domingo, 20 de junio de 2010

Causa y Efecto según los Fundamentalistas Cristianos

Causa y Efecto según los Fundamentalistas Cristianos

Autor: Said Abdunur Pedraza

El presente extracto proviene de un libro de divulgación científica, escrito originalmente desde una perspectiva cristiana, que no pretende atacar a la Biblia sino analizar los argumentos de los cristianos fundamentalistas que defienden la doctrina de la infalibilidad bíblica, según la cual, una lectura literal de la Biblia, ajena al lenguaje y al contexto histórico y cultural en que fue escrita, constituye una verdad incuestionable y científicamente exacta.


EL CREADOR SUPERA A SU CREACIÓN

La 3ra Ley: La Ley de la Causa y Efecto. En pocas palabras esta ley establece que la Causa siempre debe ser mayor que el Efecto. Si tú empujas una pared y eres capaz de derribarla, entonces tu fuerza (la Causa), debe ser mayor a la fuerza de resistencia que la pared te ofrece (el Efecto). En Génesis 1:1, la Biblia nos dice cómo Dios (la Causa) creó la Creación (el Efecto). Por tanto Dios es mayor que su creación. Si del "Big Bang" apareció la inteligencia, esta ley mantiene que la Causa del Big Bang debió ser más inteligente que su Efecto, ¡nosotros! (¡Ups! - ¡Otro problemita para que los Evolucionistas resuelvan!) [1]

Aquí me confundí un poco, pues este artículo se expone como una explicación Bíblica a la Tercera Ley de la Termodinámica, enunciada por el físico alemán y premio Nobel de química de origen polaco Walther Nernst, y que básicamente se refiere a que en el cero absoluto, cualquier proceso de un sistema se detiene y la entropía alcanza un valor constante.

Pero este artículo en realidad habla de la “ley de causa y efecto”, que es el “sexto principio de la verdad” contemplado en el Kybalión, [2] texto francmasón escrito probablemente por el abogado ocultista estadounidense William Walker Atkinson a finales del siglo XIX, con base en los principios herméticos, atribuidos al sabio egipcio de la época pre-faraónica Hermes Trismegisto, considerado como el padre de la alquimia. [3] Los "Siete Principios de la Verdad" son un conjunto de creencias filosóficas y religiosas que generó varias escuelas esotéricas, entre ellas el Gnosticismo, la Metafísica y la Orden Rosacruz. El sexto principio de la verdad del hermetismo reza así:

“Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley. Casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley”.

Parece que en este punto, la Web de Antes del Fin se sale del Cristianismo apocalíptico que defiende de forma enérgica, y se mete en terrenos del ocultismo masón para argumentar que sólo Dios pudo originar el Big Bang. Y al hacerlo, entra en contradicción con sus propias doctrinas, pues si Dios creó al universo a través del Big Bang, no pudo haber creado al universo de forma acabada como se afirma en el artículo sobre la Primera Ley de la Termodinámica, sino que lo generó en una explosión para que fuera expandiéndose y transformándose.

Esta ley de causa y efecto me recuerda el libro “La Revolución de Bel”, publicado en 1950 por el místico colombiano y fundador del “Movimiento Gnóstico Latinoamericano”, Samael Aun Weor. Este movimiento, aunque no está relacionado en forma alguna con el gnosticismo histórico, [4] tiene claros fundamentos en algunas ideas de sectas gnósticas del Cristianismo primitivo, así como de la metafísica y otras escuelas místicas. Para las sectas gnósticas Cristianas (principalmente el marcionismo), el Dios del Antiguo Testamento era un dios malvado y deforme que creó al universo (mundo material malo por naturaleza) para mantener a la humanidad esclava de la ignorancia y el sufrimiento, como castigo por intentar alcanzar el conocimiento (el fruto prohibido). Por ello la expulsión del paraíso, el diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomorra y la confusión de las lenguas en la torre de Babel. El Dios bueno, el del Nuevo Testamento, habría enviado semillas divinas para redención de la humanidad, que germinarían en cada persona que adquiriera conocimiento. La ortodoxia Cristiana rechazaba sus ideas asegurando que el Nuevo Testamento es el único conocimiento revelado y que el Dios que en él aparece es el mismo Dios Judío del Antiguo Testamento. La teología gnóstica era una mezcla de politeísmo persa con ascetismo griego, hermetismo egipcio y Judaísmo Nazareno (o reformado), si bien los gnósticos rechazaron profundamente el judaísmo y promovieron la separación absoluta (en todos los ámbitos, religioso, ritual, filosófico, tradicional, etc.) entre cristianos y judíos. La separación entre el Dios del Antiguo Testamento y el del Nuevo los hace politeístas, por ello aunque se les denomina “cristianos gnósticos”, no se les puede considerar cristianos. Esta es la razón primordial por la que los evangelios gnósticos como el de Judas o el de María Magdalena, son muy importantes como documentos históricos que ayudan a conformar una idea de cómo fue percibido el mensaje de Jesús, pero no tienen utilidad para rescatar ese mensaje en su forma original.

En el capítulo 18 (El Milenio) del libro mencionado, Samael dice:

“Y recibí orden de los señores del Karma para encerrar a Yahvé y a todos los magos negros en el abismo. [...]

Llegada la noche en que debía obedecer la orden de prender a Yahvé, marché con todos mis discípulos en rigurosa formación militar, echándole vivas a Yahvé, y lo rodeamos y prendimos por sorpresa. [...]

Luego lo encerramos en el Avitchi de la luna negra. Siete puertas atómicas de hierro conducen a ese plano de conciencia y en la gran puerta externa permanece colgada la espada con que Miguel venció a Luzbel y a todas las legiones tenebrosas de los antiguos períodos cósmicos.

[…] Yahvé tenía un Karma gravísimo, pues fue el autor secreto de la crucifixión del Cristo, y el directo responsable del fracaso de la evolución humana en la tierra. Esa deuda vieja tenía irremediablemente que pagarla, pues nadie puede impunemente burlarse de la ley.

Los señores del Karma me entregaron una enorme y pesada cruz llena de púas para que crucificara a Yahvé con la cabeza para abajo y los pies para arriba, pues él crucificó al Cristo y ahora el Karma entrará en acción”.

Este texto sirvió como base a la letra de la canción Javhe Karma, de la agrupación bogotana Kilcrops. [5]

Samael estudió metafísica y fue miembro de la Orden Rosacruz. Aseveraba que la tierra estaba dominada por Cristo, líder de los magos blancos, y por Yahvé, líder de los magos negros, y que ambos permanecían en lucha eterna. Esta mezcolanza tergiversada de gnosticismo con Cristianismo, metafísica y misticismo, me hace pensar en los adeptos de Creciendo en Gracia, tatuados con el tan mentado 666, que hoy se sabe no fue el número originalmente escrito en el Libro de las Revelaciones (en el papiro Oxyrhynchus 4499, que contiene una versión del Apocalipsis de Juan de finales del siglo III d.C. —la más antigua que se conoce— se lee 616, mientras que en otros textos aparece 665). [6] Muchos eruditos están de acuerdo en que el “número de la bestia” del libro del Apocalipsis (del griego, apokalypsis —revelación) corresponde al nombre codificado de un emperador romano enemigo de los Cristianos primitivos, probablemente Domiciano o Nerón. Pensar que el anticristo va a tener una cicatriz o una marca con la forma del 666, o que tatuarse dicho número atrae la prosperidad y la buena suerte, es mera superchería barata. El que quiere creer por creer, termina creyendo cualquier cosa.

No voy a afirmar que Antes del Fin es una Web francmasona camuflada bajo la apariencia de un site Cristiano. Quizás ellos se remontan a los primeros siglos de la Iglesia, cuando los textos de Hermes gozaban de gran autoridad entre los doctores Cristianos. O quizás confunden la ley de causa y efecto con la Tercera Ley de Newton o Ley de Acción y Reacción, promulgada en 1687 por el alquimista, físico, filósofo y matemático arriano [7] inglés Isaac Newton, padre de la Mecánica Clásica, y que dice que “las fuerzas siempre se presentan en pares de igual magnitud y sentido opuesto y están situadas sobre la misma recta”.

Si esta la ley física es a la que se refiere el artículo en cuestión, está totalmente desfasado en su pretensión. Tengamos en cuenta que la física newtoniana del siglo XVII no tiene nada que ver con la Teoría del Big Bang, [8] pues ésta es un modelo dentro de la Teoría General de la Relatividad, [9] formulada por Einstein en el siglo XX. Como ejemplo de la diferencia entre ambas explicaciones del universo, puedo decir que mientras Newton considera la gravedad como una fuerza de atracción entre los cuerpos celestes, Einstein explica la gravedad como una consecuencia de la curvatura del universo. El modelo que dio sustento a la Teoría del Big Bang, fue desarrollado por el físico y astrónomo ucraniano George Gamow, pionero del desarrollo de la Teoría Cuántica de la Radiactividad. Su modelo de 1948, predijo la radiación de fondo de microondas, [10] cuyo descubrimiento accidental en 1964 por parte de los ganadores del Nobel, el físico Judío alemán Arno Allan Penzias, y el físico estadounidense Robert Woodrow Wilson, fue la principal demostración de que la Teoría del Big Bang es correcta.

No se pueden mezclar peras con papas, no podemos tratar de explicar una Teoría fundamentada en la Relatividad con una Ley newtoniana. Ahora bien, si este artículo en realidad se refiere al sexto principio de la verdad del hermetismo, la forma como lo aplica está profundamente equivocada. Mirémoslo de este modo: si el argumento esgrimido en este artículo fuese correcto, entonces deberíamos decir que la humanidad es cada generación más estúpida, o para ser más exactos, un poco menos inteligente que la anterior, pues la causa (los padres) será siempre más inteligente que el efecto (los hijos). De igual forma, el conocimiento que se transmite de generación en generación es cada vez menor, pues la causa (el maestro) siempre será mayor que el efecto (el alumno), por lo que jamás el hijo superará al padre ni el alumno al maestro y, en consecuencia, el hombre —como especie— está abocado a convertirse en… ¡simio! Se nos ha planteado, pues, una teoría lineal de evolución inversa, en la que la especie se degrada progresivamente a un nivel de desarrollo cerebral inferior.

Extracto del libro inédito "LOS TEXTOS SAGRADOS FRENTE A LAS CIENCIAS MODERNAS", por Said Abdunur Pedraza. Otros capítulos de este libro publicados:

"De Cómo la Biblia ha Cambiado con el Tiempo"
"La Biblia y el Corán frente a la pobreza y el hambre"
"Mito y realidad en torno a Moisés y el Éxodo"
"Roma: Origen del Derecho Occidental"
"Notas sobre el Diluvio Universal y el Arca de Noé"
"Sobre la Relación entre Religión y Ciencia"
"La Biblia y la Sangre"

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NOTAS

[1] Tomado de http://www.antesdelfin.com/cienciabiblia/page15.htm.

[2] Más sobre el Kybalión en http://es.wikipedia.org/wiki/Kybalión.

[3] Más sobre el hermetismo en http://es.wikipedia.org/wiki/Hermetismo_(ocultismo).

[4] “Gnosticismo (del griego gnosis, ‘conocimiento revelado’), movimiento religioso esotérico que floreció durante los siglos II y III y supuso un desafío para la cristiandad ortodoxa. La mayoría de las sectas gnósticas profesaban el Cristianismo, pero sus creencias eran diferentes a las de la mayoría de los Cristianos de los primeros tiempos de la Iglesia. Para sus seguidores el gnosticismo prometía un conocimiento secreto del reino divino”, MICROSOFT ENCARTA PREMIUM 2009. Microsoft Corporation. Redmond, Estados Unidos. 2009. (http://www.microsoft.com/spain/encarta/default.mspx). Los Cristianos gnósticos creían que sólo a través del conocimiento se podía llegar a comprender la naturaleza de Dios, por lo que eran estudiosos profundos de las escrituras y autores de numerosos evangelios, proto evangelios y textos teológicos. La idea central del gnosticismo (el espíritu interior de la humanidad tiene que ser liberado de un mundo que es por su propia naturaleza engañoso, opresivo y malo) es tan fuerte que ha tenido numerosas manifestaciones a lo largo de la historia, a pesar que los movimientos gnósticos originales desaparecieron entre los siglos III y IV. La mayoría de los textos gnósticos fueron eliminados por la Iglesia Católica Romana, y sólo algunos han sido recuperados en excavaciones arqueológicas a partir del siglo XX (por ejemplo, el evangelio de Judas y el de María Magdalena). Sin embargo, y a pesar que el gnosticismo fue considerado una de las peores herejías contra la Iglesia Católica Romana, la Biblia cristiana actual contiene textos gnósticos: El evangelio de Juan, a juicio de algunos estudiosos, tiene elementos gnósticos, y el corpus de cartas paulinas fue definido por primera vez en el canon de Marción, griego gnóstico que por su dinero e influencias fue considerado el hereje más peligroso de su tiempo. Más al respecto en http://www.clailatino.org/ribla/ribla42-43/marcion%20y%20el%20surgimiento%20del%20canon.html y en http://gramena.blogspot.com/2009/01/cristianismo-evangelio-de-juan.html.

