jueves, 26 de abril de 2012

Idris Tawfiq, sacerdote católico que abrazó el Islam

Idris Tawfiq, sacerdote católico que abrazó el Islam

 Por Manal Abdulaziz (de The Egyptian Gazette)


Encontrarás que los peores enemigos de los creyentes son los judíos y los idólatras, y los más allegados a ellos en afecto son quienes dicen: Somos cristianos. Esto es porque entre ellos hay sacerdotes y monjes [sabios y desapegados], y por que no son soberbios. Y cuando oyen lo que le ha sido revelado al Mensajero ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la Verdad. Dicen : ¡Señor nuestro! Creemos, cuéntanos pues, entre quienes son testigos [de la Verdad ]. (Sura Al-Maida 5:82-83)

Esto fue lo que le pasó al antiguo sacerdote católico británico Idris Tawfiq, al recitar el libro sagrado del Islam, el Corán, a sus estudiantes en un colegio en el Reino Unido. Y este fue uno de los pasos importantes en su viaje de conversión al  Islam.

Durante una conferencia que dio en el Consejo Británico en El Cairo, Tawfiq dejó en claro que él no tiene remordimientos acerca de su pasado y lo que él guarda acerca de lo que los cristianos hacen y su vida en el Vaticano por cinco años.

“Disfruté siendo sacerdote, ayudando a la gente por algunos años. Sin embargo, en mi interior no estaba feliz y sentía que había algo que no estaba bien. Afortunadamente, y es la voluntad de Dios, algunos eventos y coincidencias en mi vida me llevaron al Islam”, le dijo a un auditorio lleno en el Consejo Británico.

Una segunda coincidencia importante para Tawfiq fue su decisión de renunciar a su trabajo en el Vaticano, un paso seguido por hacer un viaje Egipto.

“Yo solía pensar acerca de Egipto como un país de pirámides, camellos, arena y árboles de palma. De hecho, tomé un vuelo charter a Hurghada. Sorprendido de encontrarlo similar a algunas playas europeas, tomé el primer bus a  El Cairo donde pasé la más maravillosa semana de mi vida. Esta fue mi primera introducción a los musulmanes y al Islam. Pude notar lo gentiles, dulces y a la vez fuertes personas que son los egipcios.

Como todos los ingleses, mi conocimiento acerca de los musulmanes en ese tiempo no excedía lo que oía en la televisión acerca de los bombardeos y combatientes suicidas, lo que daba la impresión de que el Islam era una religión de problemas. Sin embargo, al llegar a El Cairo descubrí lo bella religión que es. Gente muy simple vendiendo bienes en las calles, abandonaban su comercio y dirigían su rostro a Al-lah y oraban en el momento en que oían el llamado a la oración desde la mezquita. Ellos tienen una fe fuerte en la presencia y en la voluntad de Al-lah. Oran, ayunan, ayudan a los necesitados y sueñan con tener un viaje a La Meca, con la esperanza de vivir en el Paraíso en el más allá”, dijo.

“A mi regreso reanudé mi antiguo trabajo de enseñar religión. La única materia obligatoria en la educación británica es Estudios Religiosos. Yo estaba enseñando acerca del cristianismo, el Islam, el judaísmo, el budismo y otras religiones. Por lo tanto, todos los días tenía que leer acerca de estas religiones para ser capaz de enseñar mi lecciones a los estudiantes, muchos de los cuales eran refugiados musulmanes árabes. En otras palabras, enseñar acerca del Islam me enseñó muchas cosas.

A diferencia de muchos adolescentes problemáticos, estos estudiantes establecían un buen ejemplo de lo que un musulmán podía ser. Eran decentes y amables. Entonces, una amistad se desarrolló entre nosotros y me preguntaron si podían usar mi salón de clases para oraciones durante el mes de ayuno de Ramadán.

Afortunadamente, mi salón era el único con una alfombra. Así que me acostumbré a sentarme atrás, observándolos orar por un mes. Busqué alentarlos ayunando con ellos durante Ramadán, aunque yo aún no era musulmán.

Una vez, mientras estaba leyendo una traducción del Sagrado Corán en clase, llegué a este versículo:

Y cuando oyen lo que le ha sido revelado al Mensajero ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la Verdad.

Para mi sorpresa, sentí las lágrimas llenando mis ojos y traté fuertemente de esconderlo de los estudiantes.”

El evento que sacudió la tierra

Un momento decisivo en su vida, sin embargo, vino tras los ataques terroristas en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.

“El día siguiente, yo estaba tomando el tren subterráneo y note qué tan asustada estaba la gente. También estaba asustado de la repetición de tales actos en Inglaterra. En ese tiempo, la gente occidental empezó a temerle a esta religión que ellos culpaban de terrorismo.

Sin embargo, mi experiencia previa con los musulmanes me llevó a una dirección diferente. Yo empecé a preguntarme: ¿Por qué el Islam?  ¿Por qué culpamos a toda la religión del Islam por las acciones de unos terroristas que resultan ser musulmanes, cuando nadie acusó al cristianismo de terrorismo cuando algunos cristianos han actuado en la misma forma?

Un día me dirigí a la Mezquita más grande en Londres para oír más acerca de esta religión. Al llegar a la Mezquita Central de Londres, allí estaba Yusuf Islam (véase http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2009/11/de-cat-stevens-yusuf-islam.html), el antiguo cantante de pop, sentando en un círculo hablando a algunas personas acerca del Islam. Luego de un momento, me encontré a mí mismo preguntándole: ‘¿Qué hace uno, de hecho, para convertirse en musulmán?’

Él me contestó que un musulmán debe creer en el Dios Único, orar cinco veces al día y hacer el ayuno durante Ramadán. Yo lo interrumpí diciendo que creía en todo esto y que incluso había hecho el ayuno durante Ramadán. Entonces él preguntó: ‘¿Qué estás esperando? ¿Qué te está reteniendo?’ Yo dije: ‘No, yo no intento convertirme’.

