lunes, 13 de julio de 2009

Derechos y deberes de la mujer en el Islam

DERECHOS Y DEBERES DE LA MUJER EN EL ISLAM

Por Dr. Sherif Muhammad

(escritor musulmán y profesor universitario de Ing. Eléctrica en Canadá)


La situación de la mujer en el Islam no plantea problema alguno. La actitud del Corán y de los primeros musulmanes testimonia el hecho de que la mujer es, por lo menos, tan vital para la vida como el hombre y que no es inferior a él, ni pertenece a una de las especies inferiores.

Para poder entender lo que el Islam ha establecido para la mujer, no es preciso deplorar su situación en la era preislámica ni en el mundo actual. El Islam ha otorgado a la mujer derechos y privilegios, que no ha disfrutado jamás en otros sistemas religiosos, o constitucionales. Así se comprende cuando se estudia el tema en términos comparativos y en su totalidad, y no en parte. Los derechos y responsabilidades de una mujer son iguales a los de un hombre, aunque no sean necesariamente idénticos a ellos. Igualdad e identidad son dos cosas muy diferentes.

La distinción entre igualdad e identidad adquiere la máxima importancia. La igualdad es deseable, justa, razonable, pero no la identidad. Las personas han sido creadas iguales, no idénticas. Habida cuenta de esta diferencia, no cabe imaginar que la mujer sea inferior al hombre. No hay fundamento para suponer que ella sea menos importante que el hombre, porque sus derechos no sean idénticos a los suyos. Si su condición hubiera sido idéntica, ella habría sido simplemente una copia de él, y no es así, el hecho de que el Islam otorgue derechos iguales -pero no idénticos-, indica que presta a la mujer la debida consideración, le reconoce y le otorga personalidad independiente.


No está dentro del Islam considerar a la mujer como producto de dominio, o como semilla del mal. Ni tampoco coloca el Corán al hombre como señor dominante de la mujer, a quién sólo cabe la posibilidad de someterse a su dominio. Ni fue el Islam el que introdujo la cuestión de que si tiene o no alma la mujer. Jamás en la historia del Islam, ha dudado un musulmán de la condición humana de la mujer, o de si posee alma, y demás hermosas cualidades espirituales. A diferencia de otras creencias populares, el Islam no culpa sólo a Eva del pecado original. El Sagrado Corán deja muy claro que fueron tentados tanto Adán como Eva, que Dios perdonó a ambos después de su arrepentimiento, y que Dios se dirigió a ellos conjuntamente (2:235-36; 7:19-27; 20:117). El Sagrado Corán da realmente la impresión de que Adán fue más culpable del pecado original, que dio lugar a prejuicios contra la mujer y a sospechas en cuanto a sus obras. Pero el Islam no justifica este prejuicio o sospecha, porque Adán y Eva cometieron el mismo error y si hemos de culpar a Eva debemos culpar a Adán, en la misma medida, o más aún.

La condición de la mujer es en el Islam algo único, nuevo, distinto a la de cualquier otro sistema. Si nos dirigimos al mundo comunista o a las naciones democráticas, la mujer pagó una fuerte suma por establecer su condición de ser humano poseedor de alma. No obstante todos estos costosos sacrificios y dolorosas luchas, aún no ha adquirido lo que ha establecido el Islam, por decreto divino, para la mujer musulmana.

El Islam ha establecido para la mujer lo que se adapta a su naturaleza, le da plena seguridad, la protege contra circunstancias desdichadas y los rumbos inciertos de la vida. No intentamos manipular la situación de muchos hogares desgraciados que se rompen por la "libertad" y los "derechos" de los que alardea la mujer moderna. La mayoría de las mujeres ejercen hoy el derecho de la libertad para salir solas, trabajar y ganar, para equipararse al hombre; pero, esto, tristemente, se consigue a expensas de sus familias. Es tan obvio que todos lo saben. Lo que no se conoce es la situación de la mujer en Islam. En los siguientes pasajes trataremos de resumir la actitud del Islam respecto de la mujer:

1. El Islam reconoce a la mujer como compañera plena e igual del hombre en la procreación de la humanidad. Él es el padre, ella la madre, y los dos son esenciales para la vida. Su papel no es menos vital que el de aquél. Por esta razón su participación es la misma en todos los aspectos; ella tiene derecho a los mismos derechos, asume las mismas responsabilidades y hay en ella tantas cualidades y humanidad como en las de su pareja.

Dios dice con respecto a esta igual participación en la reproducción del género humano:

"¡Oh humanos!, ciertamente, os creamos de un hombre y una mujer y os dividimos en
naciones y tribus, para que os reconozcáis" (Sagrado Corán 49:13; cf. 4:1).

2. Es igual al hombre, al asumir responsabilidades comunes y al recibir premios por sus obras. Está reconocida como personalidad independiente, poseedora de cualidades humanas y digna de aspiraciones espirituales. Su naturaleza humana no es inferior, ni distinta a la del hombre. Ambos son miembros uno del otro. Dios dice:

Su Señor les exhortó, diciendo: "Jamás desmereceré la obra de cualquiera de vosotros, sea
hombre o mujer; porque descendéis unos de otros".

3. Es igual al hombre en la búsqueda de educación y sabiduría. Cuando el Islam ordena buscar la sabiduría a los musulmanes, no establece distinción entre hombre y mujer. Hace casi catorce siglos, Mujámmad (Paz y Bendiciones de Dios sean con él) declaró que la búsqueda de sabiduría incumbe a cada musulmán, hombre y mujer. Esta declaración fue muy clara, y puesta en práctica por los musulmanes a través de la historia.

4. Tiene derecho a la libertad de expresión lo mismo que el hombre. Sus opiniones sensatas se toman en consideración, y no pueden descartarse sólo porque proceden del sexo femenino. Se refiere en el Sagrado Corán, y en la historia, que la mujer no sólo expresó su opinión libremente, sino que argumentó y participó en serias discusiones con el Profeta (PyB) y con otros jefes musulmanes (Sagrado Corán 58:1-4; 60:10-12). Además hubo ocasiones en las que las mujeres musulmanas expresaban sus opiniones sobre materias legislativas de interés público y se oponían a los califas, quienes aceptaban los razonables argumentos de estas mujeres. Un ejemplo específico tuvo lugar durante el Califato de Umar Ibn al-khattab.

5. Los datos históricos indican que las mujeres participaban en la vida pública con los primeros musulmanes, especialmente en momentos de emergencia. Las mujeres solían acompañar a los ejércitos musulmanes que entraban en batallas para atender a los heridos, preparar suministros, servir a los guerreros, etc. No quedaban encerradas detrás de las barras de hierro, ni se las consideraba criaturas inútiles, carentes de alma.

6. El Islam concede a la mujer derechos iguales para contratar, crear empresas, ganar y poseer independientemente. Su vida, su propiedad, su honor son tan sagrados como los del hombre. Si comete alguna ofensa, su castigo no es mayor o menor que el de un hombre, en caso semejante. Si sufre daño o perjuicio, recibe las compensaciones debidas igual que el hombre, en su situación (Sagrado Corán 2:178; 4:45-92-93).

7. El Islam no relaciona estos derechos en forma estadística para descansar después. Ha tomado medidas para salvaguardarlos y ponerlos en práctica, como artículos integrantes de fe. Jamás tolera a quienes tienden a perjudicar a la mujer, o a establecer discriminación entre hombres y mujeres. El Sagrado Corán reprocha, una y otra vez, a quienes acostumbraban a creer que la mujer era inferior al hombre (16:57-59-62; 42:47-50; 43:15-19; 53:21-23).


8. Aparte del reconocimiento de la mujer como ser humano independiente, aceptada como igualmente esencial para la supervivencia de la humanidad, el Islam le ha dado una participación en la herencia. Antes del Islam, no sólo se vio privada de esa participación, sino que fue considerada como propiedad para ser heredada por el hombre. Al margen de esta concepción de propiedad transferible, el Islam la consideró heredera reconociendo las cualidades humanas inherentes en la mujer. Tanto si es esposa o madre, hermana o hija, recibe una cierta parte de la propiedad del familiar difunto, parte que depende de su grado de relación con el fallecido y le número de herederos. Esta parte es suya y nadie puede tomarla, ni privarla de ella. Aunque el difunto desee desposeerla de ella, haciendo testamento en favor de otros familiares, o de cualquier otra causa, la ley islámica no se lo permitirá. Todo propietario está autorizado a testar dentro del límite de un tercio de su propiedad, de manera que ella no afecta a los derechos de sus herederos hombres o mujeres. En el caso de herencia se aplica plenamente la cuestión de igualdad e identidad. En principio, tanto el hombre como la mujer están igualmente facultados a heredar la propiedad de los familiares fallecidos. En algunas ocasiones, el hombre recibe dos partes mientras que la mujer sólo recibe una. Esto no es señal de que se otorga preferencia o supremacía al hombre sobre la mujer. Las razones por las que el hombre recibe más, en estos casos particulares, pueden clasificarse como sigue:

PRIMERO - El hombre es la persona responsable del total mantenimiento de su esposa, su familia y demás parientes necesitados. La ley islámica le obliga a asumir todas las responsabilidades financieras y mantener adecuadamente a las personas que están a su cargo. Es también deber suyo contribuir económicamente a todas las buenas causas de la sociedad. La totalidad de las cargas financieras son soportadas exclusivamente por él.

