domingo, 25 de abril de 2010

Musulmanes Albanos que Rescataron Judíos Durante el Holocausto

Musulmanes Albanos que Rescataron Judíos Durante el Holocausto


Besa: Un Código de Honor





Este es un resumen de unas notas publicadas por la Autoridad Yad Vashem Por la Memoria de los Mártires y Héroes del Holocausto

Agrego al final dos videos referentes al tema


Traducción al español por Said Abdunur Pedraza



Introducción

En 1934, Herman Bernstein, el embajador de los Estados Unidos en Albania, escibió:

No hay rastro de discriminación contra los Judíos en Albania, porque Albania resulta ser una de las raras tierras en Europa hoy día donde los prejuicios y odios religiosos no existen, a pesar que los propios albaneses están divididos en tres religiones.

Albania, un pequeño y montañoso país de la costa suroriente de la península de los Balcanes, fue hogar de una población de 803.000. De ellos, sólo 200 eran Judíos. Después que Hitler subió al poder en 1933, muchos Judíos hallaron refugio en Albania. No existen cifras exactas en cuanto a su número. Sin embargo, fuentes diversas estiman que entre 600 y 1.800 refugiados Judíos entraron a ese país provenientes de Alemania, Austria, Serbia, Grecia y Yugoslavia, con la esperanza de continuar a Palestina o a otros lugares de refugio.

Tras la ocupación alemana en 1943, la población albanesa, en un acto extraordinario, se rehusó a cumplir con las órdenes del invasor, de entregar listas de los Judíos que residían dentro de las fronteras del país. Por otra parte, varias agencias gubernamentales otorgaron documentación falsa a muchas familias Judías, lo que les permitió mezclarse con el resto de la población. Los albaneses no sólo protegieron a sus ciudadanos Judíos, sino que albergaron a los Judíos refugiados que llegaron a Albania cuando aún se encontraba bajo el dominio italiano, y que ahora enfrentaban el peligro de ser deportados a campos de concentración.

La ayuda extraordinaria brindada a los Judíos se basaba en Besa, un código de honor que aún hoy sirve como el código ético más elevado en el país. Besa significa, literalmente, “mantener la promesa”. Quien actúa de acuerdo a Besa es alguien que mantiene su palabra, alguien a quien uno puede confiarle su propia vida y la de su familia. Aparentemente, este código surgió de la fe Musulmana como la entienden los albaneses.

La ayuda concedida a Judíos y no-Judíos por igual, debe ser entendida como un asunto de honor nacional. Los albaneses salían por su propia cuenta a brindar asistencia. Además, competían entre sí por el privilegio de salvar Judíos. Estos actos se originaron en la compasión, la bondad amorosa y un deseo de ayudar al necesitado, aún aquel de otra religión y origen.

Albania, el único país europeo de mayoría Musulmana, tuvo éxito en aquello en que otras naciones europeas fallaron. Prácticamente todos los Judíos que vivían dentro de las fronteras albanesas durante la ocupación alemana, tanto los de origen albanés como los refugiados, fueron salvados, excepto los miembros de una sola familia. Sorprendentemente, había un mayor número de Judíos en Albania el final de la guerra que cuando comenzó.

Los hermanos Hamid y Xhemal Veseli

Nuestos padres eran Musulmanes devotos y creían, como nosotros, que ‘cada golpe en la puerta es una bendición de Dios’. Nunca tomamos dinero alguno de nuestros invitados Judíos. Todas las personas son de Dios. Besa existe en el alma de cada albanés.

Nuestro hermano fallecido Refix fue el primero en ser honrado en Albania como “Justo entre las Naciones” por Yad Vashem. Ahora, nosotros hemos recibido el mismo honor por dar refugio a la familia de Joseph Ben Joseph, así como a la familia Mandil. Bajo la ocupación italiana, Joseph trabajó para mí [Hamid] en mi tienda de ropa, y Moshe Mandil trabajó con nuestro hermano Refik en su estudio fotográfico. Ambas familias eran refugiadas de Yugoslavia.

Con la llegada de la ocupación alemana en 1943, ambas familias Judías fueron trasladadas a nuestra casa familiar en Krujë. Xhemal caminó con los padres día y noche por 36 horas hasta nuestra casa familiar. Los vestimos como aldeanos. Dos días después transportamos a los niños a Krujë. Durante el día escondíamos a los adultos en una cueva en las montañas cerca de nuestra villa. Los niños jugaban con otros niños en la villa. Todo el vecindario sabía que eran Judíos refugiados. Había otras familias Judías que habían sido refugiadas. Un día los alemanes realizaron un cateo casa por casa, buscando un arma perdida. Nunca hallaron el arma y ejecutaron al soldado que la perdió.

