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viernes, 12 de marzo de 2010

El Islam en América antes de Colón

El Islam en América antes de Colón

Por: Dr. Ali Kettani


Alí Ibn Mohammed Al Muntasir bi Allah El Kettani, nacido en Marruecos, ingeniero eléctrico con estudios en energía nuclear y un doctorado en energía, docente del MIT y de varias universidades más en Estados Unidos y Arabia Saudita, fundó la ciencia de ingeniería del plasma y fue pionero de las investigaciones en energía solar. Fue Director General de la Institución Islámica de Ciencias, Tecnología y Desarrollo (parte de la Organización del Congreso Islámico), así como cofundador y director de la Academia Islámica de Ciencias. Creó varios centros islámicos en Estados Unidos y otros países en los cinco continentes. Manejaba a la perfección el árabe, francés, inglés y español. También tenía conocimientos de berébere, alemán, portugués, italiano y sueco.

Destacó no sólo por su amplio trabajo en las ciencias y la tecnología, sino por sus intensos estudios sobre las minorías musulmanas en el mundo, convirtiendo sus libros al respecto en referencias obligadas sobre el tema. Su trabajo a favor de la difusión del Islam le valió varias amenazas de muerte en España. Fue el creador de la organización sin ánimo de lucro Institución de la Salvación Islámica en Marruecos, que ayuda a huérfanos y viudas, y apoyó varias otras organizaciones de este tipo. Igualmente, fue un activo historiador que no sólo dejó varios libros sobre su familia (biografías, árbol genealógico, participación de los Kettani en diferentes facetas y momentos de la historia) y revisiones de importantes obras sobre la historia de Oriente Medio, sino una larga lista de libros y artículos donde plasmó sus estudios intelectuales. Entre ellos, se cuentan notables estudios históricos sobre Al-Andalus, pero también sobre otras regiones del globo. En Málaga, en 1999, pronunció una conferencia sobre la rebelión morisca en el siglo XVI en el marco de las Jornadas Moriscas organizadas por el Ayuntamiento de Casarabonela. En una entrevista dada en 1996, el Dr. Kettani se refirió a la matanza de musulmanes en Bosnia-Herzegovina:

Hoy hemos visto en Bosnia toda la matanza que los serbios y croatas han hecho en nombre del cristianismo, unos ortodoxos, otros católicos. Destrozando mezquitas, quemando aldeas, matando a los imanes, quemando los libros de historia, la cultura islámica de Bosnia, atacando y violando a las mujeres, matando como animales... Limpiando la tierra de cualquier huella del Islam: edificios, mezquitas, etc. Al mismo tiempo, cristianos, católicos, ortodoxos y judíos han vivido en libertad en los territorios controlados por los musulmanes. No se han destruido iglesias ni se han quemado libros.


Además de los muchos premios que recibió en vida, la American Biographical Institute lo seleccionó como uno de los genios del siglo XX. Murió en Córdoba en 2001, mientras se desempeñaba como rector de la Universidad Internacional Islámica de Averroes.

Entre sus estudios, estuvo interesado por la presencia del Islam en la América precolombina, ya que durante la elaboración de la enciclopedia sobre la presencia de los Musulmanes en el mundo actual, al hablar de musulmanes en el continente americano, encontró evidencia de que los musulmanes estuvieron en estas tierras antes que Colón. A continuación reproduzco en su totalidad una charla dictada por el profesor Ali Kettani en la Asociación de los churafa Kettani para la Cooperación y la Cultura, en Octubre de 2000, donde cita también el trabajo de la historiadora Isabel Álvarez de Toledo, creadora de la Fundación Casa de Medina Sidonia, institución que preserva y da acceso al público al mayor archivo privado de Europa, que se encuentra en el palacio de los Guzmanes, en Sanlúcar, España. [1]


Traducido del árabe al español por Malika Idriss Kettani, Licenciada de la Universidad Rovira i Virgili con Maestría en Traducción e Interpretación de la Universidad de Alicante. [2]


El tema realmente goza de una gran importancia y despierta mucho interés y a mí mismo empezó a interesarme desde que residía en Estados Unidos. La historia, tal y como dicen los mismos estadounidenses, es el relato de los triunfadores, “History is the story of the rankers”; es decir, cuando oímos decir que Cristóbal Colón descubrió América, si no hubiera sido porque tras dicho descubrimiento los europeos obtuvieron la hegemonía sobre el nuevo mundo, la historia del descubrimiento de América por parte de los europeos hubiese sido un cuento de hadas; ya que, en realidad, no fue Colón quien la descubrió, sino que muchas otras civilizaciones ya la conocían con anterioridad, sobre todo la civilización musulmana.

Voy a exponer mi teoría a partir de tres referencias bibliográficas:

La primera hace referencia a un libro de gran importancia y que está a punto de publicarse y del cual tengo la versión electrónica en español. Se titula África versus América y su autora, Luisa Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sedonia, una gran señora de las familias más conocidas de España, vive aún en su palacio cercano a la ciudad andaluza de Sanlúcar de Barrameda en la desembocadura del Guadalquivir. Posee una enorme biblioteca que incluye documentos inéditos y únicos que versan, en general, sobre la historia de Al-Ándalus y, en particular, sobre la presencia islámica en América antes de la llegada de Cristóbal Colón, puesto que sus antepasados fueron soberanos de España, generales del ejército español, así como gobernantes en Al-Ándalus y almirantes de la marina española. Por tanto, los documentos que están en su posesión gozan de una gran importancia.

El segundo libro es un conjunto de artículos que he redactado junto al Doctor Mujtar Ombo y, patrocinado por el primer ministro libanés, Rafiq al Hariri, incluye una enciclopedia sobre la presencia de los musulmanes en el mundo actual, en los que dos tomos de dicha enciclopedia hablan del Islam en América. El primer artículo es de Abdulla el Hakim Quik, un norteamericano musulmán, muy conocido por su labor como profesor de la Universidad de Toronto, perteneciente a los muyahidines de América y miembro del grupo Black Tigers. Sus artículos resultan muy interesantes y de gran importancia en lo que a la presencia precolombina del Islam en América se refiere.

El tercer libro, en inglés y también muy interesante se titula The Malingers, un titulo al que nadie da importancia al leerlo y que hace referencia a un pueblo al que en ocasiones se le suele llamar “The white of the Appalachians”, los blancos de los Apalaches, cordillera ubicada al este de los Estados Unidos, donde en efecto vive un pueblo cuyos habitantes son llamados “malingers”. Uno de ellos se llama Brand Kennedy y fue el autor de este libro sobre los orígenes de los malingers, patrocinado por la Universidad de Virginia, y que demuestra que sus orígenes se remontan a los descendientes musulmanes andalusíes de Portugal, los cuales conservaron sus costumbres islámicas hasta el día de hoy. Uno de los personajes más destacados de este pueblo quizás sea Abraham Lincoln, pues la abolición de la esclavitud protagonizada por él fue, de forma indirecta, una venganza contra el Al-Ándalus de los cristianos, ya que la historia no suele borrarse tan fácilmente.

Con esta interesante introducción, me gustaría resumir los puntos más importantes de mi conferencia y que son los siguientes:


Primero: ¿Cuáles son las pruebas que aseguran la presencia musulmana anterior a Cristóbal Colón en América?