SEGUNDO - Por el contrario, la mujer no tiene responsabilidad financiera alguna, excepto la pequeña correspondiente a sus gastos personales, las cosas lujosas que desee tener. Goza de seguridad económica y está mantenida. Si es esposa, la provee el marido; si es madre, el hijo; si es hija, el padre y, si es hermana, el hermano, etc. Sii no tiene familiares de los que depender no hay problema de herencia, porque no hay nada que heredar y nadie que legue en ella. No obstante, no se le puede dejar morir de hambre; el conjunto de la sociedad, el estado, tienen la obligación de mantenerla. De ayudarla o de proporcionarle un trabajo para ganar el sustento, y todo dinero que consiga será suyo. No es responsable de mantener a nadie, además de ella. Si fuera un hombre el que estuviera en su situación, éste debe ser el responsable de la familia y de los posibles miembros que necesitan de su ayuda. Por eso, en la situación más extrema, su responsabilidad económica de la mujer es limitada, mientras que la del hombre es ilimitada.

TERCERO - Cuando una mujer recibe menos que un hombre, no se la desposee de nada por lo que haya trabajado. La propiedad heredada no es resultado de sus ganancias y de sus esfuerzos. Es algo que procede de una fuente neutral, algo adicional o extra. Es algo por lo que no lucharon ni el hombre ni la mujer. Es una especie de ayuda, y toda ayuda ha de repartirse con arreglo a las urgentes necesidades y responsabilidades, especialmente cuando el reparto está regulado por la Ley de Dios.

En otro caso tenemos a un heredero varón cargado con toda clase de responsabilidades y compromisos económicos. Por otro, tenemos a una heredera mujer sin ninguna responsabilidad en absoluto, o como mucho, muy pequeña. Para ellos tenemos algunos bienes y ayuda para distribuir por vía de herencia.

-Si desposeemos completamente a la mujer, sería injusto para ella porque es pariente del difunto.

-Del mismo modo, si damos siempre a ella una parte igual a la del hombre, sería injusto para él.


Por ello, en lugar de ser injustos con cualquiera de ellos, el Islam da al hombre una porción mayor de los bienes heredados para ayudarle a satisfacer sus necesidades familiares, y responsabilidades sociales. Al mismo tiempo el Islam no ha olvidado a la mujer, puesto que le ha dado una porción para satisfacer sus necesidades muy personales. De hecho, el Islam es, en este respecto, más benevolente con ella que con él. Podemos decir aquí que cuando se toman en conjunto los derechos de la mujer son iguales a los del hombre, aunque no necesariamente idénticos.

9. En algunos casos de atestiguación de determinados contratos civiles, se requieren dos hombres, o bien un hombre y dos mujeres. Tampoco esto indica que la mujer sea inferior al hombre. Es una medida para asegurar los derechos de las partes contratantes, porque la mujer, por regla general, no está experimentada en la vida práctica como el hombre. Esta falta de experiencia puede perjudicar a cualquiera de las partes en un contrato dado. Por eso, la ley requiere que por lo menos testifiquen dos mujeres con un hombre. Si una olvida algo, la otra se lo recordará. O si comete un error, dada la falta de experiencia, la otra le ayudará a corregirlo. Se trata de una medida de precaución para garantizar las acciones honradas y tratos adecuados entre los individuos. En cualquier caso, la falta de experiencia en la vida civil no significa necesariamente que la condición femenina sea inferior a la masculina. Todo ser humano carece de algo, pero ello no debe suscitar dudas respecto a su condición humana.

NOTA: es interesante que el testimonio de una mujer en determinados asuntos sea exclusivo y su experiencia decisiva. Es aceptado el testimonio de uno que no es hombre y para ello es suficiente que sólo sea una mujer. Además, testificar en los contratos y en las transacciones comerciales no es un privilegio sino un deber (Sagrado Corán 2:282-283) que debe cumplirse.

10. La mujer goza de ciertos privilegios de los que carece el hombre:

- Está libre de algunos deberes religiosos, p.e. la oración y el ayuno, en sus períodos regulares y en los momentos de parto.

- Está exenta de asistir a la asamblea obligatoria del viernes.

- Esta exenta de toda responsabilidad financiera.

- Como madre, goza de mayor reconocimiento y honor a los ojos de Dios (Sagrado Corán 31:14-15). El Profeta Mujámmad (PyB) sancionó este honor cuando declaró que el paraíso se encuentra bajo los pies de las madres.

- Tiene derecho a las tres cuartas partes del amor y de las atenciones del hijo, quedándole al padre la cuarta parte restante.

- Como esposa, tiene derecho a exigir a su presunto marido una dote adecuada, que sería suya propia.

- Tiene también derecho a recibir pleno sustento y mantenimiento del marido.

- No está obligada a trabajar, ni a compartir los gastos familiares con el marido.

- Es libre para retener, después del matrimonio, cuanto poseyera con anterioridad, y el marido no tiene derecho alguno a sus pertenencias.

- Como hija o hermana tiene derecho a seguridad y sustento por parte del padre o hermano, respectivamente. Este es un privilegio de la mujer.

- Si desea trabajar, auto bastarse, y participar en el manejo de las responsabilidades familiares, es totalmente libre de hacerlo, siempre que queden salvaguardados su integridad y honor.

11. Que la mujer esté situada detrás del hombre en la oración no indica en absoluto que sea inferior a él. Como ya se ha mencionado, la mujer está exenta de asistir a las plegarias comunitarias que son obligatorias del hombre. Pero si participa en ellas, se mantiene en filas aparte formadas exclusivamente por mujeres. Lo mismo que los menores se agrupan en filas separadas detrás de los adultos. Es una norma de disciplina en la oración, y no una clasificación por importancia. En las hileras de hombres, el jefe de estado reza, hombro con hombro, con el pobre. Los hombres de las categorías sociales más elevadas están al lado de otros hombres de las categorías más bajas. El orden de las filas en la oración persigue ayudar a todos a concentrarse en la meditación. Es muy importante, porque los rezos musulmanes no son simplemente cantos ni soniquetes. Implica acciones, movimientos, estar de pie, hacer reverencias, postrarse, etc. Sii los hombres se mezclaran con las mujeres en las mismas filas sería posible que algo les molestara o distrajera su atención. La mente estaría ocupada por algo ajeno a la oración y se apartaría de la abstracción meditativa. El resultado turbaría los propósitos de la plegaria y constituiría un pecado de adulterio cometido por los ojos, porque los ojos -al mirar las cosas prohibidas- puede ser culpable de adulterio, tanto como el corazón. Además, no está permitido que ningún musulmán, hombre o mujer, toque el cuerpo de otra persona del sexo opuesto durante la oración. Si los hombres y las mujeres están mezclados no se puede evitar tocarse. Más aún, si una mujer está rezando delante de un hombre o al lado suyo, es muy posible que quede al descubierto alguna parte de su cuerpo vestido, después de un determinado movimiento de reverencia o postración. Los ojos del hombre pueden estar mirando la parte descubierta lo que perturbará a la mujer y expondrá al hombre a distracción o a malos pensamientos. Por ello, para evitar la turbación y la distracción, para ayudar a concentrarse en la meditación y en los pensamientos puros, para mantener armonía y el orden entre los orantes, para cumplir los verdaderos propósitos de la oración, el Islam ha ordenado la organización en hileras con los hombres ocupando las primeras líneas, los niños detrás de ellos y las mujeres a continuación de los niños. Cualquiera que tenga algún conocimiento de la naturaleza y los fines de la oración musulmana entenderá rápidamente la sensatez de formar las filas de orantes de esta manera.

