domingo, 13 de septiembre de 2009

Romper Esquemas

Romper Esquemas

por Said Abdunur Pedraza.

Entre las cosas que suenan poco creíbles pero son estadísticamente incontestables, está el hecho de que la caída de las Torres Gemelas aquel famoso 9/11 de 2001, disparó el interés de los jóvenes estadounidenses y europeos por saber más del Islam. Quizá inicialmente les parecía increíble (o tal vez fascinante) que hubiera en el mundo un enorme grupo de personas dispuestas a matarse por su Dios. Luego se habrán decepcionado un poco al saber que eso no es Islam, que para los musulmanes el suicidio es un pecado grave, así como el asesinato de civiles inocentes, de no-combatientes. Después, tal vez, hasta sintieron algo de ira cuando comenzaron a comprender la estrecha relación entre la familia Bin Laden (y la corrupta monarquía saudita que depende de ella) y la familia Bush con sus negocios petroleros, y su consecuente subordinación a los intereses gringos. Algunos, es probable, habrán llegado a sentir pánico al descubrir que Osama Bin Laden fue entrenado por la CIA, al igual que el actual presidente de Afganistán; y que tanto ellos como Saddam Hussein fueron aliados del gobierno de los Estados Unidos, que les envió armas, entrenamiento, asesoría militar y les brindó protección y apoyo (véase Sobre la Burka y su historia).

En fin: tratar de saber sobre el Islam más allá de lo que les contaba la CNN, les abrió un mundo que desconocían por completo. Un mundo que les resultó más cercano de lo que imaginaban, cuando encontraron que el Islam habla también de las historias y los profetas que aparecen en la Biblia y que Jesús (la Paz de Dios sea con él) es reconocido como el Mesías de Israel por los musulmanes. Al tiempo, comenzaron a ver su propio mundo más distante, más extraño, un mundo de mentiras y de posibles conspiraciones. Las inconsistencias que han presentado siempre las versiones oficiales sobre lo ocurrido el 9/11 (véase Las Preguntas sobre el 9/11), la farsa de la persecución de Osama Bin Laden (véase La Patraña de Al-Qaeda), las atrocidades cometidas por el ejército estadounidense en Afganistán, y las falacias descaradas de la administración Bush para justificar la invasión a Iraq, llevaron al desarrollo de todo tipo de teorías de conspiraciones. Teorías que van de las francamente absurdas (lo que se estrelló contra las torres no eran aviones, sino misiles disfrazados de aviones gracias a tecnología de hologramas, dice una de ellas), a las que algunos científicos han definido como únicas explicaciones razonables, pero están en debate (las torres fueron derribadas por una demolición controlada, dice una de ellas), pasando por lo que ya se ha confirmado (el FBI tenía conocimiento previo de que se preparaba el ataque, por ejemplo). Las dudas que todo esto ha generado en el público (tanto el estadounidense como el mundial) conllevaron a la formación de varias agrupaciones y organizaciones que claman porque se revele la verdad detrás del 9/11, entre ellas la Muslim-Jewish-Christian Alliance for 9/11 Truth - MUJCA (Alianza Musulmana-Judía-Cristiana por la Verdad del 9/11), que afirma en su página principal:

La misión de la Alianza es llegar a las personas de fe para:
  • Compartir con ellas las extensas investigaciones que han mostrado que la historia oficial no puede ser verdad y que una nueva investigación es necesaria, a fin de lograr justicia para todas las víctimas del 9/11.
  • Alentarlas a ver la inmoralidad de usar una historia falsa como base para invadir países, infligir torturas, negar las libertades civiles, manejar una falsa cuña entre Musulmanes y otras religiones, y crear un clima de temor en los Estados Unidos y el mundo.
  • Reconocer que si las comunidades de fe deben ser la conciencia del estado, basarse en fuentes de noticias que están fuertemente influenciadas por el estado no puede ser un medio confiable para la evaluación independiente.
  • Entender que la elección que enfrentamos como personas de Dios es entre la lealtad a Dios y la lealtad al imperio.
  • Hacer todo lo anterior tratando de decir la verdad con amor.

