viernes, 26 de febrero de 2010

Mito y realidad en torno a Moisés y el Éxodo

MITO Y REALIDAD EN TORNO A MOISÉS Y EL ÉXODO

Extracto del libro inédito "LOS TEXTOS SAGRADOS FRENTE A LAS CIENCIAS MODERNAS", por Said Abdunur Pedraza. Otros capítulos de este libro publicados:
"La Biblia y el Corán frente a la pobreza y el hambre"

"De Cómo la Biblia ha Cambiado con el Tiempo"
"Roma: Origen del Derecho Occidental"

"Sobre la Relación entre Religión y Ciencia" 
"Notas sobre el Diluvio Universal y el Arca de Noé" 
"Causa y Efecto según los Fundamentalistas Cristianos"    
"La Biblia y la Sangre"  


El presente extracto proviene de un libro de divulgación científica, escrito originalmente desde una perspectiva cristiana, que no pretende atacar a la Biblia sino analizar los argumentos de los cristianos fundamentalistas que defienden la doctrina de la infalibilidad bíblica, según la cual, una lectura literal de la Biblia, ajena al lenguaje y al contexto histórico y cultural en que fue escrita, constituye una verdad incuestionable y científicamente exacta.

Este artículo analiza el siguiente argumento de los cristianos defensores de la doctrina de la infalibilidad bíblica:

La Biblia menciona más de 250 plantas, flores y arbustos sólo en el Antiguo Testamento. Históricamente hombres de gran renombre tales como Plutarco, Platón, y Aristóteles se encuentran entre los más prominentes botánicos, pero sus trabajos hoy no permanecen sino como curiosos trabajos de hombres “inteligentes”, pero llenos de errores. Por cientos de años los botánicos clasificaron las plantas a través del sistema linear de las flores que producían. Sin embargo, este sistema fue descartado hace mucho tiempo y hoy día las plantas son clasificadas de acuerdo a sus semillas. Asombrosamente, Moisés clasificó las plantas sujeto al mismo método que a los “inteligentes” y “científicos” les tomó siglos para comenzar a implementar. Los botánicos consideran que la Biblia ¡NO CONTIENE UN SOLO ERROR EN EL ÁREA DE LA BOTÁNICA! [1]


Aristóteles es considerado el padre de la zoología y la botánica, por haber intentado desarrollar el primer sistema de clasificación de los seres vivos, hacia el 350 a.C., cuando dividió a los organismos en dos grupos, el reino animal y el reino vegetal. Sin embargo, no sé de dónde sacó el autor de este artículo la idea de que el historiador y ensayista griego Plutarco, y el filósofo y matemático griego Platón, fueron “prominentes botánicos”. Tal afirmación no tiene asidero alguno. La verdad es que no fue hasta comienzos del siglo XVIII que se inició el sistema de clasificación por nomenclatura binomial utilizado hoy día, desarrollado por el médico y naturalista luterano sueco Carlos Linneo, quien clasificó a los seres vivos en diferentes niveles jerárquicos.

En botánica nunca se ha empleado un “sistema linear según las flores” para clasificar las plantas, sino que se recurría a la clasificación basada en una serie de características morfológicas, incluyendo si producen semilla o no, forma de las hojas, si producen flor o no, tipo de flor, etc. Un sistema de clasificación por flores, sólo habría servido para clasificar a las plantas con flor (angiospermas), por lo que habría resultado inútil en todos los demás tipos de plantas.

No he encontrado ninguna parte de la Biblia donde se hable de un sistema utilizado por Moisés para catalogar plantas a partir de sus semillas, y además, dicho sistema sería poco práctico, pues resultaría aplicable sólo a las plantas que producen semillas (gimnospermas), que abarcan cuatro taxones de plantas, dejando por fuera a helechos, algas, musgos, licopodios, etc. En realidad, fue el naturalista y teólogo anglicano inglés John Ray el que desarrolló un sistema de clasificación de las plantas con semilla basado en la estructura de la misma, allá por finales del siglo XVII. No se trataba de un método para clasificar a todas las plantas, pero su trabajo fue fundamental para que Linneo pudiera desarrollar su sistema taxonómico. Por otro lado, si en la Biblia no hay errores en cuanto a Botánica se refiere, es porque la Biblia habla de las plantas de acuerdo a sus nombres comunes y al conocimiento que la gente de la época tenía de ellas. La Biblia no es un tratado de Botánica ni pretende establecer un sistema taxonómico para las plantas. En la Biblia se hacen más referencias a plantas y bosques que a cualquier otro ser vivo sobre la Tierra con excepción de los seres humanos, pero sólo se mencionan 22 árboles, de los cuales 5 también están nombrados en el Corán, mientras que hay 3 árboles mencionados en el Corán que no se encuentran en la Biblia. Tanto en la Biblia como en el Corán, Dios prohíbe talar árboles durante la guerra, en especial como estrategia de asedio, algo que muy poco se ha tenido en cuenta en la historia, principalmente en occidente. [2]

