sábado, 22 de octubre de 2016

Volver a la guerra y acabar de una vez por todas con las FARC

Volver a la guerra y acabar de una vez por todas con las FARC


Por: Said Abdunur Pedraza, organizador del Primer Foro de Musulmanes como Agentes de Paz (2016) y director del Concurso Mundial de Cuento y Poesía Pacifista (2009-2010)


El mensaje más repetido de los que votaron NO para aquellos que votamos SÍ en el plebiscito del 2 de octubre, ha sido: “Ganamos, supérenlo.” No estoy de acuerdo, no ganó nadie, perdió el país, pero bueno, decidí hacer el ejercicio.

Lo primero que hay que admitir es la cruda derrota. Ganó el NO. Por una diferencia pírrica (53.908 votos), pero ganó. La abstención fue la mayor de los últimos 22 años (62,59%) y el huracán Matthew tuvo algo que ver con eso, pero igual, ganó el NO. Se presentó una tutela para que se realice nuevamente el plebiscito en las zonas que fueron afectadas por el huracán, y se dice que así ganará el SÍ, como anunciaban con bombos y platillos todas las encuestas. Sin embargo, eso podría tener graves consecuencias políticas en la polarización en que está el país. Ya muchos afirman que el gobierno quiere repetir el plebiscito ad infinitum, si es necesario, hasta que gane el SÍ. En todo caso, la tutela aún no ha tenido respuesta y sigue como ganador el NO.

Dado que la diferencia con la que ganó el NO fue de un mísero 0,42%, se ha dicho que solo se les debe permitir a los del NO modificar los acuerdos en ese mismo porcentaje. La realidad es que, al haber ganado el NO, los acuerdos de La Habana recibieron el rechazo político, y algunos de la campaña del NO afirman que hay que renegociar desde el principio.

También es cierto que el SÍ ganó ampliamente en muchas de las regiones más golpeadas por el conflicto armado con las FARC (95% en Bojayá, 91% en El Tarra, 84% en Toribío, 76% en Arauquita, 76% en Quibdó, 93% en Guapi, etc.) Muchos apuntan a que el NO ganó gracias a que el “país paisa” (Antioquia y el Eje Cafetero) apoyó la campaña de su paisano expresidente. Eso no es justo con los que votaron por el SÍ en esa zona, y al final, esa maravilla llamada democracia le da la razón a quien logra mayores números. Si quienes más han sufrido con la guerra quieren pararla y están dispuestos a perdonar y a trabajar hombro a hombro con sus victimarios para construir la paz y entregarles a sus hijos un país mejor, eso es lo de menos. Lo que importa es este numerito: 0,42% Con eso ganó el NO, punto.

Se han interpuesto ante la ley colombiana varias demandas contra la campaña del NO por juego sucio. Es cierto que engañaron, mintieron, manipularon, pero las demandas aún no han sido contestadas y el NO sigue vencedor. Muchos que votaron NO han mostrado públicamente su indignación por la campaña sucia y se han mostrado arrepentidos por su elección de voto. Unos votaron en contra de que se pusieran impuestos para darles sueldos a los guerrilleros, y ahora ven que, igual, nos van a meter más impuestos gracias a una reforma tributaria que se va a hacer con o sin paz, pues no tiene nada que ver con los acuerdos de La Habana. Otros votaron NO por miedo a que Colombia se convirtiera en otra Venezuela, y ahora descubren que Santos es un oligarca neoliberal y que es imposible que algo en los acuerdos apuntara a implementar ningún tipo de socialismo en este país, porque de haber sido así, ni los Estados Unidos los habría apoyado, ni la Corte Penal Internacional los habría avalado. Otros votaron NO por miedo a que nos obligaran a todos a enseñarles a nuestros hijos a ser homosexuales. Ahora ven declaraciones de la Iglesia Católica y de varias iglesias evangélicas afirmando la verdad: que no hay nada de “ideología de género” en los acuerdos de La Habana. Otros, finalmente, no querían que les quitaran sus tierras para dárselas a los guerrilleros. Ahora tienen claro que eso solo puede ocurrirle a quienes hayan conseguido tierras conquistadas a punta de plomo y terror por los paramilitares. Pero por mucho que se sientan manipulados, engañados, y para nada representados por los que han llevado propuestas en su nombre al gobierno, ya votaron por el NO, sus votos ya fueron contados, y mientras el plebiscito no sea declarado nulo por fraude electoral de la campaña del NO, el NO sigue siendo vencedor. Además, los que no se arrepienten de haber votado NO, que también son muchos, afirman que el SÍ también mintió, y que así estamos a mano.

Los propios líderes de la campaña del NO interpusieron varias demandas para que el plebiscito fuera declarado ilegal, inconstitucional, ilegítimo. Ahora que el NO ganó, quisieron retirar esas demandas, pero legalmente eso no era posible. La Corte Constitucional aún no ha dado un veredicto sobre el tema, pero personalmente dudo mucho que el plebiscito sea declarado nulo, ya sea por estas demandas, o por el huracán, o por el fraude electoral de la campaña del NO, o por las marchas masivas a favor de que se implementen los acuerdos de La Habana ya mismo, tal y como están, incluyendo cartas de los militares en prisión, testimonios de votantes del NO arrepentidos, peticiones de las víctimas, manifestaciones de los colombianos en el exterior, etc., etc. Declarar nulo el plebiscito podría desencadenar una nueva oleada de violencia, si tenemos en cuenta que hubo grandes empresarios y terratenientes que invirtieron su dinero para que ganara el NO, y ya se sabe que muchas de esas personas tienen nexos con los paramilitares que, a pesar del proceso de paz con las autodefensas, siguen activos en muchas regiones del país. No, no creo que sea conveniente ni que vaya a ocurrir, que se declare nulo el plebiscito.

Entonces, viene lo segundo que hay que admitir: No todos los que votaron por el NO lo hicieron por la manipulación y los engaños de esa campaña, ni porque sean borregos que hacen lo que su expresidente o el pastor de su iglesia les dice, ni porque no leyeron los acuerdos y no tienen ni idea de por qué votaban en realidad, ni porque simplemente les cae mal el presidente y votaron contra él.
Muchos votaron por intereses políticos o económicos. Todos aquellos a los que no les conviene la restitución de tierras porque saben que tienen terrenos que fueron arrebatados violentamente a sus dueños originales, aquellos a quienes no les conviene la justicia transicional porque allí se puede destapar toda la verdad que no quieren que se sepa, aquellos que tienen aseguradas las próximas elecciones locales gracias a sus influencias y no quieren que el partido político que se forme a partir de la desmovilización de las FARC les haga algún contrapeso, los narcos que necesitan que las zonas donde tienen sus instalaciones y sus corredores de transporte se mantengan aisladas por la violencia para que nadie interfiera en sus negocios, los mercenarios que se lucran con el negocio de la muerte, los extranjeros que venden armas a ambos bandos… Todos ellos siguen apoyando el NO, y tienen bastante poder para seguir dilatando la renegociación y boicoteando el proceso de paz. Ellos no quieren paz y no hay forma de hacerlos cambiar de opinión.

Pero también está una parte de las víctimas y una parte de los militares. En ambos casos son partes minoritarias, pero con una posición muy firme y activa. Ellos dicen que quieren paz, pero no dicen a qué costo. Para ellos, la única solución posible es que las FARC sean aniquiladas, matando a los que más se pueda, hasta que se sometan arrodillados pidiendo clemencia, y entonces dejar que se pudran en la cárcel.

