lunes, 1 de febrero de 2010

Problemas de las mujeres en el mundo de hoy


Problemas de las mujeres en el mundo de hoy


Por: Hayya Iman Travieso


Intervención en representación de la Fundación Mezquita de Granada, pronunciada en las Jornadas de Sensibilización organizadas por la Universidad de Granada y por la Fundación Pluralismo y Convivencia en Granada el 4 de Junio de 2008.



En primer lugar me gustaría dejar claro que hablo simplemente como una mujer intentando mejorar la situación de la mujer en general, aunque con métodos que superficialmente pueden parecer conflictivos. Nunca ha sido mi intención al hacerme musulmana marginarme, sino intentar encontrar respuestas a los problemas de esta sociedad. Tampoco podemos hablar de los problemas de la mujer sin hacer alusión a los problemas de los hombres. “La mujer” no es un ser aparte, sino una parte, una porción de la sociedad, y el hecho de “ser mujer” o de “ser mujer musulmana” no unifica por completo otro tipo de diferencias. La pobreza o la ignorancia o la esclavitud encubierta, son problemas que afectan tanto a hombres como a mujeres, y que marcan entre aquellos que las padecen y los que no, grandes diferencias que nada tienen que ver con el sexo o la manera adoptada para vivir. Me gustaría, en primer lugar, para entendernos, analizar algunos conceptos que en apariencia todo el mundo da por sabidos: Parece evidente que el hombre y la mujer, musulmanes o no, no son iguales, puesto que hemos venido hoy para hablar sobre los problemas de las mujeres, pero no todos entendemos de la misma manera esas diferencias. Son cuestiones que el mundo sigue debatiendo desde que se iniciaron los primeros movimientos feministas y ahora, cuando parece que ya nadie se atreve a debatir esas cuestiones, porque no es políticamente correcto ni siquiera plantear dudas al respecto, nos enfrentamos a ese gran monstruo que llena las páginas de nuestra prensa, que llamamos “violencia de género”.

En los cielos y en la tierra hay signos para los creyentes. Y en vuestra propia creación y en la de las criaturas que ha repartido, hay signos para gente que tenga certeza. Corán 45:4-5.

Yo diría que Dios, pero si prefieren podemos decir “La Naturaleza”, ha dotado a la mujer en el terreno físico de características irrepetibles hasta el momento y algunas de ellas insustituibles a pesar de todos los avances: Podemos deducir por tanto, sin mucho riesgo de equivocarnos, que existen también peculiaridades y diferencias en lo sensorial y en lo psicológico, pero ¿estamos construyendo una sociedad donde estas diferencias, sin entrar en cuestiones de rivalidad, ni de inferioridad o superioridad, ni de ser musulmanes o no serlo, encuentren el mejor campo de cultivo para su desarrollo y puedan ser libremente expresadas y utilizadas?

Me gustaría citar dos voces de nuestro tiempo. Primero, Germaine Greer (la mujer entera, 2003), feminista australiana nacida en 1939:

Estamos aceptando la mera igualdad. Las luchas de liberación no tratan de asimilación sino de hacer valer la diferencia, dotando esa diferencia con dignidad y prestigio […] Las feministas visionarias de los últimos sesenta y primeros setenta reconocían que las mujeres nunca podrían encontrar la libertad aceptando vivir las vidas de hombres no libres.

La segunda opinión que me gustaría mencionar es la de un psicólogo australiano especializado en la educación y problemática de jóvenes varones, Steve Biddulph. En su libro “Criando niños” dice lo siguiente:

Hace no mucho tiempo, las niñas eran vistas como menos valiosas que los niños y menos hábiles para hacer las cosas que pueden hacer los chicos […] Un gran esfuerzo se ha hecho para que se valore a las niñas con igualdad y se permita a las mujeres alcanzar su potencial. Este esfuerzo aún continúa. No deseo en forma alguna impedir (escribiendo este libro) el avance de las mujeres y las niñas, pero es dolorosamente claro que los niños también están heridos. Un mundo mejor depende de hacer a ambos grupos felices y sanos.

No quiero con esto decir que no existan características en común que sin duda deben ser utilizadas para encontrar campos de cooperación positiva, pero posiblemente lo primero que tenemos que aprender tanto hombres como mujeres, tanto musulmanes como no musulmanes, es a encontrar nuestro verdadero lugar en el mundo y nuestra verdadera identidad, sin presiones, ni siquiera en nombre de “eso” que llamamos libertad.

Si miramos el mundo en que nos movemos, no nos queda más remedio que admitir que vivimos en el dominio de la usura financiera y de la deuda, y esto abarca prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida. (Véase el ensayo Leyendo la economía de Rodolfo Llinás).