[5] Kilcrops, banda de Thrash Metal nacida en 1991. El álbum Javhe Karma fue su ópera prima (1996). http://www.rockalparque.gov.co/kilcrops/index.php.

[6] “Tras aplicar una técnica fotográfica conocida como Multi-Spectral Imaging en el papiro Oxyrhynchus 4499 (datado de finales del siglo III – principios del IV y que se encuentra en el Museo Ashmolean) se consiguió identificar el número de la bestia, nombrada en el Apocalipsis de Juan, como el número 616 (χις), y no el 666 (χξς)”, tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Papiros_de_Oxirrinco. Más sobre el papiro Oxyrhynchus 4499 en http://www.papyrology.ox.ac.uk/POxy/beast/beast616.html.

[7] “Entre sus opiniones religiosas, Newton defendía el arrianismo y estaba convencido de que las Sagradas Escrituras habían sido violadas para sustentar la doctrina trinitaria” , WIKIPEDIA. Fundación Wikimedia. San Francisco, Estados Unidos. 2008. (http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada). Si bien el arrianismo, forma de cristianismo unitario, fue declarado herejía por el Concilio de Nicea en 325 (cuando se estableció el dogma de la trinidad) y fue perseguido hasta su extinción en el siglo VI, sus ideas han sobrevivido en el socinianismo, las iglesias unitarias y los Testigos de Jehová. Más sobre el arrianismo en http://es.wikipedia.org/wiki/Arrianismo y en http://es.wikipedia.org/wiki/Unitarismo. Más sobre el socinianismo en http://apologista.blogdiario.com/.

[8] Más sobre la Teoría del Big Bang en http://es.wikipedia.org/wiki/Teoría_del_Big_Bang.

[9] Más sobre la Teoría General de la Relatividad en http://es.wikipedia.org/wiki/Relatividad_general.

[10] Más sobre la radiación de fondo de microondas en http://es.wikipedia.org/wiki/Radiación_de_fondo_de_microondas.


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Mujeres en alquiler: Una atrocidad del chiismo

MUJERES EN ALQUILER: UNA ATROCIDAD DEL CHIISMO

Por: Said Abdunur Pedraza


Le decía el viernes anterior al Imán de mi mezquita que, si yo no creyera firmemente en Dios y en Su Mensajero Mujámmad (bendiciones y paz sean con él), me habría hecho chia, para poder disfrutar de las mujeres de alquiler. Pero habiendo estudiado la Biblia y su historia durante muchos años, y el Corán durante unos pocos, puedo decir con toda certeza que el matrimonio temporal (o alquiler de mujeres) no está permitido en el Judaísmo, ni en el Cristianismo, ni en el Islam, pues no aparece en ninguna de sus escrituras sagradas. Por tanto, no existe justificación alguna para que ningún creyente en el Dios de Abraham sostenga esta práctica. Sin embargo los chias (o chiitas), que tanto insisten en la falacia de la “unión chía-sunni”, tienen al alquiler de mujeres como algo perfectamente legal, y varios de sus “imanes infalibles” lo permitieron abiertamente, dictando reglamentaciones al respecto, supuestamente "inspirados por Dios" (pues para los chias, todo lo que hacían y decían sus "imanes infalibles" era por inspiración divina, tal como los profetas; de hecho, ellos consideran a sus imanes superiores a los profetas, lo que va contra la fe islámica).

El alquiler de mujeres de los chias es denominado mutá, y básicamente es una forma de prostitución que en Colombia llamamos “prepago”. Las chicas prepago son mujeres que se dan en alquiler por gruesas sumas de dinero, principalmente pagadas por capos del narcotráfico, quienes las usan ya sea durante un fin de semana en una de sus fiestas, o durante meses y hasta años, como amantes a las que hacen llevar a sus casas o fincas cuando quieren pasar un buen rato. Se las llama prepago porque a diferencia de las prostitutas, no cobran por el acto sexual, sino que cobran por el tiempo de compañía, así esta sea sólo una charla o una tarde de baile. Además, no sólo reciben el pago por sus servicios, sino regalos y “arreglos” (léase cirugías estéticas, maquillaje, etc.) de parte de sus clientes más asiduos. La prepago es libre de elegir sus clientes, pero durante el tiempo que está alquilada a un cliente, le pertenece a éste y no puede irse con otro. Las historias de las prepago se hicieron famosas en la televisión gracias a la serie colombiana "Sin Tetas No Hay Paraíso", que ha sido vista en varios países.

Esa es exactamente la forma como funciona la mutá entre los chías. Según las reglamentaciones de sus “imanes infalibles”, un chía puede hacer mutá con una mujer casada (de hecho no hay que preguntarle si está casada). Se puede hacer las veces que se quiera con las mujeres que se quiera. Una mujer puede hacer mutá con varios hombres también, siempre y cuando guarde ciertos tiempos de espera entre uno y otro, pero puede hacer varios mutá con el mismo hombre sin observar tiempo de espera. La mujer durante el tiempo que ha sido alquilada tiene el nivel de una esclava, durante ese tiempo le pertenece a su “marido”. No tiene derecho a heredar ni a compartir el lecho con el hombre. Esto último es interesante: El hombre puede acostarse las veces que quiera con ella, pero ella no puede dormir en la habitación de él, pues ese es un derecho exclusivo de la esposa legítima:

«Al-Shahid al Thani, el Sheij al-Ansari y el Sheij Muhammad al-Hasan reclaman un consenso sobre esta cuestión. Ellos señalan que la “cama del mutá” y la ”cama de una mujer esclava”, no mantienen la misma posición elevada que la cama de la esposa permanente, ya que una esposa de mutá, es una “mujer rentada”.» Tomado de "Los Estatutos del Mut'a", Profesor Husein Ansariyan (www.islamoriente.com/Fileu/News/100189.pdf).

La mujer tampoco tiene el derecho a ser mantenida ni a recibir afecto, debe contentarse sólo con el pago por su alquiler. Pero es posible definir un límite para los actos sexuales durante el alquiler, así como para las reuniones de los "esposos". Por ejemplo, puede decirse: "nos casamos durante dos meses a partir del primero de junio del año tal, en los cuales tendremos relaciones sexuales cinco veces, y nos veremos sólo en sábados y domingos durante la noche". Si el tiempo se vence antes de haber completado los cinco actos sexuales, el matrimonio termina y a la mujer se le descuenta parte de su pago por el servicio incompleto.

La mutá es un alquiler por un tiempo prescrito. El hombre y la mujer se ponen de acuerdo en cuánto tiempo estarán juntos (desde un mínimo de media hora hasta varios años) y el valor del alquiler (uno puede pagar unas horas de alquiler con unos cuantos granos de maíz, si se llega a tal acuerdo, no necesariamente debe ser una suma de dinero). El tiempo debe ser estipulado con exactitud en el contrato de alquiler. Este contrato no requiere que se realice ante notario o ante un clérigo chia (recordemos que en el Islam no hay clero, no existe el sacerdocio, pero en el chiismo sí). El contrato se puede hacer en secreto, sin testigos, y su característica principal es que incluye el pago a la mujer por su alquiler. Es decir, un hombre puede verse con una mujer en una cafetería, se ponen de acuerdo, él le paga US$200 dólares para que ella se “case” temporalmente con él por dos horas, ponen de testigos a Dios y a Su Mensajero (ByP), van a un motel, tienen relaciones “perfectamente legales”, se despiden, y listo. Si les gustó mucho el asunto y quedaron con ganas de más, pueden ponerse de acuerdo en el motel, hacer un contrato de prórroga por dos horas más, con los mismos testigos anteriores, y siguen gozando. Salen del motel, se despiden, y como decimos en Colombia: “Si te vi no me acuerdo”. El hombre ya pagó el servicio de alquiler, la mujer no tiene derecho a exigir absolutamente nada más, ni siquiera una sonrisa o un beso de despedida. Si el asunto le gustó mucho al hombre, él puede buscarla más adelante, digamos el siguiente fin de semana, y si ella está de acuerdo, repiten todo el proceso. Según los chias, esto es admitido por Dios, no constituye ningún criminen ni ningún pecado.

Cosa interesante: si ella llega a quedar embarazada, el hijo pertenece al hombre. Él puede llevárselo si desea, sin que ella tenga derecho alguno a reclamar. Por otro lado, si por alguna de las reglamentaciones de los "imanes infalibles" el contrato de alquiler es inválido, y la mujer lo sabía pero el hombre no, ella es considerada fornicadora y no tiene derecho a pago alguno, mientras que el hombre simplemente cometió un "coito equivocado":

«Si el matrimonio ha sido consumado y la mujer estaba enterada de la invalidez del contrato, no puede reclamar la dote, ya que es una fornicadora y no existe una dote para la fornicación.» Tomado de "Los Estatutos del Mut'a, Segunda Parte", Profesor Husein Ansariyan (www.primercamino.com/Fileu/News/100183.pdf).

A estas relaciones patrón—prepago le llaman los chias “matrimonio”. Honestamente, yo soy consciente de que la sociedad de hoy está podrida desde la médula. Que las niñas se acuesten con uno y otro de sus compañeros de colegio, está a la moda, es bien visto. Las mujeres de éxito que nos muestra la televisión, en especial las cantantes, son mujeres que basan su éxito en el hecho de exhibirse y ofrecerse permanentemente. ¿Noviazgo? ¡Ja! Los muchachos en cualquier momento terminan en la cama, y la niña está al otro día pensando “¿en qué quedamos?” No sabe si la próxima vez que lo vea debe saludarlo de beso en la boca o hacer como que no ha pasado nada. Se ha convertido en toda una ciencia el que una persona se involucre con otra especificándole que lo que desea es una relación con fidelidad. Si esto no se logra a tiempo y de forma clara, la otra persona simplemente responderá cuando sea descubierta en una infidelidad: “nunca dijimos que era una relación de exclusividad”. Hoy día, toda relación es abierta y múltiple por omisión.

Pero aún así, a pesar de que las nociones de familia y matrimonio están corruptas por completo, estoy seguro que ninguna de estas mujeres que aceptan que sus compañeros tengan otras mujeres a cambio de ellas tener otros hombres, diría que eso es un matrimonio. Ninguna de estas muchachas que tienen relaciones sexuales con un hombre una noche y al siguiente día no saben qué hacer si lo vuelven a ver, diría que esa experiencia puede llamarse “matrimonio temporal”. A pesar de la ausencia de valores, la palabra matrimonio, aunque a la mayoría le suene peyorativa, denigrante, tiene una connotación de seriedad y permanencia. Es decir, matrimonio implica un ritual (así sea meramente legal, como ante un notario, pero igualmente es un ritual), una consumación, y unos objetivos básicos universales: vivir como pareja por tiempo indefinido, formar un hogar, tener hijos.

De modo que llamarle “matrimonio”, aún agregándole el adjetivo “temporal”, a una transacción de alquiler que perfectamente podemos asociar a las chicas prepago, o a las gueichas (damas de compañía) japonesas, le suena absurdo incluso a una prostituta. Una mujer que se alquila es eso, una mujer que se alquila, una profesional en servicios sexuales además de una compañía agradable. No una esposa, por más que se le diga “esposa temporal”. El sólo unir la palabra esposa con la palabra temporal ya suena absurdo, ridículo.

Como decía al principio, la idea es atractiva. Poder tener a cualquier mujer que esté dispuesta a alquilarse, cuantas quiera las veces que quiera, sin importar si estoy casado o si lo están algunas de ellas, con la convicción de que la sociedad lo permite, que la ley no lo castiga, que las mujeres no querrían ni podrían reclamar cosa alguna, y además, que el sacerdote, pastor o clérigo de mi comunidad no me recrimina por ello, sino me dice que eso está permitido y voy a entrar al Paraíso, ¿no es una idea muy, muy atractiva? El mundo está lleno de hombres y mujeres que cometen fornicación y adulterio de muchas formas, muchas veces sin cobrar por ello. Si les dijeran a las mujeres que pueden seguir haciéndolo, pero que les van a pagar por ello siempre, y que además no están pecando y van a ir al Paraíso, ¿no les parecería maravilloso? De estos millones de personas, muchísimas de ellas son agnósticas (no son ateas pero no tienen religión), y a veces, o frecuentemente, tienen sentimientos de culpa por su esclavitud a sus instintos y pasiones. Si se les ofrece que pueden seguir así y obtener al mismo tiempo la salvación, seguramente encontrarán mucha más tranquilidad para continuar con sus vicios y pecados.