Entonces, viene lo tercero. Pensar: Y… ¿por qué no? Es decir, se supone que las FARC están negociando porque les dieron muy duro, las debilitaron mucho, y aunque no han sido derrotadas militarmente, es cuestión de poco tiempo, unos cuantos muertitos más, y se acabó el asunto. Al menos eso creen muchos.

Sí, es cierto que Uribe prometió acabar a las FARC en 2 años, lo intentó durante 8 a un costo de vidas altísimo, dejando más de 3 millones de desplazados y miles de falsos positivos en el camino, y no pudo. Pero esta gente, radicalizada en el NO, realmente cree que eso es un mal necesario. Algunos lo han expresado claramente en redes sociales: Es cuestión de reorganizar a las Bacrim en unas autodefensas renovadas y fortalecidas, y listo. De nuevo a la motosierra, a las escuelas de descuartización, a las casas de pique, pero bueno, es por una causa noble y justa: acabar con los criminales narcobandoleros de las FARC. Y claro, reelegir a Uribe, para que salve a la patria. No importa si le toma otros 8 años, o 20, lo que sí es seguro (no para mí, pero sí para muchos) es que él sí puede darnos la paz, a punta de balín. El hecho de que la gran mayoría de los 9 millones y medio de víctimas del conflicto (entre 1985 y 2016) hayan sido civiles, no debe detenernos en el esfuerzo bélico por acabar con menos de 20.000 guerrilleros, ¿verdad?
Entonces, de nuevo, ¿por qué no volver a la guerra y acabar ahora sí, de forma definitiva, con las FARC? Así habría paz, ¿no?

Ese planteamiento me recuerda a Ruanda. En la radio, colaboradores de un grupo radical daban discursos de odio a la gente de manera permanente. En ese momento, el país atravesaba una grave crisis económica debido a la caída del precio internacional del café y al elevado gasto militar, pero se le decía a la gente que los tutsis eran el problema, y si acababan con ellos, habría paz y prosperidad. Resultado: Entre 800.000 y un millón de muertos en solo 5 meses, en un país de solo 8 millones de habitantes. El país quedó devastado, la gente fue asesinada principalmente a machete, la mayoría de las mujeres brutalmente violadas y mutiladas en el proceso de violación. Cientos de miles de desplazados. Los hutus moderados, los que no estaban de acuerdo con el gobierno, los que no aceptaban el genocidio, fueron masacrados junto con el 75% de todos los tutsis del país. Para hacernos a una idea, es como si en Bogotá milicias urbanas persiguieran a los supuestos guerrilleros y a todos los que votamos por el SÍ y asesinaran a un millón de personas en 5 meses, violando y descuartizando gente a machete todos los días de manera sistemática por toda la ciudad. Para hacernos a una mejor idea, la máxima asistencia al Estadio Nemesio Camacho “El Campín” fue de 70.000 espectadores durante el concierto de conciertos de 1988. Habría que llenar ese estadio unas 14 veces con esa misma cantidad de gente y matarlos a todos para cubrir la misma cuota de asesinatos.

Podríamos sentarnos a hacer cálculos: ¿Cuántos guerrilleros son? ¿Y cuántos militares? Haciendo cuentas… un momento, no sabemos exactamente cuántos guerrilleros son, porque nunca hemos tenido datos de cuántos hay en milicias urbanas en las ciudades, estamos pensando solo en los que están en el monte y sus grupos de apoyo, confiando en que los datos que nos dieron sean confiables: 17.500 aproximadamente. Y los de las ciudades bien pueden estar preparando un posible regreso a la guerra, reclutando sangre nueva. Lo que significaría que, al empezar de nuevo el conflicto, las FARC recibirían refuerzos conseguidos durante esta etapa de limbo en que nos dejó la victoria del NO. Por otro lado, las FARC entregaron a unos pocos menores de sus filas a la Cruz Roja, pero al ganar el NO, ese proceso se truncó, así que todavía tienen a la mayoría de menores en sus filas, entrenados y listos para volver al combate. Hace más de una semana que las FARC debían comenzar a entregar las armas a la ONU, pero con la victoria del NO eso nunca sucedió, así que todavía tienen todas sus armas. Y aunque hicieron un proyecto piloto de desminado en conjunto con el Ejército Nacional, ese proceso también quedó suspendido, así que la gran mayoría de las minas sigue donde estaba. En resumen: Las FARC están listas para volver al combate, están descansando y lubricando las armas, todavía tienen prácticamente a todos sus miembros en sus filas, y es posible que reciban refuerzos de iniciarse la guerra nuevamente.

Seamos realistas. Las FARC tienen 52 años de experiencia en guerra de guerrillas, y la difícil orografía colombiana está llena de lugares donde ocultarse, reorganizarse y lanzar ataques. Lugares que ellos conocen muy bien, y fue así como tuvieron en jaque hasta a los gringos cuando tres de sus conciudadanos estuvieron secuestrados en nuestras montañas por parte de esta misma guerrilla (seis años, cuatro meses y tres semanas de secuestro).

Recordemos cómo se formaron las FARC: El entonces presidente Guillermo León Valencia decidió acabar con la insubordinación de un grupito de liberales y comunistas que habían declarado a Marquetalia como república independiente. Entre el 27 de mayo y el 22 de junio de 1964 se dieron fuertes combates y bombardeos, y el Ejército Nacional se impuso en la zona. Sin embargo, 150 combatientes lograron escapar. ¡Solo 150! Estaban diezmados, se les siguió persiguiendo, varios de sus líderes cayeron en las semanas siguientes. Entre los perseguidos se encontraba Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, quien murió 44 años después, de muerte natural, siendo comandante de las FARC, hoy día la guerrilla más grande y antigua del hemisferio occidental. Han pasado 52 años desde esa “solución” y lo único que se logró fue que el problema creciera, y creciera, y creciera. La misma solución ha sido repetida muchas veces, por ejemplo, con Turbay y su Estatuto de Seguridad (en la década de 1980), y más recientemente con Uribe y su Seguridad Democrática. Y aquí estamos, con la posibilidad en nuestras manos de ponerle, por fin, un final a ese problema, de comenzar una nueva historia. Pero ganó el NO. Entonces, ¿volvemos a la guerra, a ver si ahora sí podemos hacer lo que no hemos hecho en 52 años de muerte y destrucción?

Si tenemos en cuenta que los paramilitares, con todo su poderío militar financiado por grandes multinacionales, terratenientes, empresarios y carteles del narcotráfico, y con el apoyo de las Fuerzas Militares colombianas, realizando todo tipo de actos de barbarie, desplazando a millones de colombianos, despojándolos de sus tierras, asesinando campesinos inocentes únicamente para practicar cómo descuartizar personas… Si con toda esa brutalidad y toda esa sangre derramada, sumada a los falsos positivos, no se logró acabar con las FARC, ¿cuánta sangre podemos calcular que nos haría falta para derrotar a las FARC y tener, ahora sí, la paz que un grupo de los del NO anhela?