Como muestra basta un botón: ¿Cuánto tiempo tardaba una persona hace 100 años en construir una casa para fijar su lugar de residencia? Con ayuda de sus vecinos cuando era pobre o de sus empleados si era rico… ¿Unos meses? ¿Un año? ¿Dos, tres años? ¿Cuánto tiempo tarda una persona, o una familia en pagar actualmente una hipoteca con el fruto de su trabajo cotidiano (muchas veces un trabajo con el que ni siquiera está contento)? ¿Quien sale beneficiado del sistema actual excepto los bancos y los desaprensivos? ¿Quién posee ahora la tierra en realidad? –vestidos hechos, tejidos hechos, granjas de seda en Andalucía, cardado de la lana. Este era un trabajo que pertenecía a la gente y dentro del cual ellos eran sus propios dueños y dueñas, el trabajo del hombre y de la mujer era una colaboración. Los niños eran productivos y con buenos modales, porque tenían auto-respeto, tenían un papel que no incluía al quejumbroso consumidor.

Hoy día somos libres de comportarnos como deseemos, pero siempre que permanezcamos en contacto cercano con el Director del banco. Pero si no tienes una cuenta corriente o una tarjeta de crédito, te expones a que te miren como si fueras un delincuente.

Vivimos en un mundo cuyos valores son solamente poder y dinero –con sexo gratuito como su mejor parte, independizado de cualquier sentimiento de compromiso y de responsabilidad, y reducido a una mera sensación física.

Mientras tanto, nosotros seguimos enseñando a nuestros hijos la mejor manera y la más segura de “practicar sexo libre”, como si el utilizar un condón fuera suficiente garantía para que no sufran heridas que pueden dañarlos de por vida en su espiritualidad o en sus emociones.

Hemos pasado de la “gran familia” con tíos, abuelos, primos, etc., a la “familia nuclear” y después a la “familia monoparental”.

Sin embargo, cuando intentamos encontrar soluciones a estos problemas con verdadera libertad de pensamiento, podemos rápidamente vernos circulando por el terreno de lo “políticamente incorrecto”.

El Dr. Michel Odent es un ginecólogo francés afincado en Gran Bretaña, que ha dedicado su vida a defender las excelencias del parto natural, a ser posible dentro del hogar. Durante años ha investigado las posibles relaciones que puede haber entre el nacimiento y la lactancia con la delincuencia juvenil, drogadicción, o incluso problemas mentales durante la juventud y la adolescencia. Entre sus escritos podemos encontrar lo que sigue:

Toda cuestión relativa a la lactancia es en sí misma una provocación. ¿Cuál es la duración de la lactancia humana la más fisiológica posible? Para cualquier mamífero la respuesta es simple, casi tan simple como la duración de la gestación, sin embargo para el ser humano la respuesta es imprecisa. […] Para aportar elementos a esta cuestión provocadora, también se pueden utilizar correlaciones escandalosas. Primer grupo de correlaciones escandalosas: En todas las sociedades poligámicas la lactancia materna se prolonga varios años. Ahora bien, la poligamia ha sido desde hace tiempo el régimen matrimonial más difundido del mundo. En su dossier de 558 sociedades consideradas representativas, Murdock ha mostrado que la poligamia oficial se da en el 76% […] Por otro lado, otros subrayan que la poligamia tiende a disminuir la prostitución y el número de divorcios, así como de hijos naturales y de infanticidios, y a reducir la delincuencia juvenil.

Yo tengo otra pregunta también escandalosa; ¿Se debe el acortamiento de la lactancia en nuestra sociedad al hecho de que la mujer necesita más tiempo para desarrollar su carrera o para realizarse a sí misma, o al hecho de que son necesarios al menos dos trabajando en una casa para poder pagar la hipoteca? Y me refiero por supuesto, una vez más, no a la élite profesional de nuestra sociedad de consumo, sino a la inmensa mayoría para la que el trabajo no es una fuente de realización personal, sino simplemente una fuente de ingresos económicos.

La escritora Robin Norwood escribe en su libro “Las mujeres que aman demasiado”, acerca de las mujeres que tienen tendencia a enamorarse de hombres que “no les convienen”:

Poligamia es la cura para ambos, hombre y mujer porque la liberación del sexo masculino despierta en el hombre una elevada sensitividad a la separada individualidad de la mujer.