Actualmente, la clasificación de las plantas está a cargo de la Botánica Sistemática y la Sistemática Filogenética, incluyendo también a la Fitopaleontología. Es decir, hoy día las plantas se clasifican no por las semillas, sino por estudios en biología evolutiva, que como su nombre lo indica, está basada en la evolución de las especies. Como se entenderá, la Teoría de la Evolución no es una especie de fe propia de algunos locos ateos fundamentalistas que conspiran para que todo el mundo abrace sus creencias y abandone el camino espiritual, sino que es una serie de leyes consecuentes con las observaciones y la evidencia, que se integra de base en todas las áreas de la ciencia actual.

Lo que he descubierto durante mi búsqueda del supuesto sistema de clasificación de plantas de Moisés, es que muchos dudan de la existencia misma de Moisés, e incluso dudan que el Éxodo se haya producido, pues en casi un siglo de estudios en egiptología, no se ha encontrado ningún dato relacionado con ninguno de los dos. [3]

Se dice que la historia de Moisés es una leyenda que heredaron los hebreos de su cautiverio en Babilonia, pues la historia de Sargón de Akkad es muy similar a la de Moisés y se convierte en su precedente literario. [4] Según esta historia, encontrada en tablillas de arcilla en Tell el Amarna, el rey semita Sargón fue abandonado en una cesta de juncos en el río por su madre, al igual que Moisés pero más de mil años antes que él. Por otra parte, ningún escrito egipcio habla de la separación de las aguas o de un ejército egipcio desaparecido tras perseguir a Moisés y su gente, ni se dice que los hebreos hayan sido realmente esclavos en Egipto. De hecho, expertos como la abogada Teresa Soria Trastoy [5] afirman que no existió esclavitud como tal en Egipto, [6] con lo que los hebreos no habrían sido realmente esclavos allí. Además, no hay pruebas contundentes, sino apenas indicios de la presencia hebrea en Egipto, aunque no en exacta concordancia con el texto Bíblico, como lo explica el arqueólogo austríaco Manfred Bietak, director del Instituto de Egiptología de la Universidad de Viena y del Instituto Arqueológico Austriaco del Cairo. Los estudios arqueológicos, por otro lado, indican que jamás hubo una población errante importante en la península del Sinaí, lo que nos deja sin datos sobre la población Judía que salió de Egipto y permaneció en el desierto durante décadas, que según el libro del Éxodo fue de “unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños”, Éxodo, 12:37. [7]

Si tenemos en cuenta que en la actualidad conocemos mucho de la de la vida y las intrigas políticas que rodearon a Hatshepsut, la mujer que permaneció más tiempo en el trono de Egipto, a pesar que su nombre fue deliberadamente borrado de la historia egipcia, así como de la vida y obra de Akenatón y su hijo Tutankamón, aunque sus nombres también fueron borrados a propósito, no tiene mucho sentido que no sepamos nada de un faraón egipcio que perdió a todo un ejército ahogado mientras perseguía a los hebreos. [8] Tampoco tiene mucho sentido que no se encuentre ninguna mención a Moisés fuera de las tradiciones y libros sagrados de las religiones abrahámicas. [9]

Sobre la existencia de Moisés, el cineasta Judío canadiense Simcha Jacobovici (el mismo que afirma haber descubierto los sepulcros de Jesús y su familia), asegura en su documental “El Éxodo Descodificado” [10] que Moisés era hermano del faraón Ahmose, [11] mismo que expulsó de Egipto a los hicsos, [12] quienes liderados por Moisés se convertirían en el pueblo de Israel. Jacobovici explica las plagas de Egipto con la erupción volcánica de Thera en el mar Egeo hace 3.500 años, [13] una tesis que ha sido bastante cuestionada por presentar serias contradicciones históricas y geológicas, además de pruebas arqueológicas sacadas de contexto. [14] Se ha dicho además que sus documentales, dirigidos y producidos por el cineasta canadiense de ciencia-ficción James Cameron (el mismo de Titanic, Aliens, Terminator y Avatar), son sensacionalistas y sólo buscan crear controversia con fines de lucro. Lo cierto es que dichos documentales carecen de rigor científico, hago mención a ellos para mostrar que alrededor de la figura de Moisés hay mucha especulación y poca verdad.