Ahora bien, supongamos que el asunto, ahora sí, funciona. Digamos que un año más de guerra, un millón más de desplazados, unas 10.000 víctimas más entre muertos y heridos, y listo, se rinden las FARC y ahora sí hacemos que todos y cada uno de sus miembros se pudran en la cárcel. Eh…, esperen, todavía no sabremos cuántos son. Muchos no están identificados, quedarán como pernos sueltos por ahí, con la misma sed de venganza con que ahora este grupo recalcitrante del NO espera acabarlos. Personas entrenadas en la guerra, dolidas, sedientas de justicia. ¿Les suena conocido? ¿No fue así como todo comenzó, y no será así como comenzará de nuevo? ¿Estamos todos los colombianos listos y dispuestos a pagar ese precio para que la facción más recalcitrante del NO obtenga su venganza y se logre la paz en sus términos, a sabiendas de que eso, muy seguramente, solo alimentará la rueda de la violencia para que se reactive más adelante? Por otro lado, los que acaben con las FARC lo habrán hecho con un nivel de barbarie igual o superior a la que ya hemos visto, con los paramilitares jugando al fútbol con cabezas cortadas y esas cosas. ¿Esa será la gente “buena” de la Colombia en paz, los “héroes de la patria”?
Por lógica elemental, es absurdo pensar que se pueden obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo. Yo no estoy dispuesto a ver correr más sangre, ni los que votamos por el Sí, ni los militares encarcelados que han dado su apoyo a los acuerdos de La Habana, ni los miles de colombianos que han estado marchando y concentrándose en campamentos de paz en diversas ciudades del país, ni los que se arrepienten de haber votado por el No, ni los votantes del No que solo esperaban que se hicieran un par de cambios a los acuerdos y luego se los hiciera efectivos, ni los líderes de todos los partidos políticos colombianos que apoyaron el SÍ (que fueron todos los partidos del país excepto uno).

Me disculparán los recalcitrantes del NO, pero su “supérenlo” no es un argumento y no conduce a nada bueno. Colombia lleva 200 años de conflictos. El conflicto con las FARC ha durado 52 años, más de medio siglo de bala, machete y motosierra, de bombas, minas antipersonales, inflados presupuestos para la guerra, desplazados, muertos, etc. En este país hemos realizado todos los actos de violencia concebibles y muchos que escaparon incluso a la imaginación de los inquisidores y de los monarcas más tiranos del medioevo. Hemos transitado ese camino una y otra vez, y lo único que hemos hecho es abrir más heridas. Ya no podemos borrar esas heridas, debemos hacer que cicatricen, aprender a vivir con esas cicatrices, y enseñarles a las siguientes generaciones qué son esas cicatrices, cómo las obtuvimos, cuál es la historia, y por qué no deben repetirla.

El país necesita verdad, reparación y no repetición. Necesitamos la restitución de tierras que está contemplada en los acuerdos de La Habana. Necesitamos ese sistema de justicia transicional que garantice que Colombia, como sociedad, como nación, conozca la verdad y la escriba en su historia. Es cierto, ganó el NO, pero perdió el país. Por eso, no puedo simplemente “superarlo” y aguantarme el hecho de que ganó el NO. En lugar de eso, me sumo al clamor de todos aquellos que realmente desean la paz para este país: Queremos que se implementen los acuerdos de La Habana ya mismo, tal y como están, o en su defecto, con algunas modificaciones negociadas, pero SIN QUE SE ALTERE EN ABSOLUTO LO CONCERNIENTE A LA RESTITUCIÓN DE TIERRAS Y A LA JUSTICIA TRANSICIONAL. Esa es nuestra exigencia. No, no queremos, no podemos, volver a la guerra.


No más muertos. Queremos el fin de las FARC por la vía negociada, y lo queremos ya.



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lunes, 10 de octubre de 2016

Colombia unida en la irresponsabilidad

Colombia unida... en la irresponsabilidad


Por: Said Abdunur Pedraza, organizador del Primer Foro de Musulmanes como Agentes de Paz (2016) y director del Concurso Mundial de Cuento y Poesía Pacifista (2009-2010)

Muchas personas, indignadas por el resultado del plebiscito del 2 de octubre, han racionalizado el resultado tachando al pueblo colombiano de ignorante, a los del No de estúpidos, ciegos, manipulados, y en algunos casos, insultando directamente a personas que manifestaron su apoyo al No y hasta lanzando amenazas mortales. Lo primero que quiero decir al respecto, es que esto demuestra que la sociedad colombiana EN SU CONJUNTO está enferma, tiene graves males del corazón y de la cabeza, y los resentimientos, odios y dolores están a flor de piel en todos nosotros. Es que los del Sí no somos unos santos, no estamos volando en las nubes, no somos ajenos a lo que pasa en el país, y por supuesto, no somos mejores ni superiores a los del No. La diferencia fundamental, es que los del Sí hemos hecho el esfuerzo de apoyar un acuerdo que en muchos aspectos no nos gusta, no nos satisface, pero es el mejor acuerdo posible, y es la forma real, concreta, viable y tangible de terminar con 52 años de derramamiento de sangre. Entre los del Sí hay una mayoría de las víctimas de las peores masacres dejadas por esta guerra, que también tienen dolor y resentimiento en su corazón, pero que se han puesto por encima de esos sentimientos por el bien del país, por el bien de las generaciones futuras. Los del Sí no somos blancas ovejas queriendo abrazar a los guerrilleros. También tenemos prejuicios y también nos fastidia ver a Timochenko dando discursos en la televisión. Pero tenemos claro que, si queremos construir un país en paz, tenemos que aceptar en la sociedad a quienes están ahora alzados en armas, y que tienen voluntad de cambiar fusiles por discursos.

Lo segundo, es que lo que realmente pasó el dos de octubre, fue la manifestación colorida, aplastante, transmitida a nivel global y observada por el mundo entero, de la IRRESPONSABILIDAD del pueblo colombiano. En ese día del plebiscito, se mostraron 4 grupos de colombianos:


1. Una abrumadora mayoría que no votó. Entre ellos, algunos porque no tenían la cédula inscrita. Pero entre los habilitados para votar, un 62,59% del electorado marcó la mayor abstención del país en 22 años. Estos colombianos se silenciaron a sí mismos, su opinión no cuenta, simplemente se hicieron a un lado. Irresponsables: En el momento más importante del país desde la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, no fueron capaces de asumir la responsabilidad histórica de acudir a las urnas, de manera informada y consciente, para apoyar o no el acuerdo de paz. Una vergüenza mundial.


2. Una minoría que votó y anuló su voto.Estas personas dejaron un mensaje contundente: les importa un sieso el futuro del país. Sí, es cierto que la democracia en Colombia es más bien un chiste, y que una gran cantidad de colombianos no creemos en las elecciones. Pero eso nojustifica ni la abstención ni los votos nulos o sin marcar, puesto que, en este caso en particular, no se trataba simplemente de una elección, sino de realizar un acto muy simple para participar de un momento histórico y hacer escuchar una posición política frente al acuerdo de paz. Los más de 257.000 votos anulados son una voz de meimportaunculismo activo. Irresponsables: En este momento clave del país, no supieron asumir su responsabilidad histórica de tomar posición, y simplemente dejaron su marca de rebeldía adolescente.