No es tampoco el menor de los problemas a que se enfrenta cualquier mujer u hombre de nuestra época el de la educación de sus hijos. Sobre todo si considera que existen unos límites en el comportamiento que no deben ser transgredidos, o si se considera que la homosexualidad, por ejemplo, es un daño moral que cuanto más se permite en una sociedad, más se extiende (seguimos en lo “políticamente” incorrecto, ya que aunque en teoría vivimos en una época en que se puede hablar de todo, sabemos muy bien que hay opiniones que no se pueden expresar).

El Terreno Educativo es precisamente uno de los más sorprendentes y conflictivos. En tiempos de la guerra fría, con los países del Este, yo recuerdo que una de las cosas que se miraba con más recelo respecto a los países donde existían los regímenes comunistas, era el hecho de que la educación fuera competencia única del Estado. Sin embargo, aquí y ahora, si Ud. decide educar a sus hijos bajo sus propios criterios y por ejemplo, no mandarlos a una institución educativa oficial, se puede ver en grandes aprietos. (Véase el ensayo Universidad y Políticas Culturales).

Ahora bien, ¿es el Islam un impedimento para la mujer en su desarrollo humano o intelectual? Existe en la sociedad de nuestro tiempo la idea de que “es así”, sin embargo esto no es sino la influencia del pensamiento judeo-cristiano, tan dominante en nuestra época que incluso afecta a los propios musulmanes en muchos casos.

El Corán ha sido el primer libro revelado hace más de 1400 años en el que se utiliza un lenguaje “políticamente correcto” según lo entendemos hoy en día:

Es verdad que a los musulmanes y a las musulmanas, a los creyentes y a las creyentes, a los obedientes y a las obedientes, a los veraces y a las veraces, a los pacientes y a las pacientes, a los humildes y a las humildes, a los que dan con sinceridad y a las que dan con sinceridad, a los que ayunan y a las que ayunan, a los que guardan sus partes íntimas y a las que las guardan y a los que recuerdan mucho a Dios y a las que recuerdan; Dios les ha preparado un perdón y una enorme recompensa. Corán 33:35.


Es decir, se dirige a hombres y a mujeres por separado y no generalizando, y sin embargo los iguala específicamente en su capacidad intelectual y espiritual. Es más, no existe en absoluto el concepto de segregación sexista que sitúa a la mujer en un plano de inferioridad o subyugación, que si recordamos SÍ existía en la generación de nuestros padres —no musulmanes. El Corán dice sin embargo:

Los creyentes y las creyentes son amigos aliados unos de otros, ordenan lo reconocido como bueno y prohíben lo reprobable, Corán 9:71.

También nos aclara ciertas cosas, que como menciona el Dr. Odent, son un misterio en nuestras sociedades:

Las madres deberán amamantar a sus hijos durante dos años completos, si se desea completar la lactancia. Sustentarlas y vestirlas es responsabilidad del progenitor, según lo que es reconocido. A nadie se le obliga sino en la medida de su capacidad. Ninguna madre deberá ser perjudicada a causa de su hijo ni tampoco ningún padre. Y la misma obligación corresponde al heredero. No hay falta si ambos, de común acuerdo, desean destetarlo. Y si queréis que alguien amamante a vuestros hijos, no hay falta en que paguéis por ello, según lo que es reconocido. Temed a Dios y sabed que Dios ve lo que hacéis, Corán 2:233.

Yo soy hija de la época de las revoluciones sociales, de mayo del 68, del hippysmo, del feminismo, y de otros movimientos que surgieron durante el pasado siglo, y hay algo que se me ha quedado claro de todo aquello: Cuando hay seres humanos que buscan un cambio, progresivamente el mundo comienza a cambiar.

La alternativa a la mayoría de los problemas que he planteado y que son comunes a todas las mujeres de nuestro tiempo, yo la he encontrado en el Islam. Como dije al principio, mis métodos pueden parecer superficialmente conflictivos, pero no lo son menos cualquiera de los propuestos por los intelectuales mencionados anteriormente, y sin duda mejorar las cosas exige siempre un esfuerzo y el esfuerzo más poderoso y el que más repercusión tiene a nuestro alrededor, es el que se realiza hacia adentro de uno mismo, no hacia fuera.

Honestamente no puedo hablar de los problemas de la mujer musulmana sin referirme a los problemas de miles de mujeres, musulmanas ó no, y considero que el Islam tiene mucho que aportar a esta sociedad —y que los problemas que pueden afectar a una porción de musulmanes, hombres ó mujeres, están más basados en causas generales como la pobreza, el racismo o a la ignorancia de su propio Din. (Véase el artículo La mujer en la cultura arabo-musulmana).