En ese momento la llamada a la oración fue hecha y todos se alistaron y se pararon en línea para orar.

Yo me senté atrás, y lloré y lloré. Luego me dije a mí mismo: ‘¿A quién estoy tratando de engañar?’

Luego que ellos terminaron sus oraciones, me dirigí hacia Yusuf Islam, pidiéndole que me enseñara las palabras con las que yo anunciaba mi conversión.

Luego de explicarme sus significados en Inglés, recité después de él en árabe que no hay Dios sino Al-lah y que Muhámmad es el Mensajero de Al-lah”, recordó Tawfiq, reteniendo sus lágrimas.

‘Jardines del Islam’

De esta forma su vida ha tomado un curso diferente. Viviendo en Egipto, Tawfiq escribió un libro acerca de los principios del Islam.

Explicando por qué escribió su libro Jardines de Deleite: una Simple Introducción al Islam, Tawfiq resaltó que todos están diciendo que el Islam no es una religión de terrorismo y no es una religión de odio, pero nadie trata de explicar qué es lo que sí es.

“Entonces decidí escribir este libro para dar a los no musulmanes una idea acerca de los principios básicos del Islam. Traté de decirle a la gente lo hermoso que es el Islam, que el Islam tiene los más extraordinarios tesoros, siendo el más importante que los musulmanes se aman los unos a los otros. El Profeta dice: ‘Incluso una sonrisa a tu hermano es una caridad’”.

Tawfiq le dijo a The Gazette que está trabajando en un libro acerca del Profeta Muhámmad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, el cual piensa que será diferente de los muchos libros ya escritos acerca de él.

Él piensa que la “mejor y más rápida forma” de presentarle al mundo la verdadera imagen del Islam, es establecer un buen ejemplo en la vida real.



La razón por la que me convertí en musulmán el 11 de septiembre de 2001 (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2011/09/la-razon-por-la-que-me-converti-en.html).




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lunes, 9 de abril de 2012

¿Qué es el Sufismo?

¿Qué es el Sufismo?

Autor: Abdurrahman Murad
 

Introducción

Ya sea a través de un documental en televisión o de un hermosamente diseñado website, la mayoría ha oído algo acerca de los “sufis” y el “Sufismo”; programas de televisión han sido emitidos, los anfitriones de los talk shows los han mencionado y los políticos están tomando un entusiasta interés en este grupo… uno sólo tiene que escribir la palabra “Sufi” en cualquier buscador de internet para abrumarse con los videos y las imágenes que están disponibles. En el ciberespacio uno puede ver imágenes y videos de místicos y ancianos sufis bailando en formas rítmicas con melodías vibrantes de fondo. Perturbadoras imágenes de ancianos místicos sufis pinchándose sus cabezas con cuchillos o sometiéndose a sí mismos a varios medios de tortura, son muy comunes también. Alguien interesado en el Islam puede obtener información incorrecta acerca del Islam y los musulmanes, para Occidente los “sufis” y el “Sufismo” son simplemente sinónimos del Islam y musulmán.

La pregunta que surge es, ¿son ellos realmente musulmanes y están practicando el Islam? Antes de apresurarnos, debo hacer mención de que hay muchos sitios, artículos y libros que han sido escritos y estructurados, pero la mayoría hablan acerca del Sufismo de una manera emocional, lo cual nos conduce a pensar que son imparciales. En esta humilde tarea, intento escribir acerca del Sufismo de una manera informativa, alejado de cualquier prejuicio.

A pesar de ser sólo una pequeña minoría, los sufis pueden ser encontrados en muchos países, musulmanes y no musulmanes. Pero contrariamente a la creencia de que el Sufismo es un “grupo”, el Sufismo está dividido en “órdenes”, cada una difiere de las otras en términos de creencia y práctica. Algunos grupos son más grandes que otros, y otros se han retirado a descansar con el paso del tiempo.  Entre los grupos sobrevivientes hoy en día, está la orden Tiyaaní, la orden Naqshabandí, la orden Qadirí y la orden Shadhilí.


Origen del Sufismo

En su forma más primitiva, las enseñanzas sufis hacían énfasis en que un individuo debería dar más importancia a los aspectos espirituales del Islam, ya que muchos habían olvidado esta elevada meta del Islam. Luego de un periodo de tiempo, sin embargo, infames sufis  introdujeron prácticas foráneas al Islam, las cuales fueron bienvenidas por sus seguidores. Las prácticas introducidas incluían danza, interpretación de música e incluso el consumo de hachís (marihuana).

El erudito  Ibn Al-Yawzi, escribió en su libro Talbis Iblis acerca del origen del nombre usado por este grupo, diciendo: “Ellos son llamados por este nombre en relación a la primera persona que dedicó su vida a adorar alrededor de la Ka’bah, cuyo nombre era Sufah”.

De acuerdo con esto, aquellos que querían emularlo se autodenominaron “sufis”.

Ibn Al-Yawzi también menciona otra razón, él dijo: “Ellos solían vestir ropas de lana”. La lana en árabe es llamada “suf” y las ropas de lana eran signo de un asceta en esos tiempos, dado que la lana era la forma más barata de vestido y que era muy áspera sobre la piel; para resumir, era un símbolo de ascetismo. En cualquier caso, la palabra Sufi no estaba presente en el tiempo del Profeta Muhammad y sus compañeros, sino que su primera aparición fue alrededor del año 200 de la Hégira (200 años después de la emigración del Profeta de La Meca a Medina).

El bien conocido erudito, Ibn Taimiah, menciona que la primera aparición del Sufismo fue en Basora, Irak, donde algunas personas se fanatizaron en la adoración y en evitar la vida mundana, de manera nunca antes vistas en otras tierras. [1]


Entonces, ¿qué es el Sufismo?