Segundo: Dicha presencia anterior a Cristóbal Colón, ¿conserva aún sus huellas hasta el día de hoy o ha sido destruida? Esta pregunta emana de mi interés por el futuro del Islam en todo al mundo, y es a lo que le he llamado “Residual Islam around the world”, los enclaves aislados del Islam en el mundo, que existen en naciones enteras, como resultado de la expansión del Islam por regiones de los cinco continentes del mundo quiero decir con esto que el retorno del Islam a aquellas zonas sería de una gran facilidad y de ello pondremos ejemplos en América.

Tras esta introducción, me gustaría volver a decir que el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón no fue sino una mentira clarísima, ya que actualmente existen pruebas fehacientes y suficientes como para saber que los escandinavos llegaron a América unos mil años antes que Cristóbal Colón. Otro ejemplo de ello es que Toll Hoyer Dalida, que, como sabéis, salió de la ciudad marroquí de Asafi con un barco de papel de papiro y atravesó con facilidad el Atlántico hasta llegar a América, demostró así igualmente que los egipcios antiguos también fueron a América. Así pues, se mantenían relaciones con América antes y después del Islam, en particular, durante el mismo, por parte de los mismos pueblos islámicos.

Así que el término “descubrimiento” es una leyenda que hemos dejado circular fácilmente entre nosotros y que hemos enseñado a nuestros hijos. Lo que voy a decir nunca ha sido enseñado ni en las escuelas islámicas ni en otras, ya que la mayoría de los documentos sobrantes se encuentran actualmente en Occidente. Desgraciadamente, de nuestros documentos árabes no poseemos nada, simplemente porque nuestros investigadores no han investigado, ya que si hubiesen investigado habrían encontrado. Por supuesto, la tarea no sería fácil para ningún investigador, ya que en los documentos antiguos no se mencionaría algo llamado “el continente americano”, pues antiguamente los continentes no se dividían como lo hacemos hoy, sino que se distinguían por el clima y, así, se hablaba del clima de tal región, el clima de tal otra, etc. Al mencionar a África se mencionaba su clima y se consideraba a América como parte de África. Voy a dividir mi charla sobre la presencia islámica en América antes de Cristóbal Colón como expansión desde dos zonas:
  • La primera desde Marruecos hasta el Andalus.
  • La segunda desde la África árabe islámica, que es islámica en su conjunto, por supuesto.
La primera zona, Marruecos y Al-Ándalus:

Primero, hablamos de las pruebas y los documentos que existen actualmente, en particular de los términos y las huellas idiomáticas, pues en el idioma de los indios existen muchos términos árabes y bereberes, los cuales no pudieron haber existido si no hubiese existido una antigua civilización árabe y bereber en tal lugar. Además seguiremos comentando las realidades históricas citadas en los libros antiguos, tanto árabes como extranjeros, así como los documentos que siguen existiendo hasta el día de hoy, a pesar del gran esfuerzo de los españoles para borrar cualquier huella del Islam o de la existencia islámica en el continente americano y todo ello con tal de falsificar la historia.

Antiguamente, los árabes llamaban al Océano Atlántico el Mar de la Oscuridad. Si nos fijamos en las pruebas arqueológicas, descubrimos que se han descubierto escrituras en América del Sur en árabe, ¿quién las hizo llegar hasta allí? Y en muchas regiones se descubrieron tesoros de monedas de oro romanas e islámicas. Habitualmente, si se descubre un tesoro en un sitio, la fecha del acuñamiento puesta en la moneda es la que se considera fecha de llegada de dicho tesoro a tal lugar, cosa obvia en el campo de la investigación científica. La última moneda en ser descubierta se remonta al siglo VIII, o sea, que un barco islámico llegó a aquel sitio en el siglo VIII dejando allí el oro que llevaba.

Vamos a analizar lo que hemos mencionado, un pequeño ejemplo de lo mucho que queda aún por citar, de lo mucho que viene en los libros árabes más relevantes. Por ejemplo, Abu Al Hassan Ali Ibn Al Hassan al Masudi, dijo en su libro titulado Muruy addahab wa maadinu al yawhar, “los prados de oro y los metales de joyas” y escrito en 956, que un aventurero de Córdoba llamado al yakhyaj Ibn Said Ibn al aswad, cruzó el Mar de la Oscuridad (el Atlántico) junto a un grupo de amigos hasta que llegó a una tierra situada detrás del mar y volvió en 889. Puede ser que quien hubiese leído esta historia en aquella época, hubiese considerado al autor senil, pero tengo aquí un fragmento de las palabras de Masudi que os voy a traducir más adelante, palabras relacionadas con el viaje de al-Yajyaj. Éste, al volver de su viaje, confirmó haber encontrado a gente que vivía en aquella tierra y, no sólo eso, sino que además, cuando dibujó un mapa del mundo, puso detrás del Mar de la Oscuridad una tierra a la que llamo “la tierra desconocida”. Con esto dejó clara la existencia de una tierra más allá, contrariamente a lo que se creía y como pretendían los europeos en sus mapas y libros. O sea, que en el siglo IX, los musulmanes ya sabían que existía una tierra más allá del Mar de la Oscuridad y que no se refería a la India, tal y como afirmaba Cristóbal Colón, que viajó a aquella tierra y volvió, vivió y murió creyendo que de la India se trataba. Nunca le pasó por la cabeza que había descubierto una tierra nueva. Esto es lo que ha llevado a que los europeos hasta el día de hoy, llamen, y con toda ignorancia a América, la India Occidental, «L’Inde Occidental» o «West India».

Tenemos otro documento histórico en la tradición árabe, lo que nos contó Omar Ibn al Qutiya, que relata el viaje de Ibn Farruj al Andalusí en el año 999, de cuyo relato destaco que Ibn al Farruj no llegó a América sino que visitó las Islas Canarias en el Atlántico, y de ahí viajó a otras islas del mismo océano, describió los habitantes de Canarias y volvió a Al-Ándalus.

Tenemos otra historia mucho más detallada de todo lo que he citado anteriormente y que, tal vez, sepamos todos. Se trata de la historia del ceutí Cherif al Idrissi, que vivió en el siglo XII, entre los años 1099-1180. Cherif Hammudi Idrissi, fue un gran conocedor geográfico que Roger, rey normando de Sicilia, abierto y tolerante con el Islam al no oprimirlos cuando tomó la isla, había elegido. En su libro Al mamalik wa al masalik, relata la historia de un grupo de jóvenes que salieron en barco de Lisboa, en manos musulmanas por aquel entonces, y cruzaron el Mar de la Oscuridad, de los cuales, algunos volvieron para contar su historia sobre haber alcanzado una tierra de la que describieron sus reyes. Lo más extraño es que confirmaron haber encontrado allí gente que hablaba árabe y eso demuestra que los árabes habían llegado anteriormente; si no, ¿cómo se puede explicar que dicha gente aprendiera el árabe, hasta tenían un traductor que servía de mediador entre ellos y los reyes locales, y de que hubo una existencia islámica en aquel tiempo en esa tierra? La descripción que dieron aquellas personas sería la de las islas caribeñas como Cuba, La Española u otras islas del mar Caribe.