12. La mujer musulmana está siempre asociada con una antigua tradición conocida como "el velo". Es propio del Islam que la mujer se embellezca con el velo del honor, la dignidad, castidad, pureza e integridad. Debe abstenerse de todos los actos y gestos que puedan sacudir las pasiones de quienes no sean su legítimo esposo, o hacer sospechar de su moralidad. Se le recomienda que no muestre sus encantos, ni exponga sus atractivos físicos ante extraños. El velo que debe ponerse debe ser de tal manera que proteja su alma de la debilidad, su mente de la indulgencia, sus ojos de las miradas sensuales y su personalidad de la desmoralización. El Islam se preocupa sobremanera por la integridad de la mujer, salvaguardando su moral y su espíritu con la protección de su carácter y personalidad. (Sagrado Corán 24: 30-31).

13. Queda ya claro que la mujer alcanza en el Islam una altura sin precedentes y se acomoda a su naturaleza de forma realista. Sus derechos y deberes son iguales a los del hombre, aunque no sean necesaria ni absolutamente idénticos. Si se la desposee de una cosa en algún aspecto, se le compensa plenamente con más cosas en otros aspectos. El hecho de que pertenezca al sexo femenino carece de importancia en su condición humana o en su personalidad independiente, y no da base para justificar los prejuicios contra ella o la injusticia hacia su persona. El Islam le da tanto como le pide. Sus derechos se equilibran perfectamente a sus obligaciones. Se mantiene la igualdad entre los derechos y los deberes, sin que unos sobrepase a otros. La condición de la mujer aparece claramente en el versículo coránico que puede traducirse en estos términos:

"Las divorciadas aguardarán tres menstruos y no le es lícito ocultar lo que
Dios ha creado en sus entrañas, si creen en Dios y en el día del Juicio Final.
En esta situación, será más conveniente que sus esposos las readmitan, siempre
que deseen la reconciliación, y ellas tienen derechos sobre ellos como ellos
sobre ellas, y los hombres tienen un grado sobre ellas, porque Dios es poderoso,
prudente" (Sagrado Corán 2:228).

Este grado no es título de supremacía o una autorización para dominar sobre ella. Corresponde a las responsabilidades adicionales y de cierta compensación por sus obligaciones ilimitadas. El versículo antes mencionado se interpreta siempre en la luz de otro (4:34).

Son estas responsabilidades adicionales las que dan al hombre un grado sobre la mujer, en algunos aspectos económicos. No se trata de un grado superior en mandar, o en carácter. Ni tampoco el dominio de uno sobre el otro, o la supresión de uno por el otro. Es una distribución de la abundancia divina, de acuerdo con las necesidades de la naturaleza, de las que Dios es Hacedor. Y Él conoce muy bien lo que es bueno para la mujer y lo que es bueno para el hombre. Dios es absolutamente infalible cuando declara:

"¡Oh humanos! Temed a vuestro Señor, que os creó de un sólo ser,
del cual creó a su esposa y de ambos hizo descender a innumerables
hombres y mujeres" (Sagrado Corán 4:1).

La Relación Marido-Mujer:

Con la piedad (taquwa), como base de la selección de pareja, y con la sincera satisfacción de las condiciones del matrimonio, deberían seguir el camino para alcanzar una vida de casados, feliz y gratificante. Pero el Islam va mucho más allá de esta determinación, del compromiso a seguir, por maridos y mujeres. Son muchas las palabras del Sagrado Corán y de la Sunnah (Tradiciones del Profeta Mujámmad -que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) que prescriben la consideración y la justicia, la compasión y el amor, la simpatía y la benevolencia, la paciencia y la buena voluntad. El Profeta (PyB) llega a afirmar que el mejor musulmán es aquel que mejor se comporta con su familia, y que el mayor y más bendito gozo de la vida se encuentra en una esposa buena y recta.

La consumación del matrimonio engendra una nueva situación para las partes interesadas. Esta nueva situación lleva consigo un conjunto de derechos y obligaciones, equitativas y proporcionadas. El papel del marido gira en torno al principio moral de que contrae con Dios la solemne obligación de tratar a su mujer con amabilidad, honor y paciencia, mantenerla honradamente, o liberarla honorablemente del vínculo del matrimonio, y no causarle aflicción o daño alguno (Sagrado Corán 2:229-232; 4:19).

El papel de la esposa se resume en el versículo que dice que las mujeres gozan de derechos iguales a sus obligaciones, con arreglo a lo que es justo, si bien los hombre están un grado por encima de ellas (Sagrado Corán 2:228). Este grado suele ser interpretado por los eruditos musulmanes en conjunción con otro pasaje que afirma, entre otras cosas, que los hombres son depositarios, guardianes y protectores de las mujeres, porque Dios ha dado a unos más que a otros y porque los hombres gastan de sus propios medios (Sagrado Corán 4:34). Este grado puede asemejarse al que los sociólogos denominan "liderazgo instrumental", o autoridad externa en el hogar, debido a la división de tareas y a la diferenciación de roles. Ello no significa, sin embargo, ninguna discriminación, o superioridad categórica, de un sexo respecto del otro.

Esta cuestión de grado ha sido mal interpretada por musulmanes y no musulmanes. Nos referimos a esta cuestión con mayor detalle en The family Structure in Islam (la estructura de la familia en el Islam). Llegamos a la conclusión de que el versículo no dice que los hombres sean mejores o peores que las mujeres. Ni tampoco dice a qué preferencia se refiere realmente, dejando que cada uno la identifique con los hombres o con las mujeres.


Derechos y deberes de la mujer:

A. Derechos de la mujer: Obligaciones del marido. Traducido en reglas de comportamiento estos principios éticos asignan a la mujer determinados derechos y las obligaciones correspondientes. Habida cuenta de que el Sagrado Corán y la Sunnah del Profeta (PyB) han ordenado la gentileza con las mujeres, es deber del marido armonizar con su esposa de manera equitativa y amable. Una consecuencia específica de este mandato divino es su responsabilidad en cuanto al entero mantenimiento de la mujer, deber que tiene que cumplir alegremente, sin reproche, ni injuria.

1. Componentes del mantenimiento: El mantenimiento implica el derecho incontestable de la esposa a la vivienda, el vestir, la alimentación y la atención y bienestar en general. La vivienda de la mujer debe ser adecuada, de tal forma que le proporcione el grado de intimidad, confort e independencia razonables. La prosperidad y la estabilidad del matrimonio reviste importancia primordial. Lo mismo puede decirse de la ropa, el alimento y el cuidado general. La mujer tiene derecho a ser vestida, alimentada y atendida por el marido, de acuerdo con sus medios y estilo de vida. Estos derechos deben ejercitarse sin extravagancia ni tacañería.

2. Derechos inmateriales: Los derechos inmateriales de la esposa no sólo son la seguridad y la protección. Posee otros derechos, de carácter moral, igualmente vinculantes y específicos. La ley de Dios manda al marido tratar a su esposa con justicia, respetar sus sentimientos y hacerla objeto de gentilezas y consideración. No debe recibir animadversión alguna por parte del marido, ni estar sometida a ansiedades o incertidumbres. Esta regla tiene como consecuencia que ningún hombre está autorizado a conservar a su esposa con intención de infligirle daño, o poner trabas a su libertad. Si no tiene amor o simpatía hacia ella, ésta tiene derecho a reclamar la liberación del vínculo matrimonial y nadie puede impedir que tome una nueva vida.

B. Las obligaciones de la mujer: los derechos del marido. La principal obligación de la esposa, como compañera en una relación conyugal, consiste en contribuir al éxito y dicha del matrimonio, en la medida de lo posible. Debe prestar atención a la comodidad y al bienestar de su cónyuge. No debe ofenderle, ni herir sus sentimientos. Quizás, nada puede ilustrar mejor la cuestión que las palabras coránicas, que describe a los justos como quieres oran:

Dicen:"¡Señor! ¡Haznos el regalo de que nuestras esposas y descendencia sea
nuestra alegría, haz que seamos modelo para los temerosos de Dios"
(Sagrado Corán 25:74)

Esta es la base sobre la que descansan, y emanan, todas las obligaciones de la esposa. Para dar cumplimiento a este deber básico, la mujer ha de ser fiel, honrada y digna de confianza. Más específicamente, no debe engañar a su compañero, evitando deliberadamente la concepción, y menos aún, privándole de legítima descendencia. Ni tampoco permitirá a otra persona tener acceso a lo que constituye el derecho exclusivo del marido, o sea, la intimidad sexual. Por consiguiente, no recibirá ni agasajará a hombres extraños en su hogar, sin el conocimiento y consentimiento del marido. Ni aceptará sus regalos sin la aprobación de éste. Ello pretende, probablemente, evitar celos, la sospecha, el chismorreo, etc., además de mantener la integridad de todas las partes afectadas. Los bienes del marido son asunto de su interés. Si ella tiene acceso a una porción de ellos, o si recibe en depósito algunos fondos, debe cumplir su deber con sabiduría y mensura. No prestará, ni dispondrá de ninguna de las pertenencias de su esposo, sin permiso de él.

