domingo, 31 de julio de 2011

La Comunicación en un Entorno Jerárquico

LA COMUNICACIÓN EN UN ENTORNO JERÁRQUICO

Traducción: Said Abdunur Pedraza



En su libro Fueras de serie: Por qué unas personas tienen éxito y otras no [Taurus Ediciones, 2009. En inglés, Outliers, 2008], Malcolm Gladwell dedica un capítulo a averiguar por qué los aviones comerciales se accidentan. Nuestro entendimiento común es que algo va terriblemente mal con la mecánica del avión, una explosión en los motores, o algo de esa naturaleza, o la desventura de un clima inclemente, una tormenta terrible y una turbulencia inmanejable que lanza al avión a su trágico final. “El avión comercial típico —en este momento de su estado de desarrollo— es casi tan confiable como una tostadora,” descubrió Gladwell.

Tomemos un minuto para considerar lo que la investigación del autor revela: En un accidente típico, “el clima es malo —no terrible,” el avión casi siempre está atrasado para su arribo (por lo que el piloto tiene afán en aterrizar), el piloto está un tanto agotado, y el equipo de pilotos y oficiales no han volado juntos antes de modo que no están familiarizados unos con otros. Estas son las características regulares de un accidente aéreo típico. Pero hay otra característica regular en las colisiones aéreas, y es que involucran “siete errores humanos consecutivos… [pero] raramente son problemas de conocimiento o habilidad de vuelo. No es que el piloto tenga que negociar alguna maniobra técnica crítica y falle, el tipo de errores que producen accidentes de avión son invariablemente errores de trabajo en equipo y comunicación.” Y no ocurre cualquier tipo de interrupción de la comunicación.

El problema aquí es que la cultura de la aviación, particularmente en la cabina de mando, mantiene un tipo de jerarquía: capitán, primer oficial, ingeniero de vuelo. En este tipo de estratificación, la gente en la cabina bajo el capitán encuentra difícil comunicarse abiertamente, con honestidad, y más importante, tienen dificultades para hacer ver lo que consideran correcto, contradiciendo o secundando al oficial de rango mayor.

Esta dinámica de comunicación es complicada por el amplio contexto cultural del que provienen los empleados de las aerolíneas. En las décadas de 1960 y 1970, el psicólogo alemán Geert Hofstede creó un índice que medía el grado en el que las culturas de todo el mundo valoran y respetan la autoridad, que él llamó el Índice de Poder a Distancia (PDI por sus siglas en inglés). Tendría sentido entonces, que los países que tienen un elevado índice de poder a distancia mostraran un nivel desproporcionadamente alto de accidentes aéreos. No es de sorprender que Corea del Sur, un país que se posicionó como el segundo más alto en la escala de PDI, fuera un país con una enorme cantidad de accidentes de avión. La palabra clave aquí es “fuera.” En el transcurso de una década, las Aerolíneas Coreanas tuvieron una tasa de accidentes 17 veces mayor que United Airlines, pero desde 1999, su registro de seguridad ha sido inmaculado. Esto se debe a que renovaron su capacitación a pilotos de modo que todos los oficiales en la cabina de mando se sintieran cómodos comunicándose y haciéndose valer cuando la situación lo ameritaba. No es que se acabara la jerarquía, y de nuevo, esto es clave. La jerarquía de capitán, primer oficial y demás, se mantiene como la norma en la aviación, y de hecho es necesaria para un vuelo exitoso. Las aerolíneas comerciales sencillamente la modificaron para acomodarla a un espacio cómodo donde es necesario que la comunicación fluya con facilidad.

El punto que estoy tratando de mostrar es que si la comunicación apropiada juega un papel tan crucial en algo tan serio como los accidentes aéreos, entonces qué tan importante puede ser en todas las relaciones que mantenemos en el transcurso de nuestras vidas. Y en el corazón de estos hallazgos se encuentran las enseñanzas del Profeta, que las bendiciones y la paz de Dios sean con él. Este punto central es que la gente que trabaja en conjunto, o que convive, o que viaja en grupo, o están casados, o cualquiera que sea el caso, debe tener un sistema de comunicación en el que los miembros de su grupo no sólo se sientan cómodos para hablar cuando es necesario, sino que se sientan obligados a hacerlo, independientemente de su posición dentro del grupo. El Islam sostiene la jerarquía, pero la jerarquía está basada en criterios específicos y comprobados por las advertencias.

Si miramos las declaraciones del Profeta en cuanto a la jerarquía, ellas contienen una sabiduría que nadie distinto al Profeta de Dios puede reclamar. Él dice a sus compañeros que siempre que se reúnan en grupo de 3 o más, deben nombrar a un líder entre ellos. Entre marido y mujer el esposo lidera, y entre un padre y su hijo, el padre mantiene la autoridad. Pero el Profeta Mujámmad, que las bendiciones y la paz de Dios sean con él, enseñó que la autoridad nunca es absoluta. Cuando la obediencia a Al-Lah y/o al Mensajero de Dios están en juego, la desobediencia al líder es obligatoria, si bien el respeto y buen trato deben mantenerse. Y va un paso más allá. El seguidor del Islam sabe que si sabe más es mejor que hable. El mejor ejemplo de esto se encuentra en las oraciones que se recitan en voz alta en congregación. Si el mejor recitador del Corán o el más renombrado erudito en el mundo está liderando un grupo de gente en la oración y comete un error, el niño más pequeño de la congregación, si sabe al respecto, no sólo puede sino que debe corregir al Imán. Mucho o poco índice de poder a distancia, así es como funciona.

