miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sobre La Infalibilidad

Extracto del libro 

Los Profetas y Sus Mensajes


Por: Dr. ´Omar Sulaimân Al Ashqar
Profesor del College of Sharia de Jordania y autor de importantes libros sobre Islam

Traducción por: Sirhan Ali Sánchez
Revisión por: Muhammad Isa García
Publicado por: International Islamic Publishing House


La infalibilidad de los Profetas

La nación islámica concuerda en que los Mensajeros son infalibles respecto al Mensaje. Ellos no olvidan nada de lo que Al-Lah les revela salvo lo que Él abroga. Al-Lah le garantizó a Su Mensajero que Él le haría recitar el Corán sin que olvidara nada de lo que se le había revelado, excepto lo que Al-Lah quiso que se olvidara: "[¡Oh, Mujámmad!] Haremos que memorices [el Corán], lo recites y no lo olvides. [Y sabe que] Si Al-Lah quiere, abrogará algún precepto." (87:6-7)

Y Él le garantizó que lo iba grabar en el corazón de Su Profeta: "No te apresures [¡Oh, Mujámmad!] a repetir [la recitación del Corán cuando se te es revelado, más bien espera a que concluya la revelación]. Somos Nosotros quienes te lo recitaremos y lo grabaremos en tu corazón."(75:16-17)

Los Profetas son infalibles en transmitir el Mensaje, no ocultaron nada de lo que Al-Lah les reveló, porque hacerlo sería un acto de traición y es imposible que los profetas y Mensajeros lo hubieren hecho. Al-Lah dice: "¡Oh, Mensajero! Transmite lo que te ha sido revelado por tu Señor. Si no lo haces [omitiendo algo], no habrás comunicado Su Mensaje." (5:67) […]

Esta infalibilidad incluye que no olvidaban nada de lo que Al-Lah les había revelado, así ninguna parte de la revelación podía perderse. No olvidarse nada en la transmisión del Mensaje también está mencionado en la aleya: "[¡Oh, Mujámmad!] Haremos que memorices [el Corán], lo recites y no lo olvides." (87:6) […]

Asuntos que no contradicen la infalibilidad

Los sentimientos humanos no contradicen la infalibilidad. Abraham sintió temor cuando vio que sus huéspedes no tocaban con sus manos la comida que él les había ofrecido. Él no sabía que eran ángeles, que habían tomado forma humana, mientras lo visitaban: "Y cuando observó que sus manos no lo tocaban [al ternero] sospechó de ellos y sintió temor, entonces dijeron: No temas, en verdad nosotros fuimos enviados al pueblo de Lot." (11:70) […]

En una oportunidad Moisés se enfadó mucho, cuando volvió a su gente luego de encontrarse con su Señor, y encontrarlos adorando al becerro, tomó a su hermano de la cabeza y lo tiró hacia él, y arrojó las tablas donde estaba escrita la guía: "Y cuando Moisés volvió a su pueblo enojado y afligido dijo: Qué mal está lo que hicisteis durante mi ausencia. ¿Acaso pretendéis que se os precipite el castigo de vuestro Señor? Y arrojó las tablas y tomó a su hermano del cabello acercándolo a él, entonces [su hermano Aarón] le dijo: ¡Oh, hermano mío! Ciertamente nuestro pueblo me menospreció [cuando les exhorté] y casi me matan. No permitas que los enemigos se regocijen con esta situación y no me consideres uno de los inicuos." (7:150)

Un jadiz dice: “Enterarse de algo que a uno le cuentan no es lo mismo que presenciarlo. Al-Lah le había informado a Moisés lo que su pueblo había hecho con el becerro, y él no tiró las tablas, pero cuando vio con sus propios ojos lo que habían hecho, tiró las tablas y se rompieron”. […]