Encontramos más ejemplos en el idioma, pues los europeos dibujaron en el año 1564 un mapa de América, en el que se encontraba Florida, sobre la que citaron nombres de ciudades andaluzas y marroquíes. Claro está que para que existiesen nombres árabes allí, debería haber existido con anterioridad de por lo menos unos cien o doscientos años una migración árabe hacia aquellas tierras. Por ejemplo, en el mapa encontramos Mallorca, que es una variación de Mallorca, una de las islas orientales llamadas actualmente Baleares, así como otra ciudad llamada Kadika, variación de Cádiz situada al sur de Al-Ándalus, y otra llamada Marroco, de Marrakech, etc. La duquesa de Medina Sidonia, basándose en sus documentos, escribió un libro de gran importancia, que yo mismo la animé a realizar, puesto que, a través de mis estudios sobre los moriscos, he descubierto un aspecto extrañamente particular. Se trata de que he descubierto que en el año 1644 hubo un intento de complot en el antiguo Al-Ándalus con el objetivo de liberarlo de España y recuperar el estado islámico soberano, en el cual, había cuatro partes:


Primero: el rey de Portugal, justo tras recobrar su independencia, perdida en la batalla de los Tres Reyes por la que se anexionó a España.

Segundo: un personaje originario de la ciudad de Almería, llamado Taher al Hur. Los documentos no dieron su nombre cristiano, pero pretendía pertenecer a los Beni Ahmar y protagonizó una revuelta junto con un grupo de personas.

Tercero: los moriscos de Rabat, que en los documentos marroquíes pretendían querer colaborar con los cristianos. Sin embargo, su intención verdadera era liberar Al-Ándalus, ya que tenían previsto entrar por el Guadalquivir con unos barcos y tomar Sevilla.

Cuarto: el duque de Medina Sidonia, que gobernaba en la región de Al-Ándalus en el nombre del rey de España. ¿Cómo puede ser que el duque de Medina Sidonia, que representaba la autoridad cristiana de Al-Ándalus, tomara parte en un complot cuyo objetivo era liberar Al-Ándalus? No he podido asimilar aquello.

Pero cuando me encontré con la duquesa de Medina Sedonia y me invitó a su palacio cercano a Sanlúcar de Barameda, junto al Guadalquivir, le pregunté: “¿A qué viene esta invitación?” Su respuesta me dejó pasmado, superaba todo lo que esperaba, ya que me dijo: “Obvio, pues nuestros orígenes, la familia del duque de Medina Sidonia, eran musulmanes, más, éramos musulmanes en secreto”, y añadió: “vamos a dar un paseo por mi palacio y te enseño algo. Mira eso, cuando un día estaba intentando golpear un muro, al demolerlo me encontré frente a una mezquita”. Yo mismo confirmo haber hecho la oración en aquella mezquita.

Pues este duque hizo un gran esfuerzo para liberar Al-Ándalus. La importancia de la duquesa actual consiste en su posesión de una biblioteca lujosa repleta de documentos de 300, 400 y 500 años de antigüedad, entre ellos, documentos de los musulmanes de América del Sur, y las pruebas de la existencia islámica en América unos 400 años anteriores a Cristóbal Colón. Me expresó su temor de que, si se muriese (tenía 70 años de edad), sus documentos correrían el riesgo de ser robados y destruidos. Dijo que no se puede confiar en los cristianos actuales de España, ya que dice que hasta hoy en día, se siguen quemando los documentos históricos que van en contra de sus cuentos, con los que intentan convencer la gente. Le dije: “¿Por qué no escribes un libro e incluyes todos los documentos?”, y ésa fue la primera razón para escribir este libro África versus América, un magnífico libro documentado. Este libro se publicó este mes a finales del año 2000, y es esencial que sea traducido al árabe y a otros idiomas, ya que actualmente tan sólo está en español.

De las cosas importantes que ignoramos nosotros, los marroquíes, destaca que Yassine, padre de Abdulla Ibn yassine (fundador del estado Almorávide) atravesó el Océano Atlántico dirigiéndose a las regiones del norte de Brasil y Guinea, donde divulgó el Islam. Se fue allí con un grupo de seguidores suyos y fundó una gran región que pertenecía al Estado Almorávide. O sea, dicho estado no sólo estaba en el norte de África, Al Ándalus y Portugal, sino que también en lo que es hoy el norte de Brasil y en Guinea, y esto se demuestra mediante los documentos que posee la Duquesa. De hecho, hasta el día de hoy existen allí ciudades y pueblos llamados Fez, Marrakech, Tilmecan, Sale, etc. Yo pensaba que los viajeros españoles fueron los que llevaron aquellos nombres, pero ella me dijo que no era así, que existían antes de la llegada de los españoles, existían por la presencia musulmana de unos 400 años antes de la llegada de Cristóbal Colón. Entonces, y resumiendo, las relaciones entre Marruecos y Al Ándalus con lo que se llama hoy América existían. Según la mayoría de los expertos, actualmente, tanto por parte de los españoles como por parte de los americanos, creen que antes de Cristóbal Colón, el Islam estaba extendido por el norte y el sur de América, y que lo primero que hizo el Conquistador (los españoles cristianos) fue seguir con su ataque al Islam de Al-Ándalus, destruirlo y acabar totalmente con los documentos que demostraran cualquier existencia islámica en aquel continente. A pesar de todo ese gran esfuerzo, no pudieron acabar con todo.


La segunda zona: la relación del Estado Otomano y África con América:

Ahora veremos la relación entre el Estado Otomano y América antes de Cristóbal Colón, y voy a continuar citando las relaciones de los reinos islámicos con África Occidental y con América antes de Cristóbal Colón. En el año 1929 se descubrió un mapa del Atlántico, realizado por Pere Mohi Addin Rais, jefe de la marina otomana por aquel entonces, con una datación de en torno a 1510-1515, aproximadamente. Lo particular del mapa es que representaba las costas de América con una gran exactitud, la cual no se conocía en aquel entonces, pero no sólo las costas sino también ríos y lugares que los europeos no descubrieron hasta los años 1540-1560. Todo esto quiere decir, como dijo Pere Rais, que este mapa se realizó basándose en los relatos de los marinos andalusíes y marroquíes que llegaron antes que él, ya que fuera él o alguno de los otros, alguien debió conocer aquellas zonas antes que los europeos. Con este mapa se demuestra el avance de los musulmanes en lo que a conocimiento del continente americano se refiere: precisaron pues unas islas en el Atlántico que los europeos no conocían antes, entre ellas, las islas de Cabo Verde, Madeira, las Azores y las Canarias con detalle, que llamábamos el Jalidat. Lo raro es que ilustraron con detalle las montañas de los Andes en Chile, al suroeste de América, que los europeos no alcanzaron hasta el año 1527, ilustró igualmente ríos en Colombia, en el Amazonas, su estuario con toda claridad y una isla llamada actualmente “Marago”, que existe en el mapa actual del mundo y que los europeos no alcanzaron a descubrir hasta finales del siglo XVI.