Creo que los chias se han equivocado al mantener el tema de la mutá tan escondido. Si hicieran grandes campañas publicitarias al respecto, el chiismo crecería enormemente en todo el planeta. Pero se les ha adelantado José Luis de Jesús Miranda, el autoproclamado dios encarnado, que afirma que el mal fue vencido y, por tanto, todo aquel que crea que él es el mismísimo Jesucristo en persona, se salvará, no importa lo que haga en su vida, y anima a la gente a consumir drogas, alcohol, y a satisfacer sus más bajos instintos de las formas más aberrantes que se les ocurra.

Pero nosotros, los Musulmanes, sabemos que ni José Luis es la divinidad encarnada, ni Dios, el Uno, el Creador, el Único verdadero, se siente agradado con que se denigre a la mujer utilizándola como mercancía de alquiler. Es por esto que los Musulmanes sabemos que los “imanes infalibles” de los chias, no son infalibles, y los que se autodenominaron "infalibles" y defendieron la mutá no pueden llamarse Musulmanes. Y siendo que quien no cree en los imanes no es chia, y quien cree que algún ser humano después de Mujámmad (ByP) es o ha sido infalible niega el primer pilar del Islam, concluimos fácilmente que aquellos que conocen, adhieren y defienden las doctrinas del chiismo no pueden ser llamados Musulmanes. El chiismo es una religión diferente y aparte del Islam, con sus propias doctrinas, su clero, sus propias creencias, sus santos (los imanes), multitud de sectas, y la detestable institución legal del alquiler de mujeres.

El mayor problema con la mutá es que a veces mujeres Musulmanas (especialmente recién conversas que poco conocen del Islam) se casan con hombres chías que tienen la intención de usarlas por algún tiempo. Ellos les dan la dote y las disfrutan por un tiempo, y después se van. Ellas no saben que estuvieron en un mutá, y que el mutá no tiene divorcio sino fecha de vencimiento, así que creen que aún están casadas y se les complica la vida tratando de hacer un divorcio imposible, pues cuando consultan con el iman de alguna mezquita, dicen que se casaron por el Islam con un Musulmán, y es que no saben que estaban casadas con un chia, o creen que los chias son como cualquier Musulmán. Esto es ilegal incluso dentro del chiismo, pues los imanes chias han estipulado que los dos participantes en el contrato de alquiler deben llegar a un acuerdo, conocer claramente las condiciones, estipular de forma muy específica en el contrato el tiempo de vigencia del alquiler, y dar ambos el visto bueno. Por tanto, estos mutá de chias que aprovechan la ignorancia de nuevas Musulmanas, no son válidos ni siquiera para los mismos chías, pero ya que están acostumbrados a usar a las mujeres como mercancía de alquiler, y ya que están abusando de una Musulmana (eso no lo harían con una mujer chia), pues no le ven mayor problema.

Por ello es muy importante que antes de casarse, la mujer Musulmana conozca a su futuro esposo y hable con él frente al Imán de su comunidad, y pida referencias de él a la comunidad a la que pertenece, asegurándose de que sea un Musulmán correcto, practicante, y que no pertenezca a ninguna de las sectas desviadas que falsamente se autodenominan "islámicas".

A continuación transcribo un ensayo profundo sobre el tema de la mutá, donde se explica con todo detalle, y con base en el Corán y en la Sunna del Profeta (ByP), por qué la mutá está prohibida en el Islam y por qué los argumentos de los chias en defensa de la mutá no tienen nada que ver con el Islam. El artículo se intitula "La Verdad Oculta del Asunto de Mutá", escrito por el Dr. Ibrahim Canan, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad de Marmara.


Este artículo puede ser descargado en PDF aquí:

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Artículos Relacionados

"La Otra", institución latina similar a la mutá -matrimonio temporal- del chiismo (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/06/la-otra-institucion-latina-similar-la.html).

La Escandalosa Verdad Sobre La Mutá –matrimonio temporal del chiismo visto por los propios chias- (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/06/la-escandalosa-verdad-sobre-la-muta.html).


Unir la Ummah no es mezclar Islam con otras sectas y religiones (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2009/12/unir-la-ummah-no-es-mezclar-islam-con.html).

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La verdad oculta del asunto de mutá

La verdad oculta del asunto de mutá


Por: Profesor Dr. Ibrahim Canan
Facultad de Teología, Universidad de Marmara.


Según los argumentos de aquellos que presentan información incompleta para crear confusión en las mentes, algunos Compañeros del Profeta permitieron el matrimonio de mutá incluso después de la época del Profeta y fue Omar quién lo prohibió. En este argumento la verdad está entrelazada con lo falso. Es cierto que un compañero tan reverenciado como Ibn Abbas dicto sentencia permitiendo mutá, pero la acusación de que fuera prohibido por Omar no es del todo cierta. Para que esto se entienda mejor, antes de nada tenemos que reconocer lo siguiente: no existe ninguna alegación que diga que todos los Compañeros hayan escuchado o fueron conscientes de todas y cada una de las cuestiones.

Incluso aquellos Compañeros que fueron los primeros en abrazar el Islam, y estuvieron con el Profeta con mayor frecuencia que los demás, como Abu Baker y Omar, encontraron —después de la muerte del Profeta— algunos jadices de los que nunca antes habían tenido noticias. Como parte de las medidas empleadas en una estricta investigación, requirieron el testimonio de otros Compañeros y les tomaron juramento antes de aceptar estas informaciones como verdadero jadiz. Hay muchos ejemplos de tales acontecimientos.

Se aprecia pues que la prohibición de mutá es un ejemplo de esta situación, la cual no era conocida por todo el mundo. Por otra parte, es imposible que los Compañeros hubiesen permitido algo que fue prohibido por el mismísimo Profeta o que prohibieran algo permitido por el Profeta. No se puede concebir que alguno de los Compañeros o aquellos que los siguieron (Tabiun) hayan emitido un veredicto (fatua) que esté en contra de una ley canónica manifiesta. Una mirada en profundidad a la prohibición impuesta por Omar aclarará este asunto. La cuestión del matrimonio de mutá ha comenzado a aparecer en círculos religiosos como uno de los asuntos más importantes a tratar, en mayor o menor medida, durante los últimos diez o quince años. Aquellos que quieren deformar las particulares normas del Islam acerca de la vida sexual —a los ojos de las personas religiosas también— se han inmiscuido en este asunto. Su objetivo es infiltrar la idea de una supuesta vida disoluta que llaman «unión libre» en los círculos religiosos musulmanes por medio del rechazo de cualquier forma de disciplina. Lo que pretenden afirmar es que «la libertad sexual, que es una exigencia de la vida moderna y una parte de la occidentalización, ya existe en el Islam. Su forma en el Islam se denomina mutá». Y ciertos grupos que adoptan la supresión casi en cualquier asunto, cuando abordan este tema, de repente pasan a ser partidarios de la chariá, la Ley Canónica Islámica, y con una esperanza afanosa para aprovecharse de la ignorancia, discuten acerca de los versículos coránicos y los jadices. Ellos añaden sus propias ideas y opiniones a estas fuentes canónicas para intentar probar que mutá tiene lugar en el Islam y que es permitido.

Es imposible entender los comportamientos de ciertas personas respecto a la cuestión de mutá. Lo que dicen ellos y presentan ya se encuentra en los libros. Pero estas narraciones y opiniones son presentadas a la opinión pública en una dimensión mayor o incluso menor de lo que son en realidad. ¿Cuántas personas son capaces de investigar la verdad tras las afirmaciones que estos supuestos escritores islámicos elaboran?

En este ensayo, trataremos de presentar concisamente la cara oculta de este asunto. Para aquellos que desean tener acceso a más detalles, e investigar la cuestión en las fuentes esenciales, recomendaremos nuestra obra llamada Kur’an, Sünnet ve Ulemaya Göre Ehl-i Sünnet ve Sia’da mutá Nikahi («El matrimonio de mutá en el Ajlul Sunna y la Chia según el Corán, la Sunna y los eruditos islámicos»), que ha sido realizado desde el punto de vista de las fuentes sunnis y chiítas, así como observando los patrones establecidos de una investigación científica. El original de esta obra de investigación está publicado al final del decimoquinto volumen de nuestro libro Kutub-i Sitte Muhtasari Tercüme ve Serhi. Y también, en una edición de menor tamaño, ha sido publicado en la editorial Timas con el nombre de Namus Fitnesi mutá Nikahi.

1. ¿Qué es mutá?

La palabra mutá procede de la misma raíz que «tamattu», que todavía se utiliza en la lengua turca. La palabra «tamattu» significa goce, disfrute, obtener beneficio de algo. El matrimonio de mutá es un matrimonio contraído durante un período conocido o definido. En este matrimonio, no existen aquellos propósitos tales como tener hijos, el afecto ni la herencia que se dan en la otra forma de matrimonio. Puesto que aquí el único objetivo es «tamattu» (el beneficio), lo denominan mutá.[33] El matrimonio de mutá se termina cuando acaba el período anteriormente definido y las partes se separan sin divorciarse.[34] No hay ninguna herencia ni responsabilidad de mantener la esposa ni tan siquiera hay que esperar un cierto tiempo, lo que sí está vinculado a un matrimonio normal.[35] Lo único que acontece en este tipo de matrimonio, es el pago de un dinero a cambio del placer obtenido de la mujer durante un período de tiempo predeterminado.

Por lo tanto, la característica más sobresaliente del matrimonio de mutá es que está circunscrito a una cierta cantidad de tiempo. Por otra parte, en un matrimonio normal y legal no hay ningún plazo delimitado. Algunos eruditos deliberaron la cuestión de que si un hombre se casa con la intención de mutá, pero no lo pronuncia abiertamente y contrae un matrimonio «indefinido» —un matrimonio normal en la jurisprudencia islamica—, ¿cuál sería la naturaleza del matrimonio contraído bajo estas circunstancias? Al-Qadi declara que hay un iyma (un consenso general y un acuerdo en las opiniones y decisiones de la Ley Canónica) sobre aceptar tal matrimonio como un matrimonio normal y legal. Este matrimonio no puede ser mutá, ya que no se delimitó por una cantidad estipulada de tiempo convenida por ambas partes. El Imán Malik dijo que «un matrimonio indeterminado de este modo no concuerda con la moralidad de la gente». Por otra parte, Awzai con otro acercamiento contrario a la regla general dijo: «Esto se acepta como matrimonio de mutá, en el cual no encontramos nada bueno».

2. El matrimonio de mutá es una forma de matrimonio practicado durante la Época de Yajiliya (la época del paganismo pre-islámico)

Lo primero que deberíamos decir sobre este asunto es indicar que es una tradición de la Época de Yajiliya. Según una explicación proveniente de Aicha, mutá era una de las cuatro formas del matrimonio llevadas a la práctica durante la Época de Yajiliya.[36] Y no hay ningún tipo de duda ni controversia alguna acerca de que es un tipo de matrimonio que nos ha llegado desde la Época de Yajiliya.

3. El Profeta prohibió paulatinamente el matrimonio de mutá

El segundo asunto que tenemos que mencionar acerca de la cuestión de mutá es que fue una forma de matrimonio rechazada gradualmente. Para llegar a comprender mejor esto, hemos de recordar una cosa: el Islam adoptó el acercamiento paulatino en casi todos los asuntos. Por ejemplo, en primer lugar fueron introducidos los principios de la fe y después lo fueron los asuntos de la jurisprudencia. Los trece años de la Época de La Meca (los primeros trece años del Islam durante los cuales el Profeta vivió en La Meca, después de los cuales él y sus Compañeros emigraron a Medina), en principio, fue una época en la que se enseñaron los fundamentos de la fe islámica. E incluso en los asuntos de la creencia, había un acercamiento paulatino. De hecho, las primeras Suras —los capítulos independientes del Corán— hablan de Dios, del Paraíso y el Fuego Eterno del Infierno, y las responsabilidades respecto a la vida después de la muerte. Además, aunque conciernen al monoteísmo (creer en la unidad de Dios), las primeras revelaciones no mencionaron las cuestiones que atañen a los diversos ídolos, de tal modo que todos los residentes de La Meca por igual pudieran oír lo que el Profeta tenía que decir, algunos de los cuales se convirtieron al Islam. Una vez que se les dijo que su creencia en los ídolos era errónea y que el final de sus antepasados —los cuales murieron en la equivocación de idolatría— fue severo, los paganos de La Meca de repente cambiaron sus actitudes y su oposición, basadas en burlas que llegaban al extremo de la tortura.