3.La mayoría de los votos válidos fue por el No, por un muy estrecho margen. Lastimosamente, gran parte de quienes votaron por el No, desconocen todavía el contenido del acuerdo que rechazaron. Solo se dejaron llevar por la campaña de indignación dirigida por Juan Carlos Vélez Uribe, liderada por Álvaro Uribe Vélez y financiada por el Grupo Uribe y las empresas de Ardila Lülle, entre otros. O simplemente obedecieron lo que les ordenó su pastor, que los amenazó con visionesapocalípticas totalmente ridículas. Les alimentaron los miedos y odios con mentiras y amenazas infundadas, y en lugar de examinar el texto del acuerdo y verificar si lo que les decían era cierto, salieron a votar No. Otros votaron No de manera totalmente visceral, con un sentimiento legítimo, comprensible, de dolor y odio contra las FARC, pero sin darse cuenta que debían pensar en el país y no en sí mismos. Irresponsables: Primero, porque no asumieron su responsabilidad de votar a conciencia, conociendo el texto de los acuerdos que iban a rechazar para saber qué realmente decían, ni tuvieron la seriedad de hacer a un lado opiniones y sentimientos personales, para armarse con argumentos que consideraran la realidad de los más afectados por la guerra y respondieran a ella. Y segundo, porque nunca exigieron a los impulsores del No unas propuestas claras, reales, para en caso de ganar. Y en efecto, ganaron, y cinco días después de su victoria, no han cumplido con la responsabilidad que tienen para con todo el país y las futuras generaciones, de exponer en un documento claro, sus propuestas para mejorar el acuerdo existente, a fin de que éstas puedan ser analizadas, estudiada su viabilidad, y solicitada su incorporación a la renegociación del acuerdo. La victoria del No detuvo los dineros que llegarían al país para financiar los procesos del posconflicto, congeló los programas de desminado, entrega de menores guerrilleros, iniciación de los procesos de justicia transicional, etc. Y ha dejado al país en un limbo, con el consecuente peligro de que la guerra vuelva a estallar en cualquier momento. Y lo peor es que las pocas exigencias que han hecho, ya forman parte de los acuerdos firmados, excepto una: la impunidad para militares que pide Álvaro Uribe.

1.     4. Casi la mitad de los votos válidos fueron por el Sí. Los votantes del Sí apoyaron un texto escrito, definido, que incluye metodologías, protocolos, cronogramas, etc., para el efectivo desarme de las FARC, la restitución de tierras, la divulgación de la verdad, y los mecanismos para evitar que esta guerra se repita. El acuerdo fue el resultado de casi 6 años de trabajo en el que hubo amplia participación de las víctimas. Apoyar el acuerdo era necesario para continuar con una serie de programas que ya se habían iniciado, como la entrega de menores por parte de las FARC, el desminado, y la entrega de información de inteligencia al Ejército Nacional. Pero también era necesario para iniciar el proceso de justicia, reparación y no repetición, y la construcción de un país en paz en el posconflicto. Quienes votamos Sí no solo lo hicimos porque queremos la paz, porque no queremos ver más muertes, sino porque la falta de contrapropuestas viables del No, la inexistencia de un documento concreto por parte de los promotores del No, nos confirmó que el acuerdo logrado no es perfecto, pero es el mejor posible, cosa que reiteraron muchos analistas internacionales, y que se vio confirmada con el apoyo de diversos países y con el aval de la Corte Penal Internacional. Con el triunfo del No, el proceso de paz, y el país entero, quedaron en el limbo. Irresponsables: Los promotores del Sí no cumplieron con su responsabilidad histórica de mostrarles a los del No por qué sí se debía aprobar el acuerdo, fallaron en hacer pedagogía, se confiaron en las encuestas que decían que el Sí ganaría por mayoría abrumadora, fracasaron en sus intentos de desenmascarar las mentiras y manipulaciones que utilizó la campaña del No como estrategia, y no se esforzaron lo suficiente para asegurar que el proceso de paz tuviera continuidad.

En conclusión, el país entero falló, y en uno de sus momentos históricos clave, demostró una irresponsabilidad enorme, vergonzosa, que nos ha dejado en ridículo a nivel mundial. Pero peor que eso, nos ha dejado ad portas de un fracaso rotundo del proceso de paz, ya sea que la guerrilla se desmovilice, pero jamás se implementen los mecanismos de verdad, reparación y no repetición, ni los cambios necesarios para mejorar al país (lo que ocurrió en Guatemala een 1999 y que dejó al país a merced de un ejército que viola los Derechos Humanos y de un crimen organizado que se tomó los espacios dejados por la guerrilla), o mucho peor, que volvamos a la guerra con las FARC.

El tiempo corre y cada día cuenta. El momento es ahora. Debemos asumir nuestra responsabilidad para con nuestra historia, nuestras víctimas, nuestro futuro, nuestros hijos, y para con el mundo entero. Debemos exigir que no se dilaten los diálogos para la continuación del proceso de paz. Sobre todo, debemos exigir que los puntos relativos a la restitución de tierras, el desarrollo rural agrario, y el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, sean mantenidos SIN CAMBIO ALGUNO, y que se presenten en cuestión de días las propuestas de cambios al acuerdo firmado con las FARC, o se apruebe el mismo tal como está, en caso de que no haya propuestas o estas no sean viables.
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jueves, 22 de septiembre de 2016

Musulmanes como agentes de paz

Primer Foro de Musulmanes como Agentes de Paz

Evento abierto a todo público para exponer el compromiso de la comunidad musulmana colombiana con la construcción de una sociedad pacífica


Colombia está viviendo un momento histórico. La guerrilla más grande y antigua del mundo, por primera vez y luego de casi 6 años de negociaciones, ha firmado un acuerdo de paz con el gobierno. Este acuerdo será puesto a consideración del pueblo a través de un plebiscito. Es una gran oportunidad para reducir la violencia, terminar el conflicto armado y comenzar a ver los verdaderos problemas del país. Ya no se le podrá echar la culpa de todo a las FARC, y tampoco se podrá seguir utilizando el nombre de las FARC para seguir consiguiendo dineros, apoyos y armas para “liberar al pueblo colombiano”, como se ha estado haciendo con mucho éxito en algunos países europeos.

En el contexto político mundial, en el que los medios señalan a los musulmanes como “terroristas”, es importante en las sociedades latinoamericanas rechazar esta etiqueta, y tomar la iniciativa para que se nos reconozca a los musulmanes como gestores de paz.

En Colombia, los diálogos de paz de La Habana han iniciado un proceso muy importante en el país, en el que la comunidad musulmana puede y debe jugar un papel importante como parte de la construcción de una mejor sociedad colombiana en el posconflicto.

Por eso, invitamos a todos y todas a asistir a este evento, en el que los musulmanes expondremos la visión del Islam con respecto al proceso de paz en Colombia y a la paz en general, y mostraremos el trabajo que ya se viene desarrollando por parte de musulmanes para la construcción de la paz en el país.

El Foro tendrá lugar el sábado 1 de octubre de 2016, de 8:00 AM a 6:00 PM, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, ubicado en la Carrera 19 b #24-86 de Bogotá, D. C.

Para asistir es necesario realizar una inscripción previa aquí: https://docs.google.com/forms/d/1i_SIwcwoyzndovYObigOH2-clcROkJkaL8KBAhPB5Is/edit#responses

Es una oportunidad para que musulmanes y no musulmanes compartamos nuestro compromiso por la convivencia pacífica y la construcción de un país mejor.



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lunes, 15 de agosto de 2016

¿Es la vida solo un juego?

¿ES LA VIDA SOLO UN JUEGO?


Todos invitados a compartir con los musulmanes, a conocer a los musulmanes, a hablar con los musulmanes, este sábado 20 de agosto de 2016 en más de 180 países. En Bogotá, nos vemos en el embarcadero del parque Simón Bolívar desde las 10:00 AM.

