʿizz
25
Al Mudil
المذل
El Humillador
Al-Muzill
26
As Samí
السميع
El Omnioyente
As-Samīʿ
27
Al Basir
البصير
El Omnividente
Al-Baṣīr
28
Al Jákam
الحكم
El Juez
Al-Ḥakam
29
Al Ádel
العدل
El Justo
Al-ʿAdl
30
Al Latif
اللطيف
El Sutil
Al-Laṭīf
31
Al Jabir
الخبير
El Bien Informado
Al-Khabīr
32
Al Jalim
الحليم
El Indulgente
Al-Ḥalīm
33
Al Adim
العظيم
El Magnífico
Al-ʿAẓīm
34
Al Gafur
الغفور
El Absolvedor
Al-Ghafūr
35
Ach Chakur
الشكور
El Recompensador
Ash-Shakūr
36
Al Alí
العلى
El Altísimo
Al-ʿAlī
37
Al Kabir
الكبير
El Grande
Al-Kabīr
38
Al Jafid
الحفيظ
El Preservador
Al-Ḥafīẓ
39
Al Muquit
المقيت
El Sustentador
Al-Muqīt
40
Al Jasib
الحسيب
El Evaluador
Al-Ḥasīb
41
Al Yalil
الجليل
El Glorioso
Al-Jalīl
42
Al Karim
الكريم
El Generoso
Al-Karīm
43
Ar Raquib
الرقيب
El Vigilante
Ar-Raqīb
44
Al Muyib
المجيب
El Receptivo
Al-Mujīb
45
Al Wasi
الواسع
El Vasto
Al-Wāsiʿ
46
Al Jakim
الحكيم
El Sabio
Al-Ḥakīm
47
Al Wadud
الودود
El Afectuoso
Al-Wadūd
48
Al Mayid
المجيد
El Majestuoso
Al-Majīd
49
Al Baiz
الباعث
El Resurrector
Al-Bāʿith
50
Ach Chahid
الشهيد
El Testigo
Ash-Shahīd
51
Al Jak
الحق
El Verdadero
Al-Ḥaqq
52
Al Wakil
الوكيل
El Confiable
Al-Wakīl
53
Al Cawí
القوى
El Fuerte
Al-Qawiy
54
Al Matín
المتين
El Firme
Al-Matīn
55
Al Walí
الولى
El Protector
Al-Walī
56
Al Jamid
الحميد
El Loable
Al-Ḥamīd
57
Al Mujsí
المحصى
El Contador
Al-Muḥṣī
58
Al Mubdí
المبدئ
El Originador
Al-Mubdiʾ
59
Al Muid
المعيد
El Restaurador
Al-Muʿīd
60
Al Mují
المحيى
El Vivificador
Al-Muḥyī
61
Al Mumit
المميت
El Quitavidas
Al-Mumīt
62
Al Jay
الحي
El Viviente
Al-Ḥayy
63
Al Caiyum
القيوم
El Autónomo
Al-Qayyūm
64
Al Wáyid
الواجد
El Recursivo
Al-Wājid
65
Al Máyid
الماجد
El Ilustre
Al-Mājid
66
Al Wájid
الواحد
El Uno
Al-Wāḥid
67
Al Ájad
الأحد
El Único
al-ʾAḥad
68
As Samad
الصمد
El Eterno
Aṣ-Ṣamad
69
Al Cádir
القادر
El Capaz
Al-Qādir
70
Al Múctadir
المقتدر
El Determinador
Al-Muqtadir
71
Al Mucádim
المقدم
El Promotor
Al-Muqaddim
72
Al Muájir
المؤخر
El Retardador
Al-Muʾakhkhir
73
Al Áwal
الأول
El Primero
Al-ʾAwwal
74
Al Ájir
الأخر
El Último
Al-ʾAkhir
75
Ad Dáhir
الظاهر
El Manifiesto
Aẓ-Ẓāhir
76
Al Batin
الباطن
El Oculto
Al-Bāṭin
77
Al Waali
الوالي
El Amo
Al-Wālī
78
Al Mutaali
المتعال
El Sublime
al-Mutʿāliy
79
Al Barr
البر
El Benefactor
Al-Barr
80
At Tawab
التواب
El Benévolo
At-Tawwāb
81
Al Múntaquim
المنتقم
El Vengador
Al-Muntaqim
82
Al Afú
العفو
El que exculpa
Al-ʿAfū
83
Ar Rauf
الرؤوف
El Compasivo
Ar-Raʾūf
84
Málik ul Mulk
مالك الملك
El Amo del Reino
Mālik-ul-Mulk
85
Dul Yalali wal Ikram
ذو الجلال والإكرام
El Poseedor de Gloria y Honor
Dhū-l-Jalāli wa-l-ʾikrām
86
Al Múcsit
المقسط
El Equitativo
Al-Muqsiṭ
87
Al Yami
الجامع
El Reunidor
Al-Jāmiʿ
88
Al Ganí
الغنى
El Opulento
Al-Ghanī
89
Al Mugní
المغنى
El Emancipador
Al-Mughnī
90
Al Maani
المانع
El Retenedor
Al-Māniʿ
91
Ad Daar
الضار
El Angustiador
Aḍ-Ḍārr
92
An Naafi
النافع
El Propicio
An-Nāfiʿ
93
An Nur
النور
El Iluminador
An-Nūr
94
Al Haadi
الهادئ
El Guía
Al-Hādī
95
Al Badí
البديع
El Causador
Al-Badīʿ
96
Al Baqui
الباقي
El Inmutable
Al-Bāqī
97
Al Wáriz
الوارث
El Heredero
Al-Wārith
98
Ar Rachid
الرشيد
El Maestro
Ar-Rashīd
99
As Sabur
الصبور
El Paciente
Aṣ-Ṣabūr