Si la gente a tu alrededor mantiene prácticas, una jerarquía de creencias e ideas, que ignoran las enseñanzas de Al-Lah y Su mensajero, deben también ser nivelados por aquellos que saben más o quieren practicar mejor.

Eso no es ego, es justicia. El Profeta, que las bendiciones y la paz de Dios sean con él, dijo en un jadiz muy repetido: “Quien de vosotros vea un hecho repudiable, que lo cambie con su mano, si no pudiera entonces con palabras, y si no pudiera, entonces (lo repruebe) en su corazón, y esto es lo más débil de la fe.”

En el caso de Aerolíneas Coreanas, ellos contrataron a un foráneo para que fuera y cambiara la forma como se comunicaban los pilotos coreanos. Según el autor, la cosa más importante que este foráneo hizo fue no someterse a los aspectos más arraigados del legado cultural de Corea del Sur que no funcionaban bien en esta circunstancia. En una entrevista con Katie Couric en la que Gladwell comentó sobre este capítulo, dijo que Corea “tiene esta cultura muy jerarquizada, que en 9 de 10 ocasiones es algo hermoso,” pero en este caso era una debilidad seria. Hago un llamado a los Musulmanes a ser honestos respecto a nuestra propia debilidad cultural puesto que la cultura no es Din, no es religión. La cultura acumula cualidades malas tanto como buenas. Nuestra lealtad es a la verdad, la justicia y la moralidad, no a la cultura.

La analogía que me gustaría hacer aquí es a la cultura de la India respecto a problemas de intimidad sexual. Los Musulmanes indios han desarrollado una cultura en la que la gente no puede hablar de la intimidad en absoluto, en especial los padres con los hijos. De modo que mucha gente joven llega a relaciones maritales completamente inconscientes de la sabiduría valiosa y los consejos que podrían ayudarlos inmensamente. Si el idioma prohíbe la comunicación abierta e incluso modesta de la intimidad en conversaciones, entonces debes superarlo y hacer algo que la facilite, así como hizo el asesor de Aerolíneas Coreanas, David Greenberg, quien hizo que los miembros del equipo de la cabina de mando aprendieran inglés para superar “la jerarquía coreana claramente definida: deferencia formal, deferencia informal, contundente, familiar, íntima y plana.”

Aquí también, la intención cuenta. La intención de los oficiales de Aerolíneas Coreanas era que no murieran personas en accidentes aéreos (y proteger sus aviones), y la intención entre los Musulmanes con costumbres indias debe ser preparar a la gente para tener matrimonios saludables.

Aunque la historia de Aerolíneas Coreanas comienza con mucha angustia, termina con lo que Gladwell llama un milagro, un giro completo para la empresa. Esto nos demuestra que el cambio puede ocurrir, y que sucede si la gente está dispuesta a hacer ese cambio.

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jueves, 14 de julio de 2011

Islam: Religión o política, avance o retroceso

Islam: Religión o Política, Avance o Retroceso


Autor: Said Abdunur Pedraza


Para cualquier musulmán que entiende el Islam como una forma de vida completa, resulta irritante que la sociedad laica pretenda que viva su creencia sólo en la intimidad. Pero quizás resulte totalmente desconcertante que alguien que se autodenomine musulmán, afirme que el Islam es sólo una religión, no una política u otra cosa.

El concepto de religión en la sociedad occidental actual, se reduce a la visión liberal masona de que la religión es una mística que se desarrolla en el fuero interno de cada individuo. La sociedad laica se vanagloria de defender la “libertad de culto,” según la cual, cada quien puede creer lo que quiera, profesar la religión que le parezca, siempre y cuando se comporte como cualquier otro miembro materialista, consumista e individualista de la maquinaria opresiva que mantiene a más de 1.000 millones de personas con hambre crónica en todo el mundo (25.000 muertes diarias por hambre), mientras unos pocos derrochan millones en objetos de colección y lujos desaforados.

Pero, ¿acaso esta sociedad permite que los grupos religiosos se rijan por sus propias leyes? Eso sí sería verdadera libertad religiosa. Esa fue la libertad religiosa que se vivió por unos 1.000 años en la sociedad islámica, donde judíos y cristianos tenían sus propios tribunales y se regían por sus propias leyes.

En resumen, el Islam no es una religión según la definición actual del término. Entonces, ¿qué es el Islam? Definirlo es fácil, pero explicarlo en detalle es una tarea mucho más ardua. Por eso, he querido dejar esta recopilación de enlaces a artículos que tratan diversos aspectos del Islam.

Invito, pues, a todos y a todas a que conozcan el Islam. Cada vez somos más musulmanes en el mundo, y en particular en toda América, y la mejor forma en que los miembros de otras religiones y nosotros podamos convivir en paz, es conociéndonos de buena fuente, y no dejando que los medios masivos de comunicación nos vendan su visión trastornada de las cosas.


El Islam es ciencia:


El Islam es ecología:



El Islam es resistencia:
Musulmanes Albanos que Rescataron Judíos Durante el Holocausto.

El Islam es igualdad entre las razas y etnias:
Malcolm X.

El Islam es equidad de género:



El Islam es revolución:


El Islam es paz espiritual:


El Islam es la razón real de vivir, dignifica al ser humano y a la vida misma dándoles sentido:


El Islam es contacto entre los pueblos, exploración sin ánimos de conquista:


El Islam es parte de la historia de los pueblos americanos:


El Islam es la luz civilizadora:


El Islam está en todo el mundo:

El Islam es libertad:


El Islam es paz y justicia:

El Islam es el camino de rectitud y buen ejemplo para la humanidad:


El Islam está en los orígenes de todas las religiones:

Y aunque sea atacado con mentiras y calumnias, el Islam se mantiene vivo, y su mensaje original se mantiene intacto:



De hecho, los que atacan al Islam, terminan ayudando a que se expanda más:


Todo esto es el Islam, un completo sistema socio-económico-político-religioso que ha sido capaz de crear por sí solo, una de las mayores, más luminosas y más exitosas civilizaciones de todos los tiempos.