Algunos han llegado incluso a afirmar que los que salieron de Egipto fueron en realidad los egipcios seguidores de Akenatón, perseguidos por el clero que había restaurado la vieja religión, y que fueron ellos los que se conformaron como el pueblo de Israel. [15] Esto último ha sido desmentido, pero sirve para ilustrar una vez más que la escasez de evidencias de la estancia del pueblo hebreo en Egipto, y la absoluta ausencia de documentación y evidencias del éxodo diferentes al texto Bíblico, han permitido todo tipo de fantasías. Ahora bien, no se puede por ello asegurar que no hubo hebreos en Egipto, no esclavos pero sí bajo un dominio opresivo, ni mucho menos afirmar que Moisés nunca existió. La cuestión es que hay más de mito que de historia en todo lo relacionado con el libro del Éxodo, y lo que nos muestran las ciencias modernas, es que sea como haya sido la historia, no fue tal y como la cuenta la Biblia. [16]

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NOTAS


[1] Tomado de http://www.antesdelfin.com/cienciabiblia/page8.htm.

[2] “El estudio de los árboles de las Sagradas Escrituras del Islam, el Judaísmo y el Cristianismo, y la observación de que los árboles se presentan como un recurso recibido de Dios, plantea la cuestión de cómo aquellos que veneran las Sagradas Escrituras tratan a los árboles. Sayeed Hossein Nasr (1996), en un profundo volumen sobre la relación entre la religión y la crisis ecológica, sostiene que lo que se necesita en un mundo moderno en el que los humanos se desvían cada vez más de la naturaleza, es la recuperación de la verdad de la que dan testimonio todas las religiones perdurables importantes, a saber, que la naturaleza es sagrada”, Los Árboles en el Corán y en la Biblia. Lytton John Musselman. Depósito de Documentos de la FAO. Departamento de Montes. Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación. Estados Unidos. 2003. (http://www.fao.org/docrep/005/y9882s/y9882s11.htm).

[3] “Es extraño que en la correspondencia de Tell-el-Amarna, del siglo XIV a.C., no aparezca ninguna mención de Israel, cuando en las numerosas cartas, escritas en su mayoría en babilonio (la lingua franca de entonces) y cananeo entre las sedes diplomáticas de las principales potencias del momento (Mittani, Hatti, Babilonia, Egipto...), se describe la situación política de la zona con notable profusión. Por otra parte, el fortalecimiento de los controles en las fronteras orientales de Egipto tras la expulsión de los hicsos y el reforzamiento de la vigilancia sobre los flujos de inmigrantes, con una pormenorizada documentación de los distintos tránsitos, hace prácticamente imposible un éxodo masivo en tiempos de Ramsés II. Además, carecemos de fuentes egipcias que hablen de una posible estancia de los israelitas en el país del Nilo. […] La Arqueología no ha encontrado indicios de caminantes errantes en el Sinaí en la época de Ramsés II. […] Las modernas técnicas arqueológicas están capacitadas para hallar huellas de los escasísimos restos que una ocupación nomádica habría dejado. Los resultados negativos en esta línea parecen apuntar a que los relatos Bíblicos no son históricos. […] Los lugares mencionados por el Libro del Éxodo son reales, pero los acontecimientos descritos no se ajustan a los testimonios arqueológicos”, El problema de la historicidad del relato del Éxodo. Carlos Blanco. Amigos de la Egiptología. Barcelona, España. 2006. (http://www.egiptologia.com/egipto-y-la-biblia/65-el-exodo-aproximacion-interdisciplinar.html?start=1).

[4] “Sargón I, llamado el Grande, rey acadio (c. 2335 - c. 2279 a.C.), por primera vez en la historia de Mesopotamia, unificó las antiguas tierras de Sumer y Acad. Apenas se conocen datos sobre su vida. Según una leyenda sumeria, Sargón fue depositado en una cesta de caña sellada y abandonado en las aguas del Éufrates, de donde fue rescatado”, Microsoft Encarta Premium 2009. Microsoft Corporation. Redmond, Estados Unidos. 2009. (http://www.microsoft.com/spain/encarta/default.mspx). “Yo soy Sargón, el poderoso rey, rey de Akkad. Mi madre era de baja ascendencia, a mi padre no lo conocí, el hermano de mi padre moraba en la montaña. Mi ciudad es Azupiranu, que está situada a orillas del Purattu (Éufrates), mi madre, de baja ascendencia, me concibió, en secreto me tuvo. Me colocó en una cesta de juncos, y la embetunó, me lanzó sobre las aguas, las cuales no me hundieron…”, Leyenda del rey Sargón. Isabel Prieto González. Dearqueología. (http://www.dearqueologia.com/sargon.htm).