Dimos refugio a los Judíos por nueve meses, hasta la liberación. Perdimos todo contacto con la familia Ben Joseph. Ellos regresaron a Yugoslavia muy pronto y temíamos que los alemanes en retirada los hubieran podido matar. La familia Mandil también regresó a su casa en Yugoslavia. Nuestro hermano Refik los visitó, después de la guerra, y estudió fotografía con Moshe. La familia Mandil emigró posteriormente a Israel. […]

Nuro Hoxha

Como Musulmanes devotos extendemos nuestra protección y humanismo hacia los Judíos. ¿Por qué? Besa, la amistad, y el Sagrado Corán. Esa es una imagen de mi padre que guardo en mi corazón.

Soy el mayor de los hijos de Nuro Hoxha, que fue muy conocido como profesor y Musulmán religioso aquí, en nuestra comunidad de Vlorë. Recuerdo aquellos días terribles cuando los Nazis llegaron a Vlorë desde Grecia, y los Judíos debieron esconderse. Yo tenía 10 años de edad. Los Judíos en Vlorë, Berat y Elbasan han vivido en Albania desde 1490, y muchos llegaron huyendo de Ioannina, en Grecia.

Mi padre refugió a cuatro familias Judías. Todos fueron mis amigos. Recuerdo las palabras que dijo mi padre a los que protegió: “Ahora somos una familia. Ustedes no sufrirán daño alguno. Mis hijos y yo los defenderemos del peligro a costa de nuestras propias vidas.”

Ocultamos las familias en refugios subterráneos que se extendían desde nuestra gran casa. Habían tres generaciones de las extensas familias de Ilia Sollomoni y Mojsi Negrin, que incluían doce personas. Había otros cuyos nombres no recuerdo. Los refugios estaban interconectados, y tenían muchas rutas de escape. Fue mi trabajo llevar comida a las familias en los refugios y hacer las compras de primera necesidad. Todos los habitantes de Vlorë éramos anti fascistas y todos sabíamos que muchas familias estaban refugiando Judíos.

Besim y Aisha Kadiu

Mi padre decía que los alemanes tendrían que matar a su familia antes que permitir que mataran a nuestros invitados Judíos.

Vivíamos en la villa de Kavajë. En 1940, por un tiempo corto, nuestra familia protegió a dos Judíos griegos de los fascistas italianos. Sus nombres eran Jakov y Sandra Batino, y eran hermanos. Llegaron desde Tirana. Su padre había sido internado en un campo por los italianos. Después, en 1944, Jakov y Sandra volvieron a refugiarse con nosotros, temerosos de los nazis. Otra familia ocultó a sus padres.

Sandra, Jakov y yo éramos amigos cercanos. Vivíamos en la misma habitación. Recuerdo que hice un agujero en los barrotes de la ventana trasera de nuestra habitación, para que pudieran escapar en caso de que los alemanes descubrieran que se ocultaban con nosotros. Estábamos siempre pendientes de las patrullas alemanas. Cuando los alemanes iniciaron cateos casa por casa, buscando Judíos, mi padre llevó a Jakov y a Sandra a una villa remota. Los abastecimos con todo lo que necesitaron hasta la liberación. Entonces hubo una gran celebración en Kavajë. Recuerdo el telegrama que recibí de Jakov y Sandra y la alegría de la liberación. Pronto salieron de Tirana y se fueron a Israel. […]

Destan y Lime Balla

Todos nosotros, los aldeanos, éramos Musulmanes. Refugiábamos a los hijos de Dios bajo nuestro Besa

Nací en 1910. En 1943, durante el Ramadán, 17 personas de Tirana llegaron a nuestra villa de Shengjergji. Venían escapando de los alemanes. Al principio no sabía que eran Judíos. Los repartí entre los aldeanos. Yo tome a tres hermanos de apellido Lazar.

Éramos pobres, ni siquiera teníamos una mesa de comedor —pero nunca les permitimos pagar por la comida o el refugio. Íbamos al bosque a cortar leña y recoger agua. Cultivamos hortalizas en nuestro jardín para que todos tuviéramos qué comer. Los Judíos se refugiaron en nuestra villa por 15 meses. Los vestimos como campesinos, igual que nosotros. Hasta la policía local sabía que los aldeanos refugiábamos Judíos. Recuerdo que hablaban en diferentes idiomas.

En diciembre de 1944 los Judíos se fueron a Priština, donde un sobrino nuestro, que era partisano, los ayudó. Después de eso, perdimos todo contacto con los hermanos Lazar. No fue hasta 1990, 45 años después, que Sollomon y Mordehaj Lazar nos contactaron desde Israel.








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