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jueves, 12 de mayo de 2016

Los musulmanes no son terroristas

Los Musulmanes no son terroristas


Trevor Noah es un reconocido actor, presentador y humorista sudafricano, quien luego de alcanzar éxito en la radio y la televisión de su país, se trasladó a Estados Unidos en 2011, donde también alcanzó pronto reconocimiento. Desde 2015 remplazó al famoso y galardonado Jon Stewart como presentador del programa The Daily Show, que ha recibido 23 premios Emmy.

Trevor Noah fue invitado al Festival de Comedia de Nueva York en 2016, donde habló sobre cómo los medios de comunicación fomentan el odio, el racismo y la islamofobia. A continuación presento un fragmento de su presentación con subtítulos en español.

Este video es una forma divertida de explicarle a cualquier no musulmán, en solo 10 minutos, por qué es absurdo creer que los musulmanes somos terroristas.
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lunes, 28 de marzo de 2016

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (11/11)

Los Musulmanes le dicen NO al terrorismo (11/11)

Parte 11 (final)

En los momentos en que publico el video final de esta serie, los medios de comunicación están concentrados en informar sobre el atentado terrorista ocurrido en Bélgica, un atentado deplorable con un desenlace triste y condenable, en el que hubo, entre otras, algunas víctimas musulmanas, de las que no hablan los medios. Los medios tampoco hablan del atentado que cegó muchas vidas musulmanas en Turquía unos días antes, ni de las vidas musulmanas perdidas en otros atentados ocurridos en Pakistán e Irak unos días después.

Lamentablemente, mientras las milicias cristianas masacran musulmanes en República Centroafricana y Nigeria, y los monjes budistas asesinan musulmanes en Myanmar (Burma), los medios de comunicación se centran únicamente en las bajas europeas, como si unos muertos tuvieran más valor que otros.

Los musulmanes rechazamos todo acto terrorista, vaya contra quien vaya.

Este video muestra a un grupo de musulmanes activos en sus comunidades, estudiantes del Islam, directores de centros islámicos y mezquitas, divulgadores de esta bella religión, quienes unidos envían un mensaje en contra del terrorismo y de los grupos extremistas que dicen actuar en nombre de los musulmanes, pero que en realidad están asesinando principalmente a musulmanes en diversas partes del mundo.


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martes, 9 de febrero de 2016

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (10/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 10

Durante los últimos años, la situación de los musulmanes en Europa y Estados Unidos se ha hecho cada vez más difícil, debido a la campaña mediática que retrata a diario al Islam como una religión de odio y terrorismo. Al mismo tiempo, los medios callan el genocidio de musulmanes a manos de monjes budistas en Myanmar (Birmania) y a manos de laicos sionistas en Palestina, masacres que se suceden una tras otra desde hace años. Y mientras los medios independientes afirman que los últimos atentados en Francia son en realidad una operación de bandera falsa, los rusos bombardean a civiles indefensos en Siria, asesinando a hombres, mujeres y niños por igual.

A pesar de la persecución y la violencia que se ha desatado contra los musulmanes en muchos países del mundo, nosotros nos mantenemos firmes en defender las enseñanzas de nuestro querido Profeta: No se recurre a la violencia sino solo como legítima defensa y solo después de haber agotado de manera correcta todas las vías diplomáticas. La vida humana es sagrada y el derramamiento de sangre debe evitarse por todos los medios posibles. El Islam establece directrices para la guerra que exceden el actual Derecho Internacional Humanitario, entre ellas están:


  • No atacar a la población civil.
  • No atacar ni hostigar a mujeres, niños ni ancianos.
  • No matar sacerdotes ni rabinos.
  • No destruir mezquitas, iglesias ni sinagogas.
  • No atacar a combatientes desarmados.
  • No someter a sed al enemigo.
  • Respetar las treguas y aceptar toda propuesta de cese al fuego del enemigo.
  • No cortar árboles como estrategia de guerra.
  • No envenenar la tierra ni los pozos de agua.
  • Toda forma de tortura está prohibida.


Queda claro que las actividades de los grupos de mercenarios que están asesinando musulmanes en oriente y a quienes se les atribuyen atentados terroristas en occidente, están completamente fuera de las enseñanzas del Islam. Por eso, dichos grupos no representan en modo alguno a los musulmanes ni a su religión.

En este video habla Said Abdunur Pedraza, musulmán colombiano, traductor y arabista con estudios en ciencias islámicas en Egipto.


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martes, 15 de diciembre de 2015

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (9/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 9

A pesar del continuo bombardeo mediático contra el Islam, muchas personas y algunos periodistas han comenzado a cuestionar la veracidad de las amenazas de los grupos extremos hacia occidente, y la verdadera vinculación de los mismos con el Islam. A medida que las personas conocen más del Islam, se dan cuenta que estos grupos violentos obedecen a agendas políticas y militares que nada tienen que ver con las enseñanzas islámicas ni con los musulmanes.

En todo caso, y a pesar que algunos siguen diciendo que los musulmanes "no se manifiestan en contra de estos grupos", los musulmanes seguimos diciéndole NO al terrorismo, no a los grupos extremistas sin importar de qué credo o ideología digan ser, no al ataque contra población civil desarmada (algo que está claramente prohibido en el Islam desde hace más de 14 siglos), y en fin, no a la violencia como supuesta forma de expresión del inconformismo, y mucho menos como medio de imponer una visión única.

En este video habla Yamal Ibn Hassan, musulmán español, estudiante de ciencias islámicas en la Universidad de Medina.


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sábado, 14 de noviembre de 2015

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (8/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 8

Ayer hubo un paro médico general en Francia. Los doctores franceses reunidos en el Movimiento por la Salud para Todos se fueron a paro en protesta por las reformas gubernamentales al sistema de salud, que le quitan toda independencia a los doctores y los hace dependientes de las compañías de seguros. Los más perjudicados son los médicos independientes, muchos de los cuales no cuentan con secretarias que revisen los documentos de los reembolsos hechos por las aseguradoras, ni tienen tiempo para hacerlo ellos mismos.

El paro del viernes 13 de noviembre de 2015 inmovilizó a médicos, enfermeras, odontólogos, fisioterapistas y otros profesionales de la salud, principalmente trabajadores de hospitales y salas de emergencia, que también estaban convocados a realizar una movilización masiva el domingo.

Sin embargo, una serie de actos terroristas en París ese día, hizo que el paro médico pasara al olvido, así como otros eventos trágicos, como los ataques raciales en la Universidad de Missouri contra negros y asiáticos durante el último mes, la erupción del volcan Rinjani en Bali, Indonesia, o el terremoto de intensidad 6,7 en Japón, ambos ocurridos el mismo viernes. Los medios de comunicación se han volcado a París, acusando a los musulmanes y afirmando que el grupo ISIS (Daech) se ha atribuido los ataques.

Desde hace un par de meses, un grupo de musulmanes que son miembros activos de sus comunidades, líderes y personalidades reconocidas dentro del mundo islámico hispanohablante, le vienen diciendo NO a los grupos violentos que obedecen a intereses económicos y políticos que no representan al Islam. La voz de este grupo se une a la de numerosos eruditos, directores de mezquitas y centros islámicos, gobernantes de países islámicos y musulmanes de todas partes del mundo, que rechazan categóricamente toda forma de opresión, terrorismo, tortura y abuso, pues todo ello va en contra de los principios fundamentales del Islam.