En cuanto a la intimidad, la mujer ha de hacerse deseable; ser atractiva, responsable y colaboradora. Una esposa no puede negarse a su marido, pues el Sagrado Corán habla de ellos como de consuelo uno para el otro. Naturalmente, hay que tener en cuenta la salud y la decencia. Además, no se permite a la mujer realizar nada que haga su compañía menos apetecible o gratificadora. Si hace algo semejante, o se descuida a sí misma, el marido tiene derecho a inmiscuirse en su libertad, al objeto de rectificar la situación, para así asegurar la máxima realización de los propios deseos, por ambas partes. El esposo no está autorizado a hacer nada que pueda impedir la satisfacción de su esposa.
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jueves, 9 de julio de 2009

La mujer en la cultura arabo-musulmana

LA MUJER EN LA CULTURA ARABO-MUSULMANA

Por Dra. Asma Lamrabet

(conferencia dictada en Chile, en 2001, por la ensayista y pediatra musulmana marroquí Asma Lamrabet)


Definir la cultura musulmana es realmente muy difícil debido al hecho de que es tremendamente diversa. Hace 15 siglos que se propagó el Islam desde la Península Arábiga hasta el norte de África de un lado, e Indonesia del otro.

La cultura musulmana es diferente según los países, regiones, costumbres y tradiciones donde se injertó el Islam. La cultura árabe tiene como lazo de unión el idioma árabe, pero no siempre la religión del Islam (los árabes representan menos del 20% del mundo musulmán y entre aquellos árabes hay muchos cristianos y una minoría de árabes de religión judía), y dentro de esta cultura árabe existen diferentes modelos: la cultura de la Península arábiga y la del Golfo Pérsico, la cultura del medio-oriente: Palestina, Líbano, Siria... La cultura árabe-mediterránea, como Marruecos, Túnez, Libia, Egipto... Para ilustrar esta complejidad basta dar el ejemplo de Marruecos, donde conviven desde muchos siglos seis culturas: una berebere –los bereberes son los habitantes nativos de Marruecos y hasta ahora tienen su idioma y sus tradiciones–, una cultura africana del Sahara, una cultura árabe –de los que vinieron desde Arabia y el Yemen con la conquista del Islam–, una cultura andaluza y judía –esas dos culturas nacieron en Marruecos después de la Reconquista española– y una cultura mediterránea.


Al lado de la cultura árabe-musulmana conviven otras culturas también musulmanas pero muy diferentes las unas de las otras: la cultura musulmana africana sub-sahariana, la cultura musulmana de Turquía, la cultura musulmana persa de Irán, la cultura musulmana asiática: Indonesia, Pakistán, Malasia, India, Bangladesh, Afganistán..., la cultura musulmana de las ex-repúblicas soviéticas, la cultura musulmana europea de los Balcanes.

Frente a esta extensa y compleja diversidad cultural, delimitar UNA SOLA cultura musulmana es de verdad imposible, lo que las une es la religión y el culto del Islam.

Eso es muy importante para el entendimiento de las dificultades que pueden surgir en la lectura de la religión. Saber discernir entre los problemas inherentes a la cultura y aquellos de atributo religioso constituye una etapa primordial y necesaria para la comprensión de la civilización islámica, porque si el Islam es UNO en su aspecto religioso del culto, es la interpretación de su filosofía espiritual la que va ser diferente según la matriz cultural del origen.


El Islam como religión


El Islam es una de las tres religiones monoteístas del mundo. Me van a permitir insistir sobre un hecho muy importante: NO es una religión nueva. El Islam es la continuación del mismo mensaje de espiritualidad de las otras dos religiones monoteístas: el judaísmo y el cristianismo. Estas religiones sagradas son recogidas en el Corán e integradas en un mismo proceso: el reconocimiento y la adoración del Dios único, de sus mensajes y de todos sus mensajeros. Al-Lah es Dios en árabe, el mismo Dios (Glorificado y Alabado sea), no es un Dios aparte, el cristiano árabe cuando reza lo llama Al-Lah (véase el artículo ¿Quién es Al-Lah?). La palabra Islam quiere decir en árabe “someterse a Dios”. Todo musulmán cree en un Dios (GA) único y misericordioso, en todos sus profetas desde Noé (la Paz de Dios sea sobre él), Abraham (P), Moisés (P), Jesús (P) y Mujámmad (que las Bendiciones y la Paz de Dios sean con él), este último es, para los musulmanes, el último mensajero de Dios en la tierra. Todos esos profetas son iguales para el musulmán y sus mensajes han sido los mismos. Ser musulmán es también creer en los Ángeles, el día del Juicio Final, el paraíso y el infierno.

Los musulmanes tienen dos referencias en la religión: la primera es el Corán, su libro sagrado, y la segunda, la tradición del profeta, que es una compilación hecha de manera minuciosa por los sabios musulmanes sobre hechos y dichos del profeta que explican el contenido del Libro sagrado.

En el culto del Islam destacamos los rituales del culto –que fundan sus pilares– y la conducta social. Los pilares del Islam son el verdadero cimiento de esta religión, puesto que representan el verdadero lazo que une a los pueblos musulmanes y sobre el cual nunca ha habido ninguna divergencia. Esos pilares son cinco: atestiguar que Dios (GA) es Uno, único, y que Mujámmad (BP) es su siervo y su último profeta; realizar la oración ritual cinco veces al día, pagar el impuesto sobre las ganancias anuales que se debe dar a los pobres y necesitados; realizar el ayuno del mes del Ramadán y la peregrinación a la Meca una vez en la vida para los que pueden hacerlo. La conducta social es mudable según el contexto, el tiempo y las tradiciones locales de cada región, lo que explica por qué el Islam se adapta fácilmente dentro de culturas tan diferentes como la de África, Asia o los Balcanes.


El Islam como civilización


Hace 15 siglos que nació la civilización del Islam. En el siglo sexto y después de haber luchado contra los guerreros árabes paganos de Arabia, el mensaje del Islam, apenas 70 años después de la muerte del profeta, llegó hasta Occidente a través de la tierra española y Sicilia hasta los Pirineos franceses, pasando por el Medio Oriente, África del Norte, y del otro lado hasta Irán, India e Indonesia. Sería muy largo hablar de todo lo que ha dado la civilización árabe-musulmana a la civilización, del legado que el Islam dejó como patrimonio a la humanidad. Basta recordar algunas contribuciones de esta civilización al Occidente en las áreas de las ciencias, de la medicina, de la literatura, de la filosofía, de la astrología o de la arquitectura. El descubrimiento del álgebra y los logaritmos en las matemáticas, de la óptica en la oftalmología, de los sistemas de irrigaciones en la agricultura... Y como dijo el islamólogo Claude Cahen: “Y sea lo que sea, el Occidente no puede olvidar que ha aprendido a pensar con Avicena y Averroes, y que incluso la catedral de Puy en plena Francia no sería lo que ahora es sin la mezquita de Córdoba”. Mientras Occidente estaba en plena oscuridad de la Edad Media, la civilización árabe-musulmana estaba iluminada, y ciudades como Córdoba, Sevilla, Bagdad, Damasco, El Cairo o Ispahán se enorgullecían de sus instituciones de cultura superior y de sus universidades, donde se enseñaba filosofía, derecho, medicina, astronomía e historia. La gloria de esta civilización es una realidad histórica plenamente demostrable, y todos los historiadores son unánimes a la hora de reconocer que son los árabe-musulmanes los que han civilizado Europa. Hay que recordar que en el año 1224 la Universidad de Nápoles, donde estudió el venerado Santo Tomás de Aquino, tenía toda una colección de manuscritos islámicos, entre ellos los múltiples comentarios de uno de los pensadores más famosos del mundo árabe-musulmán: Averroes.

La mujer en el Corán y en la historia del Islam

Los derechos de la mujer en el Corán


El Corán en primer lugar se dirige a todos los seres humanos sin discriminación de raza, color o sexo. Es, ante todo, un himno a la belleza de la creación de Dios (GA), a su grandeza, un llamado a la paz y al amor entre los pueblos de esta tierra, a la justicia social y a la lucha contra el mal y la difusión del bien.

Primero quiero destacar el hecho de que en el Corán no hay ninguna mención de Eva como la responsable del pecado original, más bien algunos versículos muestran que es Adán quien sucumbe a las sugestiones de Satán. Por lo tanto, la responsabilidad es compartida por los dos. Después Dios (GA) les perdonó, y el Islam no conoce la enseñanza de la herencia de este pecado como se ve en la lectura de las otras religiones.