Títulos de las suras del Corán


No.
Transcripción
Árabe
Español
Transliteración
1
Al fátija
الفاتحة
El inicio
Al-Fātiḥah
2
Al bácara
البقرة
La vaca
Al-Baqarah
3
Aali Imrán
آل عمران
La familia de Imrán
Āl ʻImrān
4
An nisá
النساء
La mujer
An-Nisāʼ
5
Al maida
المائدة
La mesa servida
Al-Māʼida
6
Al anam
الأنعام
Los ganados
Al-Anʻām
7
Al araf
الأعراف
Los lugares elevados
Al-Aʻrāf
8
Al anfal
الأنفال
Los botines
Al-Anfāl
9
At tauba
التوبة
El arrepentimiento
At-Tawbah
10
Iunus (o Yunus)
يونس
Jonás
Yūnus
11
Hud
هود
Hud
Hud
12
Iusuf (o Yusuf)
يوسف
José
Yūsuf
13
Ar rad
الرعد
El trueno
Ar-Raʻd
14
Ibrahim
إبراهيم
Abraham
Ibrāhīm
15
Al jíyir
الحجر
Al jíyir
Al-Ḥijr
16
An nájal
النحل
Las abejas
An-Naḥl
17
Al isrá
الإسراء
El viaje nocturno
Al-Isrāʼ
18
Al kahf
الكهف
La caverna
Al-Kahf
19
Mariam
مريم
María
Maryam
20
Ta Ha
طه
Ta Ha
Ṭā-Hā
21
Al anbiyá
الأنبياء
Los profetas
Al-Anbiyāʼ
22
Al Jayy
الحج
La peregrinación
Al-Ḥajj
23
Al muminún
المؤمنون
Los creyentes
Al-Mu’minūn
24
An Nur
النور
La luz
An-Nūr
25
Al furcán
الفرقان
El criterio
Al-Furqān
26
Ach chuará
الشعراء
Los poetas
Ash-Shuʻarāʼ
27
An námal
النمل
Las hormigas
An-Naml
28
Al casas
القصص
Los relatos
Al-Qaṣaṣ
29
Al ánkabut
العنكبوت
La araña
Al-‘Ankabūt
30
Ar rum
الروم
Los bizantinos
Ar-Rūm
31
Lucmán
لقمان
Lucmán
Luqmān
32
As sayda (o As sachda)
السجدة
La prosternación
As-Sajdah
33
Al ajzab
الأحزاب
Los aliados
Al-Aḥzāb
34
Saba
سبأ
Saba
Sabaʼ
35
Fátir
فاطر
El originador
Fāṭir
36
Ia sin
يس
Ia sin
Yā-Sīn (o Yaseen)
37
As safat
الصافات
Los ordenados en filas
Aṣ-Ṣāffāt
38
Sad
ص
Sad
Ṣād
39
Az zumar
الزمر
Los grupos
Az-Zumar
40
Gáfir
غافر
El perdonador
Ghāfir
41
Fúsilat
فصلت
La descripción detallada
Fuṣṣilat
42
Ach chura
الشورى
La consulta
Ash-Shūrā
43
Az zujruf
الزخرف
Los adornos
Az-Zukhruf
44
Ad duján
الدخان
El humo
Ad-Dukhān
45
Al yáziya
الجاثية
La arrodillada
Al-Jāthiyah
46
Al ajcaf
الأحقاف
Las dunas
Al-Aḥqāf
47
Mujámmad
محمد
Mujámmad
Muḥammad
48
Al fatj
الفتح
La victoria
Al-Fatḥ
49
Al juyurat
الحجرات
Las moradas
Al-Ḥujurāt
50
Caf
ق
Caf
Qaf
51
Ad dariyat
الذاريات
Los vientos
Adh-Dhāriyāt
52
At tur
الطور
El monte
Aṭ-Ṭūr
53
An náyem
النجم
La estrella
An-Najm
54
Al cámar
القمر
La Luna
Al-Qamar
55
Ar Rajmán
الرحمن
El Compasivo
Ar-Raḥmān
56
Al waquia
الواقعة
El suceso
Al-Waqi'a
57
Al jadid
الحديد
El hierro
Al-Ḥadīd
58
Al muyádila
المجادلة
La que reclama
Al-Mujādilah
59
Al jáchar
الحشر
El encuentro
Al-Hashr
60
Al mumtajana
الممتحنة
La comprobación
Al-Mumtaḥanah