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martes, 12 de julio de 2011

Mujámmad, el más grande de los revolucionarios

MUJÁMMAD, EL MÁS GRANDE DE LOS REVOLUCIONARIOS

Por: Al-Maududi.

Fragmentos del libro “Los Principios del Islam”, publicado en 1977 por el Centro Islámico de Granada


En el desfile de la historia, la silueta sublime de esta personalidad maravillosa domina desde tan alto a todos los grandes hombres de todos los tiempos, que todos los héroes nacionales parecen enanos en comparación con él. Ninguno de ellos poseía un genio capaz de dejar una impresión profunda en más de dos o tres dominios de la vida humana. Algunos fueron brillantes teóricos, pero no consiguieron aplicar sus ideas. Otros fueron hombres de acción a los cuales el saber les faltaba... Algunos son célebres estrategas, otros se han inclinado sobre un aspecto particular de la vida, rechazando por este hecho los demás aspectos. Algunos han consagrado su energía a verdades éticas y espirituales, pero han ignorado la economía y la política. Otros se han ocupado de la política y la economía, pero han rechazado la moral y la vida espiritual. En resumen, se encuentran héroes que son expertos en una sola rama de la actividad humana. Él es el único ejemplo de personalidad en que todas las excelencias se encuentran combinadas. Es un filósofo y un profeta, y también el símbolo vivo de sus propias enseñanzas. Es un gran hombre de estado, y un genio militar; un legislador al mismo tiempo que un maestro de moral; una luz espiritual y un guía religioso. Su visión penetra en todos los aspectos de la vida y no hay nadie que mejore su pensamiento. Sus órdenes y sus mandatos cubren un dominio ilimitado, desde la reglamentación de las relaciones internacionales hasta costumbres de la vida cotidiana como beber, comer y la higiene. Ha establecido un equilibrio tan raro en los aspectos divergentes de la vida que no se puede encontrar ninguna falta, deficiencia o laguna. ¿Se puede citar otro ejemplo de una personalidad tan perfecta y universal?

La mayor parte de las personalidades célebres del mundo han supuesto ser producto de su medio ambiente. Pero su caso es único. Sus alrededores no parecen haber tenido ninguna influencia en la formación de su personalidad. No ha podido ser probado nunca que, históricamente, su nacimiento fuese sincronizado con el orden de las cosas de Arabia de esa época. Lo que se puede decir a lo sumo, es que Arabia en las circunstancias en que se encontraba entonces, tenía una gran necesidad de una personalidad que fundiera en una sola nación las tribus rivales y sentara las bases de su solidaridad y de su bienestar económico, introduciendo a otros países bajo su dominio. En resumen, un guía nacional que tuviera todas las características de un árabe de aquel tiempo, y que gracias a la crueldad y la opresión, la sangre derramada, el engaño y la hipocresía, o no importa qué medio bueno o malo, hubiera enriquecido a su propio pueblo y dejado un reino de herencia a sus sucesores. No se puede probar ninguna otra necesidad histórica de Arabia en esa época.

A la luz de la filosofía Hegeliana de la historia o del materialismo histórico de Marx, no puede decirse más que la época y las condiciones exigían el nacimiento de un jefe que pudiera crear una nación y fundar un imperio. Pero la filosofía de Hegel o de Marx no pueden explicar cómo tales condiciones han podido producir un hombre cuya misión fue enseñar la moral más elevada, purificar a la humanidad de todas sus impurezas, borrar los prejuicios y las supersticiones de esa época de ignorancia y de tinieblas, que miró más allá de los compartimientos estancos de la raza, nación y del país, que en práctica, y no en teoría, puso las transacciones comerciales, la vida cívica, la política y las relaciones internacionales sobre bases morales y produjo un sistema tan equilibrado y moderado entre la vida mundanal y el proceso espiritual, que es considerado, hasta hoy día, como una obra maestra de sabiduría y de previsión, todo como en el tiempo en que estaba con vida. ¿Se puede honestamente llamar a tal persona producto de las tinieblas omnipresentes de Arabia?

No solamente no apareció como producto de su medio ambiente, sino que cuando se examina su misión, no se puede más que deducir que, en efecto, él trasciende a todas las limitaciones del tiempo y del espacio. Su visión franquea todas las barreras temporales y físicas, atraviesa los siglos y los milenios y comprende la esencia misma de la actividad y de la historia humanas.

No es de los que la historia aparta en el olvido, y no es alabado simplemente porque fue un gran hombre de su tiempo. Es un jefe único e incomparable de la humanidad actual, cualquiera que sea el siglo y la época. Verdaderamente sus enseñanzas son actuales, cualquiera que sea la época.

Los que la gente bautiza “artífices de la historia” son solamente “criaturas de la historia”. En efecto, en toda la historia de la humanidad, él es el único ejemplo de “artífice de la historia”. Se pueden pasar por la criba las condiciones históricas en las cuales vencieron las grandes personalidades que han llevado revoluciones, y se darán cuenta que en todos los casos las fuerzas renovadoras reunían sus ímpetus a la vista de una revolución, se orientaban en una determinada dirección y no esperaban más que el momento propicio para estallar. Preparando estas fuerzas a tiempo para la acción, el líder revolucionario representaba el papel de un actor para el cual se ha previsto de antemano una escena y un papel. Por otro lado, entre todos los “artífices de la Historia” y las figuras revolucionarias de todas las épocas, él fue el único que debía encontrar los medios de reunir los materiales en vista de una revolución, que debía conocer la clase de hombres de los que había tenido necesidad para sus designios, porque el espíritu mismo de la revolución y todos sus accesorios eran inexistentes en el pueblo donde su suerte fue echada.