En este video habla Suleyman Zebib, musulmán venezolano, licenciado en ciencias islámicas de la Universidad de Medina.


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sábado, 24 de octubre de 2015

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (7/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 7

Presento a continuación el séptimo video de esta campaña, a través de la cual, diferentes musulmanes que son miembros activos de sus comunidades, líderes y personalidades reconocidas dentro del mundo islámico hispanohablante, le dicen NO a los grupos violentos que obedecen a intereses económicos y políticos que no representan al Islam. Toda forma de extremismo va en contra de los principios fundamentales del Islam.

En este video habla Hisham Ibn Abdusalam, musulmán español, desde la ciudad de Medina.


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martes, 6 de octubre de 2015

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (6/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 6

Lamentablemente, los grupos violentos siguen reclutando personas incautas que, sin conocimiento del Islam, creen que la violencia es la respuesta a las injusticias que los musulmanes viven a diario en muchos lugares del mundo. A través de esta campaña, diferentes musulmanes que son miembros activos de sus comunidades, líderes y personalidades reconocidas dentro del mundo islámico hispanohablante, le dicen NO a los grupos violentos que obedecen a intereses económicos y políticos que no representan al Islam, y advierten a los musulmanes para que no apoyen a dichos grupos.

En este video habla el Lic. Richard Yosef Carrión, musulmán colombiano que trabaja en la difusión del Islam.


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lunes, 21 de septiembre de 2015

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (5/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 5

Continúa la campaña realizada por diferentes musulmanes que son miembros activos de sus comunidades, líderes y personalidades reconocidas dentro del mundo islámico hispanohablante, a través de la cual le dicen NO a los grupos violentos a los que los medios de comunicación están dando amplia difusión bajo el apelativo de "islámicos". Estos grupos obedecen a intereses económicos y políticos que no representan al Islam.

En este video habla el Lic. Isa Rojas, director del Centro Al-Hikma en México.


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sábado, 29 de agosto de 2015

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (4/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 4

A través de esta campaña, diferentes musulmanes que son miembros activos de sus comunidades, líderes y personalidades reconocidas dentro del mundo islámico hispanohablante le dicen NO a los grupos violentos a los que los medios de comunicación están dando amplia difusión bajo el apelativo de "islámicos". Dichos grupos no representan al Islam y agrupan, en su conjunto, a una minoría ínfima de personas que se autoidentifican como musulmanes.

Hoy día, una cuarta parte de la población mundial es musulmana, y este gran número de personas, que supera los mil quinientos millones, no tiene relación alguna con, ni puede ser juzgado por, los actos de estos grupos minoritarios.

En este video habla Isa Amer Quevedo, presidente del Centro Islámico Boliviano.


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lunes, 17 de agosto de 2015

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (3/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 3

Este es el tercer video de la campaña a través de la cual, grandes personalidades del Islam de Iberoamérica, y musulmanes estudiantes del conocimiento, le dicen NO a los grupos violentos a los que los medios de comunicación están dando amplia difusión bajo el apelativo de "islámicos".

Con esta campaña se espera aclarar conceptos, eliminar prejuicios y rechazar las acciones violentas de estos grupos, así como advertir a los musulmanes acerca de estas organizaciones, y evitar así que piensen en unirse a ellas.

En este video habla Malik Ibn Benaisa, musulmán español, Imam en Ceuta, traductor y conferencista de diversos temas islámicos.


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lunes, 3 de agosto de 2015

Los musulmanes le dicen NO al terrorismo (2/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 2

Este es el segundo video de la campaña a través de la cual, grandes personalidades del Islam de España y América Latina, y musulmanes estudiantes del conocimiento, le dicen NO a los grupos violentos a los que los medios de comunicación están dando amplia difusión bajo el apelativo de "islámicos".

Los musulmanes (un cuarto de la humanidad actual) están distribuidos en casi todos los países del mundo, conformando comunidades pacíficas que contribuyen al crecimiento de sus sociedades. Los grupos extremistas no los representan en modo alguno.

Con esta campaña se espera aclarar conceptos, eliminar prejuicios y rechazar las acciones violentas de estos grupos, así como advertir a los musulmanes acerca de estas organizaciones, y evitar así que piensen en unirse a ellas.

Este es el segundo de once videos de esta campaña. En él habla Muhammad Said Alilech, musulmán español, presidente de la Asociación de Jóvenes Musulmanes de España.


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sábado, 25 de julio de 2015

Los musulmanes dicen NO al terrorismo (1/11)

Los Musulmanes dicen NO al terrorismo

Parte 1

Un grupo de musulmanes, activos y reconocidos en sus comunidades y a nivel internacional, dedicados a la difusión del Islam y a promover la convivencia y el entendimiento entre musulmanes y no musulmanes, ha decidido lanzar una campaña para decirle NO a los grupos violentos a los que los medios de comunicación están dando amplia difusión bajo el apelativo de "islámicos".

Estos grupos no actúan dentro del marco legal islámico, sus miembros no representan el pensamiento ni el accionar de la gran mayoría de los musulmanes (que conforman ya un cuarto de la humanidad y están distribuidos por todo el mundo), y sus líderes no son reconocidos como gobernantes ni como autoridades religiosas ni políticas por el grueso de la comunidad musulmana mundial.

Esta campaña no solo busca aclarar conceptos, eliminar prejuicios y rechazar las acciones violentas de estos grupos, sino que está dirigida principalmente a los nuevos musulmanes, para advertirles de estas organizaciones y evitar que piensen en unirse a ellas.

Este es el primero de once videos de esta campaña. En él habla el Lic. M. Isa García, uno de los musulmanes más reconocidos de toda América Latina y España, con una amplia trayectoria como autor y traductor.


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domingo, 25 de enero de 2015

Creciendo con dos mamás


CRECIENDO CON DOS MAMÁS:
EL DESCONOCIDO PUNTO DE VISTA DEL HIJO


Por: Robert Oscar López, escritor y profesor de inglés en la Universidad Estatal de California, Estados Unidos.

Los niños de parejas del mismo sexo tienen un duro camino frente a ellos. Yo lo sé bien, porque he estado ahí. La última cosa que deberíamos hacer es hacerlos sentir culpables si sufren estrés o se sienten extraños.
Entre 1973 y 1990, cuando mi amada madre falleció, ella y su pareja romántica femenina me criaron. Ellas tenían casas separadas, pero pasaban prácticamente todos los fines de semana juntas, conmigo, en un remolque discretamente ubicado en un parque de remolques a cincuenta minutos de la ciudad donde vivíamos. Siendo el menor de los hijos biológicos de mi madre, fui el único que experimentó la infancia sin la presencia de mi padre.


Después que los hijos de la pareja femenina de mi madre se fueron a la universidad, ella se mudó a nuestra casa en la ciudad. Viví con ellas dos durante una breve temporada hasta que mi madre murió a la edad de 53. Yo tenía 19 años. En otras palabras, fui el único de los hijos que experimentó la vida bajo la “crianza homosexual” como se entiende hoy día.


Sencillamente crecer con padres homosexuales fue muy difícil, y no debido a los prejuicios de los vecinos. La gente en nuestra comunidad en realidad no sabía lo que pasaba en la casa. Para la mayoría de los demás, yo era un niño bien criado con muy buenos logros, que estaba terminando la secundaria con las mejores calificaciones.