La cuestión del progreso paulatino es más evidente y amplia acerca de las cuestiones relacionadas con las prácticas —en otras palabras, en asuntos de devoción, y otros comportamientos, discerniendo aquello que es legal o ilegal—. Los libros de consulta más importantes, tales como Jadiz (La compilación de las Tradiciones del Profeta), Tafsir (Comentarios del Sagrado Corán) y Siyar (La biografía del profeta Mujámmad) están llenos de ejemplos de este tipo. Hay una historia específica para cada forma de devoción, como las oraciones diarias (salat) y el ayuno (saum). Y las prohibiciones, registradas como conductas ilegales, son también el resultado de un proceso gradual. Por ejemplo, las revelaciones relacionadas con las bebidas alcohólicas empezaron durante el período de La Meca, y gradualmente pasaron a ser más familiares para la gente, tomando la forma que tienen hoy en día durante los últimos años de la vida del Profeta. Aicha, quien señala que el contenido de las primeras revelaciones que le fueron transmitidas al Profeta consistían en cuestiones acerca de la fe, la Resurrección después de la muerte, el Paraíso y el Fuego del Infierno, así como que los versículos acerca de los comportamientos habituales, como por ejemplo las prohibiciones contra los hechos ilegales, fueron revelados más tarde, explica el razonamiento de este progreso paulatino: «Si la primera revelación hubiese sido “no bebed vino”, entonces ellos habrían dicho “no podemos dejarlo nunca”; si la orden inicial hubiese sido “no forniquéis” habrían dicho: “no podemos renunciar a hacerlo nunca”».[37]

Debido a este principio el Profeta no prohibió el matrimonio de mutá de una vez por todas. De este modo, en nuestros libros de consulta existen varias narraciones sobre la práctica de ello. Por lo tanto, al analizar esta cuestión, hemos de indicar que tomar las narraciones acerca de las prácticas como pruebas para demostrar que se permite el matrimonio de mutá, sería un grave error o incluso más allá, tal vez una traición a la religión.

4. La anulación del matrimonio de mutá y su prohibición

El otro hecho que debería ser conocido sobre el asunto de mutá son las narraciones que muestran que está prohibido. Hay abundantes narraciones acerca de ello. Uno de éstas proviene de Ali a través de Sabra, que dice:

«El Mensajero de Dios dijo: “¡Oh gente!, yo os había dado el permiso de contraer ‘matrimonio temporal’ con las mujeres, pero Dios lo ha prohibido hasta el Día de la Resurrección. De este modo, quien esté casado con una mujer a través del matrimonio de mutá que la deje marchar, y que no solicite recuperar nada de lo que le había concedido como “dote”».[38]

En otra versión del jadiz, Sabra dijo: «A partir de ese momento, el Profeta prohibió vehementemente mutá y utilizó las palabras más severas para referirse a este matrimonio».[39] Esta narración lo explica tan bien que no hace falta cualquier otra interpretación sobre el hecho de que el permiso para mutá haya sido revocado, en otras palabras, que es absolutamente ilegal (jaram). Sin embargo, las narraciones varían sobre dónde y cuándo la prohibición final fue pronunciada.

5. ¿Dónde y cuándo fue impuesta la prohibición?

Las narraciones sobre cuándo el Profeta declaró la prohibición del matrimonio de mutá son contradictorias; se menciona nombres de seis diferentes lugares. Ahora veamos estas diferencias y las explicaciones que hicieron los eruditos para cada una:

I. Según la narración de Sabra ibn Mab’ad fue prohibido durante la conquista de La Meca.[40]

II. Las narraciones relatadas por Ali explican que la prohibición tuvo lugar en la conquista de Jaybar.[41]

III. En la narración de Salama ibn Akwa, la prohibición fue impuesta durante la Expedición (gazua) de Awtas (después de tres días de permiso).[42]

IV. Según una narración «mursal» de Hasan al-Basri, el matrimonio de mutá solamente fue practicado durante el período de Umrat’ul-Qaza; estaba prohibido antes de ello y se prohibió de nuevo más tarde.

Esta narración de Hasan al-Basri se rechazo por dos motivos:

a. Porque sus narraciones «mursal», o sea las narraciones cuyo narrador entre los Compañeros es desconocido, se consideran inconsistentes; ya que él recopiló narraciones de cualquier persona sin hacer una investigación precisa.[43]

b. Porque contradice las auténticas narraciones que informan que el matrimonio de mutá fue prohibido en la batalla de Jaybar. Por eso, esta endeble narración es rechazada por las auténticas.[44] Ibn Hayar dijo: «Si hemos de considerar esta narración como auténtica, tenemos que decir que a lo que Hasan al-Basri hacía referencia acerca de Umratu’l Qaza era a Jaybar; ya que las dos expediciones acontecieron en el mismo año, de la misma manera que la conquista de La Meca y Awtas tuvieron lugar en el mismo año».[45]

V. Según la narración de Abu Jurayra, el matrimonio de mutá fue prohibido durante la expedición de Tabuk.[46] Esta narración no solamente contradice las auténticas narraciones que informan que la prohibición tuvo lugar durante la conquista de La Meca y la batalla de Jaybar, sino que también proviene de una línea muy inconsistente de narradores, la cual es errónea según los patrones de la ciencia del Jadiz.[47]

VI. Según una narración que Abu Dawud relata de Sabra ibn Mab’ad, el matrimonio de mutá fue prohibido en Jayy al Wada, la Peregrinación de Despedida del profeta Mujámmad.[48] Pero en otras narraciones relatadas de nuevo por parte de Sabra se expresa que la prohibición tuvo lugar durante la conquista de La Meca. Estas dos narraciones son las más conocidas y auténticas. Los comentaristas de jadiz lo explicaron de la manera siguiente: «Si esta última narración es auténtica, entonces la contradicción podría ser reconciliada aceptando que el día de la Peregrinación de Despedida el Profeta pudo haber repetido el anuncio de la prohibición que hizo en el día de la conquista. Muchos musulmanes participaron en la Peregrinación de Despedida y entre ellos podría haber gente que no se había enterado de algunas normas. De hecho, el Profeta volvió a divulgar muchos asuntos importantes en aquel día con el propósito de estar seguro de que todos fueran escuchados y se divulgaran posteriormente».[49]

Los eruditos se han visto obligados a realizar diferentes interpretaciones acerca del momento de la prohibición del matrimonio de mutá debido a las distintas narraciones. Vamos a mencionar las más destacadas de ellas:

* Mawardi dijo: «Puede haber dos estimaciones para determinar dónde mutá fue declarado ilícito: La declaración de la prohibición fue repetida con el propósito de hacerla mucho más evidente y conocida entre los musulmanes, de modo que cualquiera que no la haya escuchado hasta entonces, pudiera enterarse. Eso era importante porque a cada expedición se unían nuevas personas que no habían participado en las anteriores. Puede que el matrimonio de mutá haya sido permitido en diversas ocasiones. Esta puede ser la razón por la que en la última prohibición se declarara que se había hecho «ilícito hasta el Día de la Resurrección». Esta frase denota que la prohibición anterior fue modificada antes, pero esta última prohibición lo era para siempre, y ya no se iba a modificar de nuevo para un nuevo permiso. Y se acepta la segunda aproximación para reconciliar «esta contradicción».[50]

* Según Nawawi el matrimonio de mutá fue permitido dos veces y prohibido a su vez otras doz veces. Él incluso recopiló sus comentarios sobre este asunto en el libro de Muslim bajo un título que se puede traducir del siguiente modo: «La sección del matrimonio de mutá y el hecho de que fuese permitido una vez y se prohibiese después, y una vez más fue permitido y prohibido otra vez, y la última abrogación que durará hasta el Día de la Resurrección».[51]

Bajo este título, después de citar un largo análisis de Al-Qadi sobre el tema, expone sus propios comentarios: «La verdad preferible es la siguiente: La prohibición y el permiso sucedieron dos veces. mutá fue permitido antes de la guerra de Jaybar, y después se declaró ilícito en el día de Jaybar. Después, fue permitido una vez más durante la conquista de La Meca, el período en el que también se incluía los días de Awtas, porque estos dos acontecimientos fueron muy cercanos en el tiempo. Y durante aquel período fue prohibido por última vez, hasta el día de la Resurrección. Esta prohibición sigue teniendo efecto. De este modo, el permiso pertenece al período pre-Jaybar, y la última prohibición al post-Jaybar. Y la prohibición declarada durante el día de la última peregrinación, la de despedida, es solamente una nueva afirmación de la prohibición anterior. Es por eso que las narraciones relatadas por Muslim sobre las prohibiciones durante el día de Jaybar son tan explícitas que ignorarlas no sería permisible. Y además, no hay duda de que el permiso no se ha repetido.[52]

* También es digna de mencionar la explicación de Maziri sobre las contradicciones acerca del tiempo de la prohibición del matrimonio de mutá: «mutá estaba permitido a comienzos del Islam. Y teniendo en cuenta las narraciones auténticas relatadas en el libro de Muslim, es evidente que está abolido. Los eruditos llegaron a un consenso sobre la prohibición del matrimonio de mutá. Y nunca hubo ninguna objeción a la decisión de los eruditos —excepto un grupo sumido en el desacierto, que emplea algunos jadices acerca de este asunto que sin embargo, fueron abrogados y por lo tanto no pueden ser utilizados como prueba para obtener el permiso de mutá. Aquellos que piensan que está permitido también utilizan el siguiente versículo: “Puesto que obtenéis de ellas, dadles la dote como está ordenado” ». (Sura an-Nisa 4:24).

Maziri señala que ellos alegan que existe una forma de qiraat (la lectura, la recitación del Corán) relatado de Ibn Masud que se leería así: «Puesto que obtenéis el gozo de ellas por un período de tiempo». Maziri indica que esta forma de qiraat relatada por parte de Ibn Masud es un shaaz (contrario a la aceptación general de la regla), y que un informe shaaz no puede ser empleado para verificar el Corán, ni su contenido es aceptado, ni tampoco se considera como una prueba para llevarlo a la práctica. Maziri sigue diciendo: «Las narraciones auténticas sobre este asunto de Muslim son contradictorias. Una persona puede aceptar algunas de estas narraciones, por ejemplo una que relata que se permitió mutá durante la conquista de La Meca, y puede adherirse a este desacuerdo y pensar que se encuentran opuestos el uno al otro, y decir que esta condición daña la autenticidad de las narraciones. Sin embargo, esto no es cierto y tal aproximación sería errónea. De hecho, no hay ninguna contradicción entre los jadices, ya que es una realidad el hecho de que el Mensajero de Dios lo prohibiera dos veces. La segunda prohibición fue realizada para reafirmar la anterior o con motivo de asegurarse que la prohibición fuese mejor conocida por todo el mundo que quizás no la había escuchado antes. Entonces algunos narradores deben haber oído la prohibición en el primer acontecimiento, y algunos otros en el segundo; y todos ellos relataron lo que habían oído respecto a aquel tiempo».[53]

También, refiriéndose a al-Istizkar, Zurkani indica que hay narraciones de Ibn Masud y Ali informando que el versículo, que es empleado como una prueba para apoyar su opinión por aquellos que piensan que mutá está autorizado, es derogado cuando la jurisprudencia respecto al divorcio, el período de espera y la herencia llegan a su fin.[54] Encontramos esta narración en Sunan de Bayhaki y Abu Hurayra relató este asunto de la abrogación en una narración «marfu».[55]

Los comentarios de Abu Baker ibn al-Arabi sobre el asunto son parecidos a los de Nawawi: la anulación tuvo lugar dos veces. Señala que: «Dios Todopoderoso dejó pasar este asunto a principios del Islam de modo que la gente continuara con su forma de vivir. Y después durante la Expedición de Jaybar, como se explica en la narración de Ali, fue declarado ilícito. Esta narración es auténtica, confirmada y explícita.[56] Qurtubi explicó: «Todas las narraciones llegan a un acuerdo sobre el hecho de que el período en el cual mutá fue permitido fue muy corto. Por lo tanto, es ilícito. Los primeros eruditos del Islam —Salaf— y los eruditos posteriores —Jalaf— están de acuerdo sobre su ilegalidad. Solamente algunos de los Rafizíes, que no son dignos de ser tomados en consideración, dijeron lo contrario».[57]

Ibn Hazim, el imán de los Zahiríes, señala: «El matrimonio mutá contraído por una estipulada cantidad de tiempo no está permitido. Se permitía durante la época del Profeta, pero Dios Todopoderoso, a través de las palabras de Su Mensajero lo abrogó clara y definitivamente. mutá es ilícito hasta el día de la Resurrección».[58]

Ibn Hazim, trata el tema desde otro punto de vista en Kitabu’l-Itibar, según el cual el matrimonio de mutá:

1. Fue permitido en los inicios del Islam, y durante los tiempos de las expediciones. No hay ninguna narración que mencione el permiso más allá de estas condiciones.

2. Fue declarado ilegal (jaram) algunas veces y también permitido otras. El Profeta, al final de su vida, lo prohibió definitivamente en la Peregrinación de Despedida. La prohibición dictada en dicha peregrinación no es una reafirmación sino que fue dictada para ponerla en práctica permanentemente (haciéndola eterna).