Para centrarnos en las mujeres musulmanas de Granada, aunque me atrevería a decir que son comunes con el resto de España o incluso de Europa, diré que, generalizando mucho, se encuentran dos tipos de problemas principalmente:
  1. El primero: Encontrarse en una sociedad no islámica, donde las leyes no siempre defienden sus derechos —como musulmanas. Es curioso, pero todavía hoy, la mujer musulmana tiene derechos que la sociedad no le reconoce en nuestro país. En muchos casos se considera que la mujer musulmana permite que se la humille o se la desprecie, cuando la realidad es que no tiene a donde recurrir para hacer valer sus derechos (esto también es válido para muchos de los países llamados “islámicos”)

  2. El segundo es más específico de las mujeres emigrantes: Problemas económicos, documentación, falta de entendimiento de las costumbres, ignorancia y confusión entre lo que realmente son sus deberes como musulmanas y las costumbres culturales de sus lugares de origen.

Debemos tener en cuenta que los problemas que derivan de la emigración pueden ser más comunes a veces entre emigrantes de distintos lugares de la tierra que entre musulmanes o no musulmanes, así como el hecho —y me gustaría remarcar esto— de que el Islam no unifica culturalmente a las personas.

Los problemas más serios se producen para ambos grupos en el campo de la educación de los hijos.

Cuando los jóvenes musulmanes pierden su Din o se desligan de las tradiciones de sus familias, pueden tomar dos caminos altamente peligrosos: Uno es perder los límites y los valores que han aprendido desde pequeños, sin ningún tipo de control: drogas, alcohol, delincuencia, etc. Desviaciones comunes por otra parte a las de otros muchos jóvenes actualmente y que todos los que somos padres y madres tememos, musulmanes o no. (Véase el artículo El Alcohol en el Islam). El otro, aún peor si cabe, caer en las garras de desalmados desaprensivos que aprovechen su inocencia o su ignorancia para utilizarlos de forma despiadada en actos terroristas, que en nada benefician al Islam ni a los musulmanes ni a la humanidad, y que sólo Dios sabe a los fines de quién sirve. (Véase el artículo Los Musulmanes son Fundamentalistas y Terroristas).

El número de musulmanes conversos o emigrantes en Europa es cada vez mayor, y el Islam puede llegar a ser la gran contribución que ayude a mejorar esta sociedad, si dejamos de mirarlo con prejuicios y con desconfianza. Y la mejor ayuda es permitirnos mantener nuestras señas de identidad como musulmanes, dentro de un país que se llama a sí mismo “libre”.

Una identidad que no es racial, sino que se basa principalmente en las costumbres que diferencian nuestra forma de vida, así como en las ideas “políticamente correctas o no” de las que estamos convencidos, y permitir que eduquemos a nuestros hijos de acuerdo con ellas.

El musulmán no tiene nada que ver con el “yijadista, terrorista” que nos muestran en televisión. (Véase el ensayo De Engaños y Mentiras). El musulmán es hospitalario y generoso, y es un buen vecino, y tiene el “ijsan”, es decir, la excelencia, la bondad y el buen carácter como objetivo de su vida.

Cada ser humano, hombre o mujer debe ser realmente libre para encontrar su verdadero lugar en la existencia. No podemos rechazar las ideas o las costumbres ajenas, ni siquiera en nombre de “la libertad”, y lo realmente importante es que podamos colaborar respetando nuestras diferencias y pensar que todos podemos aprender algo de los otros.

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Bibliografía


Germaine Greer. “La mujer entera”
Steve Biddulph. “Raising Boys”
Dr. Michel Odent. “La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad”
Robin Norwood. “Las mujeres que aman demasiado”
El Corán

Artículos Relacionados
La Mujer y el Sistema Educativo (http://www.facebook.com/note.php?note_id=263985834820).

La liberación de la mujer a través del Islam (http://www.facebook.com/note.php?note_id=105474149820).

El diálogo entre cristianos y musulmanes, visto con ojos de mujer (http://www.facebook.com/note.php?note_id=109529124820).

La mujer en la cultura arabo-musulmana (http://www.facebook.com/note.php?note_id=101833064820).

Derechos y deberes de la mujer en el Islam (http://www.facebook.com/note.php?note_id=103282824820).

Mujeres en alquiler: Una atrocidad del chiismo - La verdad oculta del asunto de mutá (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/06/mujeres-en-alquiler-una-atrocidad-del.html). 

Sobre la Burka y su historia (http://www.facebook.com/note.php?note_id=107466349820).

El falso caso del matrimonio de 450 niñas en Gaza (http://www.facebook.com/note.php?note_id=185702519820).


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