La estadounidense MUJCA debería llamarse más bien “Asociación Musulmana-Sufi”, pues fue creada por el Dr. Kevin James Barrett (doctor en Islamología y Arabología, miembro de Académicos por la Verdad del 9/11 y del Comité Científico para la Investigación del 9/11, cristiano unitario convertido al Islam) y por el Dr. Faiz Khan (médico cirujano, sufí, miembro del Comité de Ética del Centro Médico de la Universidad de Nassau), y no aparece avalada ni respaldada por ninguna organización islámica, judía o cristiana (ni siquiera por alguna organización sufí). Sin embargo, sus fundadores son dos de los activistas más conocidos y entusiastas de cuantos defienden las teorías de conspiraciones en relación a los ataques del 9/11, y la sola existencia de la MUJCA forma parte de esas extrañas mezclas, alianzas y sincretismos que se están dando en occidente, como consecuencia de la influencia aún débil pero en expansión del Islam, en confrontación con la tradición judeocristiana que subyace en todos los aspectos de la mentalidad europea y americana.

De modo que del 9/11 se ha derivado un mayor conocimiento del Islam entre algunos sectores de las sociedades europeas y estadounidense, una mayor necesidad de establecer diálogos entre los creyentes (véase la nota El diálogo entre cristianos y musulmanes, visto con ojos de mujer), y un crecimiento progresivo en el número de personas de dichas sociedades que deciden declararse musulmanes y vivir de acuerdo a la ley coránica. El Pew Research Center (entidad independiente que a través de encuestas, foros y estudios en ciencias sociales, provee información sobre problemas, actitudes y tendencias que se perfilan en los Estados Unidos y el mundo) reportaba en mayo de 2007 que el 35% de los musulmanes en Estados Unidos eran estadounidenses de nacimiento, con un 21% de conversos y sólo un 14% de hijos de musulmanes inmigrantes. Se estimaba en ese momento en 2.35 millones de personas el número de musulmanes en Estados Unidos (tomado de http://pewresearch.org/pubs/483/muslim-americans). Sin embargo, el 53% de los musulmanes en Norteamérica se ha quejado de que su vida es más difícil tras el 9/11. De hecho, en septiembre de 2009, el mismo Pew Research Center ha publicado datos según los cuales, los estadounidenses consideran que los musulmanes son el grupo religioso más discriminado en Norteamérica (58%) seguido de lejos por los judíos (35%), cristianos evangélicos (27%) y ateos (26%). A pesar de ello, la percepción entre los estadounidenses de que el Islam fomenta la violencia más que otras religiones, ha bajado del 45% al 38% entre 2007 y lo que va corrido de 2009 (tomado de http://pewresearch.org/pubs/1336/perceptions-of-islam-religious-similarities-differences).

Por supuesto, el crecimiento del Islam en Europa y Estados Unidos es entendido por varios sectores como una amenaza para el statu quo, y esto ha traído como consecuencia un aumento en los ataques contra el Islam en forma de mala propaganda, permanentes alusiones noticiosas a países árabes como focos de barbarie, exageración de noticias árabes negativas (incluso de árabes no-Musulmanes) mostradas como "acciones propias de todo Musulmán" (menos del 18% de todos los Musulmanes del mundo son árabes), racismo, xenofobia, islamofobia, intolerancia cultural, y por supuesto, en un ataque religioso desde muchos púlpitos, altares, sinagogas y sitos de Internet.

Todo esto ha favorecido y dado sustento a la mal llamada “guerra contra el terrorismo”, que no es más que la justificación que requería la industria militar y de inteligencia norteamericana para mantener y aumentar su presupuesto tras la caída del socialismo soviético. Muerto el diablo, necesitaban satanizar a alguien o algo más, lo suficientemente grande para que fuera percibido como una amenaza igual o mayor que el comunismo. Por supuesto, la “guerra contra el terrorismo” no está diseñada para impedir el genocidio de Israel contra Palestina, ni para evitar el terrorismo de estado en países como Colombia, donde las violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario por parte de las fuerzas del estado y de sus aliados paramilitares, son tan flagrantes como la infiltración del narcotráfico en todas las esferas del estado y de la sociedad. Ni siquiera las FARC, señaladas como grupo terrorista por los Estados Unidos, son blanco de los esfuerzos de la “guerra contra el terrorismo”. No, esa es una guerra dirigida específicamente contra los pueblos árabo-musulmanes que habitan inermes e inocentes en territorios donde los estadounidenses tienen intereses petroleros y geoestratégicos.