3. Hoy en día no es considerado permisible y lícito ni por parte de los líderes de madjab (las escuelas islámicas de jurisprudencia) ni por los alfaquíes (los eruditos islámicos de la jurisprudencia), tan sólo un grupo de chias (chiítas) sí lo hace, aceptándolo como matrimonio legal.[59]

Ayni comparte las mismas ideas que Ibn Hazim.[60]

La opinión de Tahawi sobre las valoraciones de las narraciones de la cuestión del matrimonio mutá es de carácter final, para resumir lo que ha sido contado hasta ahora. Según él, las narraciones que son usadas como prueba por aquellos que defienden la permisividad del matrimonio de mutá son todas auténticas, pero fueron derogadas. El matrimonio de mutá fue rechazado por el mismo Profeta, y todas las demás narraciones que hablan del permiso del Profeta pertenecen a la época anterior a su prohibición final. Después de la abrogación, mutá fue declarado jaram (ilícito), y la mejor prueba de ello es la narración de Sabra ibn Mab’ad. Procediendo de diferentes cadenas de narraciones este jadiz explica explícitamente tanto el permiso como la prohibición.[61]

6. ¿Ha habido alguna vez un veredicto para el permiso de mutá durante la Época de los Compañeros (del Profeta) o aquellos que les siguieron (Tabiun)?

Según los argumentos de aquellos que presentan información incompleta para crear confusión en las mentes, algunos Compañeros del Profeta permitieron el matrimonio de mutá incluso después de la época del Profeta y fue Omar quién lo prohibió.

En este argumento la verdad está entrelazada con lo falso. Es cierto que un compañero tan reverenciado como Ibn Abbas dictó sentencia permitiendo mutá, pero la acusación de que fuera prohibido por Omar no es del todo cierta. Para que esto se entienda mejor, antes de nada tenemos que reconocer lo siguiente: no existe ninguna alegación que afirme que todos los Compañeros hayan escuchado o fueron conscientes de todas y cada una de las cuestiones.

Incluso aquellos Compañeros que fueron los primeros en abrazar el Islam, y estuvieron con el Profeta con mayor frecuencia que los demás, como Abu Baker y Omar, encontraron —después de la muerte del Profeta— algunos jadices de los que nunca antes habían tenido noticias. Formando parte de las medidas empleadas en una estricta investigación, requirieron el testimonio de otros Compañeros y les tomaron juramento antes de aceptar estas informaciones como verdadero jadiz. Hay muchos ejemplos de tales acontecimientos.

Se aprecia pues que la prohibición de mutá es un ejemplo de esta situación, la cual no era conocida por todo el mundo. Por otra parte, es imposible que los Compañeros hubiesen permitido algo que fue prohibido por el mismísimo Profeta o que prohibieran algo permitido por el Profeta. No se puede concebir que alguno de los Compañeros o aquellos que los siguieron (Tabiun) hayan emitido un veredicto (fatua) qué esté en contra de una ley canónica manifiesta. Una mirada en profundidad a la prohibición impuesta por Omar aclarará este asunto.

En primer lugar, se tiene que aclarar una cosa: según la narración de Yabir y Abu Said: «Omar abordó este asunto durante la primera mitad de su mandato como califa. Por lo tanto, antes de esto algunos practicaron el matrimonio mutá».[62] Durante aquel período Amr Ibn Hurays vino a Kufa e hizo mutá con una esclava. Después ella se quedó embarazada, y se encontró con Omar para comunicárselo. Cuando Omar escuchó lo que había acontecido entendió que la prohibición no era conocida por todos los musulmanes. Lo consideró una oportunidad idónea, y dio un sermón acerca de ello, proclamando de nuevo que mutá estaba prohibido, de modo que todo el mundo lo pudiera escuchar. Según el relato de Ibn Maya, Omar dijo:

«El Mensajero de Dios nos dio permiso para hacer mutá durante tres días; y después lo declaró ilícito (jaram). Juro por Dios que si me entero de que una persona mujsan[63] hizo mutá, hasta que traiga cuatro testigos para demostrar que el Mensajero de Dios se lo permitió después de haberlo prohibido, lo condeno a la lapidación —la sentencia de rajm, que es un castigo por cometer adulterio con una persona anteriormente casada—.[64]

En un relato de Muwatta, después de la prohibición, Jawla Bint Hakim, que se quedó embarazada tras un matrimonio de mutá antes de esta prohibición, se quejó de Rabia ibn Umayya. Estando muy seguro de la ilegalidad (jaram) del matrimonio de mutá, y considerándolo una forma de fornicación, Omar dijo: «Esto es mutá (aquello que el Profeta había prohibido) y si yo hubiera proclamado la prohibición antes que vosotros, os habría matado a pedradas (rajm)».[65]

Indiquemos aquí que la prohibición puesta en práctica por Omar no fue su propia opinión. Los eruditos llaman la atención acerca de que cuando Omar puso en práctica la prohibición de mutá no actuó según su propia interpretación, sino que mencionó un jadiz del Profeta para repetir la prohibición.[66] De hecho, esto se puede ver claramente en una narración relatada de Ibn Maya. La expresión que empleó Omar en su sermón era la siguiente: «¿Qué le ha pasado a la gente que a pesar de la prohibición del Profeta siguen haciendo mutá?».[67] Esta expresión demuestra que algunos incidentes de mutá que le indignaron, habían llegado por primera vez a sus oídos; si hubiera sabido que mutá estaba siendo llevado a la práctica, no se enfadaría tanto ni usaría palabras tan violentas. Como queda explicado anteriormente, esta situación ocurrió porque la prohibición dictada por el Profeta no era extensamente conocida entre los Compañeros.
Hay otro malentendido acerca de este asunto que tiene que ser indicado, y es aquel que afirma que las narraciones de algunos Tabiun también dieron permiso a la práctica del matrimonio de mutá. Al ver estas narraciones uno tendría la impresión de que entre los grandes eruditos del Tabiun se encontraban algunos que permitieron el matrimonio de mutá a pesar de la prohibición puesta en práctica por Omar.

Por ejemplo, es evidente que Tawus, Ata y Sad ibn Yubair[68] del Tabiun, quienes según la narración de Ibn Hazim permitieron el matrimonio de mutá, no debían haber oído la prohibición. Las narraciones relatadas en los libros de consulta —sobre todo los que pertenecen a la Época de La Meca— mencionando este tema podrían conducir a pensar que algunos eruditos prominentes del Tabiun realmente emitieron un veredicto para permitir mutá incluso después de la prohibición de Omar. Esta impresión no es correcta, ya que el término Tabiun no señala exactamente a la generación posterior a los Compañeros. Las narraciones anteriormente mencionadas no son explícitas sobre si dieron o no permiso después de la prohibición de Omar. Esto quiere decir que algunos miembros del Tabiun, como algunos de los Compañeros, también permitieron el matrimonio de mutá antes de la prohibición de Omar al no haber oído dicha abrogación.

7. Las pruebas coránicas con respecto a la prohibición del matrimonio de mutá

Los eruditos de los Ajlul Sunna (los sunnis) que creían en la ilegalidad del matrimonio de mutá por las narraciones relatadas del Mensajero de Dios, aportan pruebas del Corán para apoyar a su opinión. Los versículos más importantes citados en este contexto son el quinto, sexto y séptimo de la Sura al-Mu’minun: «(Aquellos musulmanes) que salvaguardan su castidad (es decir, sus partes pudendas de actos ilícitos sexuales) a excepción de las relaciones permitidas con sus mujeres (o las cautivas y las esclavas) —las que poseen vuestras diestras—, se hallan libres de acusaciones. Pero aquellos cuyos deseos traspasan los límites, son meros transgresores». (23:5-7). Observándolo cuidadosamente, se puede apreciar con claridad que en los versículos se muestran dos modos lícitos para obtener la satisfacción sexual[69] y el resto se declaran ilícitos:

a. Las mujeres vía matrimonio aceptado por la religión.

b. Las esclavas que son señaladas como «aquellas que poseen vuestras diestras».

Yassas, después de decir que el versículo indica la ilegalidad del matrimonio de mutá añade: «Esto es así porque la mujer en mutá no es una esposa ni la posesión de la mano derecha».[70]

Ibn Arabi, citando a los eruditos que indican que «el versículo acepta el matrimonio permanente» y la «posesión de la mano derecha» como los dos únicos modos de realizar fayr —las partes pudendas: es decir las relaciones sexuales— legal, y que una mujer casada vía mutá no es considerada esposa; por lo que este versículo es una prueba para la ilegalidad de mutá», revela que esta opinión es débil. Por otra parte llega a la misma conclusión pero desde otro punto de vista, ya que hay un consenso entre los eruditos de esta Umma sobre la prohibición del matrimonio de mutá.[71] Ibn al-Arabi expresó que Ibn Abbas también dijo que otras formas más allá de las dos anteriormente citadas son jaram (ilícito).

También desearía explicar otra cosa, aunque se salga del hilo de la pregunta en cuestión. Tomando como punto de partida el versículo mencionado, muchos eruditos concluyeron que, al igual que el matrimonio de mutá, cualquier otra forma de satisfacción sexual como la zoofilia, la masturbación o solamente la mirada lasciva, son todos ilícitos. Los eruditos musulmanes también emplean el siguiente versículo como prueba para obtener un veredicto de prohibición para el matrimonio mutá: «Aquellos que no encuentran medios para casarse, que mantengan su castidad hasta que Dios les enriquezca con Su favor» (24:33). Ellos indican que «si hubiese sido permitido mutá y tahlil,[72] no se les pediría mantenerse castos».[73]

* Otro versículo presentado como una prueba sobre esta cuestión es el siguiente: «Y el que de vosotros no tenga medios suficientes para casarse con mujeres libres creyentes, que lo haga con esclavas creyentes que poseáis… esto es por aquellos entre vosotros que tienen miedo de ser dañados tanto en su religión como en su cuerpo; pero es mejor para vosotros que tengáis paciencia…» (4:25). Los eruditos concluyen diciendo: «Si mutá y tahlil fuesen lícitos, no habría ningún riesgo de caer en el adulterio, ni tampoco necesidad de casarse con una esclava o cualquier consejo para tener paciencia en vez de casarse con una esclava».[74]

* Y finalmente, deberíamos reconocer que el versículo que mencionamos antes, que es utilizado por los chias como prueba para apoyar el permiso del matrimonio de mutá, es examinado dentro de la yuxtaposición de los versículos que vienen antes y después. Los eruditos sunnies demuestran que la decisión a la que llegaron los chias es inválida. El versículo mencionado anteriormente ordena: «Y puesto que obtenéis el gozo de ellas, dadles la dote como ha sido ordenado». (4:24)

Los eruditos indican que es un aparente error alegar que este versículo fue revelado para apoyar el permiso de mutá, que tal narración no existe en ninguno de los libros auténticos Sunnis, y que atribuirle tal afirmación a Ibn Masud o a alguno de los compañeros es una grave difamación. Ellos también añaden lo siguiente: a. El decreto que los chias obtuvieron de este versículo es contrario a los otros versículos del Corán, algunos de los cuales han sido mencionados arriba. b. El versículo se reconcilia con el resto de versículos y jadices del modo siguiente: «Si habéis prescrito una dote —mahr— en el contrato de matrimonio, y disfrutado de ella (consumar el matrimonio; pasar la primera noche con la esposa) directamente después de contraer el matrimonio y más tarde os divorciáis, tenéis que pagar la dote entera, si no habéis disfrutado de ella (os divorciáis de ella antes de la consumación del matrimonio), tenéis que pagar la mitad».

Emplear esta frase por sí sola sin considerar las palabras anteriores, sacándola fuera de contexto, es un acto inválido en lo que a la lengua árabe se refiere, ya que la letra «fa» al principio de la frase lo imposibilita por sí misma. Esta «fa» funciona como una unión entre las frases anteriores y posteriores a ella.

En cuanto al añadido atribuido a una narración de Ibn Masud — ila ayalin «por un período»—, no existe en ninguno de los auténticos libros sunnis. Suponer su existencia como una forma revocada de qiraat no puede ser tomado como base para las normas religiosas, ya que es contrario a la jurisprudencia verificada por los versículos confirmados (mutawatir).