El Sufismo es una serie de conceptos y prácticas que van desde la pobreza auto impuesta , al aislamiento, el engaño, privación del alma, cantar y bailar, etc.; y está basado en una mezcla de muchas y diferentes religiones y filosofías, tales como la griega, el zoroastrismo, el budismo, el hinduismo, así como el Islam. Es con frecuencia referido por los mismos sufis o por los orientalistas como “misticismo islámico”, con el fin de dar la impresión de que el Islam es total o parcialmente una religión dogmática con un conjunto de rituales sin significado. La misma esencia del Sufismo (o Tasawwuf) se opone a lo que el musulmán debe creer, esto será explicado más a fondo cuando haga mención a las creencias Sufis en general.


Rasgos del musulmán

El musulmán siempre se remite al Corán y a las narraciones del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, llamadas “Sunnah”, en materia de religión. Dios nos dice en el Corán:

“Un verdadero creyente o a una verdadera creyente no deben, cuando Dios y Su Mensajero hayan dictaminado un asunto, actuar en forma contraria; y sabed que quien desobedezca a Dios y a Su Mensajero se habrá desviado evidentemente.” (Corán 33:36)

El Profeta Muhammad hizo énfasis en la importancia de seguir el Corán y la Sunnah, y el peligro de introducir cualquier innovación al Islam. Es sabido que el Profeta dijo: “Quien sea que haga una acción que no esté de acuerdo con mis mandamientos (es decir, la ley Islámica), le será rechazada”. (Sahih Muslim)

Ibn Mas’ud (un compañero del Profeta), que Dios esté complacido con él, dijo: “El Mensajero de Dios, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, hizo una línea recta en el suelo con su mano, luego dijo: ‘Este es el camino recto de Dios’.  Luego hizo un línea (corta) a cada lado de la línea recta, y dijo: ‘Estas líneas (cortas), cada una tiene un diablo invitando a la gente a seguirla’. Luego él recitó el verso (del Corán) que dice:

“Y este es  mi sendero recto, seguidlo pues. Y no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, estos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que Le temáis.” (Corán 6:153)
 
Sahih: Reportado por Ahmad y An-Nasa’i.

El musulmán, por lo tanto, debe obedecer a Dios y a Su Mensajero. Esta es la más alta autoridad en el Islam. Uno no debe seguir ciegamente a los líderes religiosos; sino que, como seres humanos, debemos utilizar nuestras facultades otorgadas por Dios, pensar y razonar. El Sufismo, por otra parte, es una orden obligatoria que despoja a la persona del libre pensamiento y la discreción personal y la pone a merced de la misericordia de Sheij de la orden… como ha sido dicho por algunos ancianos sufis: “Uno debe portarse con su Sheij como la persona muerta en manos de quien lo baña”, es decir, la persona no debe discutir u oponerse a la opinión del Sheij, y debe mostrar total obediencia y sumisión a él.

Los verdaderos musulmanes están contentos con el nombre “musulmán” (o sea, sometido) dado a ellos por  Dios Todopoderoso, cuando dice:

Esfuércense por la causa de Dios como es debido. Él los eligió [para que sigan Su religión] y no les prescribió nada que no puedan cumplir. Esta es la religión monoteísta de vuestro padre Abraham, él los llamó musulmanes anteriormente y también fueron llamados así en esta revelación, para que el Mensajero fuera testigo [de sus obras] y ustedes sean testigos ante la humanidad [de la llegada de los Profetas anteriores]. Cumplan con la oración prescrita, paguen el Zakat y aférrense a Dios, pues Él es vuestro Protector. ¡Qué excelente Protector y qué excelente Defensor!” (Corán 22.78)

Los sufis pueden insistir en que ellos son musulmanes, pero al mismo tiempo insisten en identificarse a sí mismos como sufis en lugar de como musulmanes.


Las creencias islámicas de un vistazo: la creencia en Dios

En resumen, el musulmán cree en la Unicidad de Dios. Él no tiene socio; nadie es igual a Él. Dios, Todopoderoso, dice:

Es el Originador de los cielos y la Tierra; creó esposas de entre vosotros [para que encontréis en ellas sosiego], y a vuestros rebaños también los creó en parejas, y así es como os multiplicáis. No hay nada ni nadie semejante a Allah, y Él todo lo oye, todo lo ve”. (Corán 42:11)

Dios está separado de Su creación y no es una parte de ella. Él es el Creador, y todo lo demás es Su creación.

Los sufis mantienen un número de creencias en relación a Dios, Todopoderoso, estas creencias son las siguientes:

a)           Al-Hulul: Esta creencia denota que Dios, Todopoderoso, vive en Su  creación.
b)     Al-It’tihad: Esta creencia denota que Dios, Todopoderoso, y la creación son uno, una presencia unida.
c)     Wahdatul-Wuyud: Esta creencia denota que uno no debe diferenciar entre el Creador y la creación, pues tanto la creación como el Creador son una sola entidad (Monismo).

Mansur Al-Hallaay, una figura muy reverenciada por los sufis, dijo: “Yo soy Él, a Quien yo amo”; y exclamó: “Él, a Quien yo amo, soy yo; somos dos almas cohabitando en un cuerpo. Si me ves lo ves a Él y si lo ves a Él me ves a mí.” [2]

Muhiyddin Ibn Arabi, otra reverenciada figura en el Sufismo, fue infame por sus declaraciones: “Lo que hay bajo mi vestido no es nada sino Dios”. “El esclavo es el Señor y el Señor es el esclavo.” [3]

Estas creencias contradicen fuertemente la creencia musulmana en la Unicidad de Dios, pues el Islam es un estricto monoteísmo. Estas doctrinas sufis no están lejos de algunas creencias cristianas o de la creencia hindú de la reencarnación. S. R. Sharda en su libro Pensamiento Sufi, dijo: “La literatura sufi del periodo post-Timur muestra un cambio significativo en contenido de pensamiento. Este es panteístico. Luego de la caída de la ortodoxia musulmana del poder en el centro de la India por casi un siglo, debido a la invasión de Timur, el Sufismo se vio libre del control de la ortodoxia musulmana y se asoció con los santos hindúes, que los influyeron hasta un punto asombroso. Los sufis adoptaron el Monismo y una ciega devoción de las escuelas Vedántica Vaishnava y Bhakti, y las prácticas yogas de la escuela Vedántica Vaishnava. Por ese tiempo, la popularidad del panteísmo vedántico entre los sufis había alcanzado su cenit.”