Nuestro Profeta Mujámmad (Bendiciones y Paz de Dios sean con él) también olvidó asuntos, pero que no tenían nada que ver con la transmisión del Mensaje o con los asuntos de la Chariá. Un ejemplo es la narración de Ibn Sirin donde Abu Jurairah (Dios esté Complacido con él) dijo: “El Mensajero de Al-Lah dirigió una de las oraciones a la tarde (entre el mediodía y la puesta del sol) , y oró dos raká, después dijo el taslim. Luego se levantó y fue a un rincón de la mezquita, y se apoyó como si estuviera enfadado. Puso su mano derecha encima de su izquierda y entrelazó sus dedos, y apoyó su mejilla en su mano izquierda. Aquellos que tenían prisa se fueron diciendo que la oración había sido acortada. Entre los presentes estaba Abu Bakr y ‘Omar, pero no dijeron nada. Entre ellos había un hombre conocido como Dhu al Iadain que dijo: ‘Oh Mensajero de Al-Lah, ¿Acaso olvidaste (de realizar una parte de ella) o la oración ha sido acortada?’ Él dijo: ‘Ni me olvidé, ni fue acortada’. El Profeta (ByP) preguntó: ‘¿Lo que dijo Dhu al Iadain es correcto?’ Ellos respondieron: ‘Sí’. Entonces se puso de pie y oró lo que faltaba, luego pronunció el taslim, después dijo Al-Laju akbar y se prosternó como lo había hecho la primera vez, o aún más tiempo. Luego levantó su cabeza, dijo el takbir de nuevo, y se prosternó como antes, o aún más, luego levantó su cabeza y dijo Al-Laju akbar.” Registrado por Al Bujari y Muslim.

Según otro relato: “Estaba realizando la oración del Dujur con el Profeta (ByP), dijo el taslim después de la segunda raká. Entonces un hombre de Bani Sulaim se puso de pie y dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al-Lah! ¿La oración ha sido acortado o te has olvidado (de hacer dos rakás)?” Esta versión fue narrada por Ajmad y Muslim.

El Mensajero explicó claramente que él estaba sujeto al olvido como todos los seres humanos. Según un jadiz narrado por Ibn Masud ?, el Profeta e dijo: “Sólo soy un ser humano. Yo me olvido como vosotros olvidáis, así pues, si olvido algo recordádmelo”. Dijo esto después de olvidarse realizar una parte en una de las oraciones. […]

Los Profetas y Mensajeros se esforzaron por juzgar correctamente, y juzgaban según lo que veían, porque no tenían conocimiento de lo oculto, y podían cometer errores al intentar llegar a la conclusión correcta. Un ejemplo de esto es cuando el Profeta de Al-Lah David no juzgó correctamente, mientras que Al-Lah ayudó a su hijo Salomón para que llegue a la conclusión correcta acerca del mismo asunto.

Abu Jurairah (C) dijo que escuchó al Profeta (ByP) decir: “Había dos mujeres las cuales cada una tenía un hijo. Un lobo vino y se devoró al niño de una de ellas, entonces una le dijo a la otra: ‘Se devoró a tu niño’ y la otra mujer dijo: ‘No, se llevó al tuyo’. Luego fueron a ver a David para que juzgue al respecto, y él juzgó en favor de la mujer de mayor edad. Luego fueron a ver a Salomón hijo de David y le pidieron que juzgue sobre el mismo caso. Él dijo: ‘Traedme un cuchillo y así cortaré al niño en dos y lo compartirán entre ambas’. La mujer joven dijo: ‘¡No lo hagas!, ¡Que Al-Lah de apiade de ti! Ése es su hijo’. Entonces falló a favor de la mujer joven”.

El Mensajero de Al-Lah explicó e hizo un comentario sobre esta historia. Umm Salamah la esposa del Profeta (ByP) narró que él oyó una disputa en la puerta de su aposento, entonces salió ante ellos y dijo: “Sólo soy un ser humano. Se presentan las querellas ante mí, es posible que algunos de vosotros puedan ser más elocuentes que otros defendiendo su caso, entonces pienso que están diciendo la verdad y fallo a su favor. Si juzgo a favor de una persona a costa de los derechos de otro Musulmán, que sepa que eso es como una porción del Fuego para él, entonces que lo tome o lo deje ”.

Aquellos que niegan los puntos anteriormente mencionados sobre los Profetas y Mensajeros discrepan con lo que se relata en los jadices.