Suponiendo hipotéticamente que estuviera verificado, aún así no se puede tomar como prueba para permitir el matrimonio de mutá. Esta frase que expresa «durante un período» (ila ayalin) modifica la palabra el beneficio obtenido de la mujer, y no el acto en sí. Pero el tiempo estipulado en mutá está ligado al mismo acto del matrimonio, no al placer. En este caso el sentido sería: «Si obtenéis el gozo durante un tiempo determinado de las mujeres con las que os casáis, pagad totalmente su dote». Entonces, el objetivo de este añadido en la frase sería reducir la impresión de que existe la necesidad de esperar hasta el final del matrimonio para pagar la dote. De hecho, por regla general, un tercio de la dote se paga por adelantado; y el resto se aparta en función de la continuidad del matrimonio. Pero esta tardanza no es una exigencia, pues depende de la voluntad y el juicio de la mujer. Si ella lo desea, puede exigir que le paguen la dote en su totalidad justo después de la consumación del matrimonio (es decir, después de entrar en la habitación nupcial). La Ley Islámica canónica le concede este derecho. Si la frase (ila ayalin) fuese una cláusula ligada al acto del contrato en sí mismo, entonces mutá no sería legal en la jurisprudencia chia de por vida. Sin embargo, es considerado legal con el consenso chia.

La frase que sigue la sección «Y el que de vosotros no tenga medios suficientes» también está relacionada con el matrimonio. Significa que «quienquiera de entre vosotros que no pueda permitirse la dote y el mantenimiento de una mujer libre, que se case con esclavas musulmanas». Ahora bien, tomar dicha expresión de la mitad de un versículo sin tener en cuenta las frases anteriores y posteriores y atribuirlo al matrimonio de mutá sería una deformación obvia de la Palabra de Dios, el Corán.

Además, cualquier persona inteligente que reflexione sobre este versículo puede apreciar que mutá es explícitamente declarado jaram (ilícito). Dios Omnipotente en este versículo recomienda casarse con las esclavas en caso de que no podamos contraer matrimonio con mujeres libres. Si la frase anteriormente mencionada ha de referirse a la época de mutá, entonces no seguiría con la siguiente frase: «el que de vosotros no tenga medios suficientes». De hecho, mutá no sólo satisface la necesidad de relaciones sexuales en caso de ser incapaz de casarse con una mujer libre, sino también entra en la esfera del decreto de: «Hay un sabor más dulce en cada nuevo». Entonces uno puede preguntarse, ¿qué tipo de necesidad puede conducir al individuo a casarse con una esclava en tales condiciones estrictas y severas?[75] La segunda explicación, también basada en los otros versículos, es más veraz que ésta. Y lo que es más, constituye una respuesta ante las pruebas que los chias dicen obtener del versículo, como expresa lo siguiente: «Tusi, el comentarista chia del Corán, explica del siguiente modo el significado de la palabra “istimta”, en el siguiente versículo: “Lo que se pretende con esa palabra es mutá; ya que cuando es empleado en términos absolutos en la Ley Islámica canónica hace referencia a esta forma especial del matrimonio”. Y añade: “Y la frase dad a las mujeres el pago confirma que la intención del versículo es mutá, ya que la propiedad otorgada en el matrimonio normal se denomina mahr (dote) en la Jurisprudencia Islámica, y no el término pago».[76]

Kasani responde a los comentarios de los chias diciendo: «Lo que se pretende decir con la palabra “istimta” (resultar en beneficios y provechos) es el placer obtenido del matrimonio; ya que lo que se menciona al principio y al final del versículo es el matrimonio normal y legal. Es decir, Dios Omnipotente describió al inicio del versículo a todas las mujeres con las cuales el matrimonio está prohibido. Después, menciona a las mujeres con las que está permitido casarse: «Excepto todas las otras, son legítimas con la condición de que sean contraídas en matrimonio con regalos de vuestra propiedad». La expresión que dice «desear la castidad, no la fornicación» significa: «aquellos que no están casados, y no caminan perdidos en la fornicación». Y la expresión que le sigue: «el que de vosotros no tenga medios suficientes para casarse con mujeres libres» se refiere al matrimonio normal, no al matrimonio de mutá ni alquiler. Así, la palabra «obtener provecho, placer» debe significar el placer en la vida matrimonial legal.

Las explicaciones realizadas por Kasani son las siguientes: «Ya que la cuantía de la propiedad que debe ser concedida a las mujeres es denominada como pago, la dote en los matrimonios a veces es mencionada con dicha palabra. Por ejemplo, en este versículo, Dios Todopoderoso ordena lo siguiente: «Que os caséis con las mujeres con el permiso de sus padres y su gente, así como pagándoles la dote». En otro versículo la dote se menciona como pago otra vez: «¡Profeta! Te hemos hecho lícitas tus esposas, a las que diste sus correspondientes dotes y las que tu diestra posea entre las que Dios te haya dado como botín (33:50).

Kasani aquí llama la atención en otro punto más: «lo que es proveído en el tratado del matrimonio es llamado mahr; y lo que es otorgado después de la consumación del matrimonio (la relación sexual) se llama pago».[77]

Si se entiende el razonamiento que Kasani presenta, entonces la inconsistencia en los argumentos de los chias que alegan que este versículo permite el matrimonio de mutá será también entendido. Y también la falsedad de los argumentos, comentarios, acusaciones e insultos, que llenan muchos libros y páginas, serán al fin comprendidos.[78]

8. Iyma —El consenso y el acuerdo general en las opiniones y decisiones de las leyes canónicas— de los eruditos.

Como mencionamos de vez en cuando a la hora de recordar una por una las narraciones, los eruditos mencionan iyma para la prohibición de mutá después de que Omar impuso de nuevo la prohibición.[79]

* En primer lugar, Omar declaró explícitamente jaram el matrimonio de mutá cuando todavía muchos de los compañeros estaban vivos, y lo declaró públicamente de modo que todo el mundo se enterara de ello; y no hubo ninguna objeción de los compañeros contra la declaración de Omar. Al contrario, después de esto, todos aquellos que habían permitido el matrimonio de mutá cambiaron sus opiniones. Tahawi lo comenta del siguiente modo: «El hecho de que los Compañeros no contraviniesen a Omar es una prueba de que ellos estuvieron de acuerdo con él sobre el asunto que prohibió. Y su acuerdo sobre esta prohibición es una prueba de que el antiguo permiso fue revocado, y esto es aceptado como una prueba (huyya).[80]

* Ali dijo que el permiso fue abrogado.[81]

* Cuando le preguntaron a Yafar ibn Mujámmad sobre el matrimonio de mutá dijo: «Es exactamente lo mismo que la fornicación —zina—»[82]

* Ibnul Munzir expresó: «Había narraciones acerca de que algunos de los primeros (los Compañeros y los Tabiun) permitieron el matrimonio de mutá, pero hoy en día, excepto por un grupo de Rafizíes, no conozco a nadie que haya dado permiso a contraerlo. En cuanto a la alegación de los Rafizíes: cualquier opinión opuesta al Libro de Dios y a la Sunna de Su Mensajero no tiene ningún valor».[83]

* El Imán Malik indicó: «Es jaram (ilícito)».[84]

* El Imán Shafii dijo: «Ha sido abrogado dos veces».[85]

* Ibn Yuraiy, a pesar de haber relatado dieciocho jadices sobre el permiso de mutá en Basora, revocó su opinión y emitió un veredicto a favor de su ilegalización.[86] Los jadices que él había relatado, deben ser abolidos como se ha mencionado anteriormente.

* Bujari puso un título para la sección que asignó para el matrimonio de mutá: «La sección acerca de que finalmente el Profeta prohibió mutá».[87] Ibn Hayar dice que este título indica que según la opinión de Bujari, el matrimonio de mutá fue permitido una vez y después se declaró ilícito.[88]

Como hemos visto hasta ahora, existe un consenso —iyma— sobre la prohibición de mutá. Y en el Islam, revocar el veredicto de un iyma no es posible aunque sea realizado por un verdadero muytajid (un erudito de la Ley Islámica que alcanza un nivel suficiente de conocimientos para poder emitir «el veredicto» fatua que es obligatorio). El iyma de los eruditos (el consenso general en la opinión y la decisión de la Ley Canónica) es uno de los recursos principales de nuestra religión, uno de los «Adil-la al-chariya» (cuatro principios fundamentales de la ley canónica: el Corán, la Sunna, el iyma de los muytajidin, y la analogía metodológica, en este orden).

9. El castigo por el matrimonio de mutá

Como se ha mencionado antes, excepto por un grupo de chias, todos los eruditos islámicos están de acuerdo en su ilegalidad. Y en Ajlul Sunna hay un iyma de los eruditos. De los Ajlul Sunna, sólo Ibn Abbas emitió un veredicto para su permisividad, pero más tarde lo revocó.

Los eruditos expresan su opinión acerca de cuál sería el castigo para aquellos que infringen la ley contrayendo matrimonio mutá después de la explícita prohibición de Omar. Según las narraciones de Nawawi, tal contrato sería inválido sin tener en consideración si el matrimonio es consumado (si un acto sexual tuvo lugar) o no. Sólo el Imán Zufar dijo: «Las condiciones son inválidas, pero el contrato en sí es válido».

Tahawi rechaza el argumento de Zufar que dice: «La estipulación de un tiempo es inválida, luego mutá es aceptado como un matrimonio permanente» refiriéndose al siguiente jadiz: «...entonces, aquellos que tengan mujeres mediante mutá que las dejen marchar». Él dice: «El contrato anterior no requiere que el contrato sea para siempre. Si fuera así, sería invalida la cláusula temporal que el hombre y la mujer convienen durante el contrato. Pero ya que la autenticidad y el permiso del contrato fueron establecidos antes de la prohibición, esto no invalida el contrato de matrimonio. Entonces la orden de separación mencionada —«dejarlas marchar»— en el jadiz sirve para demostrar que este tipo de contratos no siempre implican un derecho de eternidad. Abu Hanifa y sus estudiantes Abu Yusuf y Mujámmad Ibn Hasan también lo establecieron del mismo modo.[89]

El castigo prescrito para los que cometen mutá está estrechamente ligado a las contradicciones en la evaluación del asunto. Es decir: Como inválido e ilegal, debería ser aceptado como la fornicación, y el castigo por la fornicación —jadd al-zina— tiene que ser impuesto. Sin embargo, los eruditos trataron este asunto con prudencia. Si hubiese un completo iyma acerca de que mutá era igual al adulterio, entonces se aplicaría jadd al-zina (pena de muerte por la fornicación). Pero como es un poco polémico el hecho de que haya un consenso sobre ello o no, también existen dudas sobre si hay un completo iyma, que es aceptado como una ley canónica en la religión, y en ocasiones no lo es, ya que existe una narración de Ibn Abbas a favor del permiso del matrimonio de mutá. Y según el principio general aceptado por los eruditos, la opinión contraria a la perspectiva general de alguno de los muytajidin del Salaf (los precursores; los eruditos de la primera época) es suficiente para invalidar un iyma.

Se sabe que Ibn Abbas, quien ha invalidado el iyma sobre este asunto, después cambió su opinión y declaró que mutá era jaram, y de esta manera se completó el consenso, la iyma. Sin embargo, en este punto se da otra controversia de los estudiosos de la metodología jurídica islámica: «Un iyma ocurrido después de una controversia, ¿anula la antigua controversia o no?». Ahora, en este punto surge un desacuerdo; mientras algunos eruditos afirman que la antigua controversia no tiene ningún efecto sobre el último consenso, también hay otros que dicen que todavía es eficaz y perjudicaría el iyma. Por ejemplo, Al-Qadi Abu Baker al-Bakillani comparte esta última opinión.[90]

Por lo tanto, el iyma acerca de que el matrimonio de mutá no es más que fornicación, y que se le aplicaría jadd al-zina (pena de muerte por la fornicación) pasa a ser incierta incluso existiendo una pequeña duda. Y siguiendo la orden del Profeta: «No poner en práctica los castigos jadd (penas de muerte) en caso de duda alguna»[91] requiere extremar la precaución y no aplicar las penas capitales cuando el delito no se ha contrastado completamente. Considerando esto, los eruditos musulmanes no emitieron veredicto alguno para imponer la pena de muerte por fornicación debida al matrimonio de mutá, aunque dijeron que debía ser castigado con severidad.[92]

Mutá según las fuentes chias

Antes de que empecemos, dos puntos han ser comprendidos:

I. Los libros de referencia que usamos en esta sección son libros de jadiz chias: Al-Istibsar, Man La Yahdaruhul-Fakih, Tahzibul Ahkam y Al Furu Mina`l Kafi.

II. Las fuentes de las narraciones: Esta fuente no es el Profeta, sino los imanes que los chias alegan ser infalibles y a los que normalmente mencionan por sus títulos, no por su nombre verdadero:

* Abu Abdullah: Yafar al-Sadiq Rahimahullah (Fallecido el 148 de la Hégira —la Emigración del Profeta a Medina—, 765 d.C.).

* Abu Yafar: Mujámmad ibn Ali al-Bakir Rahimahullah (Fallecido el 114 de la Hégira, 732 d.C.).

* Abul Hasan: Abi ibn Musa Ar-Razi Rahimahullah (Fallecido el 203 de la Hégira, 818 d.C.).

* Amiru’l Muminin: Ali (el compañero, cuarto califa y primo del Profeta, que Dios le bendiga).