A pesar de todo, el crecimiento del Islam se mantiene. De acuerdo al artículo Lejos de extinguirse, un estudio confirma el auge de las religiones:

En 2050, el cristianismo pasará los 3.000 millones de fieles y seguirá siendo la primera comunidad religiosa mundial. Pero el Islam -que llegará a los 2.229 millones- será el que, proporcionalmente, más crecerá.

Según la nota Casi una de cada cuatro personas es musulmana, "Europa es el hogar de 38 millones de musulmanes [...] hay más musulmanes en Alemania que en el Líbano y más en Rusia que en Jordania y Libia juntas [...] más de la mitad de los 4,6 millones de musulmanes en el continente americano viven en Estados Unidos", y de más de 1500 millones de musulmanes en el mundo, "300 millones [...] viven en países donde el Islam no es la religión mayoritaria".

En este crecimiento, por supuesto, se presenta un número cada vez mayor de “conversiones” de cristianos y, en menor medida, de judíos al Islam (Islam significa “sumisión a la voluntad de Dios”, los musulmanes consideramos que todo ser humano nace musulmán, nada hay en los actos de un niño que contradiga la voluntad divina, por lo que no hablamos de “conversión” al Islam sino de retornar a la condición primera del ser humano, volver al Islam). Dichas "conversiones" o retornos implican un proceso de cambio en el que la persona, a medida que conoce y entiende más el Islam, va transformando no sólo sus actitudes, costumbres y creencias, sino su visión del mundo y su forma de pensar. Es un verdadero proceso de romper esquemas a todo nivel. La velocidad con que ese proceso se desarrolla depende de cada persona, y en algunas es posible que nunca se lleve a cabo del todo, debido a su incapacidad de desprenderse de costumbres, tradiciones y creencias aprendidas desde la cuna y cultivadas con ahínco durante décadas. Esto puede compararse con dejar de fumar: para algunos es muy sencillo (un amigo mío, una noche cualquiera, arrugó su segundo paquete diario de cigarrillos, que recién había abierto, y lo lanzó a la basura; de eso hace más de 20 años, nunca volvió a fumar), pero para otros es casi imposible. Al respecto, nos dice el Dr. Jerald F. Dirks (master en Divinidad de la Harvard Divinity School, exministro de la Iglesia Metodista Unida de Estados Unidos, doctor con maestría en psicología clínica de la Universidad de Denver, musulmán desde 1993):

El sentido de identidad, de quién uno es, es una poderosa afirmación de la posición que tenemos en el cosmos. En mi práctica profesional, ocasionalmente me llamaban para tratar ciertos desórdenes adictivos, que iban desde fumar, al alcoholismo o al abuso de las drogas. Como clínico, sabía que la adicción física básica tenía que ser superada para crear la abstinencia inicial. Esa era la parte fácil del tratamiento. Como dijo Mark Twain una vez: “Dejar de fumar es fácil; yo lo he hecho cientos de veces”. Sin embargo, también sabía que la clave para mantener esa abstinencia durante un largo período de tiempo era superar la adicción psicológica del paciente, la cual se basa fuertemente en su sentido básico de identidad, es decir, el paciente se identificaba como “fumador”, o como “bebedor”, etc. El comportamiento adictivo se había vuelto parte del sentido básico de identidad del paciente, o de su sentido básico del ser. Cambiar ese sentido de identidad era esencial para mantener la “cura” psicoterapéutica. Esa era la parte difícil del tratamiento. Cambiar el sentido básico de identidad de una persona es la tarea más difícil. La psiquis de la persona tiende a aferrarse a lo viejo y conocido, lo cual parece más cómodo y seguro psicológicamente que lo nuevo y poco conocido.