Se ha de contar además con un mapa de Ahmed al Utmani, de 1559, que demuestra claramente el gran conocimiento del continente americano por parte de los musulmanes, que supera en todo caso al de los europeos. En realidad, los europeos tenían mucho miedo a que el Imperio Otomano ocupase América y a que los echaran a ellos. Mientras que en el siglo XVI, los musulmanes se encontraban aún en España y los moriscos sufrían la opresión y la persecución, éstos no dejaban de luchar y, mientras que los africanos como ya lo he mencionado anteriormente mediante el relato de Tol Happen Dalida, en 1969, quien demostró mediante el viaje que hizo desde la ciudad marroquí de Asafi hasta el Caribe que, tal vez, los egipcios habían estado antes. ¿Por qué? Pues notaron una gran semejanza entre las civilizaciones de los Aztecas y la civilización egipcia.

De hecho, parece que los primeros musulmanes de África Occidental en atravesar el mar fueron del Reino de Malí, ya que Chihab el Din el Amri dijo en el libro massalik al absar wa mamalik al ansar que el Sultán de Malí de Samusa (una palabra que no está clara), cuando se dirigió al peregrinaje de la Meca en 1327, iba distribuyendo oro por el camino hasta que el precio de este último sufrió una enorme caída debida a la gran cantidad que ofreció. Informó igualmente que su predecesor había fabricado cien barcos con los que atravesó el Atlántico hacia la otra orilla, le dejó a cargo de el Reino de Malí y, al no volver nunca, permaneció él en el trono.

En Perú, Brasil y el sur de los Estados Unidos se descubrieron unos libros que demostraban la existencia de los africanos, ya que contenían escritos en caracteres africanos, exactamente en el idioma de los mandingas, un pueblo musulmán íntegro llamado Fulani o con letras kufies árabes. Así dejó el idioma mandinga su huella en los pueblos amerindios pero, en realidad, dicho pueblo se extendió desde el Caribe hasta el norte y el sur de las dos Américas, ya que se puede observar que existen hasta el día de hoy tribus indias que siguen escribiendo con letras de los mandingas. ¿Será posible que los españoles hubiesen borrado las huellas de toda la existencia islámica y mandinga hasta no dejar absolutamente nada? Esto sería demasiado y, si volviésemos a los libros de los primeros descubridores europeos, incluyendo a Cristóbal Colón, descubriríamos que todos han mencionado la existencia islámica en América.

Otro ejemplo es del libro de Lyón Fernel, escrito en 1920, profesor de la Universidad de Harvard, y titulado Africa and the discovery of America (África y el descubrimiento de América), en el que dice que Colón era muy consciente de la existencia islámica en América. Basándose en pruebas agrarias, idiomáticas y culturales, dijo que en general los mandingas, se extendieron en el centro y norte de América, y se casaron con dos tribus amerindias, los Iroqua y los Conquer, al norte de América, se extendieron, como se mencionó anteriormente, por el Caribe, Sudamérica y Norteamérica hasta llegar a Canadá. El mismo Cristóbal Colón confirmó haber encontrado africanos en América y pensaba que eran indígenas autóctonos, pero no procedían de América… ¿de dónde procedían entonces?

Yin Coffin, un escritor francés, dijo en su libro les berberes d´ Amerique (Los bereberes de América), que en dicho continente vivía una tribu llamada los Almami, término conocido en África Occidental, cuyo significado es “el Imán” y que hace referencia a los dirigentes musulmanes, que se encontraban mayoritariamente en Honduras (América Central), por supuesto, anteriormente a Cristóbal Colón.

También en el libro Historia Antigua de la conquista de México, de Manuel Irrosco Iberra, éste dijo: “América Central, y Brasil en particular, eran unas colonias de unos pueblos negros procedentes de África que se extendieron por América Central, del sur y del norte”. El obispo Francisco Carses descubrió en 1775 una tribu de gente de color mezclada con los amerindios en Nuevo México (Estados Unidos) y descubrió, igualmente, unas estatuas que salían en el mapa adjunto que demostraba claramente que pertenecían a los negros. Y puesto que en América no existían negros, éstos procedían, pues, de África.

Además de todo lo mencionado, existen huellas de la existencia africana islámica en América en dos cosas importantes: el comercio del oro africano, y el comercio de algodón anteriores a Colón. Se sabe que dicha operación se hacía entre Marruecos y África y el oro pasaba por el Sahara. Sidi Mulay Ahmed Edahbi Assaadi, que no me gusta mucho, atravesó el Sahara hasta Tombuctú para atacar un pobre país islámico, robar su oro y acallar las peticiones de los marroquíes que le rogaban liberar a los moriscos de Al-Ándalus. Es muy fácil detectar el oro de África esté donde esté, ya que se basa en el siguiente análisis: por cada 32 unidades de oro africano hay 18 de oro, 6 de plata y 8 de varias clases de cobre y es esta composición de oro la que demuestra que es de origen africano, sobre todo a partir del siglo XIII. Dicho oro se encontró en posesión de ciertos amerindios en América. Pero existen otras pruebas más fuertes que las basadas en el oro, existen pruebas idiomáticas, y pruebas de testigos presenciales.

Entre las pruebas idiomáticas encontramos que los términos árabes o africanos que se suelen usar para mencionar el dinero son similares a los que usan las tribus de pueblos amerindios, los cuales no pudieron haber provenido de una colonización española o europea. Por ejemplo, en árabe, los términos “Gina”,”Ghanina” o “Ganilla”, en el idioma de los amerindios, pasaron a ser “Guani”, que significa oro. El término “Nuqud” o “naqiya” o “nuhas” pasó a ser “nikai”, que significa joyas de oro. El término “attibr” se convirtió en “Tub”, que significa oro, además de un apodo de uno de sus reyes. O sea, que aquellos términos no pudieron haber llegado allí sino se hubiese establecido antes una presencia árabe.

Lo más extraño es lo que voy a mencionar más adelante, y es que una tribu que se encuentra en Guatemala, llamada Galifona, es llamada como de los “indios negros”, porque son un pueblo amerindio, pero de piel negra. Se trata, pues, del resto de musulmanes mandingas que permanecieron allí, cuyas costumbres siguieron siendo las mismas que las de los musulmanes. Trataré esto al hablar de los restos de aquellos pueblos, ¿qué fue de ellos?, ¿cuál ha sido su destino? Meira Mos dijo en un artículo del periódico Daily Clarion, en Belice, una de las pequeñas repúblicas de América Central, en el año 1946 que, cuando Cristóbal Colón descubrió la India Occidental, es decir, el Caribe, en 1493, encontró a una raza de piel blanca, de pelo áspero, llamados los Caribes. Eran agricultores y pescadores en el mar y formaban un pueblo unido y pacífico, que odiaban la injusticia y la violencia, ¡su religión era el Islam y su idioma el árabe! Fue así como lo dijo. A nosotros en la escuela no nos enseñaban eso, sólo nos decían que los Caribes existieron y perecieron. No perecieron, sino que fueron aniquilados, ¡aniquilados! Hasta el día de hoy aquellas islas se llaman los Caribes, en el mar del Caribe, que lleva el nombre de dicho pueblo. Se quedaron porque se mezclaron con los pueblos amerindios, y que son los Galifona, que se quedaron hasta el día de hoy en América Central, cuyos orígenes, sin lugar a dudas, eran islámicos, ya que aún conservan sus costumbres islámicas. ¿Dónde están aquellos pueblos ahora?