La definición y la descripción

Las narraciones acerca del matrimonio de mutá ocupan gran extensión en la fuentes chias y son, sin duda alguna, mucho más numerosas que en los libros sunnis.[93]

Expliquemos primero que los chias también describen mutá como «un matrimonio contratado por un tiempo estipulado y una cantidad de dinero prescrita».[94] El tiempo estipulado debe ser pronunciado en el contrato, de lo contrario se asumen las normas y el procedimiento del contrato de un matrimonio normal. Y en tal caso, la separación se hace a través de «talaq al-sunna», y la herencia es establecida; la manutención de la mujer le incumbe al hombre durante el período de espera después del divorcio.[95]

Los chias no reconocen el derecho de herencia en mutá.[96] Pero algunos piensan que la herencia mutua puede ser establecida poniendo condiciones en el contrato aunque otros piensan que las partes no heredan nada aunque hayan puesto condiciones. Según esta última opinión, «la mujer aquí no es una esposa, sino una musta’yara (persona alquilada a cambio de dinero).[97] Y el precio puede ser cualquier cosa con la que se llegue a un acuerdo».[98]

La comparación de las opiniones sunnis y chias sobre mutá

Los chias creen que no hay ninguna necesidad de testigos en el matrimonio mutá. Son de la opinión que Dios y sus ángeles son suficientes como testigos.[99] Por otra parte, Ajlul Sunna alegan que en el caso de que Dios y Su Mensajero sean tomados como testigos en un matrimonio, no se establece el contrato, y aquellos que lo hacen caen en el craso error de atribuirle al Profeta el conocimiento de lo desconocido, que es negado por el versículo «Nadie puede más que Dios conocer el reino de lo desconocido» (25:65) y sucumben en la incredulidad (chirk).[100] Según los chias, se requiere testigos en el matrimonio normal con el fin de establecer el linaje familiar del niño, la herencia, —y según una narración también para determinar la pena de muerte—.[101] Tusi responde a las objeciones de «no había ningún matrimonio sin testigos en la época del Profeta» interpretando esta narración como «Esta narración relata la forma preferida (afdal)», y manteniendo que el permiso es la base.[102]

Antes mencionamos que en las narraciones de Ajlul Sunna, algunos que no habían escuchado la prohibición del Profeta permitieron el matrimonio de mutá hasta la prohibición de Omar. Se pueden apreciar muchas diferencias haciendo una comparación entre las opiniones del Salaf (los primeros eruditos) y las chias:

I. Los libros de referencia sunnis le atribuyen al Profeta todas las narraciones, tanto las que permiten el matrimonio de mutá como las que lo prohíben, mientras que en los libros chias se menciona muy poco al Profeta. Siempre basan este asunto en los estudios de sus “imanes infalibles”. Por ejemplo, en Istibsar casi no hay ninguna narración atribuida al Profeta.

II. En los libros Sunnis, el permiso está siempre incluido dentro del contexto de una posible expedición viajera o de una guerra. Y no hay ninguna narración en la que hayan permitido dicho matrimonio a los residentes de una población. Sin embargo, en las fuentes chias se acepta como lícito y aceptable para todo el mundo, sean residentes, viajeros, casados o solteros.[103] Otro veredicto relatado en Kumi indica: «Una persona puede hacer mutá si lo desea, incluso si tiene una esposa y vive con ella, en su ciudad».[104]

III. Además de que se pueda hacer mutá con más de una mujer, también un hombre puede contraer múltiples matrimonios mutá. Una narración de Kulayni es citada como sigue: «Le pregunté a Abu Yafar (que la paz sea sobre él)[105]: “Por favor respóndeme, si un hombre hace mutá con una mujer, y después acaba su contrato, y luego otro hombre hace mutá con la misma mujer, y después su contrato acaba, y entonces el primer hombre vuelve a casarse otra vez con ella, separándose posteriormente…repitiéndose por tres veces, la mujer se casa con tres hombres, entonces ¿sería aceptable que ella se casara con el primer hombre de nuevo?” Él me respondió: “Sí, cuanto desee ella; no es como una mujer libre, sino una musta’yara (alquilada a cambio de dinero), y comparte el mismo nivel que una mujer esclava”».[106]

Cuando los chias aceptan el matrimonio de mutá como principio, han dado veredictos tan vergonzosos, que ni siquiera su propia consciencia los aprobaría, y cayeron en la contradicción. Estos tipos de narraciones aparecen con frecuencia en las fuentes chias. Mientras un grupo de narraciones aboga por la lealtad de la mujer a su marido,[107] y lo prohíbe contra la fornicación,[108] cuando se trata de la cuestión de mutá, hay expresiones que toleran que la mujer casada firme un contrato de mutá con otros hombres. Abu Abdillah, en respuesta a una pregunta, ubica en una lista a las mujeres con las que no se puede contraer mutá: «Alejaos de las Kawashif, las Dawai, las Bagaya, y las Zawatu’l-azwaj». Cuando se le pidió una aclaración Abu Abdillah explicó: «Las mujeres Kawashif son aquellas que cometen fornicación abiertamente, se conocen como mujeres adúlteras; las mujeres Dawai son aquellas que invitan a los hombres a su cuerpo, y se conocen como maliciosas; las Bagaya son las prostitutas; y las Zawatu’l-azwaj son mujeres cuyo divorcio no está de acuerdo con el proceso previsto por la Sunna».[109] Es interesante que no haya mencionado a la gente casada. En realidad, a un hombre que estaba investigando acerca de si estaba casada ya la mujer con quien iba a contraer mutá, le preguntó Abu Abdillah: «¿Por qué lo investigas?», y de este modo demostró que se podría hacer mutá con una mujer casada.[110] El principio fundamental sobre este asunto es no preguntarse si la mujer está casada o no.[111] Abu Abdillah declara: «No necesitas saber si la mujer está casada; lo que tenéis que hacer es aceptar lo que la mujer dice de sí misma».[112]

Por otra parte los chias se contradicen de nuevo en el requerimiento de la castidad, declarando que no está permitido mutá con una adúltera aunque sea muy hermosa.[113] Cuando le preguntaron a Abu Abdillah sobre mutá comento: «Esto es canónicamente lícito (jalal); pero casaos con una mujer casta ya que Dios Omnipotente —describiendo a los creyentes— indica: “Aquellos que guardan su castidad (es decir sus partes pudendas de los actos ilícitos sexuales)” (23:5). No confíes tu castidad a quien no confiarías tu dirjam (dinero)».[114]

Deberíamos añadir también que en las fuentes chias no hay regla alguna sobre este asunto. De hecho, en algunas narraciones se requiere no sólo la castidad, sino también la fe, y mutá se muestra como legal tan sólo con mujeres creyentes; y en otros se considera aceptable contraer con mujeres cristianas y judías también, pero no con zoroástricas; pero en la ausencia de las cristianas o judías, entonces son aceptables zoroástricas también.[115]

El hecho de que asignen un idda (el espacio de tiempo dentro del cual una mujer no puede volver a casarse) de un período de menstruación, o cuarenta y cinco días (y en algunas otras opiniones cuatro meses y diez días[116]) establece otra contradicción.[117]¿La mujer que hizo mutá en secreto va a observar este período de espera?

En otra narración, una lista de mujeres con quien no se permite hacer mutá incluye el término Zawatu’l-Azwaj, pero una definición siempre sigue a este término: «Aquellas mujeres que se divorciaron de una manera que no concuerda con la Sunna».[118]


Los chias también son conscientes de este hecho vergonzoso

En los libros chias es posible encontrar tales pasajes y fatuas (normas religiosas u opiniones sobre los asuntos legales) por las que es difícil no estar avergonzado en nombre de la humanidad. Una persona no puede dejar de preguntarse: «¿Qué tipo de estado mental conduciría a alguien a conceder permiso[119] a “una mujer casada” para que establezca mutá con otro hombre, y lo que es más, “según el libro de Dios y la Sunna de Su Mensajero”?». Dejemos el Islam a un lado, ¿qué religión que cree en la santidad de la institución de matrimonio, o qué ser humano que no haya estropeado la naturaleza con la que nació, emitiría tal fatua? De hecho, aquellos que emiten esta fatua son también conscientes del exceso en el cual sucumben y la repugnancia de su acción; Abdullah ibn Umayr pregunta a Abu Yafar, que dio fatua para mutá:

— ¿Te gustaría que tus mujeres, hijas, hermanas o hijas de tus tíos hicieran mutá?

La narración sigue de la siguiente forma: «Abu Yafar se dio la vuelta cuando se le preguntó por sus mujeres y las hijas de su tío paterno».[120]

En otra narración, podemos ver que Abu’l-Hasan escribe a algunos de sus mawalis (esclavos liberados) lo siguiente: «No insistir en mutá; lo que es apropiado para vosotros es observar la Sunna.[121] No comprometeros en mutá cuando tenéis a vuestras esclavas y mujeres libres; si no, ellas os negarán y se divorciarán de vosotros, blasfemarán a aquellos que impusieron esta regla y nos maldecirán».[122]

Y de nuevo, una narración referida a Abu Abdillah señala: «Abandonar mutá, ¿no os da vergüenza hacer algo tan vergonzoso?»

Sin embargo, Kulayni inmediatamente añade una interpretación forzada: «Esta prohibición es para aquellos que son los más virtuosos entre sus amigos y hermanos». De este modo, esto significa que es un acto vergonzoso para los virtuosos, aquellos que son del más alto nivel, no para la gente sencilla. Tal explicación no existe en el Islam sunnita ni en los jadices: lo que es «vergonzoso», es vergonzoso para todo el mundo.

Una pregunta y su respuesta correspondiente

En este momento, sería razonable una pregunta así: Siendo que los chiítas también basan sus principios en el Corán y la Sunna, ¿cómo es que existen tantas opiniones diferentes acerca del asunto de mutá? ¿No tendrán algo de razón?

La verdadera explicación de este asunto podría llevar demasiado tiempo desarrollarla. Pero lo que se ha de saber, en definitiva, es lo siguiente: Ajlul Sunna no alega que ellos mismos inventaran jadices sobre este asunto. Los sunnis aceptan que el Mensajero de Dios dio permiso para ello, y que durante su vida había Compañeros del Profeta que lo practicaron. Este hecho es verificado por los auténticos libros de Jadiz sunnis. Sin embargo, como en muchos otros casos, el Profeta después lo prohibió, y de este modo fue revocado. Ajlul Sunna también acepta que después de la muerte del Mensajero de Dios, había gente entre los Compañeros y la generación que los siguió, que no había oído la prohibición, y siguieron practicándolo. Sin embargo, la Ajlul Sunna acepta que estos tipos de prácticas terminaron cuando Omar intervino en el asunto y declaró la prohibición; y ninguno de los compañeros se opuso a Omar así como un iyma establecido sobre que el matrimonio de mutá es canónicamente ilícito (jaram).

Los chias y Ajlul Sunna se diferencian en su perspectiva sobre la disciplina del Jadiz. Las diferentes opiniones sobre este asunto básicamente se derivan de esta discordia entre ellos. A saber:

I. Mientras Ajlul Sunna no hace ninguna discriminación entre los Compañeros en la aceptación de las narraciones de ellos, los chias aceptan sólo narraciones de un número limitado de los compañeros de Ajlul Bait, y rechazan todos los otros.

II. Su discriminación de los narradores no se limita a la generación de los Compañeros, sino que continua con las generaciones siguientes (Tabiun y Tabau’t-Tabiun). Esta discriminación de la última generación se deriva de los estándares que ellos buscan en los narradores para aceptar sus narraciones. De hecho, Ajlul Sunna no aceptó narraciones de ningún narrador tampoco: requieren que el narrador sea un creyente (mumin), de gran religiosidad, fehaciente, que posea una excelente memoria, virtuosidad y otras características por el estilo. Los chias también tienen exigencias similares. Pero cuando ellos dicen «creyente» (mumin) lo que pretenden decir es que el narrador tiene que ser un seguidor de la madjab Imamiya-Isna Achariya. De este modo, las cualificaciones que son buscadas en los narradores pierden su objetividad y se hacen subjetivas.[123] Pero, cuando Ajlul Sunna dice que «el narrador tiene que ser un musulmán», esto significa que la persona «pronuncia la profesión de fe en voz alta, y lo confirma en el corazón», y nada más. No se requiere siquiera que éste sea un miembro de Ajlul Sunna. Aceptan narraciones de narradores chias que cumplen con la cualidad de ser «devotos y fidedignos». Pero los chias duodecimanos no aceptan los jadices de otras sectas chias que no sean Isna Achariya, por lo que no admiten a su vez las de Ajlul Sunna.