En un sentido profesional, [yo] tenía el conocimiento [del Islam] descrito, y lo utilizaba a diario. Sin embargo, irónicamente, no estaba listo para aplicarlo conmigo mismo ni tampoco con el tema de mis propias dudas respecto a mi identidad religiosa. Durante 43 años, mi identidad religiosa había sido cuidadosamente caratulada de “cristiana”, por más numerosos que hayan sido los calificativos que le haya agregado al término a lo largo de los años. Dejar de lado la etiqueta de mi identidad personal no fue una tarea fácil. Era parte esencial de cómo definía mi propio ser. Dado el beneficio de la duda, queda claro que mis dudas servían al fin de asegurarme de mantener mi identidad religiosa familiar de ser cristiano, aunque cristiano que creía como musulmán.

Ya estábamos a fines de diciembre, y mi esposa y yo estábamos llenando los formularios para obtener los pasaportes estadounidenses, para así hacer realidad un viaje al Medio Oriente. Una de las preguntas tenía que ver con la afiliación religiosa. Ni siquiera lo pensé y automáticamente caí en lo habitual y familiar, y escribí “cristiano”. Fue fácil, fue conocido y fue cómodo.

Sin embargo, esa comodidad se vio alterada momentáneamente cuando mi esposa me preguntó qué había puesto en la parte de identidad religiosa del formulario. Inmediatamente respondí “cristiano”, y me reí fuertemente. Ahora, una de las contribuciones de Freud a la comprensión de la psiquis humana fue su interpretación de que la risa es a menudo una liberación de tensión psicológica. […] Me apresuré a darle a mi esposa una breve afirmación de que era cristiano, no musulmán. En respuesta a ello, me informó amablemente que sólo me estaba preguntando si había escrito “cristiano”, “protestante” o “metodista”. En un sentido profesional, sé que una persona no se defiende de una acusación que no le han hecho. (Si durante una sesión de psicoterapia, mi paciente vocifera “No estoy enojado con eso”, y yo ni siquiera mencioné el tema del enojo, queda claro que mi paciente sentía la necesidad de defenderse de una acusación que le hacía su propio inconsciente. Es decir, estaba enojado, pero no estaba listo para admitirlo o enfrentarlo). Si mi esposa no había hecho la acusación, o sea “eres musulmán”, entonces la acusación provenía de mi propio inconsciente, pues yo era la única persona presente. Estaba al tanto de ello, pero seguía vacilando. La carátula religiosa que se había apegado a mi sentido de identidad durante 43 años no iba a despegarse fácilmente. […]

Imán, una musulmana estadounidense […], amablemente me preguntó si era musulmán. La palabra que salió de mi boca antes de pensar en cualquier amabilidad o regla de cortesía social fue: “¡No!”. Esa sola palabra fue pronunciada con fuerza y con más de un dejo de irritabilidad. […] ¿Qué me estaba pasando? Me había comportado agresiva y maleducadamente. ¿Qué había hecho esta mujer para merecer mi reacción? Ese no era yo. […] Podía hacer de cuenta que ignoraba mi propia risa como una tensión liberada, pero no podía comenzar a ignorar esta suerte de comportamiento reprochable de mi parte. […] Más tarde, […] intenté [disculparme con Imán] diciendo: “Temo que fui un poco brusco en responder su pregunta hace un rato. Si usted me hubiera preguntado si creo que existe un solo Dios, entonces mi respuesta sería sí. Si me hubiera preguntado si creo que Mujámmad fue uno de los profetas de ese único Dios, entonces mi respuesta sería sí”. Ella fue muy amable y dijo: “Está bien, a algunas personas les lleva más tiempo que a otras”.