La creencia en el Profeta de Dios

El musulmán cree que el Profeta Muhammad fue el último Profeta y Mensajero de Dios. Él no fue divino ni debe ser adorado; pero debe ser obedecido y no se puede adorar a Dios excepto en la manera en que fue enseñada por el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él.

Las órdenes sufis sostienen una amplia variedad de creencias en relación con el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Entre ellas están aquellas que creen que él fue ignorante del conocimiento que los mayores Shaijs Sufis poseen. Al-Bustami, un  Sheij sufi dijo: “Nosotros hemos entrado a un mar de conocimiento en cuyas orillas se pararon los Profetas y los Mensajeros.”

Otros sufis atribuyen al Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, algún tipo de divinidad diciendo que toda la creación fue creada de la “luz” del Profeta Muhammad. Algunos incluso creen que él fue el primero de la creación y que está descansando sobre el Trono de Dios, esta es la creencia de Ibn Arabi y otros sufis que vinieron después de él.


La creencia en el Paraíso y el Infierno

En resumen, los musulmanes creen que tanto el Infierno y el Paraíso existen ahora, y que son dos moradas reales. El Infierno es donde una persona pecadora será castigada y el Paraíso es donde una persona piadosa será recompensada.

Los sufis, en general, creen que uno no debe pedirle a Dios que le conceda el Paraíso; ellos incluso afirman que el Wali (guardián, santo) no debe buscarlo, pues es un signo de la carencia de intelecto. Para ellos el “Paraíso” contiene un significado inmaterial, lo cual es recibir la sabiduría de lo oculto de parte de Dios y enamorarse de Él.

En lo que tiene que ver con el Infierno, un sufi cree que uno no debe tratar de escapar de él. De acuerdo con ellos, un verdadero sufi no debe ser temeroso del Fuego. Algunos incluso creen que si un anciano sufi escupiera en el Fuego, este se apagaría, como afirmó Abu Yazid Al-Bustami.


Principios del Sufismo

“Voluntaria y total sumisión al Sheij”, es probablemente la consigna del Sufismo. Dando un vistazo, es claro que un vínculo especial y completo se forma entre la cabeza de la orden sufi (el “Sheij”) y el Murid (seguidor); entender los principios del Sufismo yace en entender su estructura básica. Entonces, ¿de qué se trata todo esto?

Básicamente, el seguidor hace un juramento de lealtad, en el que se compromete a obedecer al Sheij y, a su vez, el Sheij promete librar al seguidor de todo problema o calamidad que pueda caer sobre él. El Sheij también ofrece al seguidor sincero lucrativos beneficios adicionales. Una vez el seguidor accede, es bendecido y le es asignado un conjunto de Dhikr (cánticos, alabanzas). El seguidor también debe llevar su vida de la manera estipulada por la orden sufi. Si un conflicto surge entre sus deberes dentro de la orden y sus deberes externos, el seguidor debe actuar de acuerdo a las instrucciones del Sheij. De esta manera, el control del Sheij sobre el seguidor se vuelve absoluto.

 En general, el seguidor es separado del mundo exterior y es explotado en muchas formas. Como musulmanes creemos que ningún humano tiene poder o habilidad especial para librarnos de las calamidades de la tumba o el Más Allá. Cada uno de nosotros se presentará delante de Dios y será juzgado individualmente. Dios nos dice:

“Quien siga la guía será en beneficio propio, y quien se descarríe sólo se perjudicará a sí mismo. Nadie cargará con los pecados ajenos”. (Corán 17:15)

Nosotros también creemos como musulmanes que no debemos someternos o rendirnos ante nadie sino solamente a Dios, Todopoderoso. Excepto del Creador, todo lo demás es propenso a cometer errores. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

“Todos los hijos de Adán cometen errores, y los mejores de ellos son los que se arrepienten”. (Tirmidhi)
El Sheij

Él es la “autoridad suprema”, la cabeza de la distribución del “trabajo” dentro de la orden y da a cada uno de los seguidores su Dhikr necesario. Es a este individuo a quien el seguidor promete completa y total obediencia; de allí en adelante, las dos leyes universales del vínculo seguidor-Sheij entrarán en efecto:

a.     El seguidor nunca debe discutir con el Sheij ni pedirle una prueba en relación con las acciones que él hace.

b.    Quien sea que se oponga al Sheij habrá roto el “pacto” y queda excluido de todos los beneficios adicionales ofrecidos por el Sheij, incluso si se mantiene como un amigo cercano a él.