III. Según los chias, los jadices son las palabras, los hechos y las declaraciones de los «Imanes Infalibles».[124] Para que una narración sea considerada como jadiz, tiene que ser recibida por un Imán conocido como «infalible». Otras palabras que no llegan a sus oídos no son aceptadas como jadiz ni respetadas. Por eso las colecciones de jadiz chias están llenas de textos atribuidos a los imanes denominados por ellos «infalibles»; y hay muy pocos jadices que son asignados al Mensajero de Dios.

Aquí debemos enfatizar que la creencia en los Imanes Infalibles no existe en Ajlul Sunna. Ni el Corán ni los Jadices auténticos mencionan tal principio de fe, que únicamente pertenece a los chias. Según Ajlul Sunna, «isma» (infalibilidad) pertenece sólo a los profetas. Por lo tanto, nadie más que los profetas puede estar libre de faltas o errores ni tampoco puede emitir órdenes en nombre de Dios.

Por lo tanto, las diferencias entre Ajlul Sunna y los chias empiezan primero en la dualidad de ser objetivos o subjetivos. Ajlul Sunna toma como base los criterios objetivos que aparecen en el Corán y los Jadices, mientras que los chias adoptan un acercamiento subjetivo, con ciertos prejuicios, que no satisface la mente o la conciencia sana. Mientras Ajlul Sunna siempre confía en la Sunna tanto en sus explicaciones en cuanto al Corán, como para establecer reglas sobre los asuntos no mencionados en el Corán, los chias rechazan a los compañeros del Profeta y se abstienen del recurso de los jadices, tratando de llenar este vacío con los Imanes Infalibles, y obligándose a sí mismos a aceptar la autoridad de los Imanes Infalibles. Y debido a esto, tuvieron que aceptar las palabras, los hechos y las declaraciones de los Imanes Infalibles como «sunna».

Cuando se añaden el fanatismo político y la oposición malévola, inevitablemente un desacuerdo acontece y en ciertas materias se ralentiza el diálogo hasta llegar al completo desacuerdo, como con el asunto de mutá. Algunos de sus principios, como rechazar Achab (los Compañeros), no aceptar a aquellos que no pertenecen a su secta como creyentes, dándole prioridad al rencor hacia Omar por encima de todas las cosas, los alejó de la objetividad, los privó de muchas narraciones auténticas, —y los condujo a la interpretación forzada cuando afrontan narraciones que se adecuan a sus pautas, pero que no satisfacen su interés— llevándoles a conclusiones incorrectas. Por ejemplo, incluyen una narración del Califa Ali (que Dios le bendiga) relatando que el matrimonio de mutá fue hecho ilegal en la guerra de Jaybar; pero añadieron una interpretación señalando que «él debe haber hecho taquiya (la “hipocresía sagrada”, un principio de fe del chiismo según el cual, todo chia debe disimular y hasta negar su religión)».

Existen algunas narraciones que los eruditos que pertenecen a Ajlul Sunna indican como muy inconsistentes o inventadas, que son relatadas como «sunna» de los Imanes Infalibles en los libros chias. Citamos unos ejemplos de estas narraciones acerca de las mujeres a continuación:

—Abu Yafar dijo sobre las mujeres: «No consulten con las mujeres en particular. No las escuchen al hablar acerca de los parientes. Es cierto que cuando una mujer envejece, el bien de sus dos partes se va, y el mal de sus dos partes queda. Su belleza desaparece, su lengua se afila, y su matriz se hace estéril. Por otra parte, cuando un hombre se hace viejo, el mal de sus dos partes se va, y el bien de sus dos partes se queda. Su mente se hace más equilibrada, su percepción pasa a ser más fuerte, y su ignorancia se reduce».[125]

—«Cuando el Profeta iba a participar en una guerra, llamaba a sus mujeres, consultaba con ellas; y después se oponía a ellas».[126]

—Abu Abdullah dijo: «Evitad consultar con mujeres, ya que tienen la debilidad y la bajeza».[127]

—Amiru’l-Mu’minin (el líder de los creyentes) Ali dijo: «Se da la prosperidad en la oposición a las mujeres».[128]

—Abu Abdillah expresó: «Las mujeres creyentes son como las manchitas sobre un toro negro (es decir son muy limitadas en número)».[129]

—«Las personas virtuosas entre las mujeres parecen a un cuervo cuyas alas son blancas (es decir, apenas existen)».[130]

Estos supuestos jadices contradicen las enseñanzas del Profeta en relación a las mujeres, y son rechazados por los Musulmanes.


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NOTAS

[33] Zurkani, Sharhu Muwatta, Egipto, 1962, 4:45.
[34] Ibn Hayar, Fathu’l-Bari, Egipto, 1959, 11:70.
[35] Ayni, Umda, 17:246
[36] Nawawi, Sharhu Muslim, 9:182.
[37] Bujari, Fazailu’l-Kur’an, 6.
[38] Muslim, Nikah, 21.
[39] Tahawi, ibíd, 3, 26.
[40] Cinco de las ocho narraciones relatadas de Sabra en el libro de Muslim (Nikah, los jadices 20, 22, 23, 25, 26) explican explícitamente que la prohibición tuvo lugar en el día de la conquista, las otras tres (los jadices 19, 21, 24) relatan la prohibición sin mencionar ningún nombre de lugar.
[41] Muslim, Nikah, 29, Número 1407.
[42] Muslim, Nikah, 18.
[43] Ibn Hayar, Fathu’l Bari, 11:73
[44] Véase Nawawi, Sharhu Muslim, 9:181.
[45] Ibn Hayar, Fathu’l Bari, 11:73.
[46] Ibn Hibban, Sahih, 6:178.
[47] Ibíd, 11:73-74.
[48] Abu Dawud, Nikah, 13.
[49] Véase Ibn Hayar, Fathu’l Bari, 11:74; Nawawi, Sharhu Muslim, 9:180.
[50] Ibn Hayar, Fath’ul Bari, 11:74.
[51] Nawawi, Sharhu Muslim, 9:179.
[52] Ibíd, 9, 181.
[53] Nawawi, Sharhu Muslim, 9:179.
[54] Zurkani, Ibíd, 4:48.
[55] Ibn Hibban, Sahih, 6:178.
[56] Ibn Arabi, Arizatul Ahzawi, 5:48.
[57] Ibn Hayar, Fath’ul Bari, 11:78.
[58] Ibn Hazim, Al-Muhalla, 11, 141.
[59] Ibn Hazim, Abu Baker Mujámmad Al-Hamadani, Kitabu’l I’tibar fi Bayani’l- Nasih wa’l-Mansuh, Homs , 1386/ 1966, pág. 177.
[60] Ayni, Umdatu’-Qari, 17, 246.
[61] Tahawi, ibíd, 3, 24-25.
[62] Ayni, Umda, 17:246.
[63] Una persona que disfrutó de la vida de matrimonio.
[64] Ibn Maya, Nikah, 44.
[65] Muwatta, Nikah, 41.
[66] Ibn Hayar, Fathu’l-Bari, 11:76.
[67] Ibn Hayar, ibíd, 11:77.
[68] Ibn Hazim, al-Muhalla, 11:141.
[69] La palabra traducida como «partes pudendas» es furuy en el texto original, que es el plural de «fary».
[70] Yassas, Ahkamu’l-Kur’an, 5:92
[71] Abu Baker ibn al-Arabi, Ahkamul Kur’an, 3:1311.
[72] El término tahlil, en uno de los libros de referencia chiítas, Tahzib al-Ahkam, se explica de este modo: «Si el dueño de una esclava hace de su unión temporal con otro hombre algo lícito, este hecho se denomina tahlil (legalizar) para evitar llamarlo “temporal”» (7:244). Los sunnis utilizan este término para la mujer divorciada que volvió a casarse con su anterior marido a través del método hulla (contraer un breve matrimonio con una segunda persona para divorciarse con el fin de volver a casarse con el marido anterior).
[73] Shah Abdulaziz, Tuhfa, pág. 228.
[74] Ibíd.
[75] Shah Abdulaziz, Tuhfa, págs. 229-230.
[76] Tusi, Tahzubu’l-Ahkam, 7:249-250.
[77] Kasani, Badai, 2: 273.
[78] El mejor ejemplo para ellos se puede encontrar en Aslu Shia wa Usuluha por Mujámmad al Husayn (págs. 93-116).
[79] Zurkani, Sharhu Muwatta, 4:47; Hattabi, Ibíd, 2:558.
[80] Tahawi, Ibíd, 3:27.
[81] Bujari, Nikah, 31.
[82] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:77.
[83] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:77.
[84] Zurkani, Ibíd, 4:36.
[85] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:74.
[86] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:77.
[87] Bujari, Nikah, 31
[88] Ibn Hayar, Fathul Bari, 11:70
[89] Tahawi, Ibíd, 3:27.
[90] Nawawi, Ibíd, 9: 198; Zurkani, Ibíd, 4:47.
[91] Munawi, Fayzul Kadir, 1,227.
[92] Nawawi, Ibíd, 9:182; Zurkani, Ibíd, 4:47.
[93] Por ejemplo, en Tahzibu’l-Ahkam elaborado por Tusi, 32 páginas, (en 57:240-272); en Istibsar 14 páginas (3:141-155); en Al-Furu, elaborado por Kulayni, 20 páginas (5:448-468) son ofrecidas como narraciones sobre el matrimonio mutá.
[94] Kulayni, al-Furu, 5:455.
[95] Tusi, Istibsar, 3: 151; Kulayni, al-Furu, 5:455.
[96] Tusi, Istibsar, 3:147; Kulayni, al-Furu, 5:460.
[97] Tusi, Istibsar, 3:147.
[98] Tusi, Istibsar, 3:149.
[99] Tusi, Istibsar, 3:143; Kulayni, al-Furu, 5:457.
[100] Azimabadi, Avnu’l-Ma’bud, 11:306; Fatawayi Kadihan, 1:334.
[101] Kulayni, al-Furu, 5: 387, 5: 452
[102] Tusi, Istibsar 3: 149.
[103] Kulayni, al-Furu,5: 452.
[104] Kumi, Man la Yahdarul Fakir, 3:296
[105] Los chiítas emplean la frase «Alayhissalam» para los eruditos, mientras que los sunnis tan sólo lo usan para los Profetas.
[106] Kulayni, al Furu, 5:460.
[107] Tusi, Istibsar, 3:143.
[108] Tusi, Istibsar, 3:142, 168
[109] Tusi, Istibsar 3: 143; Menla 3: 292.
[110] Tusi, Tahzibu’l- Ahkam 7:453, 454.
[111] Tusi, Tahzib, 7:252.
[112] Kulayni, al-Furu, 5:462.
[113] Tusi, Istibsar, 3:143.
[114] Tusi, Istibsar, 3:142.
[115] Tusi, Istibsar, 3:144.
[116] Kumi, Men la Yahdaru’l-Faqih, 3: 296.
[117] Kuleyni, al-Furu, 5:455.
[118] Tusi, Tehzibu’l-Ahkam, 7:252.
[119] Kuleyni, al-Furu, 5:462; Tusi, Istibsar 3:152.
[120] Tusi, Tehzibu’l-Ahkam, 7:250-251.
[121] La observación de la Sunna es interpretada de dos modos: La primera, practicar la Sunna haciendo mutá tan sólo una vez; la segunda, el reconocimiento oral de que mutá es parte de la Sunna, pero la práctica de ello no es una obligación religiosa. Uno no teine por qué sufrir al efectuarlo.
[122] Kulayni, al-Furu, 5:453.
[123] La descripción es exactamente del modo siguiente: «Los jadices verificados (sahih) son jadices que fueron relatados por narradores verídicos que pertenecen a la madjab Immamiyya en cada sección (cada secuencia de la cadena de narración) hasta el Imán Inocente ininterrumpidamente» (Zaynu’d-Din ibn Ali ibn Ahmad, fallecido en 965, Ar-Riayah Fi ‘ilm’d-Diraya, pág.77; Al Kahpani, Mayma’ur-Riyal, 7:195.)
[124] Aunque el término Inocente incluya al Profeta (Amili, Ibíd, pág.77), en las narraciones de sus libros raramente aparece el Profeta. Y una cosa que tiene que ser reconocida es la siguiente: Para que una palabra del Profeta se considere aceptable, tiene que ser relatada vía estos «Imanes Infalibles», en caso negativo, no tiene ningún valor para ellos. Llaman estos jadices, que no son relatados por medio de los «Imanes Infalibles» Muwassak, y su importancia en el orden de la jurisprudencia se encuentra en el tercer nivel. (Abdulwahhab Abdullatif, Al-Mustakar, en la sección de Al-Mu’tasar, pág. 20, ibíd, 84.)
[125] Kumi, Men La.. 3:298.
[126] Kumi, Ibíd, 3:299.
[127] Kulayni, al-Furu, 5:518.
[128] Kulayni, al-Furu, 5:515.
[129] Kulayni, al-Furu, 5:515.
[130] Kulayni, al-Furu, 5:515.

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