Quizás, los lectores de estas palabras serán lo suficientemente amables para notar los juegos psicológicos que estaba jugando conmigo mismo sin reírme fuerte con mi gimnasia mental y mi comportamiento. Sabía bien que a mi propia manera, utilizando mis propias palabras, acababa de decir la Chajada, el testimonio islámico de fe, es decir: “Atestiguo que no existe dios excepto Dios, y atestiguo que Mujámmad es el mensajero de Dios”. Sin embargo, a pesar de haberlo dicho y haber reconocido lo que había dicho, seguía aferrándome a mi antigua y conocida carátula mental de identidad religiosa. Después de todo, no había dicho que era musulmán. Simplemente era un cristiano, aunque un cristiano atípico que estaba dispuesto a decir que existe un solo Dios, y no una trinidad, y que estaba dispuesto a decir que Mujámmad (Paz y Bendiciones de Dios sean con él) fue uno de los profetas inspirados por ese Dios. Si un musulmán quisiera aceptarme como musulmán, eso era problema suyo, no mío. Yo creía que había encontrado mi propia salida a la crisis de identidad religiosa. Era un cristiano que explicaba minuciosamente que estaba de acuerdo, y tenía la voluntad de atestiguar el testimonio islámico de fe. Luego de dar mi torturada explicación y haber hecho sufrir al idioma hasta el límite de su vida, los demás podían ponerme la etiqueta que quisieran. Era su etiqueta, no la mía. (Tomado de http://www.islamreligion.com/es/articles/102/, el original en inglés se encuentra en http://www.welcome-back.org/profile/dirks1.shtml).

Esto significa, por un lado, que puede haber un buen número de musulmanes que están haciendo sus cinco oraciones, leyendo el Corán y poniendo en práctica las enseñanzas del profeta Mujámmad (PyB), pero por una u otra razón aún no se consideran a sí mismos musulmanes, no van a las mezquitas ni están en ningún registro de las comunidades musulmanas. Por otro lado, significa también que se dan casos en los que la persona, aun habiendo aceptado el Islam, no logra decidirse del todo y considera que puede mantener “lo mejor de ambos mundos”, como afirman muchos sincretistas que, en realidad, prefieren tomar lo que más les conviene de diferentes religiones y/o filosofías, antes que asumir un compromiso serio con una mentalidad y una forma de vida específicas. Esto es particularmente comprensible en el caso de personas con una profunda convicción y tradición cristianas, que al abrazar el Islam, consideran que pueden mantenerse como cristianos y musulmanes a la vez. Por supuesto, a medida que la persona conoce y comprende más y mejor el Islam y lo lleva cada vez más a la práctica en su cotidianidad, empieza a ver que aceptar a Jesús y a María Virgen (la Paz de Dios sea con ambos) y al origen divino de los textos originales de la Torá (Pentateuco), los Salmos, los Proverbios y el Evangelio, no significa permanecer en el cristianismo, sino que es parte fundamental de la fe islámica. En cambio, colgarse un crucifijo al cuello, creer en santos, tener imágenes, y creer en la Trinidad y en la infalibilidad de la Biblia como la conocemos hoy, es parte del cristianismo pero es rechazado en el Islam. Igualmente, mientras para los musulmanes no hay problema en reconocer la misión profética y mesiánica de Jesús (P) y la inspiración divina de gran parte de la Biblia, para los cristianos es inconcebible aceptar la misión profética de Mujámmad (PyB) y la inspiración divina del Corán, así como para los musulmanes es inconcebible creer que Dios se encarnó o que ha engendrado un hijo.

Por ello, ha causado tanto revuelo el caso de la Dra. Ann Holmes Redding, quien fuera ministro de la Iglesia Episcopal de Rhode Island, Estados Unidos, por casi 30 años. Redding se graduó de la Brown University, donde obtuvo grados de Master en dos seminarios. También recibió doctorado en Nuevo Testamento en el Seminario de Unión Teológica en la ciudad de Nueva York. Ordenada sacerdotisa en 1984, la Reverendo Redding sorprendió a sus feligreses en junio de 2007 cuando desde el púlpito de la Catedral Episcopal de San Marcos, en Seattle (donde servía como Directora de Formación en la Fe), confesó haber abrazado el Islam 15 meses antes, durante una conferencia interreligiosa. La Iglesia Episcopal es la representación de la Comunión Anglicana en los Estados Unidos y en varios países de América Central, del Sur y el Caribe. Con unos 77 millones de fieles, la Comunión Anglicana (asociación de iglesias cuyo centro religioso es la Iglesia de Inglaterra y el Arzobispo de Canterbury) es la tercera mayor denominación cristiana existente, después de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, y de las Iglesias Ortodoxas de Oriente. Estas 3 Iglesias son las únicas de filiación católica, es decir, aunque el anglicanismo se considera a sí mismo “de la Reforma aunque no evangélico”, se considera también “católico aunque no romano”. En la práctica, esto significa que las Iglesias Romana, Ortodoxa y Anglicana tienen en común el sacerdocio y el sacrificio de la Eucaristía, así como la arquitectura de sus templos y varias semejanzas doctrinales, entre ellas la de la Trinidad. Pero la Anglicana es la única iglesia cristiana que ordena a mujeres sacerdotisas, como la Rev. Redding, quien tiene el record de ser la única mujer que ha oficiado una Misa con la participación de un invitado que hizo recitaciones coránicas en lugar de los tradicionales cánticos cristianos (véase el video en http://www.youtube.com/watch?v=83c535Rpdhk).