La secta Chía izna achariah (duodecimanos) dijeron que la infalibilidad significa que los Profetas nunca pudieran olvidar nada, cometer errores, sentir temor o cualquier otra emoción humana. Nosotros hemos citado los textos del Corán y la Sunna que indican lo contrario. Éstos son textos que no están sujetos a modificaciones ni a otra interpretación. Así que vosotros debéis seguir el Corán y la Sunna en los cuales está la guía.

La infalibilidad ante el pecado

Los judíos atribuyen a los Profetas y Mensajeros pecados horrendos

Los judíos atribuyen pecados repugnantes a los Profetas y Mensajeros, como:
  1. El Profeta Jarún (Aarón) fabricó un ídolo con forma de becerro y lo adoró junto al pueblo de Israel (Éxodo 32:1). El Corán explica cómo ellos se desviaron cuando el que hizo el becerro que parecía mugir fue el Samaritano, y que Jarún había repudiado terminantemente su actitud.

  2. Abraham, el Amado del más Misericordioso, ofreció su esposa Sara al Faraón para ganar su favor [Génesis 12:14]. […]

  3. También afirman que Lot (P) bebió vino hasta embriagarse, luego fue donde estaban sus dos hijas y cometió incesto con ellas [Génesis 19:30]. Es imposible que Lot haya hecho tal cosa. […]

  4. Afirman que Jacob le robó ovejas a su suegro, y se llevó a su familia a escondidas sin su consentimiento [Génesis 31:17].

  5. Afirman que Rubén cometió adulterio con la esposa de su padre Jacob, y que Jacob supo de esto pero calló [Génesis 35:22].

  6. Afirman que David cometió adulterio con la esposa de uno de los comandantes de su ejército, y luego se confabuló para matar al hombre. El hombre fue muerto en combate, y David tomó a su esposa sumándola a otras que tenía, y que de ella nació Salomón (II Samuel 11:1).

  7. Afirman que al final de su vida, Salomón cometió apostasía y rindió culto a los ídolos, construyendo templos para ellos (Los Reyes 11:5). […]
Los cristianos no son mejores que los judíos en este aspecto. Ellos también atribuyen horrendos pecados a los Profetas y Mensajeros, al mantener la distorsionada y tergiversada Torá de la actualidad que contiene lo que citamos en el punto anterior, además de otros asuntos mencionados en el tergiversado Evangelio:
  1. El Evangelio de Mateo afirma que Jesús desciende de Salomón el hijo de David, y que su abuelo era Pérez (Fared) que fue descendiente ilegítimo de Iajudá el hijo de Jacob (Mateo 1:3,6).

  2. El Evangelio de Juan 2:4, afirma que Jesús humilló a su madre en medio de un grupo de personas. Esto no tiene nada que ver con la descripción de él mencionada por el Corán (Y me hará benevolente con mi madre.) (19:32)

  3. Afirman que Jesús testificó que todos los Profetas que habían sido enviados al pueblo de Israel eran ladrones y bandidos. (Juan 10:8).
Éstas son solamente algunas de las cosas con que los tergiversados Evangelios pretenden desacreditar a los Profetas y Mensajeros, pero en realidad ellos son inocentes de tales acusaciones. Los Profetas y Mensajeros son las más inocentes, puras y piadosas personas. […]

La nación islámica concuerda en que el tipo de pecados que los judíos y los cristianos atribuyen a los Profetas de Al-Lah, como adulterio, robo, traición, y la adoración de ídolos, son pecados que ninguno de los Profetas o Mensajeros pudo haber cometido bajo ninguna circunstancia. […]

La mayoría de los sabios del Islam afirmaron que los Profetas no eran infalibles respecto a los pecados menores. […]

La mayoría de los sabios citaron las siguientes pruebas para sostener tal opinión:

  1. El pecado cometido por Adán (Paz de Dios sobre él) al comer del árbol que Al-Lah le había prohibido […]

  2. Noé rogó a su Señor por su hijo incrédulo:

  3. Noé (P) invocó a su Señor diciendo: ¡Oh, Señor mío! Por cierto que mi hijo era parte de mi familia [y pensé que no sería destruido]; Tu promesa es verdadera, y Tú eres el mejor de los jueces. (11:45) Pero su Señor lo reprendió por su súplica diciéndole que su hijo no era parte de su familia, y que su accionar era ignorante: "Dijo Al-Lah a Noé: ¡Oh, Noé! Ciertamente él no era de [los que se salvarían de] tu familia, pues obró en forma impía [e incrédula]; no me cuestiones sobre aquello del cual careces de conocimiento. Te advierto que no te cuentes entre los ignorantes. (11:46) Entonces Noé le pidió perdón a su Señor por su pecado; y se volvió a Él arrepentido." […]