Muchos jóvenes musulmanes establecieron relaciones con los galifona y muchos de ellos volvieron a abrazar el Islam, y aparecieron muchas mezquitas en estas playas entre aquellos galifonas. Mientras que aquellos malingers, que emigraron de Portugal a principios del siglo XII huyendo de los Tribunales de la Inquisición hacia Brasil y, al llegar los portugueses y ocupar Brasil, la Inquisición los volvió a perseguir y entonces cogieron los barcos y huyeron hacia América del Norte, antes de que llegaran los ingleses, lo que les permitió mezclarse con las tribus amerindias locales. Sin embargo, cuando llegaron los ingleses, les trataron igual que a los otros pueblos amerindios, con todo tipo de matanzas y aniquilaciones, lo que les llevó a escapar a las montañas de los Apalaches. Uno de ellos, llamado Brand Kennedy, recibió financiación de la Universidad de Virginia Occidental, para estudiar los orígenes de aquellas tribus y su procedencia, ya que él pertenecía a ellos. Al empezar el estudio descubrió que sus orígenes, tal y como hemos mencionado, son musulmanes andalusíes; lo raro es que la historia es aterradora, pues cualquier pueblo que ha sufrido algún tipo de opresión intenta como sea vengarse y así es como llegamos a uno de los dirigentes de Estados Unidos, que pertenece al linaje de este pueblo, Abraham Lincoln. Fíjense en su imagen y en la de los Malingers, comparen hasta qué punto se parecen, de ahí se desprende el hecho de liberar a los negros, que no realizó más que para liberarse a sí mismo, se vengó así de los cristianos blancos. La persona que me ofreció este libro, y que es profesor en la Universidad de Toronto, es de origen, por una parte Malinger y, por otra, negro.

En resumen, lo que quiero decir tras esta introducción con la que quería abrir su apetito intelectual en este campo, es que, desgraciadamente, nosotros los marroquíes padecemos una gran necesidad de ello, a pesar de que nosotros seamos los interesados, pues sufrimos una gran falta en nuestras universidades en lo que se refiere a este movimiento hacia América del Sur. ¿Cómo podríamos buscarlo en nuestro patrimonio­? Sin duda poseemos documentos al respecto, y claro está que no se mencionaba a América, ya que en aquel entonces no existía nada que se llamara por ese nombre, sino que tenía otro nombre sin lugar a duda; pero ¿cuál fue? Lo ignoramos; sin embargo, podríamos indagar en nuestros documentos para desvelar la relación precolombina que nos unía con las dos Américas.

El segundo tema que nos ocupa es que, en general, y sobre todo en lo que concierne a la historia, tenemos que contar con nosotros mismos para conocer nuestras raíces. Yo me acuerdo que, de pequeño, cuando estaba en el colegio francés, nos enseñaban que los árabes no teníamos historia, con el fin de destrozarnos, pues el pueblo que no tiene historia no tiene identidad, es un pueblo que ha perdido su memoria histórica. Si no fuera por mi padre, que me contaba que nuestra historia era tal y tal, que nuestra nación tenía esto y lo otro, hubiese crecido con un enorme sentimiento de inferioridad: una de las armas más poderosas que usan los países arrogantes que quieren borrar la existencia de los demás pueblos débiles es la de falsificar su historia. Por eso, sería vergonzoso que nos apoyásemos sobre los documentos de occidente para averiguar nuestra historia o la historia del Islam o de los marroquíes, etc. Sin embargo, agradecemos a Dios la existencia de algunas huellas islámicas en occidente como lo que posee la duquesa de Medina Sidonia, que sacó sus documentos demostrando la existencia islámica en América del Sur unos 400 ó 500 años antes de Cristóbal Colón; o que apareciese alguien como Bran Kennedy para demostrar que un pueblo entero de América del Norte es de origen islámico.

Con esto, me gustaría dar un consejo y es que sería obligatorio establecer y reanudar relaciones con aquella gente y revivir las investigaciones en dicho campo, digo esto y le pido perdón a Dios para mí y para vosotros y paz, clemencia y que la bendición de Dios sea sobre vosotros.


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NOTAS


[1] Véase El Islam estaba en América desde el siglo XI (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/03/el-islam-estaba-en-america-desde-el.html).

[2] El currículo de la traductora se encuentra publicado en http://www.proz.com/profile/1117127. Allí puede consultarse parte del original en árabe y de la traducción aquí publicada, en la sección Sample translations submitted.



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sábado, 6 de marzo de 2010

El Islam estaba en América desde el siglo XI

El Islam estaba en América desde el siglo XI



Isabel Álvarez de Toledo fue una historiadora autodidacta que se dio a conocer inicialmente por oponerse a Franco a pesar de ser de la nobleza. Se la llamó "la Duquesa Roja", aunque ella nunca se consideró de izquierda. "Luché contra la injusticia. Si la dictadura hubiese sido justa, con un dictador capaz de aguantar las críticas, me hubiese importado un pimiento", afirmó en una entrevista. Su oposición a Franco le valió pasar tiempo en prisión. En la misma entrevista, dijo al respecto:
"En la cárcel estaba media España en aquel momento, no era ningún mérito extraordinario. Cuando cayeron las bombas de Palomares, que organicé la manifestación en Madrid, mi abuela dijo: 'Es una causa de justicia y yo estoy dispuesta a ir a la cárcel con mi nieta'. Y ella era de derechas".

Sus críticas al gobierno no terminaron con el fin del franquismo. Sus opiniones políticas aparecen en varias de las entrevistas que dio en sus últimos años, así como críticas sociales y a su propia familia. He aquí algunas de ellas::
—¿La excelencia, sentido originario de aristocracia, debería ser un valor?

—La excelencia sí, pero eso no viene de nacimiento. A mí lo que me interesa de una persona no es lo que dice sino lo que hace.

—¿Está pensando en alguien?

—En Bush cuando habla de libertad. ¿Y qué es Guantánamo? Yo me creo Guantánamo; no me creo lo otro. [...]

—¿En la sociedad actual la excelencia es un valor?

—No. Se ha rebajado el honor y se han rebajado las metas. Hay que poner el listón alto e intentar llegar. Como la fama.

—¿Qué tiene que ver con la fama?

—Mucho. Se puede ser famoso por chuparle la polla a un torero o por escribir el Quijote. Si los igualamos, la gente se va a dedicar al primero. Es mucho menos complicado. Creo que los monos también lo hacen. [...]

—¿Y la política actual es excelente?

—Estamos en una dictadura disfrazada. En los años 70 no hubiese sido posible Guantánamo y hasta los rusos tuvieron que frenar el Gulag. Hay más censura que en tiempos de Franco.

—¿Más censura?

—Con Franco, a poco listo que fueras, te la saltabas. Ahora es peor porque es una censura voluntaria, una autocensura. [...]

—¿Hay desmoralización en España?

—Se ha enviciado, denigrado. Se ha creado una masa de gente sin criterio. ¿A quién votas? Porque me da igual éste que ése.