En el Corán, cuyos textos son del séptimo siglo, se definen de manera clara todos los derechos de la mujer como ser humano entero, independiente y libre. Desde el punto de vista de los derechos humanos, el Corán demostró que la mujer y el hombre son iguales, creados de la misma esencia, y no como se creyó en un tiempo de la historia de la humanidad cuando algunos teólogos se preguntaban si ella tenía alma (Concilio de Macon en el año 581).

La mujer en el Corán tiene derechos civiles: libertad de culto, derecho a elegir a su futuro marido –nadie puede obligarla a casarse con alguien que ella no quiere–, derecho a divorciarse si el marido la maltrata, derecho a mantener su apellido paternal –este mismo derecho estaba dentro de las reivindicaciones de la lucha de las mujeres feministas en los años sesenta en Occidente–.

Derechos sociales: el derecho a la enseñanza –que más que un derecho es una obligación, ya el Corán insiste en que los creyentes, mujeres y hombres, deben lograr el conocimiento, el saber y la educación porque la ignorancia es un pecado, y como dice el Corán “los más sabios son los más cercanos a Dios”–, el derecho al trabajo y el derecho a participar en todas las actividades sociales.

Derechos políticos: hace 1400 años que la mujer en el Islam tiene el derecho a votar, lo que en Occidente se consiguió muy tarde. Por dar un ejemplo, en Francia la mujer no ha adquirido el derecho de voto hasta 1945. El derecho a acceder a cargos políticos o militares –muchas mujeres fueron en la época de la revelación combatientes contra los paganos y politeístas de la Meca–.

Derechos económicos: unas de las leyes indiscutibles en el Islam es que la mujer tiene el derecho a una independencia económica total y absoluta. El hombre no tiene ningún derecho sobre la propiedad o el trabajo de la mujer. De acuerdo con el Islam, una mujer casada no está bajo el control del marido en lo que concierne a sus relaciones comerciales y sus ingresos. Ella es perfectamente libre e independiente en la ejecución de sus asuntos mercantiles, lo que está en contraste con la práctica usual en Europa hasta el comienzo del siglo XX.


Mujeres citadas en el Corán


El Corán relata historias de muchas mujeres en la historia de la civilización que han dejado sus huellas para la eternidad, mujeres creyentes y devotas, mujeres místicas, piadosas, mujeres madres y mujeres rebeldes contra las injusticias, todas ellas elegidas por Dios (GA) para dar ejemplo a la humanidad. Pero una sola mujer es nombrada en el Corán con su nombre propio, y es notoriamente la preferida de Dios (GA): María, la virgen madre de Jesús. Todo un capítulo del Corán viene con su nombre y es consagrado a su hermosa historia: “La delgada palmera cargaba dátiles dulces para ella y cuando se agarraba en sus dolores de parto, su hijo recién nacido daba prueba de su pureza”. María, la silenciosa y abnegada alma, altamente honrada en el Islam, descrita en muchos versículos coránicos de una manera tan bella: “María, Dios (GA) te ha escogido, te ha purificado y te ha exaltado sobre todas las mujeres de la creación”, “Y Dios (GA) presenta otro ejemplo a los que creen, el ejemplo de María, que aceptó la verdad de las palabras de su Señor y fue de las verdaderamente devotas”, “Y recuerda a María que guardó su castidad, y luego insuflamos en ella algo de nuestro espíritu e hicimos de ella y de su hijo un signo de nuestra gracia para toda la humanidad”. Así es ella, María, en el Corán, la elegida de Dios (GA).

También se narran en el Corán otras historias de mujeres, como la de la reina de Saba, descrita como un modelo de sabiduría, con inmenso poder político, que gobernaba a su pueblo con inteligencia y un sentido extremo de la justicia. La historia coránica relata la maravillosa leyenda del poder espiritual de la princesa inspirada por Dios (GA) y su amor por el profeta Salomón (P), gracias al cual encuentra ella la fe. Además, en el Corán leemos la historia de la mujer de Abraham (P), esa mujer que Dios (GA) dejó como emblema para uno de los rituales de la peregrinación a la Meca. Junto a su hijo Ismael (P) estuvo corriendo siete veces en un lugar del desierto, buscando agua para su sediento hijo e invocando a Dios (GA), hasta que una fuente de agua pura empezó a brotar, y desde ese momento hasta hoy en día se hizo inagotable y se la conoce como la fuente de “Zamzam” en la Meca. Este es el motivo por el que los peregrinos musulmanes caminan siete veces a este lugar santo y beben de esta agua pura.

Otra mujer que Dios (GA) dio como ejemplo es la creyente esposa del faraón, que salvó al pequeño Moisés (P). Ella es el modelo de la mujer creyente que adoptó y protegió al futuro profeta a pesar de las crueles disposiciones de su marido, y de este modo Dios (GA) le prometió el paraíso.

La madre del profeta Moisés (P) es también descrita en el Corán como una mujer muy abnegada a quien Dios (GA) solicitó dejar a su hijo en el río y que después recuperó gracias a su clemencia.


También el Corán relata la historia de pasión y amor de una mujer con el profeta José -Yussuf- (P), quien es descrito en la revelación como la encarnación de la belleza. Aunque su nombre no es citado en el Corán, ella es conocida en la literatura islámica como Zulaika, una mujer espiritual que pasa su vida en dura penitencia y en interminable anhelo. La historia de Zulaika y José (P) ha inspirado a muchos poetas y escritores del mundo islámico. Así lo describe un místico en el siglo IX, Yusuf Arrazi: “Mientras que Zulaika adoraba a José, cada día estaba más hundida. Cuando abandonó su adoración, le devolvió Dios juventud y belleza. Cuando el amante avanza, el amado retrocede, pero cuando el amante está satisfecho sólo con el amor, entonces se acerca el amado”. En otro cuento se dice que “Zulaika fue alcanzada por una flecha. Cuando goteó la sangre en la tierra, escribió en muchas partes Yussuf, Yussuf, porque este nombre siempre lo ha repetido constantemente y fluía como sangre en sus venas”. Así se convierte esta mujer en la personificación del alma humana que, como el Corán dice, es incitada al mal, pero que con una continua lucha interior, purificada por el sufrimiento y finalmente como alma en paz, puede regresar con su Señor.


Mujeres en la tradición del Profeta (BP)


No hay ninguna duda sobre el hecho de que la revelación coránica fue una verdadera revolución en el modo de vida de los árabes beduinos de Arabia y sobre todo en la nueva concepción que tenía el Corán de la mujer. Esta mujer árabe que estaba viviendo en las peores condiciones, sin derecho a respirar, ha visto cambiar su vida de una manera increíble. El Profeta mismo (BP) ha sufrido mucho para cambiar la mentalidad de esos árabes tremendamente duros con las mujeres, hay miles de dichos del profeta donde se destaca su ternura, bondad y amor por ellas. Siempre decía a sus compañeros: “Las mujeres son iguales a los hombres, los mejores entre los dos son los más piadosos” o “el mejor de vosotros es quien es el mejor con su esposa”. Un día, un hombre vino a preguntar al Profeta (BP): “¿Quién tiene más derecho a ser tratado con la mejor cortesía y el mejor respeto?”, y el Profeta (BP) dijo: “Tu madre”, el hombre preguntó: “¿Y quién después?”, “Tu madre”, respondió otra vez el Profeta (BP). De nuevo el hombre preguntó: “¿Y quién sigue?”, “Tu madre”. El hombre preguntó por cuarta vez: "¿Y quién después?”, "Ahora tu padre", dijo el Profeta (BP). Basta recordar el más famoso dicho del Profeta (BP): “El paraíso está en los pies de las madres”.

Antes de terminar con la época de la revelación coránica que representa un periodo de cambios radicales muy importantes, voy a citar solamente a dos mujeres –porque sería muy largo citar a todas aquellas que han hecho la historia del alba del Islam–. El primer ejemplo es una mujer que ha dejado sus huellas para siempre en la historia del Islam, porque esta historia fue en gran parte la suya. Ella es Aicha (Dios esté Complacido con ella), la mujer del profeta, la más culta, la más distinguida, que ha transmitido a generaciones de sabios musulmanes su sabiduría, su conocimiento y su sentido político. Ella vivió mucho tiempo después de la muerte del Profeta (BP), y su casa era como un centro de referencia en las ciencias religiosas. Los visitantes venían de todas las regiones del mundo islámico para preguntarle, para tomar sus consejos, y ningún hecho de la historia islámica podía ser justo si ella no daba su aprobación. Se dirigió al campo de batalla a los 42 años al frente de un ejército porque quería mostrar su desaprobación a un acto político.