  4. Moisés quiso ayudar al que pertenecía a su pueblo, por eso golpeó y mató (sin intención) a su oponente egipcio […]

  5. David se apresuró en emitir un fallo durante un juicio antes de haber oído los alegatos de la segunda parte. Pero se arrepintió y Al-Lah le perdonó su pecado: "Y pidió perdón a su Señor, se prosternó, y se arrepintió. Y le perdonamos." (38:24-25)

  6. A nuestro Profeta Mujámmad (ByP) su Señor le reprendió la atención varias veces: "¡Oh, Profeta! ¿Por qué prohíbes lo que Al-Lah ha hecho lícito, pretendiendo con ello complacer a tus esposas? Y [sabe que a pesar de ello] Al-Lah es Absolvedor, Misericordioso" (66:1). Esto fue revelado porque el Profeta se prohibió a sí mismo comer miel, o se prohibió a sí mismo mantener relaciones con María al Qibtia siendo que ello le era lícito. Su Señor también le llamó la atención porque frunció el ceño al hombre ciego Ibn Umm Maktum, porque lo distrajo mientras intentaba que los líderes de la incredulidad de Kuraich creyeran en Al-Lah. Entonces se apartó de aquel hombre ciego que deseaba complacer a su Señor, y ante Al-Lah merecía que el Mensajero le preste atención: "[¡Oh, Mujámmad!] Frunciste el ceño y le volviste la espalda, al ciego cuando se presentó ante ti. [Se refiere a cuando ‘Abdullah Bin Umm Maktûm, que era ciego, interrumpió su prédica a los nobles de Quraish], y tal vez pretendía instruirse para así purificar su conducta y su moral, o beneficiarse reflexionando sobre tus palabras." (80:1-4) […]
En el Corán Al-Lah dice:
Ciertamente Al-Lah ama a los que se arrepienten y purifican. (2:222)
Y Al-Lah dice, describiendo la recompensa de aquellos que se arrepienten:
Salvo quienes se arrepientan, crean, y obren correctamente. A éstos, Al-Lah les perdonará sus pecados y en su lugar les registrará buenas obras; y Al-Lah es Absolvedor, Misericordioso." (25:70)
[…] Es sabido que ningún Profeta cometió un pecado sin apresurarse en arrepentirse y buscar el perdón. Esto se indica en el Corán que menciona los pecados de los Profetas acompañados por el arrepentimiento y el pedido de perdón. Adán y su esposa pecaron y se apresuraron en arrepentirse diciendo: "Imploraron arrepentidos: ¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos, si no nos perdonas y nos tienes misericordia, nos contaremos entre los perdedores." (7:23) […]

Los Profetas no persistieron en el pecado, ni tampoco se demoraron en arrepentirse. Al-Lah los protegió de ello, y después de que se arrepintieron se tornaron mejores de lo que habían sido antes. […]

Los Profetas y Mensajeros eran seres humanos a quienes Al-Lah hizo infalibles en la transmisión del Mensaje. Por lo tanto no olvidaron ni omitieron nada del mismo. Esta infalibilidad no era un factor en todos sus asuntos, pues cometieron pecados debido a su condición humana, pero la misericordia de Al-Lah los protegió, Al-Lah les llamó la atención por sus errores y les permitió arrepentirse y volverse a Él. […]

No es permitido usar estos pecados menores que los Profetas cometieron como una excusa para calumniarlos o desacreditarlos. Éstos fueron asuntos de escasísima magnitud y restringidos en número, además Al-Lah los perdonó y purificó. El Musulmán debe aprender una lección, porque si a los nobles Mensajeros, a quienes Al-Lah eligió, les llamó la atención por esas pequeñas cosas, entonces nosotros debemos ser cautelosos y sentir temor por nuestros pecados. Debemos seguir el ejemplo de los Mensajeros y Profetas apresurándonos en arrepentirnos y retornar a Al-Lah, incrementando el pedido de perdón.