Como musulmanes creemos que todos los actos de adoración son Tawqifiyah, es decir, no son sujetos a opinión, sino que deben ser sostenidos con evidencias textuales que sean tanto auténticas como decisivas. Dios, el Todopoderoso, nos dice:

“Y dicen [la Gente del Libro]: Sólo entrará al Paraíso quien sea judío o cristiano. Esos son sus deseos. Diles: Traed vuestro fundamento si es que decís la verdad”. (Corán 2:111)

Nosotros creemos que no hay hombre intermediario entre Dios y Sus siervos. Debemos invocarlo a Él directamente. Dios nos dice:

Vuestro Señor dice: Invocadme, que responderé [vuestras súplicas]. Por cierto que quienes actuando con soberbia se niegan a adorarme, ingresarán al Infierno humillados”. (Corán 40:60)

En el Sufismo, el Sheij es considerado “el hombre inspirado ante cuyos ojos los misterios de lo oculto son develados, pues los Sheijs ven con la luz de Dios y conocen qué pensamientos y confusiones hay en los corazones de los hombres. Nada puede ser escondido de ellos”. [4] Ibn Arabi afirmaba que él solía recibir revelación directa de Dios, similar a la forma en que lo hacía el Profeta Muhámmad, y fue citado diciendo: “Algunos trabajos los escribí por mandamiento de Dios, enviado a mí en mi sueño o a través de revelaciones místicas.”  (M. Ibn Arabi. The Bezels of Wisdom. pp.3)

Nosotros creemos que el conocimiento de lo oculto está restringido sólo a Dios. Cualquiera que diga que tiene conocimiento de lo oculto ha dicho una mentira. Dios nos dice:

“No hay nadie más injusto que quien inventa mentiras acerca de Dios y dice: ‘He recibido una revelación,’ cuando en realidad no se le ha revelado nada; o dice: ‘Revelaré algo similar a lo que Dios ha revelado’.” (Corán 6:93)

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

“No forjen mentiras sobre mí, porque aquel que así lo hace entra al Fuego”. (Sahih Muslim)

El Pacto

Esta es una ceremonia interesante, que por mucho es el principio más importante del Sufismo dado que es común entre todas las órdenes sufis. Aquí, el Sheij y el seguidor se toman de las manos y cierran sus ojos en solemne meditación. El seguidor, voluntariamente y de todo corazón, se compromete a respetar al Sheij como su líder y guía en el camino hacia Dios. También se compromete a adherirse a los ritos de la orden a lo largo de su vida y promete nunca abandonarla; al mismo tiempo, el seguidor se compromete a la completa e incondicional fidelidad, obediencia y lealtad al Sheij. Luego de esto, el Sheij recita:

“En verdad quienes te juran fidelidad están jurando fidelidad a Dios, pues la mano de Dios está sobre sus manos. Quien no cumpla con el juramento sólo se perjudicará a sí mismo; en cambio, quien respete lo pactado con Dios recibirá una recompensa grandiosa”. (Corán 48:10)

Luego se le da al seguidor su Dhikr específico. El Sheij le pregunta al seguidor: “¿Me has aceptado como tu Sheij y guía espiritual ante Dios, Todopoderoso?” En respuesta, el seguidor debe decir: “Yo he aceptado,” y el Sheij responde diciendo: “Y nosotros hemos aceptado.” Ambos recitan el Testimonio de Fe y la ceremonia se termina con el seguidor besando la mano del Sheij.

Esta ceremonia entera no se conocía durante la vida del Profeta y las mejores tres generaciones que le siguieron. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:

“Quien sea que viva después de mí verá muchas diferencias (es decir, innovaciones religiosas); entonces, adhiéranse a mi Sunnah y la Sunnah de los califas rectamente guiados.” (Abu Dawud)

El  Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, también dijo:

“De verdad, la mejor palabra es el Libro de Dios, y la mejor guía es la guía del (Profeta) Muhámmad y la peor obra son las innovaciones. Toda innovación (en temas de religión) es una bid’ah y toda bid’ah es mala guía, y la mala guía llevará al Fuego”. (Sahih Muslim)

El Imam Málik, que Allah tenga misericordia de él, dijo: “Aquel que introduce una innovación en la religión del Islam y la considera una cosa buena, de hecho afirma con ello que Muhámmad traicionó (la confianza de hacer llegar completo) el Mensaje Divino.”


El Dhikr

Es también conocido como el Wird y en el Sufismo es la práctica de repetir el nombre de Dios, y la repetición de un número fijo de invocaciones. Estas invocaciones pueden incluir suplicarle a los muertos o buscar ayuda en otro aparte de Dios por necesidades que sólo Dios, el Todopoderoso, puede satisfacer.

Ahmad At-Tiyani, una personalidad sufi, afirmó que el wird fue retenido por el Profeta Muhámmad; él no lo enseñó a ninguno de sus Compañeros. At-Tiyani alegó que el Profeta conocía que llegaría un tiempo en el que el wird sería hecho público, pero la persona que lo haría no existía aún. Como resultado, los sufis creen que hay una cadena de transmisión en curso entre el Profeta Muhámmad y su actual Sheij.

El Dhikr está clasificado por los sufis en tres categorías:

A.    El Dhikr de los comunes, en el cual ellos deben repetir “La ilaaha illa Allah Muhammad-ur-Rasulullah” (es decir, no hay dios digno de ser adorado sino Allah, y Muhámmad es el siervo de Dios).
B.    El Dhikr de la clase alta, que es repetir el nombre de Dios “Allah.”
C.    El Dhikr de la élite, el cual es repetir el pronombre Divino “Hu” (Él).

A veces, el Dhikr es cantado en himnos melódicos con los ojos cerrados, se puede tocar música (para algunos, esto es esencial); más aún, algunos bailan ante el Sheij mientras dicen el Dhikr. Muchas veces el Dhikr incluye politeísmo abierto (el mayor pecado en el Islam). Dios nos dice:

“Por cierto que se te ha revelado [¡Oh, Muhammad!], y también a los [Profetas] que te precedieron, que si atribuyes copartícipes [en la adoración] a Dios tus obras se malograrán y te contarás entre los perdedores”. (Corán 39:65)


Interpretación del Corán

En el Sufismo, estudiar la exegesis del Corán o ponderar los significados de sus versos es desalentado, y a veces incluso prohibido. Los sufis alegan que cada verso del Corán tiene un significado externo (aparente) y un significado interno. El significado interno es entendido solamente por los sufis. Con base en esto, los sufis han introducido conceptos y palabras que son totalmente extrañas a las enseñanzas del Islam.