—¿Cómo se ha llegado a esto?

—Se destruyó la sociedad; se destruyó el sentido crítico. Los medios se han dedicado sistemáticamente a entontecer a la gente.

—¿Sólo los medios de comunicación?

—Luego la corrupción... Menos mal que el terrorismo les vino bien porque distrajo. [...] [1]
——¿Es cierto que la Mujer siempre ha estado ajena a lo contemporáneo o hay algo de mito en ello y existían mujeres que han tomado parte de su tiempo histórico?

—A lo contemporáneo no estamos ajenos nadie, porque estamos aquí. Los primeros telares que hay en Sanlúcar en el siglo XVI son de una señora, Isabel Losarte, de origen flamenco, a la que se le ocurre montar una fábrica. La mayor importadora de madera de abedul era una mujer zapatera. Había otra que importaba cobre y hierro para los arcabuces. Y otras estaban en su casa cosiendo. Tengo en mi página una mujer cuyo marido se había dedicado a sus labores porque ella era polvorista, estaba a sueldo de los Reyes Católicos. La mujer, como el hombre, ha hecho en función de sus habilidades. Tengo constancia documental de mujeres de todas las clases. Hoy en día tenemos jóvenes que no saben leer, ni escribir, ni hablar, y eso ha pasado siempre, con mujeres y hombres. El concepto de mujer objeto surge en el XIX. Más mujeres objetos hay hoy y nada más hay que ver la publicidad. Las mujeres ministras de Francia son todas guapas y eso es muy sospechoso.
—¿Cómo le parece la educación actual que reciben los jóvenes?

—En España lamentable. Os enseñan a memorizar, salvo en matemáticas y en química que no se puede mentir mucho, os enseñan un montón de mentiras, de estupideces, todo muy farragoso. Porque si una cosa es verdad y es lógica la entiendes en seguida. Si una cosa deja de ser lógica, sobre todo en Historia, y empieza a ser contradictoria, tu propio sentido común la rechaza y entonces te cuesta un trabajo de micos meterte en la cabeza eso. Yo en los colegios no aprendí nada, pero con mi abuelo Gabriel Maura aprendí lo que quieras y más, y de buena me he librado porque la gente termina confundiendo la realidad con la ficción. Si conoces bien la historia, hoy puedes decir lo que pasará mañana.
Como escritora, también fue una dura crítica de su sociedad. Su novela "La Ilustre Degeneración" fue rechazada por los editores (como muchos otros de sus libros), por lo que la publicó en Internet. En ella expone ampliamente la manipulación de la opinión pública por parte del poder a través de los medios.

Isabel Álvarez de Toledo destacó no sólo por su gran labor como historiadora, sino porque tenía en sus manos el archivo privado más importante de Europa, que heredó junto a un palacio y a varios títulos nobiliarios, entre ellos el más antiguo de España: Duquesa de Medina Sidonia. Ella no sólo desempolvó y catalogó el archivo, consistente en más de seis mil legajos y seis millones de documentos que reflejan la vida civil y política de parte de España en un período de ocho siglos. Además, dedicó la mitad de su vida a estudiar dicho archivo [2], y a publicar libros que han sido polémicos, pues de forma perfectamente documentada y juiciosa, desmienten algunos de los dogmas más sagrados de la historia oficial. Dogmas como el del descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón. En 1992, la duquesa publicó su libro "No fuimos nosotros", en el que afirma que el continente americano ya se conocía y se comerciaba con él mucho antes de 1492 . Trató también este tema en varias entrevistas:

—¿Colón descubrió América?

—Según los documentos no. Hay documentos que señalan que ya los Fenicios iban a América, porque ir hasta allí es lo más sencillo. El Hombre navega desde el siete mil antes de Cristo y a vela desde al menos el cuatro mil antes de Cristo. Los documentos lo dejan claro, si los historiadores no quieren verlo es problema de ellos. Quién puede negar que no fueran los americanos los que vinieron antes. El pensar que Colón descubrió América es bonito, pero también mi madre cuando leía cuentos de hadas me decía que no existían y para que no me confundiese y para mí eran una preciosidad.

—Dentro de esta documentación queda constancia de que el bautizado con el nombre de Nuevo Mundo no fue realmente descubierto en 1492 por Cristóbal Colón.

—Bueno, no sólo en esta documentación. Precisamente ahora estoy trabajando con los archivos de Simancas donde también está comprobado este hecho. En este documento y en otros de la misma índole se refleja que la gente de la costa de Huelva iba a América de una manera corriente. Personas de Palos, de Moguer e incluso de Niebla, se dirigían a este continente desde el siglo catorce por lo menos. [3]


—Acusan a este archivo de haber documentado que Colón no descubrió América y de que no hubo Descubrimiento. Y no es exactamente así, sino que aquí encontré el documento que me llevó a otros documentos que avalan esa tesis. La parte más importante de esos escritos está en Simancas.

La Duquesa murió en 2008, a su funeral no sólo asistieron sus hijos [4], sino que fue un acto multitudinario [5]. De forma póstuma, la Provincia de Cádiz declaró a Isabel Álvarez como Hija Adoptiva [6], y el Ayuntamiento de Molina de Segura (Murcia) estableció el Premio Internacional de Investigación Historiadora Luisa Isabel Álvarez de Toledo . Pero entre sus trabajos y logros, dejó como legado la publicación en 2000 del libro "África versus América. La fuerza del paradigma". Este libro, acompañado por copias de los documentos antiguos en que está basado, demuestra de manera contundente que el Islam llegó a América mucho antes que los católicos la arrasaran, expropiaran, explotaran y esclavizaran [7], con el mismo espíritu con que venían persiguiendo, expropiando, expulsando y asesinando a judíos, musulmanes, gitanos y cristianos no-católicos (unitarios y protestantes) en España  (pero no olvidemos que los protestantes terminaron haciendo lo mismo en Europa y Norteamérica [8]).

Reproduzco a continuación, la entrevista que Yusuf Fernández le hizo a la Duquesa en 2001, a propósito de la presencia musulmana en la América precolombina. Los libros "No Fuimos Nosotros" y "África vs. América" están publicados en su totalidad, incluyendo copias digitales de los mapas y documentos que los respaldan, en http://americaversus.iespana.es/.




“El Islam estaba en América desde el siglo XI por lo menos”, señala la Duquesa de Medina Sidonia en la presentación de su libro “África versus América” que tuvo lugar en el Club Internacional de Prensa de Madrid el pasado 28 de noviembre. La introducción se llevó a cabo por el presidente de honor del club, Tito Drago, quien denunció la manera en que hasta el momento se ha tratado el mito colombino. Para la Duquesa, "lo de Colón no fue más que la continuidad de un movimiento que se inició con Alfonso X el Sabio para conseguir el control de las minas de oro americanas, en competencia con Portugal y las demás naciones, y sobre todo con los musulmanes, que se encontraban bajo la autoridad del Sherife de Marruecos y que ya estaban allí con anterioridad a la llegada de Colón”. Luisa Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, investiga allí donde la historia oficialmente aceptada hace aguas. Su libro África versus América, la fuerza del paradigma es el resultado de varios años de trabajo exhaustivo: localización de manuscritos, interpretación de textos y análisis comparativo de datos que la propia historia oficial no suele tener en cuenta, cuando no los oculta.