La infalibilidad de otras personas que no eran Profetas

Ajlu Sunna ua al Yamá no le atribuye la infalibilidad a personas que no son Profetas o Mensajeros, incluso a los mejores de esta nación después del Profeta Mujámmad (ByP), es decir los Sajaba. Ni siquiera Abu Bakr y Omar eran infalibles. El primer Califa bien guiado, Abu Bakr as Sidiq dijo en su primera disertación (jutba) luego de asumir la responsabilidad de ser Califa: “¡Oh gente! He sido designado para esta tarea pero no soy el mejor de vosotros. Si obro bien entonces apoyadme, y si me equivoco, corregidme”. Cuando una mujer contradijo a Omar ibn al Jatab (el segundo Califa bien guiado) y mencionó la prueba de que lo que ella afirmaba era correcto, él dijo: “Esta mujer tiene razón y ‘Omar estaba equivocado.” […]

Los seguidores de Al Muiz Mad ibn Tamim, quien algunos llamaron Al Muiz li Dinil-Lah al Fatimí, alegaron que él y sus descendientes eran infalibles e incapaces de cometer pecados. Ésta es una afirmación fraudulenta por medio de la cual pretendieron descarriar a la gente otorgándole el rango de Profeta a dicho tirano, para que sus palabras se tornaran una religión a seguir. […]

La secta Chía cree que sus doce Imanes eran infalibles e incapaces de cometer pecados. La infalibilidad que ellos les atribuyen es igual a la que atribuyen a los Profetas. Un Chía contemporáneo dice, explicando el concepto que tienen sobre la infalibilidad de los Imanes: “No podemos pensar que los Imanes podían olvidar cosas o ser negligentes. Nosotros creemos que ellos eran conscientes de todo lo que está relacionado con el bienestar de los Musulmanes”.

Ibrajim al Mausaui al Zanyani citó las palabras de Al Saduq: “Nuestra creencia acerca de los Profetas, Mensajeros, Imanes y los ángeles es que ellos son infalibles y puros, libres de toda impureza. No cometen pecados, sean éstos menores o mayores. No desobedecen a Al-Lah en lo que Él les ordena que hagan, y hacen lo que se les ordena”.

Ellos consideran incrédulos a quienes dicen que los Imanes no son infalibles. Luego de estas palabras citadas dijo: “Quien niegue la infalibilidad en algo es como considerarlos ignorantes, y quien los considere ignorantes es un incrédulo”. Luego agregó: “Nuestra creencia acerca de ellos es que son infalibles y tienen los atributos de plenitud, de perfección y poseen el conocimiento de todos sus asuntos desde el comienzo hasta el fin. No tienen ningún atributo de imperfección ni desobedecen a Al-Lah”.

Al Mailisi dijo: “Los creyentes en la infalibilidad de los Imanes (Chías) concuerdan en creer que los Profetas e Imanes son infalibles e incapaces de pecar, sean pecados menores o mayores, sean cometidos deliberadamente o por equivocación o debido al olvido, antes o después de que fueran designados como Profetas o Imanes, del momento que nacen hasta que mueren. […]

Según su opinión, la infalibilidad de los Imanes es algo fundamental en la creencia, de hecho ellos tildan de incrédulos a quienes difieren al respecto. Esto deriva en otros temas: Ellos consideran las palabras que se atribuyen a sus Imanes como parte de la Chariá equivalentes al Corán y a la Sunna. De hecho según su opinión, la Chariá no concluyó de ser establecida con el fallecimiento del Mensajero de Al-Lah, sino que continuó hasta que desapareció el duodécimo Imán, y creen que es posible recibir mensajes de su Imán oculto a través de su representante.