Su poderosa personalidad produjo una impresión indeleble en los corazones de miles de sus discípulos, y les formó en su idea. Por su voluntad de hierro, preparó el terreno para la revolución, modelando la forma y los tratos, y dirigió los acontecimientos ordinarios en la dirección que deseaba. ¿Se puede citar otro ejemplo de un autor histórico tan excepcional o de cualquier revolucionario tan brillante?

Se puede meditar en eso, y preguntarse cómo en ese período de tinieblas de hace más de 1.400 años, en una región tan oscura como Arabia, un comerciante y pastor árabe analfabeto llegó a poseer tal luz, saber, poderío, capacidades y virtudes morales tan desarrolladas.

Se puede decir que no hay nada de particular en su mensaje. Es el producto de su propio espíritu. Si hubiera sido así, entonces hubiera podido proclamarse dios. Y si hubiera hecho tal afirmación en esa época, los pueblos de la tierra, que no vacilaban en llamar dios a Krishna y Buda, y a Jesús Hijo de Dios, por pura imaginación, y que podían sin escrúpulos adorar las fuerzas de la naturaleza, el fuego, el agua, el viento, habrían voluntariamente reconocido en una personalidad tan asombrosa como Mujámmad (Bendiciones y Paz de Dios sean con él) como el Señor mismo.

Pero he ahí que él afirmó precisamente lo contrario. Porque proclamaba: “Yo soy un ser humano como vosotros mismos. Yo no os he aportado nada de mi propia iniciativa. Todo esto me ha sido revelado por Dios. Todo lo que yo pueda poseer le pertenece. Este mensaje, del que la humanidad entera no es capaz de producir un equivalente, es el mensaje de Dios, no es producto de mi propio espíritu. Todas sus palabras me han sido inspiradas por Él, y toda la gloria viene de Él. Todos los actos maravillosos que hablan en mi favor a vuestros ojos, todas las leyes que yo he dado, todos los principios que he anunciado y enseñado, ninguno viene de mí. Yo sería, en efecto, incapaz de producir tales cosas con el único poder de mis capacidades personales. Yo busco los mandatos divinos en todas las cosas. Todo lo que ordeno, yo lo he hecho, todo lo que Él dicta, yo lo proclamo.”

¡Qué maravilloso y viviente ejemplo de franqueza, de integridad, de verdad y de honor! Un mentiroso o un hipócrita tratarían generalmente de atribuirse todo el crédito de las acciones de los demás, incluso cuando la falsedad de lo que dice puede ser fácilmente probada. Pero este gran hombre no se apropió del crédito de estas hazañas, incluso cuando nadie podía contradecirle, pues no era posible descubrir la fuente de su inspiración. [...]

[...] La vida y las enseñanzas de los Profetas (la Paz de Dios sea con todos ellos) son los faros que guían al pueblo en el Camino Recto, y también que sus enseñanzas y sus mandatos estén vivos durante mucho tiempo, y esté él también de alguna forma, vivo. La muerte verdadera de un Profeta consiste no en su muerte física, sino en la litigación de sus enseñanzas y la interpolación de sus mandatos.

Los Profetas antiguos han muerto porque sus discípulos adulteraron sus enseñanzas. Interpolaron sus instrucciones y apagaron su vida ejemplar atribuyéndoles acontecimientos ficticios.

Ninguno de los antiguos libros —Torá de Moisés (P), Salmos de David (P), Evangelio de Jesús (P)— existe hoy día en su texto original, e incluso sus discípulos confiesan que no poseían los originales. Las biografías de los antiguos profetas están totalmente mezcladas con ficción hasta el punto que un informe preciso y auténtico de sus vidas es un hecho imposible. Sus vidas han llegado a ser cuentos y leyendas y no se puede encontrar en ninguna parte un informe digno de fe. No solamente porque los relatos han sido perdidos y sus preceptos olvidados, sino porque no se puede incluso saber con certeza dónde y cuándo tal o cual Profeta nació y fue educado, cómo vivió y qué código dio a la humanidad. [...]

Juzgando los hechos sobre estos criterios, nadie puede negar que Mujámmad (ByP) y sus enseñanzas siguen vivos. Sus enseñanzas están inalteradas e inalterables. El Corán —el libro que ha dado a la Humanidad— existe en su texto original sin que le falte ni una jota. El relato completo de su vida (sus palabras, sus instrucciones, sus acciones) es conservado con una exactitud total, y aunque hayan transcurrido más de 14 siglos, su delineación en la historia es tan clara que nos parece verla con nuestros propios ojos. Ninguna biografía ha sido tan bien conservada como la de Mujámmad (ByP), el Profeta del Islam. En todas las fases de nuestra existencia, podemos buscar los mandatos de Mujámmad (ByP) y tomar ejemplo de su vida. Por esto, no hay necesidad de otro Profeta después de Mujámmad (ByP), el último de los Profetas.

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jueves, 26 de mayo de 2011

El Día de la Arepa

El Día de la Arepa


Autor: Sherezada

“Las personas que tenemos la fortuna de tener nuestras necesidades básicas satisfechas
nos hemos vuelto cada vez más insatisfechas.”
Dra. Pilar Sordo.