61
As saf
الصف
Las filas
Aṣ-Ṣaff
62
Al yúmua
الجمعة
El viernes
Al-Jumu`ah
63
Al munaficún
المنافقون
Los hipócritas
Al-Munāfiqūn
64
At tagabun
التغابن
El día del desengaño
At-Taghābun
65
At talak
الطلاق
El divorcio
Aṭ-Talāq
66
At tajrim
التحريم
La prohibición
At-Taḥrīm
67
Al mulk
الملك
El reino
Al-Mulk
68
Al cálam
القلم
La pluma
Al-Qalam
69
Al jaca
الحاقة
La exposición de la verdad
Al-Ḥāqqah
70
Al maárich
المعارج
Las vías de ascensión
Al-Maʻārij
71
Nuj
نوح
Noé
Nūḥ
72
Al Yinn
الجن
Los yinn
Al-Jinn
73
Al muzámil
المزمل
El arropado
Al-Muzzammil
74
Al mudázir
المدثر
El envuelto en un manto
Al-Muddathir
75
Al quiyama
القيامة
La resurrección
Al-Qiyāmah
76
Al insán
الإنسان
El ser humano
Al-Insān
77
Al mursalat
المرسلات
Los que son enviados
Al-Mursalāt
78
An nabá
النبأ
La noticia
An-Nabaʼ
79
An naziat
النازعات
Los ángeles arrancadores
An-Nāziʻāt
80
Ábasa
عبس
El ceño
ʻAbasa
81
At takuir
التكوير
El arrollamiento
At-Takwīr
82
Al infitar
الانفطار
La ruptura
Al-Infiṭār
83
Al mutafifín
المطففين
Los tramposos
Al-Muṭaffifīn
84
Al inchicak
الانشقاق
El resquebrajamiento
Al-Inshiqāq
85
Al buruch
البروج
Las grandes constelaciones
Al-Burūj
86
At tárik
الطارق
El astro nocturno
Aṭ-Ṭāriq
87
Al Áala
الأعلى
El Altísimo
Al-Aʻlā
88
Al gáchiya
الغاشية
El día que todo lo alcanza
Al-Ghāshiyah
89
Al fáyir
الفجر
La aurora
Al-Fajr
90
Al bálad
البلد
La ciudad
Al-Balad
91
Ach chams
الشمس
El Sol
Ash-Shams
92
Al lail
الليل
La noche
Al-Layl
93
Ad dujá
الضحى
El resplandor matinal
Aḍ-Ḍuḥā
94
Al inchiraj
الشرح
El sosiego
Al-Inshirāḥ
95
At tin
التين
La higuera
At-Tīn
96
Al álak
العلق
La célula embrionaria
Al-ʻAlaq
97
Al cáder
القدر
La predestinación
Al-Qadr
98
Al bayina
البينة
La evidencia clara
Al-Bayyinah
99
Az zalzala
الزلزلة
El terremoto
Az-Zalzalah
100
Al ádiyat
العاديات
Los corceles
Al-ʿĀdiyāt
101
Al cária
القارعة
El evento repentino
Al-Qāriʻah
102
At takázur
التكاثر
El afán de tener más y más
At-Takāthur
103
Al áser
العصر
El tiempo
Al-‘Aṣr
104
Al humazá
الهمزة
El difamador
Al-Humazah
105
Al fil
الفيل
El elefante
Al-Fīl
106
Curaich
قريش
La tribu de curaich
Quraysh
107
Al maún
الماعون
La ayuda mínima
Al-Māʻūn
108
Al káuzar
الكوثر
La abundancia
Al-Kawthar
109
Al kafirún
الكافرون
Los incrédulos
Al-Kāfirūn
110
An náser
النصر
El socorro
An-Naṣr
111
Al masad
المسد
Las fibras de palmera
Al-Masad
112
Al ijlás
الإخلاص
El monoteísmo puro
Al-Ikhlāṣ
113
Al falak
الفلق
El amanecer
Al-Falaq
114
An nas
الناس
Los seres humanos
An-Nās