También creen que sus Imanes merecen la posición de Califa, opinan que la merecen más que Abu Bakr, Omar, Uzmán, o cualquier otro de los Sajabas. […]

Los Profetas y los Mensajeros son infalibles acorde a la revelación Coránica: "No habla de acuerdo a sus pasiones, Él sólo trasmite lo que le ha sido revelado." (53:3-4)

¿Entonces cuál es el secreto de la infalibilidad de los Imanes? Los sabios de la secta Chía Imánia afirman que Al-Lah dio espíritus a los Imanes por los cuales Él los guía. Al Kulaini, en su libro Usul al Kafi, tituló a este asunto “Bab fîji dikr al Aruah al-lati fi al Aimmah (Capítulo en que menciona los espíritus que residen en los Imanes)” (1/271-272) y “Bab al Ruh al-lati iusaddid Al-Lah bija al Aimmah (el Capítulo del espíritu por el cual Al-Lah guía a los Imanes)” (1/273-274). […]

En el primer capítulo, cita Al Imán as Sadiq diciendo que el Espíritu Santo, es decir, el ángel Gabriel, sólo vino a los Profetas, y cuando el Profeta falleció, el Espíritu Santo estuvo con los Imanes; el Espíritu Santo no duerme y nunca es negligente o distraído o arrogante, y el Imán puede ver por medio de él .

En las notas al pie de página, explica que él puede ver las cosas que suceden en otras partes del mundo, y lo que sucede en el cielo, y en general cualquier cosa que está bajo del Trono Divino e incluso lo que está debajo de la Tierra.

En el libro Bijar al Anuar de Maula Mujámmad Bakir al Mailisi (25/47-99), en Bab al Aruah al-lati fîjim (el Capítulo que dice que los espíritus residen en ellos es decir, en los Imanes), dice que ellos son ayudados por el Espíritu Santo. Ibn Babauaih al Qummi dijo en Risalah li as Saduq fi al I'tiqadat (pág. 108-109): “… nuestra creencia acerca de los relatos sajih acerca de los Imanes es sobre los que están de acuerdo con el Libro de Al-Lah y no hay ninguna contradicción en sus significados, porque ellos se toman por vía de la revelación de Al-Lah.” Al Qummi, quien también es el autor del libro Fakih man la iajduruju al fakih, uno de los cuatro libros de jadiz que los Yafaris siguen, dice: “Los sabios de la Chía piensan que si el Profeta no hubiese establecido un sucesor, habría fallado como Profeta y transmisor del Mensaje, y habría descuidado su nación ”.

Una de las pruebas que demuestra que sus alegaciones sobre la infalibilidad de los Imanes son falsas es el hecho de que el infalible debe ser seguido sin ninguna prueba de ello, y es permisible ir contra quien no es infalible; es más, es un deber ir contra él si sabemos que contradice algún texto sagrado. Pero Al-Lah nos ha ordenado obedecerlo a Él y obedecer al Mensajero; en el caso de otro que no sea el Mensajero, nosotros debemos obedecerlos si ellos nos ordenan que obedezcamos al Mensajero; y si surge cualquier disputa, se debe remitir al Libro de Al-Lah y a la Sunna de Su Mensajero (ByP): "¡Oh, creyentes! Obedeced a Al-Lah, obedeced al Mensajero y a aquellos de vosotros que tengan autoridad y conocimiento. Y si discrepáis acerca de un asunto remitidlo al juicio de Al-Lah y del Mensajero, si es que creéis en Al-Lah y en el Día del Juicio, porque es lo preferible y el camino correcto." (4:59)

Si los Imanes fueran infalibles, la orden de obediencia estaría referida a Al-Lah, al Mensajero y a los Imanes. El hecho de que no nos es ordenado que nos remitamos a ellos en caso de disputa demuestra que ellos no son infalibles.

Ali y sus dos hijos discreparon entre sí acerca de temas la jurisprudencia Islámica, así como los sabios difieren entre sí. Si ellos hubieran sido infalibles, no habrían discrepado entre sí. Al Jasan difería con la posición de su padre respecto al tema de luchar, y no le gustó lo que su padre hizo. Al final Ali estuvo de acuerdo con Al Jasan y hubiese preferido obrar de otra manera. Él emitió veredictos jurisprudenciales (fatuas) y después emitió otras que indicaban un cambio de opinión, pero aquel que es infalible no emitiría posiciones que se contradicen entre sí, a menos que una abrogue a otra. Al Jasan aconsejó a su hermano Al Jusain no obedecer a las personas de Irak, y que no persistiera en ello; si él hubiera sido infalible no habría sido permisible para Al Jusain obrar distinto al consejo de su hermano.


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