En julio de 2007, el Rev. Geralyn Wolf, Obispo de la Diócesis Episcopal de Rhode Island, suspendió a la Rev. Redding, impidiéndole no sólo oficiar Misa sino enseñar o predicar en cualquier seminario, iglesia o institución anglicanas. A pesar de ello, la Dra. Redding estuvo dictando la materia Estudios del Nuevo Testamento en la Universidad de Seattle, institución católica romana de filiación Jesuita (más información en http://geoconger.wordpress.com/2007/07/14/muslim-anglican-priest-is-banned-in-seattle-cen-71307/). Redding se mantuvo en su afirmación de que Jesús (P) la llevó al Islam, y que el Islam la hacía mejor Cristiana.

Aunque en algunos lugares de Internet aparecieron comentarios amenazantes contra la Dra. Redding, desde quienes afirmaron sentir deseos de vomitar al conocer su historia, hasta los que aseguraron que ella debía ser quemada al estilo cristiano medieval, muchos anglicanos (incluyendo algunos obispos) y algunos cristianos de otras filiaciones le mostraron su apoyo. Aún así, en abril de 2009, tras pronunciar un emotivo sermón desde el púlpito de la Iglesia Riverside en la ciudad de Nueva York (una de las más grandes e internacionalmente reconocidas congregaciones de los Estados Unidos), fue expulsada de la Iglesia Episcopal (la noticia puede leerse en http://www.ajc.com/news/content/news/stories/2009/04/01/muslim_priest_defrocked.html).

Respecto a por qué mantiene su posición de ser Musulmana y Cristiana a la vez, Redding afirmó que tanto en el cristianismo como en el Islam hay todos los elementos suficientes para llenar espiritualmente a una persona, y que por tanto, ella no pretende enseñar que sea necesario pertenecer a ambas religiones. “Todo está allí. No estoy diciendo que Usted deba ir a otro lugar para estar completo. Algunas personas no necesitan gafas, algunas personas requieren lentes sencillos. Yo necesito bifocales”, aseguró (tomado de http://www.cnn.com/2009/US/04/02/muslim.minister.defrocked/index.html). Sin embargo, Redding está ávida de dar a conocer su experiencia y sus creencias. En 2009, publicó su libro "De la Oscuridad a la Luz: Guía Espiritual en el Corán con Reflexiones desde Fuentes Cristianas y Judías", coescrito con Jamal Rahman y Katheen Schmitt Elias, y aseguró que prepara sus memorias.

En 2007, el blog Planet Grenada, tras la revelación de la doble filiación de Redding, publicó:

Una historia reciente en el Seattle Times trata de la Rev. Ann Holmes Redding, que ha sido sacerdotisa episcopal por más de 20 años y musulmana por los últimos 15 meses… simultáneamente. El artículo “Soy Musulmana y Cristiana a la vez”, me recuerda al pastor de la Iglesia Presbiteriana cercana a mi casa quien, en una conversación que tuvimos hace unos años, no sólo cuestionó la divinidad de Cristo, sino que culpó al dogma de la divinidad de Cristo de distraer a los Cristianos de la lucha por la justicia social aquí en la Tierra. Durante dicha conversación, él también explicó cómo no creía en la infalibilidad de la Biblia y expresó un duelo profundo por un activista Musulmán local que fue deportado a raíz del 9/11. (Tomado de http://planetgrenada.blogspot.com/2007/06/i-am-both-muslim-and-christian.html).