[5] Secretario General de la Asociación Andaluza de Egiptología, Presidente de INDETEC-Aegiptus y miembro de la Asociación Internacional de Egiptólogos y de la Egypt Exploration Society.

[6] Resulta evidente hoy día que una cultura no puede desarrollar una arquitectura monumental como la egipcia con base en el trabajo de esclavos. Incluso si se emplean esclavos para el trabajo en las minas y en el transporte de materiales, el diseño, construcción, decoración y mantenimiento de los edificios y monumentos debía estar a cargo de mano de obra calificada y bien paga. Por otro lado, los descubrimientos más recientes apuntan a que no existía la esclavitud en Egipto, sino una clase obrera incluso menos explotada que la de nuestros días. Más sobre la ausencia de esclavitud en Egipto en http://www.egiptomania.com/vidacotidiana/esclavitud.htm.

[7] “La ‘inmensa multitud’ que salió de Egipto era de aproximadamente 600,000 hombres, sin contar los niños; cifra a todas luces exagerada, que más bien apunta a una etapa de un mayor desarrollo político y económico de Israel, probablemente bajo el reinado de Josías. El número 40 es a todas luces simbólico, pues es difícil comprender cómo una multitud tan grande podría sobrevivir durante tanto tiempo en el desierto (además del resultado negativo de las excavaciones arqueológicas en la península del Sinaí, que más bien refutan la tesis de una población errante por estos territorios)”, El problema de la historicidad del relato del Éxodo. Carlos Blanco. Amigos de la Egiptología. Barcelona, España. 2006. (http://www.egiptologia.com/egipto-y-la-biblia/65-el-exodo-aproximacion-interdisciplinar.html?start=1).

[8] “El Papiro de Anastasi VI contiene la carta de un funcionario de frontera del tiempo de Sethi II, notificando la salida a través de los puestos fronterizos en el delta oriental de unos ciertos colectivos: «Otra comunicación para mi señor: hemos terminado de hacer pasar a las tribus shasu desde Edón hasta Tkw, a través de las fortificaciones de Merneptah, hasta los cauces de Pitón de Merneptah en Tkw, para preservar su vida y la de sus animales, gracias a la benevolencia de Faraón, el buen sol de todo el país». La conclusión más evidente que se desprende de esta carta es la estricta e intensa vigilancia a que estaba sometida la frontera del delta oriental. Por tanto, parece extraño que, de haberse producido un flujo o tránsito importante de personas (aun sin ser de las dimensiones desorbitadas que plantea el Libro del Éxodo) por ellas, no se haya preservado ni una sola documentación de semejante operación. Más aún: no hay en las fuentes egipcias, con excepción de la problemática Estela de Merneptah, una sola mención a Israel o a un gran colectivo de esclavos en la tierra de Gosén, que luego huyesen del monarca y anduviesen errantes por los desiertos del Sinaí”, Ídem.

[9] “Si la historicidad del Éxodo es discutida y, como todo apunta, negada, más problemática aún es la figura de Moisés. El autor Bíblico conocía, ciertamente, el entorno cultural egipcio, y al llamar al líder religioso ‘Moisés’ no hizo sino usar el verbo egipcio msy (‘nacer’). Sin embargo, en el Antiguo Testamento se encuentran otros nombres egipcios de personajes, como Pinjás (1 Sam 1,3) cuyos padres no parece que estuvieran en Egipto. Al igual que en el Génesis se nos dice que Abraham vino de Ur, en Mesopotamia, a fin de otorgarle al Pueblo Elegido el más ilustre de los orígenes (ya que Ur fue siempre sede de cultura y de nobleza, y una de las urbes más distinguidas de la Antigüedad), el autor Bíblico, en el caso de Moisés, eligió un nombre muy propio de la realeza que no hacía sino dar fiabilidad a su relato. Sorprende que dada la profusión de las fuentes antiguas para reconocer a las grandes figuras religiosas y espirituales del momento, no se halle referencia alguna a Moisés fuera de la Biblia, en los pueblos y culturas del entorno de Israel”, Ibídem.

