martes, 28 de julio de 2009

El diálogo entre cristianos y musulmanes, visto con ojos de mujer

El diálogo entre cristianos y musulmanes, visto con ojos de mujer

Entrevista realizada en Roma por Zenit.org en 2004, publicada por Catholic.net, tomada de http://es.catholic.net/ecumenismoydialogointerreligioso/389/855/articulo.php?id=17733. Agrego al final un video de un musulmán converso, relacionado con el tema.

Habla Lejla Demiri, musulmana macedonia y teóloga en Roma, en una entrevista revela: "El Islam no es una religión violenta ni opresiva con la mujer"



«Seamos honestos: no entiendo realmente cómo yo, en cuanto mujer musulmana, estoy oprimida», confiesa Lejla Demiri, teóloga islámica y estudiante de teología en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

Lejla ha aceptado hablar con Zenit sin tapujos de cómo ella, como mujer musulmana, ve el cristianismo y el Islam, el diálogo entre creyentes de las dos religiones.

El Islam no es una religión violenta ni opresiva con la mujer, aclara esta joven que ha estudiado teología musulmana en la Universidad de Marmara, en Estambul y es candidata al doctorado en esta institución.


¿Por qué ha venido una joven teóloga musulmana a estudiar teología cristiana en Roma?

Demiri: Empecé mi investigación académica con una conexión muy directa con el cristianismo. El mejor lugar para estudiar teología cristiana era sin duda Roma. Quizá se preguntará qué es lo que me llevó a decidirme para investigar sobre el cristianismo. Creo que la razón es sencilla, y responde a mi pasado, a mi trayectoria.

Vengo de Macedonia, donde los cristianos ortodoxos y los musulmanes conviven en la misma sociedad. He pasado mucho tiempo en Croacia, de mayoría católica. Así pues, cuando miro mi pasado, encuentro fácilmente la respuesta a la pregunta de por qué estoy en Roma. Después de mis estudios en teología musulmana en Estambul, decidí sumergirme en el estudio de la teología cristiana, y el mejor lugar era Roma, obviamente.

Aparte del trabajo académico y de la investigación en la Universidad Gregoriana he tenido la oportunidad de vivir en una comunidad cristiana, en el Lay Centre del Foyer Unitas, y de compartir la vida cotidiana con amigos cristianos que me han ayudado a ahondar en varios aspectos del cristianismo, especialmente en sus dimensiones espirituales.

Lo que hoy llamamos «diálogo de la vida» me ha permitido tener una perspectiva más amplia de la vida cristiana y su espiritualidad.

Como resultado de mi experiencia, puedo decir que para aprender e investigar una religión no se puede olvidar que hay que vivir y conocer a las personas que pertenecen a ella, ya que muy a menudo aprendemos pequeños detalles que no encontraríamos nunca en los libros.

Como mujer musulmana, ¿qué cree que es más complicado en el diálogo entre el Cristianismo y el Islam?

Demiri: Ante todo, yo no hablaría de diálogo entre Cristianismo e Islam sino de diálogo entre cristianos y musulmanes. Se trata de gente que dialoga, de miembros de las dos religiones y no de las religiones como tales.

Como mujer musulmana, creo que se da una necesidad especial de la contribución femenina al diálogo. A pesar de que no querría parecer discriminatoria, sostengo que la dimensión femenina hace falta y puede añadir aspectos positivos para reforzar el diálogo, especialmente al diálogo cotidiano o, en otras palabras, al diálogo de la vida.

El campo de los prejuicios es uno de los principales problemas que nos encontramos en este panorama. Con todo, diría que la primera condición para el diálogo consiste en el conocimiento mutuo.

Se puede ver con claridad que muchas enemistades y hostilidades son producto de una falta de conocimiento y de ignorancia. Puedo poner el ejemplo de uno de estos prejuicios y de la desinformación que vemos a menudo. Lamentablemente vemos a mujeres musulmanas en los medios de comunicación asociadas a dos palabras negativas: discriminación y opresión.

Cuando oigo estas distorsiones y generalizaciones simplistas, me miro a mí misma y me pregunto de qué manera estoy oprimida. Seamos honestos: no entiendo realmente cómo yo, como mujer musulmana, estoy oprimida. Algunas personas probablemente verán el velo que llevo en la cabeza y pensarán que es un símbolo de opresión. Lo que yo puedo decir es que nadie me obliga a ponérmelo. Lo llevo por propia iniciativa libre y como sumisión a mi fe y por voluntad de Dios (véase el artículo La liberación de la mujer a través del Islam).

Una vez más repetiría que la mutua apertura para aprender unos de los otros nos ayuda a luchar contra los prejuicios, y a través de la tolerancia y respeto nos llevará a una mejor comprensión común.

¿Cómo explica que el Islam no es violento?

Demiri: Una vez más, tristemente vemos en los medios que el islam es comparado al terrorismo, y los musulmanes se asocian a los terroristas. Este hecho realmente distorsiona y oscurece la realidad, y crea prejuicios erróneos (véanse los artículos Islam y Terrorismo y La patraña de Al Qaeda).

Como musulmana, pensando en paz y religión, siempre me acuerdo del significado del islam en este contexto. «Islam» significa sumisión a Dios, y deriva de la raíz árabe «s-l-m» que significa «paz».

Es más, «Salam» significa paz y es uno de los 99 nombres de Dios en la tradición musulmana. Cada musulmán termina su quinta oración del día con esta oración breve: «Oh Dios, Tú eres paz, y de Ti viene la paz».

Además, en uno de sus dichos, el profeta Mujámmad (Paz y Bendiciones de Dios sean con él) puntualiza que «no entraréis en el cielo si no creéis, y no seréis auténticos creyentes si no os amáis los unos a los otros». Así pues, el islam se puede identificar como una religión de paz, ya que advierte a sus adherentes que no hay un cumplimiento real de la fe y la creencia sin observar y promover la paz entre las gentes.

Sobre este tema querría decir que uno de los elementos esenciales en la comprensión mutua, y en el diálogo es evitar todo tipo de generalizaciones, porque hoy no hay ninguna religión que sea monolítica. Cada una de ellas contiene en sí misma una variedad de ideas y de interpretaciones.

En otras palabras, siempre hay pluralidad en la autocomprensión de cada tradición y cultura. Por ejemplo, hay muchas diferencias entre cristianos que viven en una parte o otra del mundo, y lo mismo con musulmanes que pertenecen a distintas geografías.

No tiene sentido tomar un problema de un país concreto y asociarlo al islam o al cristianismo sin verlo en conexión con elementos políticos, socio-económicos, étnicos u otros. En consecuencia, en vez de hacer generalizaciones sobre las personas de una cierta religión, presentando un cuadro monolítico, hemos de ver la variedad y la diversidad como factores a tener en cuenta.

Las etiquetas estrictas, las categorías y los estereotipos sobre los otros nos crean malentendidos y prejuicios.

¿Cómo imagina su futuro después de Roma?

Demiri: Mi plan ideal sobre el futuro es enseñar y contribuir como académica a la promoción del diálogo interreligioso entre musulmanes y cristianos.

Espero que los estudios que he empezado en teología musulmana y cristiana, mi trayectoria, y mis experiencias vitales me ayuden a completar estos planes futuros, inchAl-Lah.



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