Nieta de Don Antonio Maura, polemista incansable y disidente liberal, Luisa Isabel ha vivido inmersa, durante más de treinta años, en el campo de la investigación histórica. Su discurso, sólido y sugerente, nos va ayudando a descubrir, poco a poco, que la alteración de los textos históricos por razones políticas y religiosas ha sido práctica común y que la historia que aprendimos tiene más de esas extrapolaciones que de narración cierta. Nos vamos dando cuenta, a medida que nos internamos en el texto, que aquella Historia de España que aprendimos en la escuela y en la universidad fue más fruto del consenso y de los intereses de una clase étnico-confesional, que de la voluntad de conocer un pasado que pudiésemos reconocer como más o menos nuestro.

África versus América, la fuerza del paradigma es, ante todo, un libro de historia, negada por los intereses de unos estados que se formaron a expensas de la realidad social, política y religiosa de los pueblos de la Península Ibérica. A la luz de este libro, vemos como el mantenimiento de una falsedad histórica ha servido a los intereses de un poder que se fundamentó en “la depredación de las culturas que encontraba a su paso”.

La existencia de reinos en la otra orilla atlántica en los lugares de “allen mar”, como aparecen nombrados en la documentación analizada, provoca un giro copernicano en la visión tradicional de las relaciones entre Europa y América propiciada por los historiadores afectos a los sucesivos imperios y consensos.

¿Cuál fue la razón por la que decidió escribir este libro?

La idea de escribir el libro partió de una duda, como sucede con la mayoría de los trabajos de investigación. Pude comprobar que en 1463 Enrique IV hablaba de que se habían descubierto ciertas tierras y pesquerías desde el Cabo de Aguer, en Agadir, hasta el Cabo de Bojador, ambos situados al sur de Marruecos. Sin embargo, no es posible que aquellos territorios, que eran conocidos desde antiguo, pudieran ser los descubiertos. Esto se complicó al enumerar las riquezas que estas “nuevas tierras” contenían: “quintos de moros”, arriendo de pastos y “lo que en los dichos ríos y pesquerías se pescare”. Hace cinco mil años que por aquellos parajes no corre nada más que unos modestos arroyos invernales.

Así pues, esas tierras tenían que estar por fuerza en otra parte, así que empecé a consultar documentos y me encontré con que el río era navegado por barcos de cien toneladas, con lo cual era aún más imposible que esas tierras se encontraran en el territorio africano que hoy situamos entre el Cabo de Aguer y el de Bojador. Después me encuentro la referencia a Mazagán, lugar que se sitúa a doce leguas de la desembocadura. Y me voy al Atlas de todos los días y me encuentro a Mazagán a doce leguas de la desembocadura del Amazonas. Y me digo. Aquí está el río Aguer. Luego voy encontrando más cosas y así continúe con la investigación. Es obvio que se produjo una confusión entre los continentes africano y americano.

En su libro Ud. cita y reproduce gran cantidad de documentos procedentes de archivos oficiales y privados. Me gustaría que citara uno o dos documentos que hayan sido especialmente reveladores en este trabajo.

Puedo citar especialmente la carta y sobrecarta de Enrique IV, al que he hecho referencia antes y aquéllos que le siguen (vienen reproducidos en la página 417 y siguientes del libro). También desearía mencionar los documentos del Archivo de Simancas, que están firmados por Isabel La Católica y que están fechados el 30 de abril de 1492, la misma fecha en la que se supone que fueron firmadas las Capitulaciones de Santa Fe. (Uno de ellos está reproducido en el libro en la página 466 y siguientes).

¿Y qué conclusiones pueden desprenderse de toda esta documentación?

La conclusión se va viendo a través de la investigación que está reflejada en el libro. Citaré una anécdota simple. El múrice es una concha de la que se extrae la materia prima de la púrpura. El múrice puede encontrarse en Provenza y varias regiones del Mediterráneo, pero no el que produce precisamente el color púrpura. Los múrices que dan el púrpura están en el Caribe, en el Pacífico y en el Golfo de Panamá. Sin embargo, el múrice que da el púrpura aparece en un documento de aquella época. Luego está el caucho, planta que como es sabido es de origen americano. El caucho aparece en otro documento de 1491. Hay más ejemplos de esto.

Yo no afirmo ni niego nada. Llego a unas conclusiones, evidentemente. En las ciencias experimentales, y sin duda, la historia lo es, cuando se encuentra una evidencia respaldada con pruebas se puede criticar o no, pero si es, es. La historia maneja unas pruebas propias como son los documentos, y éstos permiten llegar a conclusiones ciertas.

¿Y respecto a la presencia musulmana en América?

El Islam estaba en América desde el siglo XI, por lo menos. En el documento que se encuentra en Simancas, fechado con anterioridad al “descubrimiento”, la Reina Católica manda crear una armada para ir a partes de África y Guinea a traerle oro, esclavos y manegueta, o sea pimienta. El pimiento, nadie ha discutido, y Fernández de Oviedo, gobernador de Castilla de Oro a principios del siglo XVI, confirma, haciendo incluso un dibujo de la planta, es una planta americana. Fernández de Oviedo dice también que los nativos llamaban al cacique queví, en árabe quiere decir “grande” y rezaban en “mezquitas”. Los cronistas de Tierra Firme usan el término xeque en lugar de “cacique”. Por otro lado, en las reales instrucciones del 14 de febrero de 1502 el propio Colón se hace eco de la petición para llevar a una o dos personas que supieran árabe, en el que iba a ser su cuarto viaje.

También está documentado que Juan Castellanos, en Venezuela, peleó contra, citamos textualmente, “seguidores de la secta de Mahoma”. A ello hay que añadir que Carlos V prohibió en una provisión de 1540 que se hicieran cautivos a los musulmanes naturales, que hubieran dado vasallaje a las coronas de Castilla o Portugal, reservando la esclavitud a los que hiciesen proselitismo, desobedeciesen o fueran vasallos del Sherife (de Marruecos).

En Colombia existe una población, Cartago, que no ha perdido su nombre. Cartago era, como es sabido, una ciudad situada en el actual Túnez que fue islamizada en el siglo VII. Además, en su entorno aparecen topónimos que difícilmente pudo imaginar un castellano descubridor en el siglo XVI: Antioquía, Palmira, Armenia y Susa. Hay muchas otras pruebas que demuestran la existencia de una presencia de los musulmanes en América antes de Colón. No cabe duda de que el Islam estaba allí. El propio rey de Portugal admite en su conquista el poder del Sherife de Marruecos en América.


¿Por qué se ha negado esta realidad? ¿Por la negativa a reconocer la influencia islámica?

Probablemente, y además por la negativa a aceptar que en la Edad Media los españoles no estaban tan vinculados al catolicismo como se quiere hacer creer. Si cogemos los documentos de la Edad Media vemos que esto no era así. Había muchos conversos forzosos, que eran en realidad musulmanes o judíos ocultos. En 1465, Enrique IV, que acababa de tener una pequeña guerra, dicta una sentencia que supuso por primera vez una modificación del fuero ordenando que musulmanes y judíos fueran recluidos en guetos, llevasen señales en sus ropas, abandonasen sus oficios, y que se hiciese inquisición contra los conversos que no viviesen como cristianos. El resultado fue que las cortes usaron por última vez el derecho de auto convocarse. Se reunieron en Ávila y en julio destronan a Enrique y pusieron en su lugar a su hermano, Alfonso XII, rey que por cierto ha sido borrado de la Historia.