En el Corán, Dios, el Todopoderoso, nos alienta a entender apropiadamente Sus palabras.  Dios nos dice:

“Éste es el Libro bendito [el Sagrado Corán] que te revelamos [¡Oh, Muhámmad!] para que mediten sobre sus preceptos y recapaciten los dotados de intelecto”. (Corán 38:29)

La exegesis del Corán es lograda al estudiar el Corán junto con la Sunnah; estas dos fuentes de la Ley Islámica deben ser tomadas mano a mano como una unidad integral. Nosotros debemos entender e interpretar el Corán y la Sunnah en la forma en la que ambos fueron entendidos por las primeras generaciones.

Conclusión

Como puede verse, el Sufismo varía drásticamente del verdadero espíritu del Islam. El Sufismo inculca en el seguidor el deseo de dejar de usar las facultades básicas dadas por Dios, el Creador del mundo, y a someterse a sí mismo a una forma de esclavitud.

El Islam, por otra parte, es muy simple; no hay necesidad de intermediarios o santos entre el hombre y Dios, y uno sólo debe someterse y rendirse a Dios, el Todopoderoso.

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NOTAS:

[1] Al-Fatawa (11/6)
[2] At-Tawasin por Al-Hallaj
[3] Al-Futuhatul-Makkiyyah y Al-Fatuhat
[4] Saif An-Nasr. Sira de Hamidiyyeh. 1956

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viernes, 3 de febrero de 2012

Cuando el supuesto terrorista se convierte en tu hermano

Cuando el supuesto terrorista se convierte en tu hermano


A continuación enlazo dos videos de un islamófobo que después de vivir convencido de que los musulmanes somos terroristas que cortaríamos su cabeza sin dudarlo a la primera oportunidad, descubrió qué es el Islam en realidad, y decidió abrazarlo. Su historia, contada con mucho humor, nos muestra cómo podemos cambiar por completo nuestra opinión y nuestra imagen de una religión, una cultura, una civilización entera, sólo con darnos la oportunidad de conocerla un poco. Hoy día, un cuarto de la población humana es musulmán, y el número de musulmanes puede llegar a 2.000 millones en la próxima década. Cada vez hay más musulmanes en América Latina, Estados Unidos y Europa. Por ello, es fundamental que musulmanes y no musulmanes nos conozcamos mejor y sepamos así que podemos convivir en paz.






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¿Dónde están los hombres como Elías, David, Josué, Daniel... Mujeres como Débora, Ester, María…? (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2011/02/donde-estan-los-hombres-como-elias.html).


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miércoles, 14 de diciembre de 2011

¿Cuántas Extensiones Navideñas se Necesitan para Matar a un Niño de Sed?

¿CUANTAS EXTENSIONES NAVIDEÑAS SE NECESITAN PARA MATAR A UN NIÑO DE SED?

Por: Sherezada.

La navidad es la sociedad de consumo.
Skp

En Colombia estamos en ESTADO DE EMERGENCIA (así, con mayúscula, para que se note la gravedad del asunto). Nuestros campos, calles, ciudades y planicies están inundadas, los ríos se desbordan, no hay canales ni muros de contención que soporten la fuerza del agua, nuestras montañas se deslizan hasta su base y con todo esto la gente sufre: las familias están sin hogar, los padres sin trabajo, las madres velando hijos, todos aguantando frio. Pero a pesar de este panorama tan desolador, de la tristeza que reina en el país, aún tenemos una luz de esperanza: estamos en navidad.

No importa si los niños en Potosí, Caracolí, San Joaquín y otros barrios periféricos de Bogotá se quedaron sin casa: Debemos recolectarles juguetes porque estamos en Navidad. ¿Se han preguntado qué van a hacer las familias damnificadas con carros de juguete y muñecas anoréxicas?

Cuando era niña la navidad era mucho más que juguetes y ropa nueva, incluso hubo navidades en que estos requisitos no fueron indispensables para celebrar. Para mí la navidad era la época de ver a toda la familia, en que las mujeres se reunían alrededor del fuego mientras los hombres abrían círculos de palabra, para hablar de la vida y los acontecimientos de cada uno. Era una época sagrada donde sin importar el trabajo, los problemas, los reveses de la vida, la familia se reunía para compartir.

Ahora veo una navidad donde lo importante es comprar, comprar, comprar: comprar juguetes, comprar ropa, comprar comida, comprar trago, comprar consciencia, comprar felicidad, comprar familia. Una época en donde la accidentalidad se incrementa un 75%, donde las muertes por conducción en estado de ebriedad aumentan el 80%, donde los suicidios y las muertes violentas aumentan el 50%, y me pregunto: ¿Por qué si la navidad es la época más feliz del año, las estadísticas parecen contradecir los villancicos?

Las familias ya no se reúnen para hacer buñuelos porque los pueden comprar, la reunión familiar se trasladó de la casa de la matrona o el patrón familiar al centro comercial más cercano o con más tiendas en oferta. Los que tienen más de 20 años recordarán las largas jornadas como electricistas improvisados arreglando las eternas luces de navidad, que ya constituían parte del patrimonio familiar. Ahora las luces son desechables, en diciembre se produce más basura no reciclable que en el resto del año. Además en mi casa siempre se pusieron las luces de navidad el día de las velitas, como manda la tradición [1], y así también se hacía en centros comerciales y cuanta casa respetable existiera. Ahora están bajando los adornos del día de las brujas y poniendo las luces. ¿No se han dado cuenta que las ofertas de navidad empiezan en noviembre?

Yo no entiendo lo de las temporadas navideñas, donde la moda se toma la Navidad (según comentarios de las desgualamidas presentadoras de farándula) y la moda este año son los pequeños muñecos en sus casas, que hace dos años los moños de colores, que los moños de un solo color grandes, que regresaron las tradicionales lágrimas y bolas. ¿Cuándo se fueron? ¿Para dónde?