El día de la arepa era aquel en donde la abuela de uno se levantaba y decía: se acabó la harina de maíz. Entonces uno sentía un escalofrío e invariablemente intentaba huir sin éxito. Luego de la evasión infructuosa empezaba el reparto de tareas. Eso no era ninguna democracia, nadie ha elegido popularmente a mi abuelita para mandar, simplemente lo que ella dice se hace y punto. Sin embargo, las tareas estaban más o menos designadas de antemano por edades, así que lo siguiente que uno sabía era que estaba en los bajos frente a una máquina de moler junto a un bulto (si ese día el destino le sonreía a uno, era medio) de mazorcas.Y entonces empezaba oficialmente el día de la arepa. 

Lo único que una pensaba al poner las manos sobre la manija de la máquina era: “siempre hay alguien que está peor,” y para darse ánimo una miraba a la hermana/prima/tía menor que se encontraba sentada en una butaca con una caja para los ameros a la izquierda, una olla para el maíz al frente y el bulto de mazorcas a la derecha. En ese momento se conocía el valor del trabajo en equipo: de la velocidad de desgrane de la compañera dependía que uno acabara de moler rápido.

Los primeros diez minutos de la monótona tarea transcurrían en total calma y tranquilidad. Luego arremetía un ataque frenético en el que una intentaba darle más vueltas al molino de las que un brazo humano puede soportar. Después sobrevenía la desesperanza: simplemente el nivel de granos no disminuía a pesar de lo que se hiciera. Lágrimas desesperadas empezaban a escurrir, pero una veía a la hermanita ya con el dedo gordo llagado de arrancar maíces, intentando técnicas de desgrane rápido, y se volvía al estado de calma inicial.

Lo malo era que después de cuatro ciclos, una ya estaba entrando en depresión, entonces hacía lo único que se puede hacer cuando se tiene la espalda inclinada 45 grados, una pierna adelante y otra atrás y las dos manos aferradas con cuerpo, corazón y vida a una manija de moler: salvar al mundo.

La imaginación empezaba a trabajar y uno ascendía montañas, salvaba princesas, mataba dragones y políticos por igual, viajaba a Francia, Inglaterra, Rusia, Portugal, Ibagué, Cali, Medellín, desataba entuertos y ayudaba débiles, todo en dos o tres vueltas de máquina. Pero como el tiempo virtual corre más rápido que el real, uno hacia todo eso y no llevaba ni medio bulto. Ese era un punto neurálgico del día, justo ahí se tenía que tomar la decisión de salvar ese abismo que representa el resquemor fraternal e incluir a la hermanita en las aventuras, así que cuando mi abuelita bajaba a supervisar nos encontraba entretenidas. Pero aun entre dos las cosas tendían a atascarse, cuando se estaba en ese punto uno silbaba.

Era un silbido que salía del corazón y hacía un llamado a la amistad, uno o dos amigos que hubieran recibido el mensaje llegaban a participar de la emocionante aventura de desgranar y moler, de este modo se creaba una cadena de producción fraternal y amistosa que promovía la imaginación. 

Después de todo el trance, mi abuelita nos llamaba a comer (con amigos incluidos) y nos servía sendas arepas cubiertas con natas de leche y rellenas de queso, hechas obviamente, con el maíz que tanta lágrima y sudor nos había costado. Con las manos temblorosas de tanto moler, una se acercaba esa arepa a la boca, el primer mordisco tenía el sabor de la gloria y la labor cumplida. 

Es de las mejores cosas que he probado en mi vida.

Hace poco me dio por hacer arepas. Lo primero que noté era que el tarro de la harina estaba vacío y por puro reflejo tuve un estremecimiento de terror, pero recordé que ahora el asunto de las arepas es tan fácil como tener el dinero para comprar harina de maíz o traerlas hechas…

¿Será que en verdad es así de fácil? 

Mientras compraba la harina recordé cómo se hacía antes y me gustó el recuerdo, porque desde niña me enseñaron a apreciar lo que uno hace. También pensé en la gran cantidad de personas para las que ir a la tienda y comprar una libra de algo no resulta tan fácil, pensé en mis padres y abuelos que conocieron las labores pesadas y ahora gozan de comodidades gracias a su esfuerzo y trabajo duro, pensé en mis primos que aún siguen en el pueblo cosechando café o en los otros que se enlistaron en la guerrilla (¿o los reclutaron?), pensé en los miles de colombianos que todavía no se han recuperado de la pasada ola invernal. Pensé, pensé y pensé.

También vi a mis primos quienes no saben diferenciar una olla exprés de una sartén y para quienes la vida sin Internet no tiene sentido, que los más grave que les ha pasado es tener que viajar a un lugar donde no llega Fox o HBO, y entonces contemplando todo esto, recordé la conferencia de la doctora Pilar Sordo, “catorce diferencias entre hombres y mujeres,” donde dice que la gran desgracia de nuestros jóvenes es ser una “Generación Merengue,” porque lo tienen todo pero no les hemos enseñado a apreciarlo.

El detalle no está en negarnos los avances que nos han permitido tener una vida más tranquila, sino en saber apreciar que todos ellos han sido fruto del esfuerzo de la humanidad, y que dicho esfuerzo todavía no acaba, que el mundo no está terminado y que faltan muchas cosas por hacer, entre ellas, construir una humanidad. 

En el video de la Dra. Pilar Sordo ella contaba que uno de los ejercicios que proponía a sus pacientes depresivos era sentarse a escribir las cosas buenas del día. Uno de sus pacientes le llegó una semana después con una decena de libretas donde escribió cada cosa buena que le había sucedido: el olor del pan tostado, la deliciosa agua caliente del baño, el placer de un almuerzo sano, el calor del sol sobre la piel, el aleteo de un pájaro cerca a la ventana, la risa de su secretaria, en fin, un montón de hechos que para nosotros son normales y que constituyen el milagro de la vida pero que casi siempre olvidamos, en parte porque se volvieron normales, porque la humanidad olvidó que la Madre Tierra no es nuestro derecho, no es algo que nos hemos ganado, es un préstamo de Dios, es el favor con el que nos agracia cada día.