¿Qué dificultades ha tenido para llevar a cabo esta investigación?

En un primer momento ninguna. Trabajé en los archivos de Simancas, en el de Indias y en el de Toledo. Tuve que esperar bastante por algunas partidas, pero al final llegaron. Otros tres o cuatro documentos del Archivo de Simancas no me llegaron, pero no importa. Me pude arreglar sin ellos. Pude comprobar que algunos documentos que se daban por perdidos están catalogados. Otros documentos, que eran iguales, tenían el mismo número, concretamente uno que hacía referencia a Colón. Curiosamente, en él hay una anotación: “Ojo, cuidado” escrita en él. Pude también conseguir algunos documentos a través de otros investigadores. En este momento si pido algún documento a Simancas u otro archivo nacional, no me lo facilitan, e incluso me ponen pegas para la entrada. He recibido después algunas amenazas, pero eso no me ha impedido seguir adelante.

Luego vinieron las dificultades para la publicación. Si la editorial de la Junta Islámica no me hubiese publicado el libro, éste probablemente no hubiera visto la luz. Posteriormente, ha habido intentos de tergiversar lo que digo en este libro, rumores que ponen en mi boca cosas que no he dicho, notas de prensa difamatorias. A ellos les preguntaría por qué no continúan esta investigación y si quieren refutarme, que encuentren documentos que prueben lo contrario. Así podríamos contribuir al esclarecimiento de la verdad y al levantamiento de ese edificio de la ciencia histórica.


¿Resulta raro que un libro de estas características no despertara el interés de las editoriales?

La censura en las editoriales españolas es brutal. Yo he tenido que retirar un libro de Martínez Roca, después de haberse anunciado ya una fecha para su publicación, porque me habían cortado medio libro.

Y en lo que respecta a su propio archivo, uno de los mejores de España, ¿ha tenido problemas?

En lo que se refiere a mi archivo, me lo han querido quitar, me lo han querido estropear; el Estado quiere comprármelo para meterlo en Toledo, donde como es sabido sólo se pueden pedir los documentos que están catalogados a través de fotocopia, lo cual impide encontrar los documentos que se quieran ocultar.

¿Cómo es posible que toda esta documentación que existe en los archivos españoles, y que se salvó de la destrucción, no haya sido difundida públicamente o servido para elaborar otras investigaciones en todo este tiempo? ¿Cree Ud. que existe interés en mantener una serie de mitos históricos tales como el Descubrimiento o la Reconquista con fines políticos?

Bueno, esta documentación ha sido revisada por alguien como muestra la anotación “Ojo cuidado” en un documento, que he reproducido íntegro en el libro. Podía haber reproducido el otro documento idéntico pero quise que la gente supiera este hecho. En realidad no he descubierto nada. Todo estaba allí. Simplemente he tirado de la manta. Sin embargo, queda mucho por investigar. Yo no he utilizado más que aproximadamente un 50% de la documentación que me ha llegado, pero existe más en Inglaterra, en Portugal, en los países nórdicos, en Italia. Hay todavía mucho que hacer para poner la historia en su sitio. Así entenderemos mucho mejor nuestro pasado y, por extensión, nuestro presente, que buena falta nos hace. La historia de España oficial que se ha enseñado durante siglos es una pura falacia. Está hoy documentado que los Reyes Católicos corrigieron las crónicas que existían sobre los reyes anteriores y a uno de los que se “cargan” es a Navarrete. Felipe II hizo lo propio. Y creo que esto ha llegado hasta hoy. Precisamente ahora acaban de publicar un libro, del que sí ha hablado toda la prensa, rehabilitando a Alfonso VI de la sospecha del asesinato de su hermano Sancho, cuando lo más normal en aquella época era que los hermanos se matasen entre sí para evitar el tener que repartirse el reino unos con otros. Ese intento de “rehabilitar” a Alfonso VI es una cosa de locos, pero habría que preguntarles a ellos por qué les ha entrado esa locura.

Carlos V hizo lo mismo también en 1536 con los mapas. Había una razón para eso. En aquél momento estaba teniendo lugar la Reforma Protestante y se había perdido una gran parte del miedo que existía hacia la Iglesia Católica. Entonces al no respetar los estados los compromisos patrocinados por la Iglesia, que había dividido los dominios de América entre las coronas española y portuguesa, el único argumento que les queda a éstas para quedarse con el oro americano es la fuerza moral que les otorgaba el descubrimiento, y por eso era preciso borrar cualquier huella que existiera anteriormente que contradijera esa versión.


Resulta de todos modos escandaloso que esta política de ocultamiento de la verdad histórica oficial continúe existiendo todavía hoy. Por ejemplo, en Estados Unidos son desclasificados incluso documentos que afectan a la historia muy reciente.

Estados Unidos, el país de Washington, Jefferson etc., ha sido otra cosa. No se puede comparar. Le pondré un ejemplo. A mí, como presidenta del archivo de Medina Sidonia, se me trajo un escrito para que lo firmase. En ese escrito se decía que me comprometía a no exhibir ningún documento que fuese contra la reputación, buen nombre o fama de las personas. Se me pusieron los ojos como bolas y pregunté. “¿Esto se referirá a los 50 años pasados, verdad?. Sobre esto en el archivo de Medina Sidonia no hay nada”. Se me respondió: “No, se refiere a cualquier cosa que atente contra el buen nombre de España, de los reyes y tal”. Yo contesté: “¿Incluyendo a Mauregato?”. Éste era alguien que había matado a todos sus hermanos como era la costumbre en esa época. Me negué a firmar. Y ésta es una de las causas de los problemas que ha tenido la Fundación de Medina Sidonia.

¿Quién le presentó ese documento?

La Junta de Andalucía, más concretamente la encargada de Archivos y Bibliotecas. Me he quedado con una copia del documento que me presentó para firmar. Ese documento está firmado en todos los archivos nacionales por todos los directores.

Entrevista a Isabel Álvarez de Toledo, por Yusuf Fernández - Fuente: Revista Amanecer del Nuevo Siglo

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NOTAS


[1] http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2008/654/1209247208.html

[2] http://socialescepcor.wordpress.com/2010/02/23/el-archivo-ducal-de-medina-sidonia

[3]http://rafaeldelarosa.blogia.com/2007/020201-entrevista-a-la-duquesa-de-medina-sidonia.php

[4] http://www.hola.com/famosos/2008/03/10/medina-sidonia

[5] http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/73529/multitudinario/adios/la/duquesa/medina/sidonia/sanlucar.html

[6] http://www.soitu.es/soitu/2008/03/19/info/1205955813_678136.html

[7] http://elrojodelsur.blogspot.com/2008/10/el-descubrimiento-de-amrica-fue-una.html

[8] http://www.clubdellector.com/articulos.php?id_articulos=460.


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