El segundo ejemplo es el de la biznieta del profeta (Sakina Bent Elhussein), mujer muy independiente, muy educada, inteligente, que se destacó por su lucha histórica por las libertades de las mujeres, y quien antes de casarse exigía que en su contrato de matrimonio se estipulara –entre muchas otras cosas– que no obedecería al marido y que no le permitiría casarse con otra mujer. Gracias a ella se confirmó este derecho de la mujer a notificar todas sus condiciones en el contrato de matrimonio.

Así eran las mujeres formadas en la escuela del verdadero Islam, cultas, orgullosas, fervientemente creyentes e incansables luchadoras, libres e independientes. Todo lo contrario del estereotipo de la mujer musulmana sometida, inculta y sombra de las sombras que nos muestran hoy como la referencia absoluta e irrevocable de la mujer árabe-musulmana.


Los problemas de la mujer árabe-musulmana


Ahora bien, hemos visto que nada en el Corán, ni en la tradición del profeta, ni en la historia del Islam, justifica un mínimo perjuicio a la mujer. Entonces, ¿por qué esta imagen de una mujer humillada, oprimida, tiranizada por el Islam está tan generalizada y tan sistematizada en el mundo? ¿Se trata de mitos o de realidades? Pienso sinceramente que los dos existen, hay un parte de mito y leyenda sobre la mujer árabe-musulmana que se ha difundido de manera injusta y hay una realidad amarga que existe pero que no es tan dramática como suelen mostrar los medios de comunicación y que no corresponde siempre al análisis occidental.

Antes de echar la culpa a los demás debemos empezar por lo nuestro y preguntar: ¿Por qué esa contradicción entre el contenido verdadero del Islam y la realidad de los musulmanes? ¿Por qué en la práctica la evolución del reconocimiento de los derechos de la mujer es un poco paradójica? Mientras en la tradición occidental no se ha reconocido por mucho tiempo la igualdad a las mujeres, que luego han obtenido avances jurídicos y sociales muy significativos, en algunos de los países de tradición islámica las mujeres que gozaban de este status desde la revelación del Corán han visto una involución y, algunas veces, una regresión de sus derechos. Las explicaciones pueden ser muy largas, pero yo apuntaría primero el hecho de que el freno al desarrollo de la mujer en algunas partes del mundo musulmán está ligado a una cierta lectura del Islam hecha por algunos Sabios Hombres –por supuesto– que tenían una cultura misógina y que reproducían las tradiciones ancestrales machistas, pensando que estaban en el camino justo del Islam. Hay que destacar una problemática muy importante: los hombres musulmanes estaban dispuestos a vivir el Islam como una revolución de las relaciones en la vida pública y un profundo cambio de las jerarquías políticas y económicas, pero no querían que el Islam cambiara nada en las relaciones entre los sexos. ¡¡El machismo es la única estructura humana que ha resistido a los valores del Islam!! Por otra parte, durante la historia del mundo árabe-musulmán, hay un periodo que ha empeorado la situación de la mujer –junto con la del hombre–, y es el de la colonización, que ha querido secuestrar las raíces históricas de ese mundo e imponer sus lenguas, modelos y valores.

Y como siempre los vencidos asumen la historia escrita por los vencedores, la tragedia de la mujer árabe musulmana en algunas partes del mundo islámico es que ha perdido con la colonización cultural e ideológica sus referencias legítimas y con ello su alma.

Hay que destacar el hecho de que la manera occidental de ver algunos problemas de la mujer en el mundo árabe-musulmán ha sido siempre caricaturizadora y a veces satírica… Y es que la visión occidental del Islam en general ha sido desde siempre distorsionada, siempre fue una visión donde prevalecen poder, prepotencia y ambiciones de dominación. En la época medieval los occidentales notaban que el Islam era una religión de libertinaje y ahora es una religión de integristas y fundamentalistas. Siempre el miedo, el temor al otro, ha caracterizado las relaciones entre ambas partes, alimentadas por la ignorancia se ha ordenado una reticencia y un rechazo histórico a la civilización árabe-musulmana desde las Cruzadas y la Reconquista, pasando por el imperio otomano, hasta el día de hoy. Con este tipo de visión, la de la mujer árabe-musulmana fue desde siempre la más espantosa: recordemos todas esas historias fantásticas transmitidas por esos incansables orientalistas y que siempre muestran los mismos retratos tragicómicos al final: harem, mujeres con velos, danza del vientre, sometidas a un emir implacable, despótico… La mujeres eran siempre encarceladas en palacios suntuosos, pasando sus vidas como esclavas, cautivas del poder árabe-musulmán.

Todos estos clichés estereotipados perduran hasta el día de hoy. Jamás un historiador occidental habla de las mujeres escritoras, místicas, jefes de estado, fundadoras de universidades, que han hecho la historia islámica. Es que nos es exótico…, pero también esa es la prueba del machismo universal. No hace falta recordar que la misoginia es la cosa mejor compartida en el mundo, en todas las culturas y a través de la historia humana cuántas veces la mujer fue objeto de humillaciones, de ofensas y de ignominias. En todas las lecturas de las religiones hay un acuerdo sobre la inferioridad de la mujer, su eterna acusación de pecadora, de imagen de Satán y de bruja maléfica. Las condiciones de las mujeres en India, China, en muchos países de Latinoamérica (en Chile el 50% de las mujeres sufren de violencia conyugal), suelen ser a veces más terribles y preocupantes, pero no tienen el impacto especial que se le da a la mujer árabe-musulmana (véase el artículo Problemas de las Mujeres en el Mundo de Hoy). Un ejemplo: en los Estados Unidos, cada nueve segundos una mujer es golpeada por el marido o el amigo. Las cifras de la violencia contra las mujeres en Europa, Estados Unidos o Latinoamérica son escalofriantes, ¿pero acaso se dice que esta violencia está justificada por la Biblia? ¿Por qué en el mundo árabe o musulmán es siempre la culpa de la religión y no del hombre? ¿Acaso el hombre árabe-musulmán no es de la misma estructura humana? Aunque se sabe que la misoginia es universal, las denominaciones serán siempre diferentes, porque existe el machismo latino, mediterráneo, siciliano, español, asiático, pero cuando hablamos de países árabes o musulmanes se habla de machismo islámico. Jamás hemos oído hablar del machismo de Sicilia, de Grecia, de España, como católico, pero el machismo de Marruecos, Egipto y Líbano, que son muy mediterráneos también, será eternamente islámico.

Quiero terminar insistiendo en el hecho de que la mujer árabe-musulmana no es la víctima del Islam. Ella es la víctima de multitud de factores que hacen de ella, como de todas las mujeres del mundo, la primera víctima de la sociedad. Ella es, ante todo, la víctima de los poderes del hombre machista, de la pobreza, de algunas tradiciones y costumbres regionales, de las injusticias socio-políticas, de las condiciones de vida cada día más difíciles sobre todo para ella. La mujer árabe-musulmana puede parecer diferente al occidental, con su mentalidad, su manera de vestirse, su manera de ser, de ver el mundo. Pero ella tiene el derecho a la diferencia y al respeto. La mujer árabe-musulmana tiene la legitimidad de reivindicar sus derechos según sus referencias, de conseguir la modernidad de acuerdo con su identidad, sin dejar de ser árabe o musulmana para que el mundo occidental la reconozca o la acepte. La mujer que sea árabe, musulmana, cristiana, europea o americana es, ante todo, un ser humano creado por Dios, con este sentido exclusivo del sacrificio, del amor, de la paciencia, de la bondad infinita… Y como todas las mujeres de este mundo, ella tiene las mismas aspiraciones, las mismas esperanzas, los mismos sueños de vivir en paz, de amar, de proteger a sus seres queridos y de vivir como ser humano libre y digno. Gracias.


Tomada de http://www.mundoarabe.org/mujer_arabe2.htm


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miércoles, 24 de junio de 2009

Islam y Terrorismo

Los Musulmanes son Fundamentalistas y Terroristas

Traducción al español por Said Abdunur Pedraza


Pregunta:

¿Por qué la mayoría de los Musulmanes son fundamentalistas y terroristas?

Respuesta:

Esta pregunta es formulada a menudo a los Musulmanes de forma directa o indirecta, durante cualquier discusión sobre temas religiosos o mundiales. Los estereotipos de los Musulmanes son perpetuados en todas las formas de los medios de comunicación, acompañados por una amplia desinformación acerca del Islam y los Musulmanes. De hecho, dicha desinformación y falsa propaganda a menudo conduce a la discriminación y los actos de violencia contra los Musulmanes. Un caso específico es la campaña anti-Musulmán en los medios masivos norteamericanos que siguió al ataque con bomba de Oklahoma, cuando la prensa se apresuró a declarar que había una "conspiración de Medio Oriente" detrás del ataque. El culpable fue luego identificado como un soldado de las fuerzas armadas estadounidenses.