Hemos olvidado reconocer los milagros, esperamos los grandes acontecimientos y no vemos los hermosos detalles. Cada uno de nosotros es bendecido cada mañana por el simple hecho de poder disfrutar un nuevo día, porque no está saliendo el sol por el poniente , porque Dios nos brinda una nueva oportunidad para arrepentirnos y obrar bien, pero en lugar de disfrutar de cada segundo y vivir la vida de modo Sunnah: ayudando a los demás, haciendo Diker, afianzando el Tawhid, y cumpliendo con nuestras obligaciones como musulmanes, tomamos la opción de quejarnos porque creemos que no tenemos todo lo que necesitamos para ser felices.

En los hadices podemos leer ejemplos de cuando los sahabas, y hasta el mismo Profeta (ByP), sufrieron hambre, dormían en camas duras o sobre el suelo, donde el regalo de una manta era una cosa muy preciada y aun así temían poseer demasiado:

Ibrahîm Ibnu ‘Abd Ar Rahmân Ibnu ‘Auf (RA) dijo: “Le fue enviada comida a ‘Abd Ar Rahmân Ibnu ‘Auf (RA) que estaba ayunando, y dijo: ‘Fue muerto Mus’ab Ibnu ‘Umair (RA), y era mejor que yo, no se le encontró nada que poseyera con qué amortajarlo, excepto un manto con el que si se le cubría la cabeza se le veían los pies, y si se le cubrían los pies se le veía la cabeza. Por cierto que se nos ha dado en esta vida con magnanimidad, y tememos que se nos haya dado en este mundo toda la re-compensa de nuestras buenas obras y no nos quede nada para la otra vida’. Entonces comenzó a llorar y dejó de lado la comida.” [Al-Bujâri]

Muhammad Ibnu Sirin narró que Abû Huraîrah (RA) dijo: “Un día llegué a la mezquita y me arrastré casi desmayado desde el mimbar del Enviado de Allah (SAWS) hasta la casa de ‘Âishah (RA). Llegó un hombre y me puso el pie sobre mi cuello (para hacerme reaccionar) creyendo que me había vuelto loco, pero lo cierto es que sólo estaba hambriento.” [Al-Bujâri]

Anas (RA) dijo: “El Profeta (SAWS) empeñó su cota de malla por una cantidad equivalente a su precio en cebada. Cuando lo ayudé a llevar el pan de cebada con grasa derretida, le oí decir: ‘No ha quedado para el día siguiente para la familia de Muhammad ni siquiera un palmo.’ Y eran nueve hogares.” [Al-Bujâri, At-Tirmidhî y An-Nasâ’i]

Abû Huraîrah (RA) dijo: “He visto setenta hombres de la gente de As Suffah, ninguno de ellos tenía un manto suficientemente grande como para cubrirse la parte superior del cuerpo. Sólo poseían una vestimenta que anudaban a sus cuellos, y a unos les llegaba a la mitad de la pierna y a otros hasta los tobillos. Lo estiraban con las manos temiendo que se descubriera su desnudez.” [Al-Bujâri]

‘Âishah (RA) dijo: “La cama del Enviado de Allah (SAWS) consistía en una piel curtida rellena con fibras de palmera.” [Al-Bujâri]

Ibnu ‘Abbâs (RA) dijo: “El Enviado de Allah (SAWS) solía dormir noches seguidas con el estómago vacío y su familia no tenía nada para cenar. El pan que solían comer era de cebada.” [At-Tirmidhî]

Creo que todos debemos hacer un esfuerzo por ver los milagros con los que Allah nos bendice, por recordar que si podemos disfrutar de una arepa es porque alguien sembró, cosechó y molió el maíz, por ver la maravillosa vida que se abre delante nuestro cada día. Conozco quienes eligieron quejarse por lo que les hace falta, también conozco a aquellos que disfrutan lo que tienen y le agradecen a Dios cada hálito de vida.

Para escribir este artículo hice el ejercicio de buscar un molino, pero me di cuenta que casi no los venden, que ahora son eléctricos, que ya no tengo tiempo de moler ni espacio para la molienda. La vida moderna no permite ciertas actividades. Pero cuando como una arepita con mantequilla, cuando me compró una libra de harina de maíz, recuerdo cómo se muele, cómo se disfruta, cómo se hacen amigos… y ante todo, recuerdo que mi niñez, que la bendición de poder comer, que el milagro de la vida, provienen de Dios, de nadie más.


Se les recomienda a los amables lectores y queridas lectoras que vean el video de la Dra. Pilar Sordo: “Catorce diferencias entre hombres y mujeres,” disponible en el siguiente enlace: http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2011/03/hombres-y-mujeres-somos-diferentes.html.

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jueves, 19 de mayo de 2011

Noam Chomsky: Mi Reacción a la Muerte de Osama bin Laden

Noam Chomsky: Mi reacción a la muerte de Osama Bin Laden


Por: Noam Chomsky - Mayo 6 de 2011

Debemos preguntarnos cómo reaccionaríamos si los comandos iraquíes aterrizaran en el complejo de George W. Bush, lo asesinaran y tiraran su cuerpo en el Atlántico.