Es tan grande la comercialización que se ha creado en torno a la navidad, que ahora ya no se pueden envolver las eternas bolas de cristal rojas en el papel periódico para el siguiente año, sino que hay que estar pendiente de la tendencia navideña para comprar, comprar, comprar y comprar.

Todo esto sin contar con la invasión yanqui a las casas navideñas. Después de las propagandas de coca-cola de la década de los 90, el rojo y blanco se convirtieron en los colores de la navidad. Cuando camino por las calles bogotanas de hoy, me pregunto por qué carajos ponen renos en los techos: ¿Cuándo se ha visto un reno en la sabana? Pongan venados si quieren, o el muy tradicional curí, aunque claro, un roedor gigante al lado de un hombre con una panza cervecera monumental, pedófilo y depresivo (por que una persona que se deja ver solo una vez al año sufre de depresión) no combina mucho, pero hasta así tiene más lógica que un desubicado reno. Estoy cansada de ver duendes, gnomos y toda suerte de representaciones de gente pequeña, como si se le estuviera celebrando el cumpleaños a Blancanieves.

Es tan grande la comercialización de la navidad y la gente se ha comido tanto el cuento, que ya no se preguntan por qué se sienten mal en la supuesta época más feliz del año. Nos han vendido la idea de que la navidad es para celebrar y en este país (por desgracia) no hay celebración sin rumba ni rumba sin trago, pero esas hermosas celebraciones terminan en peleas, puñaladas y una visita al hospital más cercano.

No entiendo cómo no se dan cuenta que la Navidad ahora no es sino la época de más venta, cada día durante el año muchos publicistas, ejecutivos, creativos y demás se matan la cabeza organizando cómo venderle cosas a la gente en diciembre, cómo incentivar a los niños para que pidan los juguetes caros, cómo motivar a las personas para hacerles creer que sólo si estrenan pueden ser felices. Durante meses envían propaganda depresiva para que los clientes se sientan solos y compren compulsivamente, toda la publicidad está enfocada en las mujeres para que ellas arrastren a la familia. En navidad el sentimiento de vacío y soledad que se experimenta en la sociedad occidental se incrementa porque se asume que el otro está feliz y que se encuentra pleno y realizado, entonces están los que intentan demostrar su felicidad a toda costa comprando a todos: el padre maltratador que durante esta época atiende a sus hijos y los complace, la madre descuidada que compra el cariño de los que olvida, el hermano odioso que comparte, el jefe abusador que recompensa con una ancheta o una fiesta etcétera, etcétera, etcétera. Pero lo cierto es que estos comportamientos no están motivados por sentimientos reales sino porque hay que demostrar que en navidad se está bien, que la familia está unida y que somos felices.

Mi esposo me explicaba que en navidad el trago se acaba como si una catástrofe hubiera arrasado el planeta. No me había dado cuenta pero es así, Bavaria contrata personal temporal para esta época porque no da abasto, al igual que discotecas, bares y hasta supermercados. La producción de alcohol en el país SE TRIPLICA [2] y esto debido principalmente a que es la época más feliz del año, pero como en ocasiones la gente es rebelde y no se siente muy feliz, entonces buscan la felicidad en el fondo de una botella.

Ahora no celebro la navidad, como muchas otras de las fechas comerciales, pero mi última navidad la recuerdo con cariño porque la celebramos con unos amigos, decidimos hacernos regalos los unos a los otros para no comprarlos y el 24 a media noche estábamos totalmente sobrios, jugando. Muchos pensarán que es un plan aburrido, pero es divertido cuando se cuenta con gente divertida, y puedo decir a ciencia cierta que en mi última navidad fui feliz.

Estamos en una emergencia invernal gravísima, en parte por el abuso al que hemos sometido a la Tierra. Miles de campesinos, indígenas, mujeres, niños, hombres, miles de colombianos están en la calle, no tienen siquiera un pedazo de terreno para construir, viven en los techos de sus casas inundadas, en escuelas destartaladas o en estadios medio derruidos. A todos ellos podemos ayudarles en lugar de comprar y comprar felicidad embotellada, tranquilidad etiquetada con marcas reconocidas. Podemos compartir lo poco o mucho que tenemos con nuestros hermanos, simplemente podemos decirle NO al juego comercial de la Navidad y compartir de verdad.

Los invito a que apaguen las luces para evitar un desperdicio de electricidad tan grande, que eviten visitar las luces para no avalar los millones que se gastan en iluminar la ciudad con flores de plástico [3], los invito para que busquen una época de amor y paz en su corazón, sea el mes que sea, y para que olviden lo que nos han vendido: que la felicidad se compra.



Posdata. Si usted tiene luces navideñas en su casa este dato le interesa: una extensión de 100 bombillos gasta durante un mes el agua con la que podría vivir un niño en África durante el mismo tiempo. Por cada extensión encendida, matamos a un niño de sed.

El planeta es uno, la humanidad es una, las consecuencias son para todos.

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NOTAS

[1] Aprovechando que este texto es interactivo, quisiera preguntar cuántos de los que encienden velas o luces la noche del 7 de diciembre saben la razón de esta tradición.

[2] Fuente: Revista Dinero, edición noviembre del 2010.

[3] Con el gasto en iluminación navideña de los últimos 5 años, se podría haber construido un sistema completo de contención para el rio Tunjuelo, que actualmente tiene inundadas tres localidades de la capital.

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sábado, 29 de octubre de 2011

Serge Latouche. En defensa del decrecimiento. ¿Por qué?

Serge Latouche. En defensa del decrecimiento. ¿Por qué?




El capitalismo ha fracasado y está llevando a la total destrucción del planeta y, por supuesto, de la humanidad. Pero la gente sigue soñando con un ideal que sólo una mínima parte de los seres humanos ha alcanzado, y sin tener consciencia de que esa mínima parte lo ha hecho a costa de todo el resto de la raza humana. Si estudiosos como Latouche analizaran el sistema socio-económico islámico y su impacto en diferentes sociedades a lo largo de los últimos 14 siglos, entenderían claramente por qué el Islam es una salida viable a la debacle económica actual.