Vamos a analizar este alegado de "fundamentalismo" y "terrorismo":


1. Definición de la palabra "fundamentalista".

Fundamentalista es la persona que sigue y se adhiere a los fundamentos de la doctrina o teoría de la que es seguidor. Para que alguien sea buen doctor, debe saber, seguir y practicar los fundamentos de la medicina. En otras palabras, debe ser un fundamentalista en el campo de la medicina. Para que alguien sea buen matemático, debe conocer, seguir y practicar los fundamentos de las matemáticas. Debe ser un fundamentalista en el campo de las matemáticas. Para que alguien sea buen científico, debe conocer, seguir y practicar los fundamentos de la ciencia. Debe ser un fundamentalista en el campo de la ciencia.

2. No todos los "fundamentalistas" son iguales.

Uno no puede pintar a todos los fundamentalistas con la misma brocha. Uno no puede clasificar a todos los fundamentalistas como buenos o malos. Dicha clasificación de cualquier fundamentalista dependerá del campo o actividad en el cual es un fundamentalista. Un ladrón fundamentalista causa daño a la sociedad y resulta indeseable. Un doctor fundamentalista, por otro lado, beneficia a la sociedad y gana mucho respeto.

3. Estoy orgulloso de ser un Musulmán fundamentalista.

Soy un Musulmán fundamentalista que, por la gracia de Dios, conoce, sigue y se esfuerza en practicar los fundamentos del Islam. Un verdadero Musulmán no rehúye a ser un fundamentalista. Estoy orgulloso de ser un Musulmán fundamentalista porque sé que los fundamentos del Islam son benéficos para la humanidad y el mundo entero. No hay un solo fundamento del Islam que cause daño o esté en contra de los intereses de la raza humana en su conjunto. Muchas personas albergan ideas erróneas sobre el Islam y consideran que muchas enseñanzas del Islam son injustas o incorrectas. Esto ocurre por un conocimiento insuficiente e incorrecto del Islam. Si uno analiza críticamente las enseñanzas del Islam con una mente abierta, no puede negar el hecho de que el Islam está lleno de beneficios tanto a nivel individual como colectivo.

4. Significado de la palabra "fundamentalista" según el diccionario.

De acuerdo al diccionario de Webster, "fundamentalismo" fue un movimiento en el protestantismo estadounidense que surgió en la primera parte del siglo XX. Fue una reacción al modernismo e hizo hincapié en la infalibilidad de la Biblia, no sólo en cuestiones de fe y moral sino también como registro histórico literal. Hizo hincapié en la creencia en la Biblia como la palabra literal de Dios. Así pues, fundamentalismo fue una palabra utilizada inicialmente por un grupo de Cristianos quienes crían que la Biblia era la palabra literal de Dios sin errores ni fallas.

De acuerdo al diccionario Oxford, "fundamentalismo" significa "el estricto mantenimiento de doctrinas ancestrales o fundamentales de cualquier religión, especialmente el Islam".

Hoy día la persona que utiliza la palabra fundamentalista, piensa que un Musulmán es un terrorista.


5. Todo Musulmán debe ser un terrorista.


Todo Musulmán debe ser un terrorista. Un terrorista es una persona que causa terror. En el momento en que un ladrón ve a un policía queda aterrado. Un policía es un terrorista para el ladrón. De manera similar, cada Musulmán debe ser un terrorista para los elementos antisociales de la sociedad, como los ladrones, violadores y mafiosos. Siempre que uno de estos elementos antisociales ve a un Musulmán, debe aterrarse. Es cierto que la palabra "terrorista" generalmente se utiliza para una persona que causa terror entre la gente común. Pero un verdadero Musulmán debe ser un terrorista para ciertas personas, como los elementos antisociales, y no para la gente común inocente. De hecho, un Musulmán debe ser fuente de paz para la gente inocente.

6. Diferentes etiquetas dadas a la misma persona por el mismo acto, es decir, "terrorista" y "patriota".

Antes que la India se independizara de la dominación británica, algunos luchadores por la libertad de la India que no se suscribieron a la no-violencia fueron etiquetados como terroristas por el gobierno británico. Esos mismos individuos han sido elogiados por los indios por las mismas actividades y han sido proclamados como "patriotas". Por lo tanto, dos etiquetas distintas han sido dadas a las mismas personas por el mismo conjunto de acciones. Una es llamada terrorista mientras la otra es llamada patriota. Aquellos que creían que el Reino Unido tenía el derecho de gobernar en India llaman a estas personas terroristas, mientras que aquellos que eran de la opinión de que el Reino Unido no tenía derecho a gobernar la India las llaman patriotas y luchadores por la libertad.

Por ello es importante que antes de juzgar a una persona, se le de una audiencia justa. Ambos lados del argumento deben ser escuchados, la situación debe ser analizada y la razón y la intención de la persona deben ser tenidas en cuenta, y a continuación la persona puede ser juzgada en consecuencia.


7. Islam significa paz.

La palabra Islam deriva de la palabra "salaam" que significa paz. Es una religión de paz cuyos fundamentos enseñan a sus seguidores a mantener y promover la paz en todo el mundo.

De modo que todo Musulmán debe ser un fundamentalista, esto es, debe seguir los fundamentos de la Religión de Paz: Islam. Debe ser un terrorista sólo para los elementos antisociales a fin de promover la paz y la justicia en la sociedad.


¿EL ISLAM FUE PROPAGADO CON LA ESPADA?

Pregunta:

¿Cómo puede el Islam denominarse religión de paz cuando fue propagado por la espada?

Respuesta:

Es una queja común entre algunos no-Musulmanes que el Islam no tendría millones de adeptos en todo el mundo, si no hubiera sido propagado por el uso de la fuerza. Los siguientes puntos clarificarán que lejos de haber sido propagado por la espada, fue la fuerza inherente de la verdad, la razón y la lógica la responsable de la rápida propagación del Islam.

1. Islam significa paz.

Islam proviene de la raíz "salaam" que significa paz. También significa la sumisión a la voluntad de Dios. Así que el Islam es una religión de paz, que se adquiere por la sumisión de uno a la voluntad del Creador Supremo, Dios.

2. A veces la fuerza debe usarse para mantener la paz.

No todo ser humano en este mundo está a favor de mantener la paz y la armonía. Hay muchos que las rompen para sus propios intereses creados. A veces la fuerza debe usarse para mantener la paz. Es precisamente por esta razón que tenemos la policía que usa la fuerza contra los criminales y los elementos antisociales para mantener la paz en el país. El Islam promueve la paz. Al mismo tiempo, el Islam exhorta a sus seguidores a luchar donde hay opresión. La lucha contra la opresión puede, a veces, requerir el uso de la fuerza. En el Islam la fuerza sólo puede ser utilizada para promover la paz y la justicia.

3. Opinión del historiador De Lacy O’Leary.

La mejor respuesta a la idea errónea de que el Islam fue propagado por la espada, fue anotada por el historiador De Lacy O’Leary en el libro "El Islam al cruzar la calle" (página 8):

"La historia deja claro, sin embargo, que la leyenda de Musulmanes fanáticos arrasando el mundo y forzando el Islam a las razas conquistadas a punta de espada es uno de los mitos absurdos más fantásticos que los historiadores jamás hayan repetido".


4. Los Musulmanes gobernaron en España por 800 años.


Los Musulmanes gobernaron en España por casi 8 siglos. Los Musulmanes nunca usaron la espada en España para forzar a la gente a convertirse. Más tarde, los Cruzados Cristianos llegaron a España y aniquilaron a los Musulmanes. No había un solo Musulmán en España que pudiera hacer libremente el llamado a la oración (el adán).


5. 14 millones de árabes son Cristianos Coptos.


Los musulmanes han sido los señores de Arabia por 1400 años. Por unos pocos años gobernaron los británicos y por unos pocos años gobernaron los franceses. En general, los Musulmanes han gobernado Arabia por 1400 años. Aún hoy día, hay 14 millones de árabes que son Cristianos Coptos, es decir, son Cristianos desde hace generaciones. Si los Musulmanes hubieran usado la espada no habría un sólo árabe que aún fuera Cristiano.

6. Más del 80% son no-musulmanes en India.

Los Musulmanes gobernaron India por unos 1000 años. Si hubieran querido, tenían el poder de convertir a cada no-musulmán de la India al Islam. Hoy día, más del 80% de la población de India son no-musulmanes. Todos estos no-musulmanes indios son hoy testimonio de que el Islam no fue propagado por la espada.