Está cada vez más claro que la operación fue un asesinato planificado, violando múltiples normas elementales de la ley internacional. No parece que haya habido intento alguno por atrapar a la víctima desarmada, como presumiblemente podría haberse hecho por parte de 80 comandos enfrentando virtualmente ninguna oposición —excepto, dicen ellos, por su esposa, que se abalanzó hacia ellos. En sociedades que profesan algún respeto por la ley, los sospechosos son detenidos y llevados a un juicio justo. Hago hincapié en lo de “sospechosos.” En abril de 2002, el director del FBI, Robert Mueller, informó a la prensa que después de la investigación más intensiva en la historia, el FBI no podía decir más que “creía” que el complot había sido fraguado en Afganistán, aunque llevado a cabo en los Emiratos Árabes Unidos y Alemania. Era lo único que ellos creían en abril de 2002, y que obviamente no sabían hace 8 meses, cuando Washington rechazó ofertas tentativas por parte de los Talibanes (qué tan serias eran no lo sabemos, pues fueron rechazadas de forma instantánea) de extraditar a bin Laden si se les presentaban evidencias —que, como veremos pronto, Washington no tenía. Por tanto, Obama simplemente estaba mintiendo cuando en su declaración desde la Casa Blanca dijo: “Supimos rápidamente que los ataques del 11 de septiembre fueron perpetrados por Al Qaeda.”

Nada serio ha sido probado desde entonces (véase “Las Preguntas sobre el 9/11” [1]). Se habla mucho de la “confesión” de bin Laden, pero es algo así como mi confesión de que gané la Maratón de Boston. Se jactaba de lo que él consideraba un gran logro.

También hay mucho debate en los medios respecto a la ira de Washington debida a que Pakistán no entregó a bin Laden, aunque sin duda los elementos de las fuerzas militares y de seguridad estaban al tanto de su presencia en Abbottabad. Menos se habla acerca de la ira de Pakistán en relación a que los Estados Unidos invadieron su territorio para llevar a cabo un asesinato político. El fervor antiestadounidense está de nuevo muy alto en Pakistán, y estos eventos es probable que lo exacerben. La decisión de arrojar el cuerpo al mar también está provocando, como era previsible, ira y escepticismo en buena parte del mundo musulmán.

Debemos preguntarnos cómo reaccionaríamos si los comandos iraquíes aterrizaran en el complejo de George W. Bush, lo asesinaran y tiraran su cuerpo en el Atlántico. Indiscutiblemente, sus crímenes exceden en mucho a los de bin Laden, y él no es un “sospechoso,” pero sin duda fue el “cerebro” que dio las órdenes para cometer el “crimen internacional supremo, que sólo difiere de otros crímenes de guerra en que contiene en sí mismo el mal acumulado de todos los demás” (citando al Tribunal de Nuremberg) por el que los criminales nazis fueron ahorcados: los cientos o miles de muertos, millones de refugiados, la destrucción de gran parte del país, el amargo conflicto sectario que se ha extendido al resto de la región.

Hay más que decir acerca del terrorista cubano Orlando Bosch que destruyó con una bomba un avión lleno de pasajeros en 1976, y que acaba de morir pacíficamente en Florida, incluyendo la referencia a la “doctrina Bush” de que las sociedades que albergan terroristas son tan culpables como los propios terroristas y deben ser tratadas en consecuencia. Nadie pareció darse cuenta que Bush estaba llamando a la invasión y destrucción de los Estados Unidos y al asesinato de su presidente criminal.

Lo mismo respecto al nombre: Operación Gerónimo. La mentalidad imperial es tan profunda a través de la sociedad occidental, que nadie puede percibir que están glorificando a bin Laden al identificarlo con la valerosa resistencia contra los invasores genocidas. Es como nombrar nuestras armas asesinas con los nombres de las víctimas de nuestros crímenes: Apache, Tomahawk… Es como si la Luftwaffe hubiera llamado a sus aviones de combate “Judío” y “Gitano.”

Hay mucho más que decir, pero incluso los hechos más obvios y elementales nos dan mucho que pensar.


Traducción por Said Abdunur Pedraza - Original en inglés: http://www.guernicamag.com/blog/2652/noam_chomsky_my_reaction_to_os
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NOTAS

[1] Las Preguntas Sobre el 9/11: http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/05/las-preguntas-sobre-el-911.html.


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El Terrorismo Visto desde Otra Perspectiva (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2011/03/el-terrorismo-visto-desde-otra.html).

Con Ignorancia no hay Paz (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2009/11/con-ignorancia-no-hay-paz.html).

La Sociedad Occidental Toca a Su Fin (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2011/05/la-sociedad-occidental-toca-su-fin.html).

Las Preguntas Sobre el 9/11 (https://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/05/las-preguntas-sobre-el-911.html).

La razón por la que me convertí en musulmán el 11 de septiembre de 2001 (http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2011/09/la-razon-por-la-que-me-converti-en.html).
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miércoles, 4 de mayo de 2011

La Sociedad Occidental Toca Su Fin

LA SOCIEDAD OCCIDENTAL TOCA SU FIN


Introducción por Said Abdunur Pedraza

José Luis Sampedro Sáez, nacido en 1917, es un reconocido intelectual, escritor y economista español. Catedrático en la Universidad Complutense de Madrid durante 14 años, llegó a ser Subdirector del Banco Exterior de España. También fue profesor universitario en varias instituciones dentro y fuera de España y ocupó el cargo de Senador en su país por dos años. Miembro de la Real Academia Española, ha sido galardonado varias veces tanto por sus escritos económicos como por su obra literaria, que incluye cuentos y casi una docena de novelas.