Sin embargo, por dentro yo estaba confundido. Cuando la vida en tu hogar es tan drásticamente distinta de la de todos los que te rodean, en una forma fundamental que choca las relaciones físicas básicas, creces extraño. Yo no tenía ningún desorden mental ni enfermedad biológica. Simplemente, crecí en una casa tan fuera de lo común que estaba destinado al ostracismo social.


Mis compañeros aprendieron todas las normas no escritas sobre el decoro y el lenguaje corporal en sus hogares; ellos entendían qué era apropiado decir en ciertas situaciones y qué no, y aprendieron mecanismos sociales tradicionalmente masculinos así como los tradicionalmente femeninos.


Incluso si los padres de mis compañeros eran divorciados (y muchos lo eran), ellos seguían viendo modelos sociales masculinos y femeninos. Ellos aprendieron, normalmente, cómo ser audaces y resueltos, a partir de figuras masculinas, y cómo escribir cartas de agradecimiento y ser sensibles, a partir de figuras femeninas. Estos eran estereotipos, por supuesto, pero estereotipos que resultan útiles cuando inevitablemente dejas la seguridad del remolque de tu madre lesbiana y tienes que trabajar y sobrevivir en un mundo donde todo el mundo piensa en términos de esos estereotipos, incluyendo a los homosexuales.


Yo no tenía ninguna figura masculina qué seguir, y mi madre y su pareja eran diferentes a los padres y a las madres tradicionales. Como resultado, yo tenía muy pocas pistas sociales reconocibles qué ofrecerles a potenciales amigos hombres o mujeres, ya que no era sensitivo con los demás ni tenía confianza en mí mismo. De modo que rara vez hacía amistades y fácilmente me aislaba de los demás. Las personas homosexuales que crecieron en hogares con padres estrictos pueden haber luchado con su orientación sexual, pero cuando se trata de lidiar con el vasto universo social de adaptaciones que no tienen que ver con la sexualidad (cómo actuar, cómo hablar, cómo comportarse), tienen la ventaja de haberlo aprendido en casa. Muchos homosexuales no se dan cuenta de la bendición que ha sido para ellos haberse criado en un hogar tradicional.


Mi vida familiar no era tradicional ni convencional. Sufrí a causa de ello, en formas que son difíciles de catalogar por parte de los sociólogos. Tan nervioso como directo y franco, más tarde parecería extraño incluso ante los ojos de adultos homosexuales y bisexuales que tenían muy poca paciencia para alguien como yo. Yo les resultaba tan extraño a ellos como a la gente heterosexual.


La vida es difícil cuando eres extraño. Incluso en la actualidad tengo pocos amigos, y a menudo pienso que no entiendo a la gente debido a las señales tácitas de género que todos a mi alrededor, incluyendo a los homosexuales criados en hogares tradicionales, dan por supuestas. Aunque trabajo duro y aprendo rápido, tengo problemas en ajustes profesionales debido a que mis colegas me encuentran extraño.


En términos de sexualidad, los homosexuales que son criados en hogares tradicionales se benefician de al menos ver algún tipo de rituales de cortejo a su alrededor. Yo no tengo idea de cómo hacerme atractivo para las mujeres. En cuanto ponía un pie fuera del remolque de mi madre, era etiquetado de inmediato como paria debido a mi amaneramiento, mi ropa extraña, mi ceceo y mi extravagancia. No es de sorprender que terminé la secundaria en castidad, sin haber tenido nunca una novia, a pesar de haber asistido a cuatro bailes de graduación como chaperón de fiesta para chicas que solo querían alguien que pagara la limosina.


Cuando fui a la universidad, entré en los radares de todos los que identifican a los gay, y el grupo LGBT del campus pronto me abordó para decirme que con toda certeza yo era homosexual. Cuando me declaré bisexual, ellos le dijeron a todo el mundo que yo estaba mintiendo, y que simplemente aún no estaba listo para salir del clóset como gay. Atemorizado y traumatizado por la muerte de mi madre, abandoné la universidad en 1990 y caí en lo que solo puede denominarse el submundo gay. Allí me ocurrieron cosas terribles.


No fue hasta los veintiocho años que me encontré de repente en una relación con una mujer, a través de coincidencias que conmocionaban a todos los que me conocían y que me sorprendían a mí mismo. Me autodenomino bisexual porque necesitaría escribir muchas novelas para explicar cómo me “enderecé” después de casi treinta años como homosexual. No me apetece enfrentarme a activistas homosexuales señalándome y criticándome en la forma en que lo hacen en sus misiones de buscar-y-destruir contra exhomosexuales, “casos de clóset” u homosexuales conservadores.


Aunque tengo una biografía particularmente relevante para asuntos homosexuales, la primera persona que me contactó para agradecerme por compartir mi perspectiva acerca de temas LGBT fue Mark Regnerus, en un correo electrónico fechado el 17 de julio de 2012. Yo no formé parte de su encuesta masiva, pero él se interesó en un comentario que dejé al respecto en un sitio web y tuvo la iniciativa de comenzar una correspondencia virtual conmigo.


He vivido cuarenta y un años y nadie (y mucho menos los activistas homosexuales) me ha buscado para hablar con honestidad acerca de los complicados retos gay de mi vida. Solo por eso, Mark Regnerus merece ya un crédito enorme (y la comunidad homosexual debería darle crédito en lugar de tratar de silenciarlo).


El estudio de Regnerus identificó a 248 adultos que crecieron con padres que tuvieron relaciones románticas con parejas del mismo sexo. Ofreció la oportunidad de dar respuestas francas con la visión retrospectiva de la adultez, y ellos dieron reportes nada favorables a la agenda de la igualdad del matrimonio homosexual. Además, esos resultados están respaldados por una cosa muy importante en la vida, denominada sentido común: Crecer diferente a la demás gente es difícil, y estas dificultades elevan el riesgo de que los niños desarrollen desequilibrios o se auto mediquen con alcohol y otros comportamientos peligrosos. Cada una de esas 248 es una historia humana, sin duda con muchas complejidades.


Al igual que la mía, las historias de esas 248 personas merecen ser contadas. El movimiento gay está haciendo todo lo posible para asegurarse de que nadie las escuche. Pero me preocupan más las historias que los números (en especial como profesor de inglés), y Regnerus se tropezó inconscientemente con un baúl lleno de tesoros narrativos.


Entonces, ¿por qué el código de silencio de los líderes LGBT? Solo puedo especular desde mi perspectiva. Aprecio la memoria de mi madre, pero no endulzo las palabras al hablar sobre cuán difícil fue crecer en un hogar homosexual. Estudios anteriores examinaron a niños que aún estaban viviendo con sus padres homosexuales, de modo que estos niños no tenían libertad para hablar, gobernados como todos los niños por la piedad filial, la culpa y el temor de perder sus concesiones. Yo he sido literalmente pisoteado por décadas, por tratar de hablar con honestidad.


La última tentativa de silenciar historias (y datos) como la mía viene de Darren E. Sherkat, profesor de sociología de la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale, quien le concedió una entrevista a Tom Bartlett de la Crónica de Educación Superior, en la que dijo (y cito) que el estudio de Mark Regnerus era “pura mierda”. El artículo de Bartlett sigue así:


Entre los problemas que identificó Sherkat está la definición en el estudio de “madres lesbianas” y “padres homosexuales” (un aspecto que ha sido el foco de mucha de la crítica pública). Una mujer puede ser identificada como “madre lesbiana” en el estudio si ella ha tenido una relación con otra mujer en cualquier momento después de haber tenido un hijo, independientemente de la brevedad de esa relación y de si las dos mujeres criaron o no al niño como pareja.