7. Indonesia y Malasia.

Indonesia es el país que tiene el mayor número de Musulmanes en el mundo. La mayoría de la gente en Malasia son Musulmanes. Puede uno preguntarse, "¿qué ejército Musulmán viajó a Indonesia y a Malasia?"

8. La Costa Oriental de Africa.

Del mismo modo, el Islam se ha propagado rápidamente en la costa este de Africa. Uno puede preguntarse de nuevo, si el Islam fue propagado por la espada, "¿qué ejército Musulmán viajó a la costa oriental de Africa?"


9. Thomas Carlyle.

El famoso historiador Thomas Carlyle, en su libro "De los Héroes, el Culto a los Héroes y lo Heroico en la Historia" se refiere a esta idea equivocada de la propagación del Islam: "La espada en efecto, pero ¿dónde obtiene su espada? Cada nueva opinión, en su inicio es precisamente en una minoría de uno. En la cabeza de un hombre solo, allí habita aún. Un solo hombre en todo el mundo lo cree, es un hombre contra todos los hombres. Que toma una espada y trata de propagar con ella, hará poco por él. ¡Debes tomar tu espada! En general, una cosa se propagará a sí misma como pueda".

10. Sin coacción en la religión.


¿Con qué espada fue propagado el Islam? Aún si los musulmanes la tuvieran no podrían usarla para propagar el Islam porque el Corán dice en el siguiente verso: "No cabe coacción en asuntos de fe. La verdad se destaca claramente del error", Sura 2:256.

11. La Espada del Intelecto.

Esta es la espada del intelecto. La espada que conquista los corazones y las mentes de la gente. El Corán dice en la sura "De la Abeja", capítulo 16, versículo 125:

"Llama al camino de tu Señor por medio de la Sabiduría, la buena exhortación y convenciéndolos de la mejor manera".


12. Aumento de las religiones del mundo de 1934 a 1984.

Un artículo en el Almanaque de Reader’s Digest del año 1986, dio las estadísticas del incremento del porcentaje de las mayores religiones del mundo en medio siglo de 1934 a 1984. Este artículo también apareció en la revista "La Verdad". En la cima estaba el Islam, que tuvo un incremento del 235%, mientras la cristianidad se incrementó sólo en un 47%. Uno puede preguntarse, ¿qué guerra tuvo lugar en este siglo con la que fueron convertidas millones de personas al Islam?

13. El Islam es la religión de más rápido crecimiento en Estados Unidos y Europa.

La religión que hoy crece más rápidamente en Estados Unidos y Europa es el Islam. ¿Qué espada está obligando a la gente en occidente a aceptar el Islam en un número tan grande?

14. Dr. Joseph Adam Pearson.

El Dr. Joseph Adam Pearson dice acertadamente: "Las personas que se preocupan de que las armas nucleares caigan un día en manos de los árabes, no se dan cuenta que la bomba islámica ya ha sido lanzada, cayó el día que Mujámmad (Paz y Bendiciones de Dios sean con él) nació".

Hans Küng, considerado por muchos eruditos Cristianos como, en palabras del ex-arzobispo de Canterbury Lord George Carey, “nuestro teólogo vivo más grande,” escribe: "¿Villas enteras, ciudades, regiones y provincias fueron forzadas a convertirse al Islam? La historiografía Musulmana no sabe nada de esto, y no habría tenido razón alguna para mantener silencio al respecto. La investigación histórica occidental, tampoco ha sido comprensiblemente capaz de arrojar luz alguna al respecto. En realidad, todo sucedió de forma muy distinta…"
Video sobre la verdadera historia del terrorismo.



Artículo del médico cirujano indio Dr. Zakir Naik, fundador de la Fundación Islámica para la Investigación, conferencista y experto en religión comparada. Original tomado de http://www.institutealislam.com/islam-and-terrorism-by-dr-zakir-naik.

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jueves, 18 de junio de 2009

De Cat Stevens a Yusuf Islam

De Cat Stevens a Yusuf Islam

Autor: Said Abdunur Pedraza


Cat Stevens a comienzos de los 1970.


Steven Demetre Georgiou, cantautor británico conocido por su nombre artístico Cat Stevens, vendió millones de discos en la década de 1960 y comienzos de los años 1970, y tuvo varios albumes en el Top 10 de las listas. Cat Stevens fue conocido en Colombia principalmente gracias a la canción "Cómo decirte cuánto te amo", adaptación al español de su éxito "How can I tell you", incluido en el álbum "Teaser and the Firecat" de 1971.






"Cómo decirte cuánto te amo" fue uno de los éxitos de Génesis de Colombia en 1974, y se convirtió en uno de los mayores éxitos de Compañía Ilimitada cuando lo relanzó con el nombre "Cómo Decirte" en 1994.

Después de una experiencia cercana a la muerte sufrida en 1975, Cat Stevens decidió entregar su vida a trabajar por la causa de Dios. Durante su búsqueda espiritual, un amigo le prestó un Corán y al leerlo quedó fascinado. Poco a poco conoció más sobre el Islam, y en su viaje a Jerusalem en 1977 hizo chajada (profesión de fe, con la que se declaró musulmán ante Dios y ante la ummah o comunidad musulmana) en la Cúpula de la Roca.

De regreso a USA, descubrió que la vida que llevaba era opuesta a lo que enseña el Islam, una vida de fama, competencia, envidia, y el famoso "sexo, drogas y rock 'n roll". El negocio de la música es sobre inflamar los egos, y el Islam es todo lo contrario, es sobre humildad, dijo entonces. Por ello dejó los escenarios, renunciando a una carrera exitosa que le reportaba mucho dinero. Cambió su nombre por el de Yusuf Islam (www.yusufislam.com) y donó su fortuna a causas humanitarias. Más adelante, nació su hija en el seno de su hogar islámico, así que escribió un álbum de canciones para enseñar Islam a los niños, al que llamó  A Is For Allah".



También fundó una universidad y dos escuelas que hoy día tienen alta reputación académica en Inglaterra (http://www.facebook.com/yusufofficial?ref=ts). Para celebrar los 20 años de existencia de estas escuelas islámicas, Yusuf lanzó el álbum https://catstevens.com/media/albums/night-of-remembrance-2004, grabado en vivo en 2003.



En 1989, la fatwa (opinión legal) expedida por el chía Jomeini (clérigo líder de la religión del Chiismo y de la revolución iraní) [1] le trajo problemas a Yusuf Islam, cuando los medios de comunicación se ensañaron desinformando al público occidental con la falacia de que apoyaba que se condenara a muerte a Salman Rushdie por escribir la novela "Los Versos Satánicos", considerada blasfema por la curia Chía (el Islam no tiene clero). Muchas discotiendas advirtieron a la gente que no comprara la obra de Cat Stevens por ser un "fundamentalista islámico", e incluso un DJ de una estación de radio hizo un espectáculo  en televisión destruyendo discos y cintas de música de Cat Stevens con una aplanadora.


Durante el genocidio en Bosnia, en el que los serbios torturaron y exterminaron a más de 250.000 personas en su gran mayoría hombres bosnios musulmanes (aunque se incluyeron mujeres, niños y ancianos musulmanes en el genocidio, así como algunas personas de otros credos y etnias), Yusuf Islam ejecutó un proyecto de apoyo a las víctimas de la guerra, enviando alimentos y medicinas. Tras la guerra, Yusuf volvió a los escenarios con un espectáculo que mostraba la cultura islámica al mundo occidental.

Siempre en la línea de un pop suave influenciado por el folk rock, pero ahora con letras que hablan de Dios y del Islam, Yusuf acaba de lanzar un nuevo trabajo discográfico llamado Roadsinger, recurriendo a la música como lenguaje universal para llevar el mensaje de paz del Islam a todos los pueblos, mientras continúa viajando por el mundo para realizar acciones humanitarias y contribuir a la paz mundial.


Otros trabajos suyos, ya como musulmán, son "An Other Cup", de 2006, primer álbum de pop del cantautor desde 1978, "https://catstevens.com/media/songs/i-look-i-see/", álbum de canciones islámicas para niños grabado en 2003 con una segunda parte en 2008, y "A Is For Allah" lanzado en 2000.


Los invito a ver el video "Cat Stevens' transition to Yusuf Islam" en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=rgBV5iINt4o

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NOTAS

[1] Sobre las diferencias entre Islam y chiismo, véase El Chiismo no es Islam y Lo que no es el Islam.

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Los Mitos sobre el Islam (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2009/12/los-mitos-sobre-el-islam.html).

Islam y Terrorismo (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2009/11/los-musulmanes-son-fundamentalistas-y.html).


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