En lo personal, por una parte no veo contradicción en que una persona sea Musulmana y crea en Jesús (P), lea la Biblia (a la luz del Corán) y practique las enseñanzas de Jesús (P), pues pronto descubrirá por su propia cuenta que son las mismas enseñanzas de Mujámmad (PyB) y que el Corán recupera el sentido original de la Biblia haciéndola innecesaria excepto para estudios interreligiosos (véase Más Allá de un Mero Cristianismo). Lo que no entiendo es cómo una persona siendo Musulmana pueda ejercer el sacerdocio, cuando el Islam enseña que no existe clero pues no hay intermediario alguno entre Dios y los seres humanos (véase Lo que no es el Islam). Tampoco entiendo cómo una Musulmana podría colgarse una cruz al cuello, cuando eso es considerado idolatría en el Islam. Sin embargo, eso tiene su explicación en el testimonio del Dr. Jerald F. Dirks que he mencionado más arriba y en su análisis psicológico sobre la adicción y la identidad. Para el occidental, vivir como Musulmán significa romper todos sus esquemas y comenzar a pensar, sentir, vivir y ver el mundo desde una perspectiva completamente diferente, y eso es un proceso personal y complejo. Sólo en la absoluta determinación a cambiar de vida y a someterse de forma pacífica y absoluta a la voluntad de Dios, se puede encontrar el camino correcto para completar ese proceso, y sólo con la ayuda de Dios, éste puede culminarse de forma satisfactoria, inchAl-Lah  (si Dios quiere).

Pero hay también un elemento clave para entender todo esto, en el testimonio de Redding. Ella afirma:

Las personas dentro de una religión no pueden siquiera ponerse de acuerdo en todos los detalles. Así que ¿por qué debería pasar el tiempo tratando de reconciliar todos los del Cristianismo con todos los del Islam? En el nivel más básico, entiendo que las dos religiones son compatibles. Eso es todo lo que necesito. Esto no se trató del intelecto. Todo lo que sé es que el llamado de mi corazón al Islam fue mucho más acerca de mi identidad y de lo que se supone que debo ser. No podría no ser Musulmana. (Tomado de http://seattletimes.nwsource.com/html/localnews/2003751274_redding17m.html).
Semejante afirmación es perfectamente compatible con la fe ciega que promulga el cristianismo, ese “escuchar el llamado” totalmente irracional, que resulta más que suficiente para quien cree que la fe es asunto del corazón o la intuición. Esto es incompatible con el Islam, donde se afirma que “la fe surge del conocimiento”. Todo Musulmán y toda Musulmana estamos obligados a buscar el conocimiento, y eso implica no sólo estudiar una profesión u oficio y aprender sobre ciencias y artes, sino estudiar en profundidad la religión, conocer lo más posible de acuerdo a las capacidades de cada quien sobre los rituales, las doctrinas, la legislación y jurisprudencia, la economía y la política, y todos los aspectos de la vida regidos por la ley coránica, incluidos por supuesto, la ética, la moral y la etiqueta islámicas. A diferencia de muchos Cristianos que interpretan la Biblia a su manera, o que incluso la desconocen y simplemente van a la iglesia los domingos a congregarse y con ello cumplen con su religión, los Musulmanes debemos leer permanentemente el Corán y estudiar cómo fue interpretado por los compañeros del Profeta (PyB) y por él mismo, para así conocer muy bien nuestra religión y ponerla en práctica en cada aspecto de nuestras vidas, en cada acto de nuestras cotidianidades, pues es de esta forma que alabamos a Dios todo el tiempo, en jornada continua 7/24. Para ser Musulmán no es suficiente con “escuchar el llamado”, hay que comprender con claridad, tanto en el intelecto como en el corazón, qué es el Islam y cómo debe vivir un Musulmán.

Como sacerdotisa, la Dra. Redding debe conocer mucho del Cristianismo, en particular de la historia, teología y doctrinas del anglicanismo. Quizá el haber sido expulsada de su Iglesia le permita ahora asumir el reto de ser Musulmana, de conocer a profundidad la historia, teología y doctrinas del Islam, y llevar una vida completamente diferente a la que ha tenido hasta ahora. Una empresa nada fácil, pero que siempre da maravillosos frutos. Que Dios la guíe por el camino recto y le dé fortaleza y sabiduría para completar su proceso, inchAl-Lah.

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