“¡Necesitaremos treinta planetas como éste!”


Entrevista a Serge Latouche por Víctor-M. Amela – 09/03/2007

- ¿Se define usted como objetor del crecimiento? Sí. Yo objeto contra la imperante religión del crecimiento económico. Se venera el crecimiento como fin en sí mismo, se persigue siempre crecer por crecer. ¡Es algo irracional y suicida!

- Yo creía que crecer era bueno.
¿Sí? En Europa, el producto interior bruto en 200 años se ha multiplicado por treinta. Y pregunto: ¿somos hoy treinta veces más felices?

- Entendido.
Consumimos 20 o 30 veces más, ¡eso sí! La lógica imperante es: ¡más, más, siempre más! Eso nos conduce a una colosal presión sobre los recursos naturales, a agotarlos.

- ¿Y a qué ritmo crecemos hoy?
El crecimiento económico europeo, según el PIB, es de un 2% cada año.

- No parece tanto…
Crecer un 2% anual sobre la ya altísima cota de producción y consumo europea ¡es muchísimo! Los recursos son limitados.

- Explotaremos más bolsas de petróleo. Queda menos petróleo cada día. Y su explotación es cada día más costosa. Dentro de unos quince años, un barril costará 400 dólares: ¡eso hará inviable la aviación civil!

- Hallaremos nuevas fuentes de energía.
Los científicos no son tan optimistas al respecto. Por hoy, producir un kilo de carne de vaca europea exige ¡seis litros de petróleo!


- ¿Cómo calcula eso?
Sume el petróleo necesario para fabricar piensos, abonos, para mover tractores y la industria agroalimentaria del ramo, y el matadero, el transporte de la carne

- Entonces la carne se encarecerá…
Además, esas vacas son viables porque fuera de Europa se usan territorios – para cultivar sojas y otros forrajes para sus piensos- cuya superficie equivale a ¡siete veces la de Europa! A cambio, les exportamos residuos.

- Carne por mierda.
¡Un 20% de los habitantes del planeta consume un 86% de los recursos del planeta! Y en la cúspide estamos la llamada clase consumidora mundial: 600 millones de personas (cifra que coincide con los automóviles que circulan en la Tierra), distribuidas así: 300 millones en Europa, 200 millones en EE. UU. y 100 millones en Japón y China. 


- ¡Y todo el resto de la humanidad anhelando entrar también en este club!
Por eso la única salida sensata es decrecer. ¡Fomentar el crecimiento es insensato, sólo conduce a la debacle global!

- ¿En qué medida cada repunte de crecimiento mina recursos naturales?
Lo medimos por la llamada impronta ecológica, que consiste en el impacto que nuestro nivel de vida tiene en el espacio bioproductivo de la Tierra.
 

- ¿Qué entiende por espacio bioproductivo?
Es el espacio que nos surte de alimentos, energía, recursos: el planeta tiene 51.000 millones de hectáreas, de las que 12.000 millones son bioproductivas. ¡De ellas dependemos todos los habitantes del planeta!

- ¿Qué parte de ese espacio me nutre a mí?
Dada la actual población de la Tierra, cada uno deberíamos sostenernos con 1,8 hectáreas de ese espacio bioproductivo.

- Dice “deberíamos”… ¿No es así?  
El actual nivel de vida de los españoles: necesita 14,5 hectáreas por persona/ año para sostenerse. Si todos los habitantes del planeta quisieran vivir como los españoles…, ¡harían falta dos planetas y medio! 
 
- ¿Y si quisieran vivir como los franceses?
Serían necesarios tres planetas.
  
- ¿Y como los estadounidenses?
Seis planetas. 

- ¡Seis planetas!
De seguir creciendo al 2% anual, en el año 2050 la humanidad necesitaría ya explotar 30 planetas como la Tierra para sostener tal crecimiento. Ahora consumimos el patrimonio acumulado por la Tierra en miles de años: hoy quemamos en un año lo que la fotosíntesis tardó 100.000 años en producir.

- ¿Qué deberíamos hacer para frenar esto?
Volver a una impronta ecológica igual a 1 planeta y no más: o sea, sostenernos con 1,8 hectáreas por persona y año. 


- Dicte tres medidas para conseguirlo.
¿Sólo tres? Bien. Una: optimizar el uso de la energía, pues el grupo de estudiosos Nega-wat en un informe ha demostrado que en Francia podríamos consumir ¡cuatro veces menos energía! con similar rendimiento.

- Dos.
Volver a una agricultura ecológica, con abonos naturales y sin pesticidas, y fomentar el localismo agropecuario. Y tres: dejar de derrochar cada año ¡500.000 millones de dólares en publicidad! Esto por higiene espiritual y material: en papel supone 50 kilos de bosque por persona y año. 


- ¿Quiénes son los beneficiarios del actual sistema?
Grandes transnacionales como Monsanto. Y todos nosotros somos a la vez víctimas y verdugos…

- ¿Ha visto la película de Al Gore?
Sí, y aconsejo verla porque te conciencia. Aunque no analiza la lógica del sistema, no denuncia la lógica perversa del crecimiento. No señala responsabilidades.

- ¿Podemos ser ricos de modo sostenible?
Si vinculamos riqueza a consumo material, no. Por eso nuestro mayor desafío actual consiste en redefinir la idea de riqueza: entenderla como satisfacción moral, intelectual, estética, como empleo creativo del ocio.

- ¿Y lo lograremos, profesor?
Lo lograríamos si todos pensásemos como piensa mi amigo el poeta Castoriadis, que siempre me dice: “Yo prefiero adquirir un nuevo amigo a un nuevo coche”. 


Fuente: LA VANGUARDIA.es


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