Sherkat dijo que ese hecho por sí solo debería haber “descalificado inmediatamente” a dicho estudio de ser considerado para su publicación.

El problema con la descalificación de Sherkat del trabajo de Regnerus es un acertijo multicapas de gallina y huevo. Aunque Sherkat utiliza el término “LGBT” en la misma entrevista con Bartlett, él privilegia a Lesbianas y Gais y discrimina de forma severa a los Bisexuales.


¿De dónde provienen los hijos de padres LGBT? Si los padres son 100% homosexuales o lesbianas, entonces las posibilidades son que los niños fueran concebidos a través de inseminación, útero alquilado, o que hubieran sido adoptados. Sin embargo, tales casos son un porcentaje tan pequeño de padres LGBT, que sería prácticamente imposible hallar a más de media docena en una muestra aleatoria de decenas de miles de adultos.


La mayoría de los padres LGBT son, como yo, y técnicamente como mi madre, “bisexuales” (la B olvidada). Tenemos nuestros hijos porque nos involucramos en relaciones sexuales heterosexuales. Las complicaciones sociales surgen naturalmente si concibes un niño con el sexo opuesto pero aún sientes atracción por el mismo sexo. Sherkat llama a esas complicaciones “descalificables”, como si corrompieran la pureza del modelo de crianza homosexual.


Yo postularía que los niños criados por parejas del mismo sexo naturalmente serán más curiosos y experimentales con la homosexualidad sin estar necesariamente libres de cualquier atracción hacia el sexo opuesto. De ahí que ellos caerán más fácilmente en la categoría bisexual, como me ocurrió a mí (lo que quiere decir que los hijos de padres LGBT, al llegar a ser jóvenes adultos, serán los primeros descalificados por los científicos sociales que actualmente dicen abogar por sus padres).


Quienes son 100% homosexuales quizás ven a los bisexuales con una mezcla de disgusto y envidia. Los padres bisexuales amenazan el núcleo mismo del discurso de la crianza LGBT: tenemos la opción de vivir como gais o heterosexuales, y tenemos que decidir la configuración de género del hogar en el que nuestros hijos crecerán. Mientras algunos homosexuales ven la bisexualidad como una posición facilista, el hecho es que los padres bisexuales llevan una carga mayor sobre sus hombros. A diferencia de los homosexuales, nosotros no podemos minimizar nuestras decisiones como cosas forzadas en nosotros por la naturaleza. No tenemos más opción que asumir la responsabilidad de lo que hacemos como padres, y vivir con la culpa, el remordimiento y la autocrítica por siempre.


Nuestros niños no llegan con inmunidad legal completa. Como hombre, a pesar de ser bisexual, no voy a tirar a la madre de mi hijo como si fuera una incubadora usada. Tuve que ayudar a mi esposa con todas las dificultades del embarazo y la depresión posparto. Cuando ella está luchando con la discriminación contra las madres o las mujeres en un lugar de trabajo sexista, tengo que ser paciente y escuchar. Tengo que atender sus necesidades sexuales. Una vez fui padre, hice a un lado mi pasado homosexual y juré no divorciar nunca a mi esposa ni tomar a otra persona, hombre o mujer, antes de morir. Elegí ese voto a fin de proteger a mi hijo de tener que lidiar con un drama dañino, incluso cuando ya se haya hecho adulto. Cuando eres padre, las cuestiones éticas giran alrededor de tus hijos y haces a un lado tus propios intereses… para siempre.


La evaluación de Sherkat del trabajo de Regnerus muestra una indiferencia total para con la labor emocional y sexual con la que los padres bisexuales contribuyen a sus hijos. Los padres bisexuales deben luchar con sus obligaciones como padres mientras continúan luchando con las tentaciones de entrar en relaciones con el mismo sexo. La turbulencia documentada en el estudio de Mark Regnerus es un testamento de cuán duro es esto. En lugar de amenazante, es un recordatorio de la carga que llevo y un estímulo para que me preocupe primero y principalmente de las necesidades de mis hijos, no de mis deseos sexuales.


El otro problema de gallina y huevo de la desacreditación de Sherkat tiene que ver con la ideología conservadora. Muchos han descartado mi historia con tres simples palabras: “Pero eres conservador.” Sí, lo soy. ¿Cómo llegué a serlo? Me pasé a la derecha porque viví precisamente el tipo de ambiente identitario antinormativo, marginalizado y oprimido que la izquierda celebra: Soy un intelectual bisexual latino criado por una lesbiana, y experimenté la pobreza en el Bronx como adulto joven. Soy lo suficientemente perspicaz para notar que las políticas sociales liberales no ayudan a la gente es esas condiciones. Es especialmente errónea la actitud liberal de que no debemos juzgar en lo relativo al sexo. En el mundo homosexual del Bronx, limpié suficientes apartamentos de hombres que murieron de SIDA para entender que resistirse a la tentación sexual es fundamental para cualquier tipo de sociedad humana. El sexo puede ser dañino no solo debido a las infecciones y enfermedades, sino también porque nos deja vulnerables y hace que nos aferremos a personas que no nos aman, que nos aflijamos por quienes nos abandonan, y que no sepamos cómo escapar de aquellos que nos necesitan pero a quienes no amamos. La izquierda no entiende nada de eso. Es por eso que soy conservador.


Así que sí, soy conservador y apoyo los hallazgos de Regnerus. ¿O acaso los hallazgos de Regnerus reconsideran las cosas que me hicieron conservador en primer lugar? Sherkat debería hallar la respuesta.


Tras haber vivido 41 años como un hombre extraño, me parece trágicamente apropiado que el primer instinto de los expertos y de los activistas homosexuales sea excluir mi perfil de vida como no apto por cualquier “muestra de datos”, o como lo denomina el Dr. Sherkat, “pura mierda”. Así que el juego ha seguido por al menos 25 años. En todo discurso sobre alianzas LGBT, la bisexualidad queda tirada a un lado gracias a expertos como Sherkat. En todas las charlas sobre un movimiento “marica”, los activistas maricas prefieren restringir sus círculos sociales a personas normales profesionales que saben cómo ofrecer fiestas encantadoras, hacer pequeñas conversaciones, y combinar con los muebles Art Deco.

Doy gracias a Mark Regnerus. Lejos de ser “pura mierda”, su trabajo me afirma, porque reconoce lo que el movimiento activista gay ha buscado borrar, o al menos ignorar, tan laboriosamente. Sea que la homosexualidad sea elegida o innata, sea que el matrimonio gay sea legalizado o no, ser extraño es duro, te cobra peaje mental, hace difícil encontrar amigos, interfiere con el crecimiento profesional, y a veces lo lleva a uno cuesta abajo por el camino pantanoso de la automedicación en forma de alcoholismo, drogas, apuestas, comportamiento antisocial y sexo irresponsable. Los hijos de parejas del mismo sexo tienen un camino difícil frente a ellos (yo lo sé porque estuve ahí). La última cosa que deberíamos hacer es hacerlos sentir culpables si sufren estrés o se sienten extraños. Les debemos, al menos, una dosis de honestidad. Gracias, Mark Regnerus, por tomarse el tiempo de escucharlos.

Publicado originalmente por The Witherspoon Institute en agosto de 2012. Traducido por: Said Abdunur Pedraza.
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