[10] Más sobre “El Éxodo Descodificado” en http://es.wikipedia.org/wiki/El_Éxodo_descodificado.

[11] “Amosis I, faraón del antiguo Egipto (c.1570 - 1546), fundador de la XVIII Dinastía, primera del llamado Imperio Nuevo. Príncipe de Tebas, en torno al año 1567 a.C. concluyó el proceso de expulsión de los hicsos que había iniciado su hermano Kamosis (Kamose), reconquistó el norte de Nubia y unió todo Egipto bajo su mandato. Es también conocido como Ahmés o como Ahmosis”, Microsoft Encarta Premium 2009. Microsoft Corporation. Redmond, Estados Unidos. 2009. (http://www.microsoft.com/spain/encarta/default.mspx).

[12] “Hicsos (en egipcio, ‘gobernantes extranjeros’), invasores semitas que conquistaron Egipto a principios del siglo XVIII a.C. y fundaron la XV y la XVI Dinastías”, Ídem. “La desarrollada organización egipcia y la benevolencia de su clima y de su agricultura hacían de esta tierra un destino preferente para la emigración desde tierras menos afortunadas. Además, ya Manetón habló de la invasión de los hicsos, semitas procedentes de Sahura, en la franja de Gaza, que fueron finalmente expulsados por el monarca Ahmosis tras la toma de Avaris, en el Delta, y la conquista posterior de su ciudadela principal”, El problema de la historicidad del relato del Éxodo. Carlos Blanco. Amigos de la Egiptología. Barcelona, España. 2006. (http://www.egiptologia.com/egipto-y-la-biblia/65-el-exodo-aproximacion-interdisciplinar.html?start=1). En relación a la Sura (capítulo) 12 del Corán, donde se habla del faraón que pidió a José que interpretara su sueño de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas, Mujámmad Assad afirma en su comentario al libro sagrado: “Este rey parece haber sido uno de los seis monarcas hicsos que dominaron Egipto desde aproximadamente 1700 a 1580 a. de C., después de haber invadido el país por el este, a través de la península del Sinaí. El nombre de esta dinastía, que era sin duda de origen extranjero, se deriva del egipcio hiq shasu o heku shoswet, que significa ‘caudillos de tierras nómadas’, o —según Manezo, el historiador egipcio tardío—‘reyes-pastores’: todo lo cual apunta a que eran árabes que, a pesar de que antes de su invasión de Egipto estaban ya asentados en Siria, habían preservado en gran medida su forma beduina de vivir. Esto explicaría la confianza que el rey mencionado en esta historia depositaría luego en José, el hebreo, y el posterior asentamiento de la familia de éste (y, por consiguiente, de la que con el paso del tiempo sería la nación de los israelitas) en Egipto: pues debe tenerse en cuenta que los hebreos descienden, también, de una de las numerosas tribus beduinas que varios siglos antes habían emigrado de la Península Arábiga a Mesopotamia y más tarde a Siria; y que la lengua de los hicsos debe haber sido parecida al hebreo, el cual no es, después de todo, sino un dialecto árabe antiguo”, El Mensaje del Qu’ran. Traducción del árabe al inglés y comentarios de Muhammad Assad. Traducción al español de Abdurrasak Pérez. Junta Islámica, Centro de Documentación y Publicaciones. Córdoba, España. 2001. (http://www.webIslam.com/?idl=134).

[13] Se cree que en 1625 a.C. la ciudad de Thera en la isla Santorín, en el mar Egeo, fue destruida por una erupción volcánica, lo que pudo ser base de los escritos de Platón acerca de la desaparición de la Atlántida. Esto ubica dicha erupción más de 400 años antes de la fecha aceptada por los eruditos para el Éxodo, y más de 100 años antes del nacimiento de Amosis I. Algunos eruditos, más recientemente, han concluido que el Éxodo se produjo entre los siglos VII y VI a.C., unos 10 siglos después de la erupción de Thera.

[14] Una crítica al Éxodo Descodificado se encuentra en http://www.protestantedigital.com/new/leernoticiaDom.php?5179.

[15] Más al respecto en http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=1339&autor=386&tema=34.

[16] Más sobre el éxodo israelita de Egipto en http://www.egiptologia.com/egipto-y-la-biblia/942-exodo-historicidad-o-leyenda.html.

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