En los siguientes videos, Sampedro explica por qué la Sociedad Occidental ha fracasado y toca a su fin. Explica que el discurso del “desarrollo” y de la “eliminación de la pobreza” es una mera falacia, pues mientras sigamos llevando el estilo de vida occidental, será imposible sostener a una humanidad que se ha triplicado en el último siglo:

“El sistema de vida occidental se acaba. Se está diciendo que hay que reformar el capitalismo, pero el capitalismo ya se ha reformado varias veces […] Lo que destruimos de bienes de la tierra, no se regenera,” afirma Sampedro, y luego agrega: “Lo que nos cuentan del desarrollo, de acabar con la miseria y todo eso, mientras hagamos lo que hacemos, que es desaforado y destructivo, es imposible. Si no paramos por la razón, se parará por la catástrofe. […] El hecho es que es imposible, de modo que o se corta, o se cortará por agotamiento de fuentes de energía, perturbación del clima, contaminación del agua y del aire, etc. […] Para salvar a los bancos de la crisis se han reunido en pocos días cientos de miles de millones de dólares. Por la misma fecha, la FAO pedía 12.000 millones para menguar el hambre en el mundo, y no los ha conseguido.”

Muchos siguen afirmando que el Capitalismo es la cúspide del desarrollo de la civilización humana, el mejor sistema diseñado por el hombre. Yo creo que eso es cierto, y que el hecho de se haya derrumbado como todos los demás sistemas hechos por el hombre, es la prueba reina de que el ser humano es incapaz de diseñar un sistema completo que funcione por igual para todos en todas las épocas, que satisfaga las necesidades de todos los miembros de su sociedad, y que sea equitativo en brindar una vida digna a todos los seres humanos. Sólo Dios Todopoderoso pudo diseñar un sistema socio-económico-político-religioso completo, perfecto no por ser utópico sino por todo lo contrario, por ser práctico, perfectamente practicable por los seres humanos a pesar de nuestras imperfecciones. Un sistema en el que hay propiedad privada, hay riqueza, hay gobierno, hay ley, pero por encima de todo, hay un manejo responsable de los recursos naturales, hay un trato justo y digno para todos los seres humanos, hay verdadera libertad y verdadera tolerancia siempre y cuando no se ponga en peligro la sociedad, y hay defensa de los derechos individuales siempre que no lesionen los derechos colectivos. Islam, una civilización que ya funcionó durante alrededor de 1.000 años siendo la más avanzada y luminosa en la historia, y que influyó profundamente en la vida de todos nosotros incluso hasta ahora, pues muchas de las cosas que disfrutamos hoy día provienen del desarrollo artístico, intelectual y científico del mundo Musulmán en su época dorada.

Sábato, el escritor argentino que hace unos años había hablado ya de estos temas, escribió al respecto: "Debemos evaluar detenidamente qué entendemos por 'resistir.' No puedo darles respuesta. Si la supiera, saldría como esos creyentes delirantes, quizás los únicos que en verdad creen, a proclamarla en las esquinas con la urgencia que nos han de dar los pocos metros que nos separan de la catástrofe."

El orden del mundo actual es criminal. Y ante esto, algunos creen que la respuesta es una tecnocracia, como promueve el documental Zeitgeist, cuando es precisamente la tecnocracia financiera la que domina actualmente al mundo, cuando es la ciencia la que dicta hoy día las necesidades del hombre en lugar de estar para satisfacer las necesidades reales de la humanidad, cuando la universidad ha dejado de ser para el saber y se ha convertido en una escuela politécnica al servicio de los grandes capitales. Otros creen que hay que volver a la izquierda, cuando el comunismo, que no es más que un hermano del capitalismo (nacidos ambos del ideario liberal-burgués que triunfó en la Revolución Francesa), ha fracasado rotundamente en todos los escenarios, demostrando no ser otra cosa que una dictadura de partido frente a la dictadura de los mercados del capitalismo actual. Unos más, incluyendo a Sampedro, creen que el humanismo es la respuesta. Pero el humanismo falla porque el humano falla. Sólo cumpliendo la voluntad y la ley divinas, sólo sirviendo a Dios, podremos realmente defender a la humanidad, pues Dios nos ha puesto en el mundo para que convivamos en sociedades, no para que nos matemos unos a otros, y si rechazamos las falsas creencias, las falsas doctrinas, y aceptamos sólo la verdad, la palabra Divina, aprenderemos que Dios nos ordena convivir en paz y además, nos enseña, a través de Sus Profetas, cómo hacerlo. La falacia del laicismo como sinónimo de libertad, está patente en la destrucción de la sociedad actual: los valores del laicismo están sujetos a los intereses de quienes detentan el poder. Sólo cuando el ser humano se somete a Dios y abandona sus caprichos, prejuicios, vicios y deseos egoístas, se mantienen firmes los valores básicos que permiten el desarrollo de la humanidad en su conjunto y en armonía con el planeta. En cambio, el humanismo laico nos ha llevado a un sistema completamente insostenible, que está destruyendo a la naturaleza y a la humanidad.

Pero en su estrechez de miras, muchos europeos no quieren reconocer que fue el Islam el que civilizó a Europa, y que sólo la civilización Islámica ha demostrado en la historia humana ser la respuesta para que todos, independientemente de nuestra etnia, color, posición socioeconómica, nivel académico e intelectual, todos, podamos llevar una vida digna y satisfacer nuestras necesidades reales, mientras vivimos en armonía con la naturaleza.

Los dejo, pues, con estos videos, que invitan a reflexionar sobre cómo vivimos hoy día y cómo queremos que vivan las próximas generaciones:

Entrevista a Sampedro en la TV española, donde explica brevemente por qué la sociedad occidental toca a su fin (video en dos partes):


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