Nombres de los meses del calendario islámico


No.
Transcripción
Árabe
Español
Transliteración
1
Mujárram
المحرم
Sagrado
muḥarram
2
Sáfar
صفر
Vacío
ṣafar
3
Rabí al áwal
ربيع الأول
Primera primavera
rabī‘ al-awwal
4
Rabí al ájir
ربيع الآخر
Última primavera
rabī‘ al-ṯānī
5
Yumada al áwal
جمادى الأولى
Primera sequía
ŷumādā al-awwal
6
Yumada al ájira
جمادى الآخرة
Última sequía
ŷumādā al-ājira
7
Rayab
رجب
Respeto
rajab
8
Chabán
شعبان
Separación
šaʿbān
9
Ramadán
رمضان
Mes del ayuno
ramaḍān
10
Chawal
شوال
Llevar
šawwāl
11
Dul caada
ذو القعدة
No pelear
ḏū l-qaʿdah
12
Dul jiya
ذو الحجة
Mes de la peregrinación
ḏū l-ḥiŷŷa



BIBLIOGRAFÍA

Diccionario de Palabras Españolas de Origen Árabe. arabEspanol.org. 2009. (www.arabespanol.org/andalus/palabras.htm)

El árabe en la traducción al español de las Naciones Unidas: algunas consideraciones y directrices para su tratamiento coherente y homogéneo. Naciones Unidas. (conf-dts1.unog.ch/1%20SPA/Tradutek/Varios/00-Tratamiento_arabe_Anexo_ManualTraductor.htm)

Influencia del Árabe en el Español. Aula Hispánica. (www.aulahispanica.com/node/210)

Manual de Español Urgente. 18° edición corregida. Fundación del Español Urgente. Ediciones Cátedra. Madrid, España. 2008. (www.fundeu.es/manual-espanol-urgente.html)

Necesidad de una transcripción simplificada del árabe para los medios de comunicación hispanohablantes. Alberto Gómez Font. 2002. (digibug.ugr.es/bitstream/10481/2507/1/Transc-G%C3%B3mez.02.pdf)

Arabic Romanization Table. Library of Congress. (www.loc.gov/catdir/cpso/romanization/arabic.pdf)

Principales novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española. Real Academia Española. 2010. (www.rae.es/recursos/ortografia/ortografia-2010)

Sistemas de Transliteración. Javier Bezos. Revista Panacea. 2006. (www.medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n23_revistilo_Bezos.pdf)

Transliteración Árabe-Español. Javier Bezos. 2005. (www.tex-tipografia.com/archive/TransArabe.pdf)

Los Nombres Sublimes de Dios. Said Abdunur Pedraza. Mensajes en la ruta. 2017. (mensajesenlaruta.blogspot.com.co/2017/01/los-nombres-sublimes-de-dios.html)

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